jueves, 30 de octubre de 2008

NEWS

De premios


El de Ciudad de Badajoz, con patrocinio y organización del Ayuntamiento y edición a cargo de Algaida, en cuyo veredicto intervine junto a Carmen Fernández Daza, Marta Rivera de la Cruz, Fernando Marías, Manuel Pecellín, Juan Eslava Galán y Miguel Ángel Matellanes que decidimos, por mayoría, otorgarlo a la novela LA ALTERNATIVA DEL ESCORPIÓN del alicantino Fernando Úbeda para el que, desde aquí, vaya mi felicitación ya que se trata de una novela excelente, de corte policial y ambiente victoriano, que esconde una historia de amor muy romántica. El libro estará en la calle el próximo año. ¡Larga vida literaria!

De periodistas

Mucho le honra a José Antonio Zarzalejos sus últimas declaraciones que demuestran que se puede ser conservador, íntegro y buen profesional y que las personas están por encima de los clichés ideológicos. El ex director de ABC acusa a Esperanza Aguirre de prácticas poco ortodoxas en su relación con los medios de comunicación y de presiones que forzaron su destitución como director del rotativo madrileño. A destacar que Zarzalejos no hizo suya la mentira del 11M, cosa que sí hizo, entonces, el diario El País que se cubrió de gloria en sus interpretaciones sobre el atentado dictadas por Aznar y por las que sentí vergüenza ajena.

De crímenes

Se juzga a los jóvenes que asesinaron, después de vejarla, a una indigente en un cajero de La Caixa en Barcelona. Los descerebrados, que grababan en sus móviles las agresiones a mendigos, rociaron con líquido inflamable a su infortunada víctima y la prendieron fuego. Se dio la circunstancia de que la mujer asesinada trabajó durante años en la entidad bancaria en donde fue agredida, de la que fue despedida a causa de una depresión. ¡Qué profética resultó LA NARANJA MECÁNICA de Anthony Burgess!

De ideas peregrinas

Las de José María Aznar que se sube al carro de los negacionistas del cambio climático y nadie le hace bajar de él. Hace tiempo que el presidente de las FAES, el reducto de la ideología conservadora de este país, desbarra continuamente y pone en serios apuros a sus correligionarios del PP a los que obliga a desmarcarse. Lo de negar el cambio climático y que el hombre es parte activa en él es como el negar que la tierra es redonda o las manzanas caen por su peso. Si alguna virtud tiene Josemari es la de ir contra viento y marea, lo que no es poco. Formaría un envidiable ticket, mejorando su inglés de Georgetown, con la señorita Palin. ¡Qué digno sucesor sería de su amigo Bush al frente de la Casa Blanca!

De osos

Parece que esos osos que trajeron de Eslovenia al Valle de Arán son maleducados, poco de fiar y hostiles. Uno estuvo a punto de cazar a un cazador que suerte tenía la escopeta a mano y pude hacer un disparo intimidatorio, que si no, quizás, no lo hubiera contado. En mis paseos por el Valle de Arán, cuando me encuentro en parajes solitarios, siempre pienso en el oso, en lo bonito que seria ver a un ejemplar en libertad, lo que realmente puede resultar aterrador. Por un oso agresivo no pueden pagar todos, pero reconozco que su presencia en el Pirineo pueda asustar a más de uno. Claro que peores son los perros. A punto estuve de dejar la piel cuando una jauría de mastines me rodearon hace cuatro veranos en Babia.

De apoyos

No sé si el apoyo que Colin Powell le ha dado a Obama sumará o restará. El militar y político se lució en su papel durante la guerra de Irak y la mentira esa de las armas de destrucción masiva que sí tenían los estadounidenses. Nadie duda de que Barak Obama será un buen presidente para Estados Unidos. Si le dejan y no le matan. A Clinton le pusieron una becaria a tiro. Con Obama no van a ser tan sibilinos.

De jueces

Restaurar la dignidad de los represaliados durante la guerra civil, dar sepultura a los cientos de miles de asesinados en las cunetas de las carreteras por las que circulamos, no puede ofender a nadie ni abrir heridas. Hora es que digamos claramente que el Alzamiento fue un brutal golpe de estado contra el orden legalmente constituido y un atentado a la democracia. Parece que le ponen trabas a Garzón ante su voluntad de que los delitos cometidos durante la guerra civil sean considerados de lesa humanidad y no prescriban. Al juez más mediático le gusta meterse en embrollos.

De cineastas

No ha gustado W, el último biopic de Oliver Stone sobre la vida del actual inquilino de la Casa Blanca que todos hubiéramos querido abrazado a la botella de whisky que rigiendo los destinos del mundo hasta dejarlo hecho unos zorros. A veces caer del caballo, como San Pablo, tiene consecuencias nefastas. ¿Para cuando una película que se llame A o Josemari? Ahora que W. Bush dejará de tener inmunidad y pasará a ser ex presidente no me extrañaría nada que el juez Garzón ordenara su búsqueda y captura por una serie interminable de delitos que ha cometido el, en breve, ex inquilino de la Casa Blanca.

De escritores

Enrique Vila─Matas recibió la Legión de Honor francesa, un nuevo premio de reconocimiento internacional que recibe el, para mí, mejor escritor vivo que tenemos en este país y con el que crucé amables palabras hace un par de años en Palma de Mallorca. Un hombre con una coherencia narrativa y personal intachable, un ejemplo de amor a la literatura y de vivir para la literatura. Recomendarles que lo lean detenidamente quiénes no la hayan hecho todavía.

De obituarios

Hace cinco años Vázquez Montalbán nos dejó sorpresivamente en Bangkok. Allí, sobre el banco de un aeropuerto, expiró. Persona cercana, generosa, de ideas claras, estajanovista de le literatura, tuve el placer de conocerle a través de un par de entrevistas que le hice para la revista Leer y Playboy, la petición de un prólogo para mi libro de relatos LA LANZADORA DE CUCHILLOS, que bordó, y una botella de Vega Sicilia que compartimos en Castellón, durante una feria del libro en la que él firmaba ejemplares de GALÍNDEZ, sin ninguna duda su mejor novela, y yo PUBIS DE VELLO ROJO. Le vi luego en manifestaciones contra la primera guerra de Irak, la que apoyaba Felipe González y a mi me pareció tan nefasta como la segunda, su prólogo, y en presentaciones de libros. Vive en mi memoria y a él le debemos mucho los que escribimos en clave negro policial.

De arte y vida

La vida imita al arte, y viceversa. Vean, o consigan en DVD, la película de Fernando Miralles ─ del que volví a ver EL JARDINERO FIEL en su reciente pase televisivo ─ CUERPO DE ÉLITE, sobre los expeditivos códigos de actuación de la policía militar de Río de Janeiro. A su lado cualquier delincuente me parece Teresa de Calcuta. Un artículo de El País, con fotos de esos guerreros sin piedad que se meten en la selva de las favelas y se cobran unas cuantas cabezas, me ha recordado esa película terrible que retrata fielmente la realidad.

De blogs

El excelente, como su misma librería, de ESTUDIO EN ESCARLATA, http://estudioenescarlata.blogspot.com, por el que les invito a darse un paseo. La familia de libreros que lleva el negocio, padre, madre e hijo, se caracterizan por el amor a la literatura que hacen extensible a los autores. En ella encontrarán todas mis novelas. Pero es que todas. Y ya anuncio, desde aquí, la presentación de EL CORAZÓN DE YACARÉ en su templo de cultura el año que viene.

De festivales

El de Getafe, un Madrid negro con comisarios como Lorenzo Silva a la cabeza y David Barba en los fogones. Escritores, policías y delincuentes en sus mesas redondas. Películas y presentaciones de libros. Una demostración de que no sólo Barcelona es negra y de que más abajo de Gijón cuecen habas.

De amenazas

Intolerables las que recibe el escritor italiano Roberto Saviano a raíz de GOMORRA, novela que ha irritado tanto a la Camorra napolitana hasta el punto de ordenar su asesinato. Premios Nobel de la altura de Gorbachov o Salman Rhusdie, otro amenazado, le han prestado su apoyo y sus amigos le aconsejan que se exilie. Dramático cuando el escribir un libro te puede acarrear la muerte.

De caníbales

Un chef que asesinó a su amante y se comió una parte de su carne tras cocinarla con finas hierbas y aceite de oliva fue condenado el lunes a al menos 30 años de prisión en Gran Bretaña. Al leer la condena perpetua de Anthony Morley, el juez británico James Stewart dijo que el asesinato era uno de los más truculentos con los que se había cruzado y que parecía sacado de una obra de ciencia ficción. "Usted no sólo asesinó a su víctima cortándole el cuello y apuñalándolo, sino que lo cortó, lo cocinó y se comió parte de su cuerpo", dijo Stewart, de acuerdo a la agencia británica Press Association.
Recuerdo que tengo una novela caníbal, EL BARROCO (ed. Plaza&Janés), que ganó un premio de literatura gastronómica, el que daba el restaurante La Odisea de Barcelona, en cuyo jurado estaba Manuel Vázquez Montalbán.

LA FIRMA INVITADA

Conocí al escritor argentino Ernesto Mallo en una Semana Negra, como no podía ser menos. Le acababan de dar el premio Silverio Cañada por su primera novela negra, LA AGUJA EN EL PAJAR, publicada por editorial Planeta en Argentina y por Tropismos en España. Lo reencontré el año pasado en Gijón en donde presentaba su segunda novela, DELINCUENTE ARGENTINO. Compartimos charlas, copas, terrazas en el Don Manuel y hasta alguna exhibición de baile en el Cubanísimo. Ahí tienen un relato, para que lo disfruten, pero no dejen de leer su desternillante biografía que él mismo pergueña y que pueden encontrar en su página webb www.ernestomallo.com.ar/marcos.html. No tiene desperdicio. Las imágenes que ilustran el relato pertenecen a la película argentina LA SEÑAL.


TRABAJITO
Ernesto Mallo



Estoy esperando. He venido a matar. En dos horas amanecerá. Estoy en mi auto. Bueno, mi auto. La calle está desierta. De los edificios comienzan a salir porteros con botas a lavar veredas. El mundo se desbarranca. Yo soy la prueba más contundente de ello. Pero las veredas mojadas y relucientes del amanecer parecen darle alguna esperanza. El hecho de que tanta gente se preocupe todavía porque las veredas estén limpias significa, de algún modo, que no todo está perdido. La higiene es importante. Espero.
El handy reposa en el asiento del acompañante. Beto lo usará para informarme que el punto ya ha dejado su BMW en el garage de la vuelta y alertarme de que en seguida aparecerá por la calle donde estoy estacionado. Luego seguirá la ejecución de una serie de pasos muy estudiados y practicados. La cosa ya va convirtiéndose en rutina: Cuando pase junto a mi auto abriré la puerta, que ya está destrabada. Descenderé y la cerraré sin ruido gracias a las telas adhesivas que coloqué en la cerradura. Caminaré en silencio detrás de él. Me acercaré sin que me advierta (el lugar ha sido elegido teniendo en cuenta que la luz del sol no anticipe mi sombra). Colocaré el cañón de mi Ruger .22 largo justo detrás y debajo de la oreja apuntando oblicuamente hacia arriba y gatillaré. La bala .22 no es muy efectiva a larga distancia, pero a corta, dada su gran velocidad inicial, atraviesa fácilmente el hueso del cráneo, va destruyendo todo el tejido cerebral que encuentra en su camino y, por su escasa potencia, se estaciona en mitad de la masa encefálica, de donde es imposible extraerla. En 48, 72 horas máximo, de agonía inconsciente, el sujeto se muere. Limpio, rápido, sin bochinche, efectivo. Luego del disparo, la víctima ni siquiera caerá al suelo, se tambaleará como borracho durante unos momentos, generalmente cortos, pero suficientes para que Beto me alcance con su coche y me saque de allí antes de que alguien pueda darse cuenta de lo sucedido. En el viaje me quitaré la ropa sport que llevo encima del traje. A no más de veinte cuadras me bajaré, junto a un container, donde arrojaré el paquete de ropa usada. Beto desaparecerá. Yo detendré un taxi cualquiera y le indicaré el microcentro. Con mi maletín pareceré un ejecutivo de tercera línea que se dirige a su trabajo.
Miro el handy, sus luces están encendidas, en la pantalla LCD se lee En Reposo, junto un cuadradito negro intermitente. Miro por el espejo. Es otoño. Al fondo el cielo clarea tras los edificios y entre las ramas de los plátanos. La calle es muy parecida a la de mi barrio. El clima es el mismo. Yo iba a la escuela por esas veredas, arrastrando los pies hasta que las hojas secas los envolvían completamente formando un gran par de botas vegetales que, en los momentos de mayor caída, me llegaban casi hasta las rodillas. Yo me sentía gigantesco, poderoso y alto como esos plátanos. En calles así crecí. En calles así me enamoré de Cristina. Cinco años mayor que yo.
En Reposo.
Cristina era la hermana de Raúl. Raúl no era mi amigo. Durante cuatro años cultivé su amistad sólo por estar cerca de Cristina. Cristina me trataba con dulzura, sonreía al besarme las mejillas, cerca de los labios, se alegraba de verme. Por las mañanas, desde mi ventana, la veía salir para su trabajo, Cristina era recepcionista en una empresa del centro, el pelo todavía mojado de la ducha. Parecía una chica de aviso publicitario, me quedaba mirándola hasta que ascendía al 109, allá en la esquina. Algunas veces simulaba tener algo que hacer y me subía al micro con ella y hacía todo el viaje a su lado conversando, bendiciendo los embotellamientos que prolongaban el viaje. Yo bajaba en la parada siguiente a la de ella y me volvía caminando. Por la tarde la observaba al regresar, entrando en su casa para volver a salir, media hora más tarde, bañada nuevamente, rumbo a la Pitman. Cristina era una chica limpia. Los sábados iba al club. Yo me metía entre las vías y el alambrado y desde allí la miraba practicar gimnasia sueca. Llevaba un diario en el que anotaba todo cuanto Cristina hacía y decía. En muchas ocasiones la seguía durante todo un día sin que ella se diera cuenta. Ella era muy ordenada. El orden es importante.
Cristina crecía rápidamente. Pronto comenzó a salir de noche, a bailar. Siempre salía con chicos distintos, del centro, del trabajo, seguro, que la venían a buscar en coche. Yo no tenía edad para ir a bailar, ni coche. Raúl entró al Liceo Militar. A mí me rechazaron, pero ingresé a la Federal. Cuando me recibí, y me entregaron mi uniforme, sin pasar por mi casa, fui derecho a la de Cristina. Quería que ella viese lo bien que me quedaba. Recuerdo que fue una brillante mañana de otoño, como ahora.
En Reposo. Miro por el retrovisor, la calle está vacía. Si el tarado este se demora un poco más habrá mucha gente en la calle y tendremos que abortar.
Me pareció que pasó una eternidad hasta que la mamá abrió la puerta. -Carlos, qué elegante, pasá, esto ya parece un desfile- En la sala estaban Cristina y un teniente del ejército sentados en el sillón, demasiado próximos. Yo me quedé paralizado. Mi traje, comparado con el de Gustavo, así se llamaba, parecía de cuarta. A partir de entonces el nombre de Gustavo comenzó a aparecer con odiosa insistencia día tras día en mi diario. Una noche me invitaron a tomar algo en casa de Cristina. Estaba toda la familia reunida y muchos amigos.
Agarro el handy: -Che, ¿qué pasa?-, -No pasa nada, el punto no aparece- En Reposo.
El padre anuncia que Cristina va a comprometerse con Gustavo. Yo la miro, ella baja la mirada y se sonroja. Me voy de la casa. Cristina me alcanza en la puerta: -Quería ser yo la que te lo dijera, pero no me animé-. Estuve cuatro días sin comer. A Gustavo lo destinaron en Córdoba. A través de la ventana de mi habitación escuché cuando salieron para el casamiento al que no fui. Ni siquiera me acerqué a la ventana para verla partir. Aquella fue la última vez que no la vi. Porque Cristina murió un año más tarde para la misma época en que a mí me echaron. Dicen que fue por una enfermedad que se llama no sé qué en placa, pero yo sabía que había muerto por causa de Gustavo.
El handy titila y silba -Atento Carlos, acaba de llegar.
El punto aparece en el retrovisor. Viene caminando lentamente, despreocupado. Me pregunto qué habrá hecho y me contesto que nada que a mí me importe. Con la izquierda agarro la manija de la puerta y con la derecha saco la Ruger de la cartuchera que coloco en el bolsillo de la campera. El punto pasa junto a mi auto. Abro, bajo, camino rápidamente detrás de él. Me acerco. Saco la pistola. La alzo hacia su cabeza. El corazón me late en las sienes. El debe sentir algo porque comienza a volverse. Gatillo. Se oye un ruido parecido al de una puerta que se golpea. El se detiene y comienza a tambalearse. Se vuelve y me mira a los ojos. Me mira es un decir, porque sus ojos están vacíos. Doy un paso al costado, hacia la calle. Beto frena a mi lado, subo, arrancamos. Me vuelvo, por la esquina dobla un patrullero. Cuando el policía que va de acompañante gira la cabeza para mirar al punto, que está ahora agarrado de la pared, pienso que nos entregaron. Pero el patrullero sigue su camino. Beto se dice: -Tranquilo, tranquilo-. Pasan de largo. Llegamos al container. Justo al lado está el mismo patrullero. -No parés Beto, seguí-. Seguimos. Estoy transpirando, Beto también. Me bajo en otro lugar, junto a otro container. Arrojo el atado de ropa. Beto desaparece.
Detengo un taxi, pero en lugar de enfilar para el centro, indico Villa del Parque.
Desciendo frente a la casa de Cristina. Está igual, sólo que más vieja. Mi casa ya no existe más. El barrio es totalmente distinto. Los árboles también han desaparecido. Las calles están sucias y desordenadas. No conozco a nadie allí y nadie me conoce a mí.
Mañana pasaré a cobrar, luego me haré de un par de gramos de coca, y la remataré con alguna puta del centro, una de esas que parecen secretarias.


ERNESTO MALLO. Nací demasiado joven y sin la debida preparación para enfrentar a este mundo. A la edad de 6 años me vi forzado a abandonar mi educación para asistir a la escuela. Esa experiencia me enseñó las virtudes de la autodidactia, la vida me enseñó sus pesares. No pertenezco a ninguna asociación, partido político, confesión religiosa, club o trenza ya que, como Groucho, jamás aceptaría pertenecer a un club que me admita a mí como socio. A los 20 pensé que era mi deber cambiar el mundo. Lo cambié, es éste, disculpe.Destruí varios matrimonios que me dejaron la módica suma de 6 hijos que, con todo y a pesar de todo, siguen siendo mi obra más acabada. La vocación por la literatura se me despertó muy temprano, provocándome desde entonces dificultades para dormir. En realidad esta actividad, que algún psicoanalista diagnosticó como una necesidad compulsiva de llenar hojas con la intención de que no queden más papeles en blanco, es el más eficaz salvavidas que he podido conseguir.A una edad que debería ser respetable me queda la improbable gloria de haber sobrevivido a mis padres, a la sinrazón del mundo, a las sustancias prohibidas, a mi propia estupidez, a los gobiernos militares, a los gobiernos civiles y, hasta el momento, a la globalización, aunque no sé cuánto pueda llegar a aguantarla. Maestros tuve: Elsa Osorio, G.B. Shaw, el Gabo, que aunque no lo sepa me debe parte del éxito de "100 años..", Vicente Ninno, Cortázar, Italo Calvino (sobre todo Italo Calvino), Monterroso, Groucho Marx, Poe por supuesto, Hawthorne y Chaplin entre muchos otros que no nombro por pereza. Ya que estamos: la pereza es mi peor debilidad pero la compenso careciendo de envidia.

LA CIUDAD

MI BADAJOZ PARTICULAR
apuntes alrededor de un paseo

La puerta de Palmas, entre dos torres almenadas de planta circular, oreada por la brisa del próximo Guadiana, ese río que aparece y desaparece pero que por tierras extremeñas es constante y es claro camino a la vecina Portugal, es una buena entrada a la ciudad bañada por esa luz blanca, atlántica, la misma, pese a la distancia del mar, que baña Lisboa, la ciudad blanca por excelencia. Por calles de suave pendiente, respirando ese aire limpio de la mañana, mis ojos se pierden, literalmente, en las fachadas de todas las casas, de las más modestas, de esas que tienen el encalado resquebrajado y plantas colgando de sus balcones, pero, aún así, captan esa luz especial del sol. Apenas nadie por las calles. Sólo un leve susurro del viento que limpia la atmósfera. Y, de vez en cuando, un aroma a comida de una cocinera madrugadora que escapa por alguna ventana abierta. Por una calle cualquiera, estrecha, mi vista tropieza con la delgada torre blanca del convento de las Descalzas. No sé qué tiene esa ciudad que hasta lo más anodino, lo que no figura en ninguna guía de viajes, resulta bello, de tan cuidado. En cada cruce de calles, un regalo para la vista. Difícil tropezar con ciudad más limpia y cuidadosa de sí misma, con paisanos tan amantes de su entorno.
En las ventanas del Casino, de aires noucentistas, la magia refleja los edificios cercanos recortados contra el cielo de un azul imposible. Los medallones de estuco, las cenefas que recortan puertas y ventanas sobre el fondo siena de su fachada, relucen con la luz de ese sol que uno no sabe bien cómo es capaz de meter sus rayos por las estrechas calles del centro de la ciudad. Badajoz es una ciudad sabia, de inteligentes habitantes que la saben apreciar. Si no fuera así, no se entiende esa sinfonía de colores en las paredes de sus casas. El blanco, cualquier blanco es hermoso. Pero este carmesí, suave, que se extiende por la fachada de un bar modesto y contrasta con la blancura de la cenefa dice todo de unos paisanos orgullosos de su paisaje urbano al que miman y contra el que no se atreven los grafiteros. La catedral tiene aspecto de castillo. Empezada a construir en el siglo XIII y terminada en el XVIII, la sobriedad de su fachada neoclásica, mal casa con la delicada presencia del vecino ayuntamiento que, como el casino, es siena. La Plaza Mayor es abierta, pero semipeatonal. Bares y cafeterías antiguas compiten en aceras con quioscos de diarios. Al sol los paisanos consumen sus cervezas y tapas, charlan de lo suyo, se relajan en su día sabático que han empezado sin mucho madrugar. El corazón de la ciudad, en donde se alinean el poder de Dios y el de los hombres, es el emblema de una ciudad apacible en la que se paladea el silencio y el gusto por el paseo. Cuelgan al aire, junto a una iglesia blanqueada en donde se agolpan invitados a una boda, trajes de faralaes infantiles que anuncian, con premura, fiestas de disfraces mientras, bajo ellos, juegan infantes.
Una puerta color salmón, un ojo en un muro pintado en color salmón, permite una ojeada furtiva a la Plaza Alta, paradigma de la restauración que ha llevado a cabo el ayuntamiento en su afán de recuperar y embellecer zonas deterioradas de la ciudad. Arcadas y balcones de la plaza Alta exhiben una discutible decoración cuadricular, de tablero de damas, en el que se alternan blancos, grises y granates que llama la atención. Es la más antigua plaza de la ciudad, junto a sus murallas y la torre de Espantaperros. Hace unos pocos años la plaza estaba abandonada, era pasto de la marginalidad. Ahora es uno de los enclaves más agradables de Badajoz. Un camarero, que intuye clientela, monta mesas y sillas en esa plaza porticada en la que la luz llega con más intensidad mientras dentro se preparan tapas, se alinean las jarras de cerveza que pronto, cuando se siente el primer cliente, van a circular del mostrador a la terraza. Ese fino jamón de bellota cortado con tiento de la pata con cuchillo jamonero; esas migas pastoriles, plato de pobres que ahora es joya gastronómica; el morcón, el queso, la tortilla de patatas, regado con blancos de la Vega del Guadiana. Bajando por una pendiente se llega a una de las puertas de la impresionante alcazaba, una de las más grandes y mejor conservadas. Dentro, entre jardines cuidados con esmero, el bonito edificio de la Biblioteca de Extremadura se alza bajo la sombra de una palmera aislada, bella como una escultura, y la escolta de una ermita. Y desde las almenas de la fortaleza árabe el Guadiana y sus puentes, cuatro, las terrazas de las casas de la ciudad rematadas por las antenas de televisión que se alinean a sus orillas, la torre de la catedral que parece castillo, el rumor lejano de los coches pasando sobre los ojos de los puentes. Se puede recorrer todo el perímetro de la alcazaba, que se alza sobre el cerro de La Muela, por su paseo elevado que corre paralelo a sus muros almenados. Abd al – Rahman Ibn Marwane, el fundador de la ciudad, levantó esta extraordinaria fortaleza que es una de las mejor conservadas de la época. Interesa recorrerla porque, deteniéndose en cada uno de sus baluartes, la perspectiva de la ciudad es cambiante. Por la empinada calle de San Atón, con pendientes que hacen acelerar nuestros pasos a desgana, se atraviesa un barrio humilde de casitas cuidadas y gentes que viven en la calle, que hacen de ella su patio trasero, y, por tanto, barren, friegan, cuidan ante sus hogares que mantienes abiertos a la curiosidad ajena, y se llega al Guadiana que forma islotes en su lento discurrir. Por las márgenes del Guadiana, convertidas en paseo para el disfrute de los pacenses, se corre, se va en bicicleta, a lomos de caballo, junto a ese río hermoso que es brisa. En noches de estío se abren terrazas que sirven vinos y miran a las estrellas de un cielo límpido.
El esbelto puente Real (1994) cruza el río, compitiendo con el antiguo puente de Palmas (1596), el puente de la Autonomía y el de la Universidad, los cuatro que cruzan ese camino de agua que es el Guadiana. En el río, que fluye suave hacia la vecina Portugal, islotes recubiertos de vegetación ofrecen refugio a aves acuáticas que anidan en ellos. Y de nuevo al centro de la ciudad, buscando esa gente que se levanta tarde los sábados, que pasea al encuentro de los amigos, a hacer sus provisiones en las tiendas, el frenesí comercial al que ninguna ciudad es ya ajena. Y esa luz maravillosa que se refleja en las blancas fachadas de sus casas, que hace que esa decoración de estuco color albero, con ese león sentado coronando una columna, destaque con fuerza y dé prestancia a la vivienda.
En la plaza Minayo, Miguel Ángel Celdrán, actual alcalde de Badajoz, que ha recibido el encargo de mimar ciudad tan hermosa, mandó se alzara el monumento al controvertido Godoy, príncipe de la Paz amado por unos y denostado por otros, en una actitud curiosa y elegante, con vestimenta afrancesada, sable en ristre y pisando un cañón. Un pacense ilustre que nació en esta ciudad fronteriza de la Lusitania romana bañada por la luz atlántica.

texto y fotos JOSÉ LUIS MUÑOZ

LA NOVELA

EL MAL ABSOLUTO
Preguntas: María José Alfonso
Respuestas: José Luis Muñoz

-¿Cómo surgió el enfoque del Holocausto que nos relatas?
-El tema del Holocausto, podemos decir, que me había seducido, literariamente, cuando tenía apenas 12 años y escribí una novela que se titulaba AUSCHWICZ. EL MAL ABSOLUTO vino determinada por un programa de la BBC que visioné y me impactó, más allá de todo lo que había visto y leído sobre los horrores del nazismo. En ese programa, que se filmó en el 50 aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi por el Ejército Rojo, se confrontaban entrevistas de verdugos y víctimas. Quise escribir una novela muy próxima a esos hechos que la determinaron, por eso EL MAL ABSOLUTO tiene una estructura claramente periodística, y el hilo conductor es esa joven de la nueva Alemania, Eva Steiger, que descubre los horrores de la vieja Alemania al entrevistar a dos supervivientes del horror y comprobar, luego, que de ese horror, de sus implicaciones morales, no se salva ni su propio padre. Creo que EL MAL ABSOLUTO conjuga una serie de géneros, la novela de investigación periodística, la novela histórica, el trhiller, el género negro, la novela psicológica, es la suma de todas ellas.
-¿Se puede pedir explicaciones más allá de Hitler, quizás a los alemanes en general?
-Bueno, esa es una de las falacias que me apetecía mucho derribar, la de que los grandes hechos criminales de la historia, y el Holocausto es sin duda el mayor, EL MAL ABSOLUTO, se imputen a la élite dirigente y se exonere de ellos a los pueblos que hicieron posible que esos políticos marcaran la deriva de sus países. Hay una teoría, cada vez más cuestionada, que achaca los males de ese oscuro periodo de la historia a una secta satánica y a un loco. El nazismo tenía una base social; los nazis llegaron al poder por las urnas; el pueblo alemán secundó, con euforia, la brutal política de expansión militar de su país; los alemanes, mayoritariamente, miraron hacia otro lado o colaboraron en la persecución de los judíos o, cuando no, no la evitaron. Hubo excepciones, claro, heroicas excepciones que acabaron en los campos de exterminio. Pero eso de que había una ignorancia acerca de lo que estaba sucediendo con los judíos es una falacia enorme. Los campos de exterminio estaban próximos a poblaciones, el hedor de la carne quemada se extendía a cientos de kilómetros a la redonda. Un asesinato masivo de más de veinte millones de personas, la tercera parte de todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, no se puede ocultar, incluso los aliados sabían lo que ocurría y no fue una prioridad liberar esos centros de muerte espantosa.


-¿Cómo te documentaste sobre el campo de concentración y la labor de ambos protagonistas?
─Los protagonistas de mi historia, Gunter Meissner y Yehuda Weiss estaban allí, en el documental de la BBC; el nazi orgulloso, elegante, seguro de si mismo, sin rectificar una coma de su conducta asesina; el judío muerto en vida, hundido en la miseria, con problemas morales por haber sobrevivido, avergonzado. La novela fue una forma de hacer justicia literaria en el tiempo. Documentarme, más que laborioso, fue doloroso. Había leído muchos libros sobre el tema, visto muchas películas, especialmente una, “La zona gris” que me impactó muchísimo, porque refleja la vida cotidiana en un campo de exterminio y pone los pelos de punta. Y había leído a Primo Levi que da una visión de espantoso color gris del horror cotidiano. Luego visioné muchísimas fotos, miles de ellas, y finalmente me trasladé, mentalmente, al campo de exterminio, a la época, me metí en los barracones y aspiré el ambiente. El escritor, para dar credibilidad a lo que escribe, debe, de alguna forma, vivirlo. Eso hice yo, literariamente: vivir esa experiencia horrorosa y algo más terrible todavía, meterme en la mente del verdugo, comprender sus razones, porque tenía sus razones para obrar así, no era un loco, y lo que yo tenía muy claro, al escribir la novela, era huir del maniqueísmo, pintar a uno muy bueno y a otro muy malo. De todo lo que leí, de las muchas aberraciones que pasaron por mis manos, la peor, sin duda, fue el saber que las enfermeras del campo de exterminio de Auschwicz ahogaban en barreños de agua helada a los recién nacidos judíos ante la mirada horrorizada de sus madres.

-El holocausto alemán fue diferente ¿Qué circunstancias o motivos hicieron que el pueblo judío no se revelara contra los alemanes y sucumbieran a tal deshumanización?
─Es una pregunta que nos hacemos, pero forma parte del comportamiento humano. Parecía existir un cierto conformismo, un engaño colectivo, de que no serían capaces los nazis de hacer con ellos lo que hicieron, de que las condiciones cada vez eran peores, pero no se atreverían a dar el paso de la solución final, que se librarían, que era cuestión de resistir, y en los campos de exterminio, por sobrevivir, se hacía cualquier cosa, como colaborar con los verdugos, algo que hace el protagonista judío de mi novela. Hubo algún motín, excepciones, como la sublevación del gueto de Varsovia, o un alzamiento en Auschwicz que relato, pero fueron estallidos insignificantes.
-¿Cuál puede ser la razón de humanización del alemán respecto de su nieto?

─Ahí, en ese momento, cuando ve que la vida de quién es sangre de su sangre, peligra por su propia ideología, es cuando su esquemas se tambalean. La venganza es muy maquiavélica. Si se lleva a cabo sufrirá el odio y desprecio de los suyos que ya empiezan a juzgarlo por haber desenterrado el pasado en la entrevista en la televisión pública alemana.
-¿Cómo crees que hubiera sido si hubieran ganado la guerra? ¿Qué consecuencias crees que hubiera tenido?
─Pues que no se habría hablado del Holocausto más que como un accidente de la historia y se habrían pedido explicaciones a los aliados por los bombardeos de Dresde, por ejemplo, o las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La historia la escriben siempre los vencedores. No hay ética posible en los acontecimientos históricos, sino imposición brutal. La historia de la humanidad, de cada país, es un reguero de sangre que no cesa.
-Ha resurgido últimamente la novela sobre el nazismo ¿crees que es parte del inconsciente colectivo que se ha puesto en marcha por el resurgimiento de un brote con características similares?
─El tema nazismo siempre estuvo de moda. Es algo que seduce y horroriza, a lo que nos acercamos con cierto morbo, porque, lo más terrible, es que en esa espantosa carnicería participaron gente más o menos normal, que los que asesinaban niños a sangre fría tenían niños en sus casas a los que acariciaban con las mismas manos que instantes antes habían segado una vida inocente. Imagino que saber cómo el hombre es capaz de llegar a esos límites de maldad absoluta es algo que fascina.
-¿Crees que el gobierno de Israel se ha convertido de maltratado en maltratador, en relación con su aniquilación de los palestinos?
─El maltratado, cuando llega a la edad adulta, se convierte, a su vez, en maltratador. El estado de Israel se construyó a bombazos, y algunos de esos terroristas que segaron vidas de inocentes, como Menahen Begin, medraron luego en los estamentos más altos de la política israelita. Lo que hace Israel con los palestinos es inadmisible, pero sin embargo es la norma de conducta que rige en este mundo que nos hemos fabricado: no hay más razón que la fuerza. Tenemos muy enraizadas las leyes de la naturaleza.
-¿Cómo ves la reflexión de que Estados Unidos e Israel utilicen a la Unión Europea como sonderkomando para repetir la historia sobre los musulmanes en esta ocasión?
─La Unión Europea estoy empezando a creer que es una entelequia que, en cualquier momento, caerá. Es un sueño, un ideal, pero no puede mantenerse por mucho tiempo, rodeada, como está, de tensión y miseria. La caída del Muro de Berlín y la adscripción de casi todos los países de la Europa del Este al bando norteamericano, ha desestabilizado los principios de la Unión. Estados Unidos cuenta con una serie de caballos de Troya bien incrustados en la Unión. Europa tiene ante si el desafío de gestionar la presión que hay en sus fronteras, de asimilar a los miles de emigrantes que acuden a ella cegados por un sueño de bienestar que ya no lo es, con el agravante de que entre esos millones de nuevos europeos estén elementos que vayan a desestabilizar el continente, y que no tienen prisa en hacerlo. Además el peso de Europa es puramente intelectual, mientras no tenga un ejército realmente operativo, y sus únicas armas disuasorias son los comunicados que caen en el vacío. Hay un acercamiento al fascismo que preocupa, que empieza a darse, por ejemplo, en Italia con mucha fuerza, y ante el que la izquierda permanece de brazos cruzados. La situación se puede agravar, y mucho, cuando avance la crisis económica y los millones de desplazados que hay en la Unión Europeo se queden sin trabajo y sin recursos. ¿Qué hacer?
-Entretener a los gobiernos europeos con elecciones cuyos resultados abocan, de un modo u otro, a un consumismo extremo y manipulador ¿podría ser un caldo de cultivo para el levantamiento de un poder cuasi-mundial contra los musulmanes que, como inferiores -sus creencias-, deben ser aniquilados para el asentamiento de un pueblo más avanzado?
─En los próximos decenios asistiremos a la debacle del Imperio Americano que no sé cómo se mantiene en pie después de la guerra de Irak. La deuda externa de Estados Unidos es tan inmensa que uno se pierde cuando lee las cifras del dinero que se está tirando por la borda y que podría redundar en ayudas sociales para su población, que tanto los necesita en materia de sanidad, por ejemplo. Se lucran, eso sí, algunos particulares, que eran los que propiciaron esa invasión escandalosa, y desde un punto de vista empresarial la idea es buena, se gastan recursos públicos de los contribuyentes y se anotan los beneficios en las empresas privadas. Parece el timo de toco mocho, pero funciona y es aceptado. No hay en Europa un punto de vista único sobre el mundo árabe, y una política inteligente tendría que ir por consolidar la democracia en países que no la tienen y esperar pacientemente a que esas poblaciones hagan su propio proceso evolutivo del teocratismo en el que se mueven a la democracia laica que les permitirá evolucionar. He estado, hace muy pocos días, en la India y el espectáculo es sencillamente desolador, las condiciones de vida, insoportables, y hablamos de una potencia nuclear, tecnológica, informática pero cuya vida cotidiana parece anclada en la Edad Media. El mundo es muy complicado y tiene difícil arreglo, pero siempre fue así. Pero la incógnita del futuro es China, la potencia que tomará el relevo a Estados Unidos.
Las imagenes que ilustran este entrevista son cuadros de Zoran Music, un extraordinario pintor que sobrevivió al Holocausto y captó todo su horror.

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El mal absoluto