viernes, 22 de mayo de 2009

NEWS

EL 30 FIRMO EN ESTUDIO
EN ESCARLATA DE MADRID
Es la librería madrileña que más me mima año tras año y los libreros más encantadores que conozco.
EL sábado 30 de mayo estaré firmando ejemplares de EL CORAZÓN DE YACARÉ (Imagine Ediciones, 2009), y de todos mis libros, en la caseta nº 41 de la Feria del Libro de Madrid correspondiente a esa Librería entre las 12 y 14 horas.
Espero saludar a todos los amigos que tengo en la capital de España

NOS DEJA MARIO BENEDETTI
Y nos queda su obra de este inmensos escritor polifacético y hombre comprometido con su tiempo.
Poesía, relatos, novelas, ensayos, letras para canciones es el enorme legado literario de este autor uruguayo que pasa a la posteridad con su obra, para deleite de generaciones venideras. Benedetti entra en la dimensión de los inmortales. Larga vida.
"Me he ido quedando sin mis escogidos
los me dieron vida
aliento
paso
de soledad con su llamita tenue
y el olfato para reconocer
cuánta poesía era de madera
y crecía en nosotros sin saberlo
Me he quedado sin proust y sin vallejo
sin quiroga ni onetti ni pessoa
ni pavese ni walsh ni paco urondo
sin eliseo diego sin Alberti
sin felisberto hernández sin Neruda
se fueron despacito en fila india".


EL DESTILADOR CULTURAL
Así se llama la pagina web de cultura, literatura y cine, sobre todo, que acaba de poner en la red Marc Muñoz, que ya colaboraba en otros blogs y revistas y levanta ahora el vuelo en solitario. El destilador se inaugura con una reseña de la película sobre Peter Sellers que interpreta Geoffrey Rush.
Página en la que he prometido colaborar con reseñas de libros o películas. ¿Quién no lo haría por un hijo?

www.eldestiladorcultural.es

CARLOS SALEM SE
ATREVE CON EL REY
Mi amigo Carlos Salem trata muy bien al Rey, o al menos eso me dijo. En este país de locos, las izquierdas son monárquicas y las derechas, republicanas.
Juan Carlos I de Borbón ha desaparecido dejando sólo una nota tras de sí: «Me voy a buscar al niño. Volveré cuando lo encuentre. O no. Feliz Navidad». Para encontrarlo el ministro de Interior juega su última carta: José María Arregui, detective melancólico y visceral, de rápido disfraz y puño fácil, deberá protegerlo de una poderosa intriga.La extravagante pareja de detective gruñón y monarca en recreo, confundidos entre hippies, mariachis o pastores, huirá por una España alucinada e intemporal, poblada de personajes delirantes: un músico enamorado que persigue una melodía escurridiza; una familia atrapada en una guerra interminable; un adivino retrovisor que sólo ve el pasado y Rosita, una compañera inseparable.Con Pero sigo siendo el rey, una road movie hilarante y enternecedora, Carlos Salem nos presenta su mejor y más original aventura policíaca.

GANO EL PREMIO JUSTO VASCO
De enorme puede calificarse mi satisfacción al haber ganado y, al mismo tiempo, haber quedado finalista, el premio de relatos policiacos Justo Vasco, en honor de un buen amigo y escritor cubano prematuramente desaparecido que estuvo muy vinculado a la Semana Negra de Gijón, con el relato SOY UN VIOLADOR. Satisfacción, también, porque el premio lo otorga NOVELPOL, una asociación de lectores de literatura policial que me merece todos los respetos. El premio se lo dedico a la compañera de Justo Vasco, Cristina Macía, con quien suelo tomar algún que otro whisky en Gijón mientras le saco la fórmula de alguna receta y espero, por ahora en vano, uno de sus guisos asturianos.

UN MAL DÍA PARA MORIR
Ediciones Pàmies publica la última novela policial de ese tándem de escritores formado por Empar Fernández y Pablo Bonell Goytisolo, con su personaje habitual, Santiago Escalona, subinspector recientemente asimilado al cuerpo de mossos d´esquadra en la comisaría del barcelonés barrio del Raval, que investiga un posible asesinato hace muchos años olvidado; el de Alberto Boisgontier, estudiante y activista de izquierdas que murió la tarde del 19 de noviembre de 1975 al caer a las vías de la estación de Gràcia y ser arrollado por un tren, tres días después de salir de los calabozos de la Via Laietana, dónde había recibido una soberana paliza.

JAVIER VÁZQUEZ LOSADA
GANA PREMIO DE POESÍA
Sigue en racha mi buen amigo Javier Vázquez Losada que enlaza premio tras premio. Si hace una semana les daba cuenta de que había ganado el premio de novela Cristóbal Zaragoza, ahora les comunico que ha obtenido uno lírico, el Villa de Quintanar de Poesía con Pasos cortos, del que espero me deje publicar alguno de sus poemas en el Rincón del Poeta.


LA ALTERNATIVA
DEL ESCORPIÓN
Puedo ya leer en papel, maginíficamente editada por Algaida, la novela de Fernando Ugeda que ganó el XII Premio de Novela Ciudad de Badajoz y defendí con pasión como miembro del jurado. La volveré a leer puesto que es una novela que me agradó en extremo, tiene una intriga argumental policial de las que te atrapan en la primera línea y no te dejan hasta que llegas a la última, recrea perfectamente la época victoriana y está llena de sesudas reflexiones filosóficas y sociales que hacen que sea mucho más que un extraordinario divertimento. Bienvenido al club, señor Fernando Ugeda, y animo a todos los lectores de este blog a que disfruten con esta primera novela que no lo parece en absoluto y que seguro van a disfrutar.


DE MES EN CUANDO
Pura Vida Ediciones publica la antología DE MES EN CUANDO, en la que se recogen los relatos que sus autores desgranaron a viva voz, mes a mes, en el café Piaf. Mis cinco microrrelatos leídos hace unos meses ─ Chanel número 5, Aromas mortales, La erótica del té, Pil y Plot y El viaje cotidiano ─ figuran al lado de los de Cristina Monteoliva, Andrés Neuman, Valeria Titarelli y Gregorio Morales, entre otros muchos autores que se mueven por las orillas del Darro y el Genil, y entre los que me siento en muy buena compañía.


CANCIÓN DE MUERTE
EN MORALZARZAL
Nueva oportunidad para leer en papel mi relato ambientado en la guerra civil, del que me siento bastante satisfecho y sé que gusta a más de uno, y además acompañado de muy buenas narraciones que estoy leyendo ─ Mi prima Fortunata de Eduardo García Pérez o la originalísima El Premio de Joaquín Eloy─García León, por ejemplo ─. Lo edita el Ayuntamiento de Torrecampo, Córdoba, en su antología del VIII Certamen de Narrativa Corta.


LA ASESINA DE
LOS
OJOS BONDADOSOS
Ese es el bonito título de la primera novela que publica la escritora Felisa Moreno Ortega, de Alcaudete, editado por la Diputación de Jaén en su colección Autores Noveles, libro que estoy leyendo ahora mismo y del que les hablaré en breve.
Decir que Felisa ya me había seducido con sus narraciones cortas y seguro estoy no me va defraudar en este libro de largo aliento que ya me cautiva desde sus primeras páginas.

ANDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ
EN EL CENTRO DE LA TIERRA
Y lo hace en la colección Umbral de la nueva editorial Paréntesis con un título EL CENTRO DE LA TIERRA, que recoge buena parte de su obra en formato de relato corto, género que este país y muchos lectores están ávidos de leer y que las editoriales se muestran muy reacias a publicar.
El año pasado el escritor sevillano publicó la novela EL SÍNDROME DE MOWGLI, Premio Luis Berenguer, con Algaida.

AZNAR DA LECCIONES
DE LO QUE NO SABE
El presidente de honor del PP publica libro con Planeta y seguro que venderá mucho. ESPAÑA PUEDE SALIR DE LA CRISIS, su receta para el seísmo actual que se ha producido, precisamente, cuando gobernaba su amigo George Bush. O sea, quiénes nos metieron en la crisis nos sacarán de ella, claro, previo pago. En su función de literarato Josemari ya nos ofreció unas cartas patrióticas hace unos años y ahora, en tiempos de crisis, nos llegan sus recetas económicas de las que aventuró, hace unos días, un pequeño apunte a tener en cuenta: ante la crisis, un despido más barato y flexible. Una formula genial como su negación del cambio climático, su teoría del 11M ─ a la que sigue anclado él y su fiel amigo PJ ─, o la sabiduría desplegada en sus clases de Georgetown, como todo lo que últimamente sale de su mente preclara. Para él salir de la crisis pasa por convertir a España en un país de desempleados.

PERTURBACIONES
No, no es lo que provoca el sesudo libro del ex presidente, aunque también, sino el título con el que Juan Jacinto Muñoz Rengel recopila algunos de los mejores relatos fantásticos de la actual literatura española.
En el reparto plumas conocidas como las de Elia Barceló, Félix J. Palma, Cristina Fernández Cubas, Cristina Peri Rossi o Pedro Ugarte.
Publica Salto de Página.

HIJOS DEL FIN DEL MUNDO

Es el título del último libro de la escritora Espido Freire, de Roncesvalles a Finisterre como subtítulo, o sea, el camino de Santiago, que se alzó con el Premio Llanes de Literatura y que acaba de ver la luz en Imagine Ediciones y ha sido presentado recientemente en Madrid.
El de Llanes es un premio que año a año se ha ido consolidando después de ganarlo Gustavo Martín Garzo y Juan Eslava Galán, entre otros.

HAZ DE LUZ
Es el título con el que la escritora argentina afincada en España Adriana Serlik recopila en un volumen parte de su narrativa corta. 36 relatos, algunos de ellos muy breves, que fueron radiados en Radio Gandía de la Cadena Ser en donde colaboraba la autora desde 2006, en donde se dan cita los sentimientos con el horror de las guerras.
La cuidada edición de la obra corre a cuenta de Legado Ediciones.

LOS LIBROS DE MIS AMIGOS

LA RESACA DEL AMOR
Juan Bas

Editorial: Temas de hoy
227 pgs.

Al socaire de otro falso ensayo suyo, y van dos ─el precedente TRATADO CONTRA LA RESACA, de trayectoria exitosa, incluso en otros países : fue su editor italiano el que tentó a Juan Bas a perpetrar otra maldad literaria ─, el escritor bilbaíno nos ofrece en LA RESACA DEL AMOR una serie de reflexiones, y atisbos de soluciones, para cuando, literalmente, nos rompen el corazón.
No esperen quienes lean las páginas de este escritor, tan imaginativo e incendiario, hallarse ante una especie de temible libro de autoayuda, tan en boga últimamente y que son paradigma de nuestra soledad ─ si no encontramos a nadie que nos ayude, aunque sea prestándonos su hombro para lloriquear, qué solos estamos en este mundo ─, aunque sí le servirá, sin duda, para ahogar sus penas en llanto…de risa.
A través de una serie de ejemplos desternillantes ─ el doctor Bas rezuma cientifismo en cada uno de los casos que nos muestra ─, en el que a buen seguro nos reconoceremos, el libro analiza todas y cada una de las formas en el que uno/a puede ser abandonado por su amante y los posibles remedios a eso, muchas veces a un paso de la venganza pura y dura.
Elucubra sobre lo que es enamoramiento y amor, estados febriles los que caemos más de una vez aunque juremos y perjuremos que no habrá más, habla de medidas analgésicas ─ una botella de ginebra ─Además de por estas razones obvias de no pillar una cirrosis o dejar los sesos en la carretera, no conviene soldarse al frasco porque durante una resaca del amor el alcohol, en vez de su habitual efecto euforizante, suele producir lo contrario: una borrachera triste ─, o échese de inmediato en brazos de alguien ─, elabora una minuciosa clasificación de resacas amorosas ─ machista, ajena, gafe, freak…─, habla de su curación ─ el tiempo, como en todo ─ y termina con una confesión de la que hemos sospechado leyendo el libro.
LA RESACA DEL AMOR es una miscelánea en la que hay de todo: breves textos, agudas narraciones, artículos sobre el tema que Bas ha publicado en su diario El Correo, bromas y chistes bárbaros, explosivos pensamientos, todo ello pergeñado por la pluma juguetona del autor de la muy seria LA CUENTA ATRÁS ─ la novela sobre Urtain que, si no la han leído, aprovecho desde aquí para decirles que lo hagan ─ al socaire de la pasión amorosa y el dolor que produce su ausencia. Tiene además la buena idea el autor de bautizar a los muchos personajes chuscos que pueblan sus páginas, con nombre de animales ─ un poco al estilo de lo que hizo Tarantino en su Reservor dogs, para ahorrarse los nombres de sus protagonistas, y así dar al libro la patina de compendio de fabulas de Esopo ─, con lo que su comicidad es aun más efectiva.
La mujer del señor Pulpo se hizo de una secta religiosa y lo abandonó, se fue de casa. O al menos ésa era la razón que daba él. Yo creo que lo dejó por plomo: Pulpo era más pesado que matar a un cerdo a besos.
En ese constante juego que es el libro, en el que el lector cae fácilmente porque sus textos son de una agilidad asombrosa, abundan las referencias cinéfilas, hasta en jugosos pies de páginas que nunca deben obviarse, como éste dedicado a Kathleen Turner ─ Incluso en la actualidad, hecha una vaca, todavía me gusta ─ esos hermosos ojos azules que echan fuego ─. Y no es por solidaridad entre pesos pesados─, las citas eruditas de personajes reales, o inventados, los fragmentos de novelas malditas que nunca se publicaron porque no existieron, las traducciones en las que el autor carga con furia hacia el incompetente traductor de turno y, sobre todo, desternillante literatura de humor, trazada con inteligencia e ingenio, género en el que Juan Bas es maestro indiscutible.
Al final de la noche me dejó acompañarla hasta el hotel en el que se alojaba, que era el Ercilla, pero no subir a la habitación. Probablemente mejor, porque con aquella carga de ginebra no habría podido levantar más que la voz.
Para reírse de los demás primero hay que reírse de uno mismo. Juan Bas siempre lo ha hecho.


Juan Bas (Bilbao,1959). Estudió Derecho en la Universidad de Deusto pero abandonó la carrera sin llegar a finalizarla. Tras realizar el servicio militar en Barcelona decidió establecerse allí, comenzando a trabajar como guionista para diversos cómics, como El Víbora, Tótem y Cimoc. También escribió relatos para publicaciones como Playboy y Penthouse. Posteriormente comenzó a trabajar en la elaboración de guiones para la televisión, actividad en la que se ocupó hasta su salto definitivo a la narración pura. Actualmente, entre otros trabajos desempeña una función habitual de columnista en el periódico el correo desde el año 2000.
Ha publicado Páginas ocultas de la Historia (1999) escrito junto a Fernando Marías, y que tuvo como origen una serie de guiones elaborados por los dos escritores para un conjunto de documentales televisivos. La taberna de los 3 monos (2001), colección de relatos con un elemento común, todos giran en mayor o menor medida alrededor del póquer. El oro de los carlistas (2001), ambientada en el Bilbao asediado por las tropas de Zumalacárregui. Glabro, legionario de Roma (2002). Alacranes en su tinta (2002), feroz crítica al nacionalismo vasco. Tratado sobre la resaca (2003). La cuenta atrás (2004), biografía novelada del célebre boxeador Urtain. Voracidad (2006), continuación de Alacranes con la que retrata de forma satírica la realidad contemporánea y los productos mediáticos actuales, por la que le fue concedido el Premio Euskadi 2007 de literatura en Castellano, El número de tontos 2007, colección de artículos publicados en "EL CORREO" desde el año 2000 hasta el 2007. Ha editado y prologado Lo breve si breve (2008), (cuentos sobre películas cortas) en referencia a cortos, consta de trece narraciones. La elaboración está constituida por 12 autores que narrarán individualmente 12 géneros y temas diferentes, al que Juan Bas en el prólogo añadió uno de propia cosecha.

LA ENTREVISTA

ANIKA ENTRE LIBROS

www.ciberanika.com

Entrevista a JOSÉ LUIS MUÑOZ para Anika Entre Libros Por Joseph B. Macgregor

En “El mal absoluto”, José Luis Muñoz se nos ofrecen una serie de preguntas muy complejas e inquietantes que aluden al grado de responsabilidad del pueblo alemán en el genocidio. ¿Fueron sólo culpables los nazis?; si los alemanes tampoco protestaron ni se manifestaron en contra del confinamiento de judíos en campos de exterminio ¿No fueron responsables también de todos esos crímenes por omisión?; si Alemania apoyó masivamente a Hitler, creyéndolo como el líder necesario para acabar con la crisis, ¿no habría pasado lo mismo en idénticas circunstancias? ¿La caída del muro de Berlín ha fortalecido el florecimiento del neo-nazismo?
Pero este interesante thriller nos aporta además una interesante reflexión sobre las raíces del mal o de la crueldad. ¿Es algo intrínseco al ser humano y sólo hay que encontrar un medio para darle cancha o por el contrario no todos estamos habilitados para ejercer de torturadores o asesinos? ¿Llevamos todos nosotros un nazi dentro; un torturador escondido, esperando la más leve oportunidad para salir a la luz? ¿Habríamos cometido muchos de nosotros los mismos crímenes de haber sido oficiales de la SS? Joseph B Macgregor charla con
José Luis Muñoz para intentar clarificar con él muchas de estas cuestiones. También conversan acerca de su colaboración en el libro de relatos cortos “Lo breve si breve”, de cuya edición se ha encargado Juan Bas.

...Una de las falacias más irritantes, desde mi punto de vista, es la de exonerar a los pueblos de lo que hacen sus gobernantes...
ENTREVISTA
Antes que nada me gustaría que hablarás un poco a nuestros lectores sobre tu amplio currículo como escritor...
José Luis Muñoz:
Bueno, yo empecé siendo un escritor precoz y la culpa de ello me imagino que la tuvo mi padre, que tenía una biblioteca inmensa, parte de la que heredé, y sentía una devoción por la literatura que me transmitió. Realmente mis primeros escritos, breves cuentos, se remontan a los seis años. A esa edad, mientras otros niños jugaban a pelota en la calle, yo empezaba a recluirme en las bibliotecas y a soñar con historias que me inventaba.
Jack London me fascinaba, lo leí todo, y también Emilio Salgari, Julio Verne, Mark Twain… A los ocho escribí mi primera novela. Más de cien páginas. Una novela del Oeste. A los trece novelé la conquista del Oeste con casi mil páginas que debo de tener perdidas por algún cajón.
Pero cuando realmente me planteé en serio la escritura fue en el año 1985, al ganar casi simultáneamente dos premios literarios de importancia, el Tigre Juan y el Azorín, con "El cadáver bajo el jardín" y "Barcelona negra", respectivamente, que fueron editadas por Etiqueta Negra, la mítica colección de Silverio Cañada y Paco Ignacio Taibo II, y presentadas en la primera Semana Negra de Gijón.
Desde entonces no he dejado de publicar, novelas, sobre todo, y algunos libros de relatos, y de ganar otros premios como La Sonrisa Vertical con "Pubis de vello rojo", el Café Gijón con "Lifting", el Camilo José Cela con "La caraqueña del Maní" o el Ciudad de Badajoz con "
El mal absoluto", que he simultaneado con artículos de opinión en prensa, relatos en las revistas Interviú, Playboy y Penthouse, y reportajes de viajes en Viajes National Geographique y Traveler.
¿Y de qué modo encaja esta novela, “
El mal absoluto”, con el resto de tus libros?
José Luis Muñoz:
Pues realmente
el tema del Holocausto lo tenía muy interiorizado desde siempre. A los diez años escribí una novela corta, de unas ciento cincuenta páginas, que titulé "Auschwitz", y era una especie de Romeo y Julieta entre un guardián del campo de exterminio y una prisionera judía. Cuarenta y cinco años después me metía en el mismo tema, de forma concienzuda, para dar un nuevo enfoque, creo yo, a un hecho que nos debe seguir horrorizando y sobre el que se ha escrito mucho y, creo, no en vano, porque hay que ir recordándolo para que no se olvide ni se repita.
El mal absoluto” conecta con anteriores novelas porque puede leerse, en parte, como una novela negra. Bueno, es una novela negra, trata del asesinato en masa más monstruoso de la historia de la humanidad, uno de sus protagonistas en un asesino en serie que no tiene conciencia de su delito. Y también puede ser clasificada como novela histórica. Aunque yo me inclinaría por calificarla como novela de tesis, reflexiva, en la que reflexiono sobre la condición humana y espero que los lectores hagan lo propio, y en ese aspecto es novedosa en relación con mi producción anterior que se había decantado por la narrativa de acción, aunque siempre con un mensaje oculto: el dualismo bien/mal que todos llevamos dentro y que en “El mal absoluto” se convierte en eje central. En "El mal absoluto" planteas bastantes cuestiones interesantes, la primera de ellas es que haces una reflexión acerca del grado de responsabilidad del pueblo alemán con respecto al genocidio... ¿Fueron también culpables por omisión?
José Luis Muñoz:
Una de las falacias más irritantes, desde mi punto de vista, es la de exonerar a los pueblos de lo que hacen sus gobernantes. Resulta muy fácil decir que el Holocausto fue obra de una secta satánica exclusivamente, que cuatro locos, instalados en el poder, pudieron desencadenar esa hecatombe y toda la
Segunda Guerra Mundial que causó sesenta millones de muertos. Hitler llegó al poder por procedimientos democráticos. Bush revalidó su poder a pesar de la Guerra de Irak. Por lo tanto existe una responsabilidad de unos pueblos al elegir a unos gobernantes brutales.
Hay que tener en cuenta que una inmensa mayoría del pueblo alemán seguía a su Fürher mientras las cosas iban bien para Alemania, que comulgaban con esa idea de grandeza del pueblo ario por encima de los demás pueblos de la tierra y su guerra de conquista y
exterminio.
Claro que hubo oposición, pero fue borrada de Alemania mediante el terror, y
complots para asesinarle como el de Valkiria, de actualidad por la película, de algunos militares honorables. Pero la inmensa mayoría de la población asistió, por acción o por omisión, a una serie continuada de salvajadas, y puede que muchos se sintieran paralizados por el horror, pero otros colaboraron de forma entusiasta en perseguir a los enemigos del Reich. No es posible exterminar a seis millones de judíos sin que se sepa.
Muchos alemanes de a pie se apuntaron a su linchamiento. Otros se beneficiaron al ver que sus casas se vaciaban y se quedaban con ellas. Se los llevaban en vagones de ganado. El hedor de los hornos crematorios, que no estaban en descampados, sino cerca de núcleos urbanos, se olía a muchos kilómetros a la redonda. Y del mismo modo
los aliados conocían la existencia de esa masacre intolerable y no fue para ellos una prioridad liberar los campos de exterminio.
Con esa cuestión hay muchísima hipocresía y el tema del
Holocausto pesa sobre los alemanes. Cuando hablo con uno de ellos, siempre les pregunto sobre lo mismo, y se avergüenzan, lo tienen clavado dentro, porque sus padres, abuelos, colaboraron de alguna forma en ese espantoso crimen en masa. Ese es uno de los ejes de "El mal absoluto".
La novela plantea además profundos asuntos de carácter moral o filosófico que tienen que ver con la posibilidad de que todos tengamos un nazi reprimido en nuestro interior...
José Luis Muñoz:
Nadie está libre de pecado.
El nazismo tuvo la habilidad de explotar los más bajos instintos, los más primarios, de una población. ¿Somos intrínsecamente buenos o malos? A través de mi novela planteo una duda razonable sobre la bondad del ser humano. Lo hemos visto en nuestras puertas, en Europa, en la ex Yugoslavia. Hemos asistido a lo peor de la condición humana. Ha sucedido en Ruanda, miles de personas perpetrando un genocidio a machetazos. Cuando, desde las instituciones, se da carta blanca para que comience la cacería, sean judíos, musulmanes, homosexuales, tutsis, hay, por desgracia, muchos voluntarios.
Lo monstruoso del nazismo es que formó asesinos sin conciencia de serlo, estaban salvaguardados por su régimen, hacían un trabajo con impunidad absoluta. Matar a una escala jamás vista era su oficio y lo cumplían con un rigor escalofriante. En la novela, y creo que ésa es una de sus virtudes, no hay maniqueísmos, víctimas y verdugos se confunden, porque la víctima también fue verdugo y quiere volver a serlo, y porque los alemanes de la nueva generación, que abominan del nazismo, pues también tienen un cierto punto xenófobo hacia los turcos. Es una novela muy revulsiva, creo yo, que agita al que la lee, porque le hace preguntas que debe contestarse. También aparece un tema que me recordó un poco al que planteaba Costa-Gavras en su film La caja de música y sobre si alguien que está perfectamente integrado en la sociedad y se ha convertido en una persona respetada por todos debe ser castigado por crímenes del pasado; me refiero al personaje de Meissner, el magnate del acero.
José Luis Muñoz:
Una primera aclaración para
el lector que se aproxime a "El mal absoluto" es que Meissner, con otro nombre, existe. Meissner es tal y como reflejo en la novela, sin un adjetivo de más. Meissner es un antiguo oficial del campo de exterminio de Auschwitz que fue entrevistado en la BBC, en un programa que dieron con motivo de los cincuenta años de su liberación por el Ejército Rojo, y que me produjo, al escucharlo, tal impacto que fue el desencadenante de que escribiera la novela. Hay crímenes que no deben prescribir, y el Holocausto es uno de ellos.
Los juicios de Núremberg castigaron a una minoría muy pequeña del engranaje del nazismo. Hay que tener en cuenta que el nazismo, y el Holocausto, tenían detrás a buena parte de la industria y la clase médica alemana. Hubo quién fabricó el gas letal, quién construyó las cámaras de gas, los hornos crematorios, los médicos que experimentaron con cobayas humanas, hubo muchísima gente implicada que escapó a la condena.
Meissner, en efecto, es una persona muy respetable a pesar de que tiene las manos manchadas con la sangre de miles de inocentes, y es un hombre de convicciones muy firmes, porque si no lo fuera se habría tenido que pegar un tiro. Hizo lo que debía, según su forma de pensar, y no se arrepiente más que de una cosa: de no haber ganado la guerra.
Si Alemania hubiera ganado la guerra no estaríamos hablando del Holocausto sino del bombardeo de
Dresde o de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Me gustaba que Meissner apareciera como triunfador, porque el personaje real que entrevistaban en la BBC lo era; la vida había premiado al verdugo y había castigado a la víctima que vivía casi en la indigencia. Una de las razones literarias para escribir la novela era hacer justicia. De igual modo, el personaje de Weiss nos plantea un ambiguo dilema moral...
José Luis Muñoz:
Sí, el de la licitud de la venganza. Weiss es un personaje que murió hace mucho tiempo, murió al sobrevivir a la matanza. He querido transmitir a los lectores esa pesadumbre infernal que acompaña a los
sobrevivientes del Holocausto y los conducen, muchas veces, al suicidio. Ese sentimiento de culpa está multiplicado por el hecho de haber sido él mismo verdugo, formar parte de los sonderkommando, los que hacían el trabajo sucio que asqueaba a los nazis.
Los nazis eran extraordinariamente retorcidos en su crueldad, eran la maldad en su estado puro, de ahí el título de la novela. Pero la venganza mancha, aunque sea muy comprensible, muy humana. Y Weiss idea una venganza monstruosa con la que intenta equilibrar la balanza de su sufrimiento.
Otro asunto que se apunta es que la caída del muro de Berlín puede ser una de las causas del renacer del movimiento neo-nazi en Alemania...
José Luis Muñoz:
Es un hecho incuestionable. Y es en la Alemania del Este, precisamente, en donde hay un resurgir de este fenómeno, como reacción al comunismo impuesto durante décadas. Se van al extremo opuesto, y esas conductas xenófobas son muy peligrosas. Lo que ocurre es que Alemania tiene, en ese aspecto, una legislación muy dura: la negación del Holocausto es un delito, el partido nazi está fuera de la ley. ¿Qué función cumplen cada uno de los tres
personajes principales de la trama?
José Luis Muñoz:
Quería dar a la novela una estructura muy realista, porque quería reflejar una realidad del pasado y del presente. Y quería que recogiera el tono periodístico que la inspiró. Por eso hay dos largos capítulos, las versiones que tanto Gunter Meissner como Yehuda Weiss dan a la ZDF, la televisión pública alemana, de
su experiencia en el campo de exterminio, que es una recreación mediante el diálogo entre la entrevistadora Eva Steiger y los protagonistas del reportaje. Quería situar al lector ante dos formas opuestas de ver una realidad. Hay un momento en que las teorías de Gunter Meissner resultan muy convincentes, porque analiza el contexto en que todo eso se produjo y habla del bien de la nación alemana que estaba por encima de todo y todos.
José Luis Muñoz:
Me acuerdo de la reacción de una lectora que me comentó que, leyendo ese largo capítulo en el que el oficial de las SS justifica lo injustificable, se sintió casi convencida, y eso fue para mí el mejor halago, el que creyera que yo defendía el nacionalsocialismo.
El contrapunto es la versión que da Yehuda Weiss de los mismos acontecimientos,
el descenso a los horrores, el detalle de ese mal absoluto que convertía a las personas en piltrafas, el proceso criminal de degradación del ser humano hasta convertirlo en cosa, y, como cosa, algo a eliminar.
Eva Steiger, por su juventud y su inocencia, coteja ambas versiones, juzga, se hace preguntas, algunas terribles, como por ejemplo qué hubiera hecho ella de vivir en la época, una cuestión diabólica que le plantea el ex oficial nazi, o cuando inquiere a su padre sobre su comportamiento en aquellos años y obtiene de él una respuesta que la sume en la desesperanza. ¿Te has documentado mucho para escribir este libro? ¿A qué fuentes has acudido?
José Luis Muñoz:
Bueno. Tenía en la cabeza una serie de fuentes visuales, que son todas las películas que he visto sobre el tema, algunas muy buenas, como "
La lista de Schindler" de Spielberg, o "El pianista" de Román Polanski. Pero en el plano cinematográfico hay una película menos conocida pero muy ilustrativa, porque hablaba precisamente de la rebelión de los sonderkommandos que se produjo en Auschwitz y documentaba de forma extraordinaria la vida cotidiana en ese infierno, "La zona gris", un film muy valioso pero muy difícil de ver, porque era muy realista y no había ninguna concesión al espectador. Salías helado de la sala de cine, con escalofríos. Otra película que tenía en mente era “Masacre” del ruso León Klimov, muy ilustrativa del comportamiento del ejército alemán en el Frente del Este.
Había leído
las novelas sobre el Holocausto de Primo Levi, que me habían desazonado mucho. Luego leí muchísimos informes, experiencias de supervivientes del Holocausto, que relataban la vida en ese infierno, detalles de los crímenes horrorosos que se cometieron, el mayor, el más espeluznante, desde mi punto de vista, el que hacía referencia a las enfermeras del campo de exterminio que ahogaban a los recién nacidos en presencia de sus madres; mujeres que tenían niños pequeños y los mataban con sus propias manos: ¿puede haber algo peor y más inhumano?
Viajé a Dachau, en invierno, y me empapé del ambiente, del frío que debieron pasar los condenados a ese infierno. Y visioné miles de fotos, miles, con las que entré en los barracones, dormí bajo las raídas mantas, caminé hacia los hornos crematorios.
La experiencia, desde el punto de vista literario, fue pavorosa. Para poder transmitir
el horror, hube de experimentarlo por dentro, y realmente los meses que tardé en escribir "El mal absoluto" fueron de pesadilla. Muchos lectores que se han acercado a mi novela me han dicho una cosa que me ha producido mucha satisfacción: habían leído muchos libros, visto muchos documentales, películas, fotografías, pero con mi novela tomaron verdadera conciencia de ese acto espantoso de aberración que fue el Holocausto, porque se sumergieron en él. Y claro, tuve que meterme en el papel del verdugo, más difícil que hacerlo en el de la víctima, y razonar como si fuera él. Una experiencia esquizofrénica, dura, pero interesante, una navegación por la zona oscura del ser humano. La novela se puede dividir en dos partes perfectamente complementarias, una bastante extensa en la que los personajes dialogan o polemizan sobre las cuestiones antes planteadas y otra que es más un thriller centrado en una venganza ¿De qué modo has conseguido equilibrarlas para que ninguna termine sobresaliendo o devorando a la otra?
José Luis Muñoz:
Tenía muy claro que esa tenía que ser la estructura de la novela, que ese debía de ser el tono, muy racional, muy
frío, para que es instalara ese frío en el lector, la frialdad de la muerte.
Hay esa primera parte expositiva las dos versiones de un mismo hecho, la justificación de un crimen execrable por parte de un tipo que no quita una sola coma de su actuación, y doy fe de que así se comportó el Gunter Meissner que entrevistó la BBC, y el contrapunto de su víctima, que reconoce a su verdugo cuando lo ve en televisión. Y ésa fue la pregunta que yo me hice en ese momento, qué pasaría por la cabeza de las víctimas que vieran a ese oficial elegante y atractivo de las SS relatando todas las barbaridades que hizo sin arrepentirse de ellas, vanagloriándose.
La segunda parte es la reacción posible ante el programa televisivo sobre el Holocausto. El ritmo, entonces, se acelera. Impera la clave negra, el thriller, pero sin dejar que afloren reflexiones, dudas, dilemas morales en el lector, hasta ese final que es toda una paradoja, sorpresiva, y lo es para
el lector porque también lo fue para su autor. Realmente cerré la novela sobre la marcha, algo que suelo hacer casi siempre. Dejo que los protagonistas, en sus acciones, me arrastren y así suelo ser más convincente.

Has colaborado también en el libro de relatos cortos "Lo breve si breve" ¿De qué modo entras a formar parte del proyecto?
José Luis Muñoz:
Era un proyecto muy atractivo al que fui invitado por mi amigo
Juan Bas, un escritor fecundo y de un humor feroz, un tipo que me provoca carcajadas inteligentes con sus libros vitriólicos que recomiendo desde aquí, en especial “Alacranes en su tinta”, “La cuenta atrás” y “Voracidad”. A Juan lo conozco desde hace muchos años, de una Semana Negra. Cuando me planteó entrar en el libro de relatos que preparaba con el eje común de que hiciera referencia a un cortometraje, le dije sí de inmediato, y más sabiendo que iba a estar en compañía de buenos amigos personales como José Carlos Somoza, Elia Barceló, David Torres, Andreu Martín o Fernando Marías, y al lado de Manuel Hidalgo, Marta Rivera de la Cruz y Alfonso Mateo Sagasta. El proyecto era muy atractivo y además me dejaba total libertad temática y de estilo.
¿Por qué has elegido a la joven Norma Jean antes de convertirse en Marilyn como parte esencial de la trama? ¿Qué aspectos te interesaron de ella?
José Luis Muñoz:
A Marilyn Monroe ya le había dedicado un par de relatos muy breves, uno que se publicó en una pequeña antología, y otro que formará parte de otra que saldrá en unos meses. Elegí precisamente, ya que debía girar el relato alrededor de un corto, la película porno que se atribuye a la actriz y rodó antes de ser
Marilyn Monroe, cuando era Norma Jean.
Ese es otro de los temas fundamentales y comunes de mi narrativa, el eje común de buena parte de mis obras, las muchas personas que hay dentro de uno mismo: el niño, el adolescente, el joven, el adulto, el anciano, que comparten el mismo cuerpo y la memoria, pero poco más. En el cuerpo de Norma Jean se instaló el de Marilyn Monroe, en la chica sencilla y desequilibrada por una complicada situación familiar, una estrella glamurosa y triunfadora que debía estar siempre sonriendo aunque por dentro llorara, y eso produjo un desequilibrio fatal y letal.
Mi cuento tiene la trampa de que, realmente, no es la película que rodó ella en blanco y negro sino, supuestamente, otra en color, que nadie sabe de su existencia, con el protagonista de mi relato, un efímero actor porno cuyo encuentro con MM lo dejó marcado para siempre.
El cuento es la crónica de una obsesión...
José Luis Muñoz:
Sí, el encuentro le pesa, el recuerdo le cuesta el matrimonio, da un giro a su vida, no se desprende de él. Es un amor interrumpido e idealizado. Él ha hecho el amor con la mujer con la que todos sueñan, aunque lo hizo con Norma Jean, no con
Marilyn Monroe. Se conjugan dentro del relato "Mis quince minutos con Norma" una serie de géneros que he cultivado; el género negro, por el tono narrativo; el erótico, en la explícita visualización del rodaje de la película y los prolegómenos; y hay una patina de romanticismo en todo esa narración larga de más de treinta páginas, un aire de tristeza cruzado por un cierto humor.
Disfruté mucho escribiéndolo, y creo que no desmerece al lado de los de
Fernando Marías, por ejemplo, que considero muy bueno, o al sorprendente de José Carlos Somoza.
Gracias José Luis, nada más
José Luis Muñoz:
A vosotros.

LA FIRMA INVITADA

Irreversible
Paco Gómez Escribano



Los cuadros que ilustran el relato son de Lucien Freud

Que sepáis todos, os aviso, que un escritor no es una persona normal, y esta circunstancia es irreversible. El que escribe frente a un teclado es el solitario al que más le gusta estar con la gente, y si no le gusta, tiene que sacrificarse y buscar amigos y conocidos, y hasta desconocidos, que le proporcionen historias. El último artículo que he escrito, pendiente de publicación, me lo inspiró una solitaria frase en un eseemeese. Pues quien lo escribió, sale plasmada en el artículo, no cito nombres siempre que puedo.
El que toma café, se fuma un pitillo, come o cena, pasea o se cruza con un escritor, se arriesga a salir en sus novelas y en sus artículos. Es algo inevitable. Hasta cuando el que emborrona papeles o pantallas de ordenador cuenta una ficción, crea los personajes basándose en fisonomías de conocidos, familiares o amigos. Copia frases, giros, posturas, aspectos, ropajes, sensaciones, ambientes y hasta pensamientos. Para él, escribir es una droga a la que se hace adicto. Eso sí, como dice un buen amigo, el escritor no tiene que ir al psicólogo, ya lo cuenta todo en sus novelas, no le hace falta sentarse en el diván, o esto... o se vuelve loco.
Y, por lo menos los hombres, desconozco este aspecto de las mujeres, acaban divorciados si es que están casados, bien es cierto que no todos, pero pobres de sus esposas. Y como se divorcien, los escritores acaban frecuentando los bares de los barrios bajos buscando historias. Son vampiros que aspiran hasta los olores de las mujeres y aprenden a distinguir sus perfumes. Pordiosean a los amigos para que lean sus escritos. Le adulan y le hacen constar su talento, pero acaban solos. Siempre acaban solos en la barra de un bar en último término, aunque antes hayan pasado por todo un periplo de montañas rusas vertiginosas en compañía de mujeres con perfumes ya conocidos y familiares. Y, finalmente, acaban paseando su mirada por las botellas, colocadas ordenadamente detrás de la barra, mientras observan jugar a la máquina tragaperras a un hombre solitario que no escribe y que no lo hará jamás. Pero tampoco ahogará sus penas en alcohol, como hace él, aunque le toque el premio gordo.
Y cuando tercie estar en una habitación de hotel, sentado en una silla, mirando a través de los cristales las húmedas dársenas del puerto, con las grúas amarillas y oxidadas, habrá una mujer duchándose y canturreando una canción que él no conoce. Él prefiere a Eric Clapton, pero claro, no hay mujeres que canturreen Layla. La mujer se viste y se irá arrastrando sus sentimientos por las aceras del barrio del puerto. El rímel se le ha corrido y aún no ha dado ni diez pasos... Parece que lleva sangre en las mejillas, pero es el pintalabios, deshecho como una catarata caudalosa. Él la ve desde la ventana y la dice adiós perfectamente mudo y quieto mientras una lágrima corre por su mejilla dolorida de tantas caricias frustradas. Si no fuera por la cicatriz, la lágrima habría rodado hasta la barbilla y aún más allá. Está inspirado, así que se pone los colmillos y baja al bar, en donde observa la vajilla sucia y mutilada. No tiene ni portátil ni sentimientos, ya no. Y pide un bolígrafo al camarero mellado y con cara de pocos amigos. Y empieza a escribir muy rápido, y no precisamente de la mujer que acaba de abandonar momentos antes la habitación del hotel, sino de la lúgubre taberna llena de humedad. Ya no hay aromas de perfumes, de esos que tanto conoce y que no le dejan dormir por las noches. Cuando tiene la servilleta llena por las dos partes, enciende un cigarrillo. Y antes de que la llama del mechero se extinga, quema la servilleta. Esa crónica negra no la va a leer nadie. Sus pulmones no le agradecen las intensas caladas y el whisky quema sus entrañas, pero no lo suficiente. Se comería un entrecot, pero es tarde y su cerebro no para. El camarero ha visto arder la servilleta pero no ha dicho nada, peores cosas han pasado en la taberna desde el principio de los tiempos.
Ahora, de repente, cree estar en el infierno. El local es oscuro y no tiene alma, si alguna vez la tuvo, se la llevó el viento de levante lejos, muy lejos. Maldita vida echada a perder bajo ríos de tinta que se entremezclan con los residuos sólidos de la basura sin contemplaciones, sin mesura y con un despreciable olor a podrido. Ah, lo que daría ahora por un pedazo de sensatez envuelto en papel de regalo de color morado. Pero la sensatez quedó lejos, olvidada en alguna habitación de hotel llena de grietas, como el pequeño trozo de alma que aún le queda. Y para qué hablar de la cordura. De eso tampoco le queda un ápice, sólo que ahora no logra recordar dónde se la dejó.
Extrae el último cigarrillo y, como se han terminado las servilletas, saca el papel de platilla para escribir en el reverso. El boli acaba de morir. Deja el cigarro sin filtro y quema la espuma con el mechero para escribir con el hollín del filtro. Como no le funciona, se pincha en la yema del dedo con el pasador del cinturón. Está oxidado, pero le da igual, su vida no vale un duro. Moja el filtro en su propia sangre y empieza a escribir el último cuento. El camarero, borracho, se ha dormido y ronca apostado en la barra. Escribe, lentamente, y no porque no esté inspirado, sino porque el método funciona lo justo. A la mañana siguiente encuentran muertos a los dos, a él y al camarero. Apestan a whisky. Su último cuento ha sido un epitafio: “No volvería a ser escritor ni aunque me condenaran a tormentos de perfume de mujer”.


Paco Gómez Escribano (Madrid, 1966) Nace en el seno de una familia trabajadora. Estudia Formación Profesional en la rama de Electrónica Industrial. Más tarde, realiza estudios de Ingeniería Técnica en Electrónica Industrial en la Facultad de Alcalá de Henares.
Como escritor ha obtenido el 2º premio de Novela corta en el Certamen Internacional de Novela Corta "Lola Peche", del casino de Algeciras. Edición 2006 y ha sido finalista en diversos certámenes de narrativa breve. Tiene varios relatos publicados en libros de recopilaciones de relatos cortos.
Coordina cada año la organización del Certamen de narrativa breve "Revista Digital I.E.S. Ventura Morón".

EL APUNTE

GALERÍA DE SINIESTROS
En un veraz e incisivo artículo publicado en El País, el escritor Carlos Fuentes, con el que cada vez estoy más de acuerdo, analiza las viejas y nuevas políticas de EEUU y traza la sima que existe entre la anterior y nefasta administración de George W. Bush y la actual de Barack Hussein Obama. Critica el escritor y articulista mexicano, en especial, a Dick Cheney, al que trata como el malo malísimo de esa película de horror que fueron los ocho años de reinado republicano. Cheney, uno de los que más se han lucrado con su guerra de Irak, a quien el que esto escribe confía ver sentado pronto en el banquillo y respondiendo de graves delitos, es uno de los más feroces críticos de la política civilizada de Obama al que tilda de blando, inseguro y de poner en peligro la seguridad de su país por haber rechazado la tortura del que él es y sigue siendo acérrimo defensor.
Algunas perlas dichas por la boca de Cheney las recoge Fuentes en su artículo:

Interrogado acerca del uso de la tortura de prisioneros en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, Cheney admitió que los torturados eran vestidos con "chalecos explosivos, sus heridas escarbadas con un pie, sus dolores aumentados por pentotal sódico, la amenaza de cortarles los ojos" y otras lindezas por el estilo.
Cuando el senador John McCain, candidato republicano a la presidencia, y él mismo sujeto a tortura como prisionero de guerra en Vietnam, le interrogó, Cheney le dijo: "Cierra la jeta. Todos estamos aburridos de tus apologías contra la tortura. ¿Por qué no te unes al marica Specter y te vas del otro lado?". Estas intemperancias de Cheney fueron dirigidas al senador Alan Specter, quien acaba de cambiar del Partido Republicano al Demócrata. Peor aún, pretendían denigrar a McCain, quien luchó en una guerra -la de Vietnam- de la cual se excusó dos veces, en un alarde de cobardía, Cheney, alegando enfermedades e impedimentos probablemente ficticios.
En pleno delirio, Cheney atribuye conspiraciones antiamericanas a los serbios aliados de Al Qaeda (!) y sigue su lista de horrores, admitiendo que entre los métodos de tortura implícita o explícitamente autorizados por la Casa Blanca bushista se encontraban retirarle medicinas a los detenidos, simular que se les ahogaba, el uso de serruchos para intimidar e informes falsos sobre la muerte de un hijo del detenido.
El senador Evan Bayh se atrevió a preguntarle a Cheney si los actos de terrorismo no eran, más bien, norteamericanos y destinados a favorecer el control del petróleo iraquí por la compañía privada de Cheney, la Halliburton. A lo cual Cheney contestó con cólera: "¡Nosotros somos los patriotas!". A lo cual la presidenta de la comisión, la senadora Dianne Feinstein, contestó con la frase final: "Señor Cheney, su testimonio consiste en dar ilusiones por verdades".

Mientras parece que Obama está tropezando con la dura realidad ─ no quiere mirar al pasado, pero hay que mirarlo para no cometer el mismo error, y hay que depurar responsabilidades aunque esto lleve al mismísimo George W. Bush al banquillo de los acusados ─, encuentra dificultades para cerrar Guntánamo y pone trabas a que se publique integro el dossier del horror de las torturas estadounidenses, aquí en España el juez Pedraz vuelve a abrir el sumario por el asesinato del cámara de televisión Couso que acusa de asesinato a tres militares norteamericanos, de diversas graduación, implicados en el cañonazo que acabó con la vida del periodista español.
Espero que Barack Hussein Obama consiga lavar, por fin, la imagen de un gran país que sus antecesores arrastraron por el fango del crimen y la ilegalidad y que la regeneración democrática del país más poderoso del mundo sea total.

LA PELÍCULA

VALS CON BASHIR
Ariel Folman

Confieso, desde aquí, mi irracional animadversión hacia el cine de animación y, sobre todo, desde que se convirtió en pura tecnología para arrumbar lo de artesanal que tenía en sus principios. Me encantaron las primeras películas de la factoría Disney, que para mí eran deliciosas, porque sus dibujos tenían un trazo limpio e inocente, y los desternillantes cartoons de Tom y Jerry, Pato Donald, Popeye, Pájaro Loco, etc., que me acompañaron en mi infancia. En dibujos animados llegué hasta Mowgli, el libro de la selva, por lo que creo que me he perdido mucho.
Toda esta digresión es sólo para decir que no soy experto del cine de animación ni lo veo con buenos ojos. Pero Vals con Bashir, extraño título, no es desde luego una película de animación al uso, ni muchísimo menos, y cuesta imaginarla en otro formato, una vez vista, que no sea ese sobrio y bicolor dibujo animado en que está facturada.
Ariel Folman, su realizador y guionista, es un documentalista israelí de prestigio y Vals con Bashir no es una película de ficción sobre unos hechos terribles, de los que el Tsahal, el todopoderoso ejército israelí en Líbano, fue testigo y cómplice, sino un documental introspectivo, a modo de encuesta psicológica, que va alumbrando progresivamente esa zona oscura de la que no quieren hablar sus protagonistas.
La película empieza con una secuencia estremecedora: veintiséis perros corren de forma desesperada y se detienen a ladrar bajo la ventana de un hombre que no duerme. Es el sueño recurrente de un antiguo combatiente de la guerra del Líbano que lo sacude cada noche, como una pesadilla. El propio Ariel Folman, su dibujo animado, escucha con curiosidad, en un bar, el relato de su antiguo compañero de armas. Cuando invadieron Líbano, el insomne se encargó de silenciar con su rifle de precisión a todos y cada uno de los perros de una aldea que olfatearon al enemigo y alertaron de su presencia a sus habitantes palestinos. Y Ariel Folman, el narrador, realizador, guionista y soldado de aquella época, se da cuenta de que apenas recuerda nada de esa guerra, que su subconsciente, hábilmente, la ha borrado de su memoria. A partir de ahí la película, sirviéndose del recurso de las entrevistas a antiguos compañeros de armas, algunos de ellos en el extranjero, a los que Ariel acude para reconstruir todo lo que su subconsciente borró de su pasado, se convierte en una apasionante reconstrucción de una serie de hechos de los que nadie de los que han intervenido en ellos se siente orgulloso: la espantosa matanza de palestinos de Sabra y Chatila, una fría carnicería perpetrada por las milicias cristianas libanesas de Bashir, asesinado la víspera, que vengaron a su líder matando a tres mis palestinos, hombres, mujeres y niños, ante la pasividad del ejército israelí comandado por Ariel Sharon.
Con Vals con Bashir, que recibió numerosos galardones a lo largo de su periplo ─ Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa, una nominación a la Palma de Oro del festival de Cannes, y fue seleccionada por Israel para competir por el Oscar a la mejor película ─ el espectador asiste a un extraordinario documental político, de enorme utilidad y actualidad ─ el conflicto sigue y se agrava ─ que es, a la vez, un extraordinario ejercicio de introspección psicológica, algo muy loable viniendo, precisamente, de una de las partes en conflicto.
Ariel Folman filma esta curiosa película inclasificable como terapia personal para asumir esos fantasmas del pasado que quedaron ocultos en su conciencia, y es ésta una forma de alumbrarlos y de dar a conocer un episodio vergonzoso de la historia bélica de su país. Un buen ejemplo de ese cine militante que intenta despertar la conciencia dormida de un pueblo, el israelita, que de víctima pasó a ser verdugo.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

EL RINCÓN DEL POETA

EPICARIS LIBERTA
Fátima Frutos

...puesta en tanto aprieto por defender a personas
extrañas para ella y por ventura no conocidas, cuanto los
hombres libres, caballeros romanos y senadores, tocados
apenas de los tormentos, descubrían y acusaban a sus
más caras prendas, esto es, a sus mayores amigos y
cercanos parientes.
Tácito



Despójame del cuerpo destinado a morir,
oh tú que palpitante enardeces la lanza
y de entrecortados gemidos labras mi miedo.

Rompiéndome en la sangre, presa del estrago,
de los conjurados dilecta, aún triunfo sobre el látigo
y sobre las venas putrefactas de mi amante, El Traidor.

En el horizonte, oh tú Roma,
despueblas mi alma convulsa, desmoronas las columnas,
y sólo de rodillas mi lealtad detiene tu furor.

Otra vez en la rostra arden las lágrimas de Cicerón,
sobre las piedras que albergarán nuestros sepulcros
del Espíritu Sumo, que ya convocó a Séneca
y que torna en condición divina mi maltrecho valor,
mi agónica voluntad de esclava torturada
que eterniza en su súplica la libertad de la República.

Fátima Frutos es diplomada en Trabajo Social por la Universidad del País Vasco, cursó 4º de Sociología y Ciencias políticas en la Universidad Pontificia de Comillas. Experta en Igualdad de Oportunidades y Prevención de la violencia de género, ha sido la primera mujer Técnica en Igualdad de España con diversidad funcional (discapacidad). Colabora como consultora sobre género, discapacidad y violencia sexista para distintas entidades, empresas y Ayuntamientos. Imparte talleres sobre emponderamiento de las mujeres, lenguaje no sexista y atención integral a las víctimas de la violencia de género. En su faceta literaria destaca como poetisa con una voz original y potente. Ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Erótica Ateneo Guipuzcoano, en su segunda edición, con el poemario De Carne Y Hambre . El galardón, dotado con 1.500 euros, lo otorgó un Jurado compuesto por el poeta Jorge Aranguren, el novelistaÁngel García Ronda y el ensayista Javier Mina seleccionando su obra entre más de 300 propuestas y que será, en breve, publicado por la editorial Huerga y Fierro.