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Mostrando entradas de agosto, 2011

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 31 de agosto de 2011

Hoy sí, por fin, he visto las venas y he tocado el hueso en mi pie izquierdo que habían permanecido invisibles por la hinchazón durante todos estos días de angustia. El final del túnel Y mi pie ha entrado sin dificultad en el zapato, y ha salido. Vuelta a la normalidad.
Tomé el coche y fui a Vielha. Trámites de correos. Busqué el Qué Leer en la librería más importante de Arán y no lo encontré. Se lo pediré a mi vecina paraguaya. Y luego, de regreso, me detuve a comprar en un supermercado fronterizo, con muchos más clientes franceses que españoles que vienen aquí a cargar de alcohol barato sus vehículos.
Estaba optimista. Por eso compré mucha comida: tomates, pepinos, pimientos, naranjas, queso de cabra, chorizo, alubias blancas, pintas, lentejas, garbanzos. Me encontraba eufórico después de tantos días de encierro y obsesivas miradas a mi maldito pie izquierdo viendo cómo crecía.
Pero no he hecho locuras, no he querido tentar la suerte, y no he salido de cas…

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Arán, 29 de agosto de 2011
Mi pie izquierdo me marca las rutinas. Si me tengo que tomar el antibiótico cada 8 horas y antes del desayuno, comida y cena debo variar todos los horarios de mis comidas. Así es que me levanto a las 7 para desayunar, ¡Dios, qué pronto! y tomar la primera pastilla (claro que luego me vuelvo a la cama dos horas más y no está nada mal ese nuevo sueño segregado del que me despierto con más hambre y me obliga a desayunar otra vez), como a las 3 de la tarde exactamente, después de tragar la segunda píldora de la jornada, y ceno a las 11, tardísimo, marcado por la tercera y última pastilla.
Creo que viene el otoño. Se huele en el aire. Por eso vinieron dos operarios, dieron unos cuantos martillazos en el techo de mi salón comedor, pusieron un tubo en el agujero que abrieron y lo conectaron a una chimenea, bueno, no, a una estufa de leña. Espero no quemar la casa cuando la utilice y seguro que me quedaré dormido todas las noches mirando el fuego este invierno.
Escr…

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Arán, 28 de agosto de 2011
Salgo a la calle, a la pata coja. Compro El País. Una banda de moteros ha ocupado toda mi cervecería y el resto de la población las mesas de la otra. Así es que sin la cerveza del domingo me voy a comprar el pan de leña poco quemado a la panedera, Quizá me falte comer carne. Pienso en ese maldito alien que hay en mi pie. Voy a la carnicera. Es una mujer entrañable, educada y elegante. Guapa a sus ochenta y pico años. Le pido un filete. Me corta un trozo de entrecot de un dedo de grueso y buen aspecto. Hablamos del tiempo, que ese siempre es un tema recurrente que nos afecta a todos, mientras le pido cien gramos del paté que ella fabrica. Le hablo de la humedad de Barcelona, pero no de mi pie. Me preguntan cómo van las cosas por la capital. Mal, le digo. Le explico que la gente rebusca entre la basura, duerme en los parques, las familias desahuciadas buscan refugio en los cajeros de los bancos que los echan de sus casas y que el número de pobres ha aumentado …

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Arán, 28 de agosto de 2011


Mi pie izquierdo sigue exactamente igual. Las tres pastillas que me tomé no hicieron el más mínimo efecto. La rozadura tiene su mal aspecto habitual. El empeine sigue con su desmesurada hinchazón que indica que bajo la piel algo sucede, una batalla de buenos y malos que, de momento, los primeros van perdiendo a pesar de los refuerzos. Y yo cojeando por la casa, subiendo a ritmo lento los cuatro pisos y maldiciendo, cuando estoy en el último, que me olvidé algo en el primero.

El domingo se anuncia espléndido, radiante, con cielo azul, un tímido velo de nubes que el sol disolverá, y el verde de mis montañas es una gigantesca esmeralda, pero yo lo veré a distancia, desde el velux de mi buhardilla. He desinfectado la maldita rozadura por enésima vez. Me he puesto encima una gasa impregnada de alcohol a ver si viendo las estrellas la cosa mejora. Y procuro no ser pesimista. Cuando el cuerpo no reacciona ante una tontería así, ante una simple rozadura en la que se…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 27 de agosto de 2011
PIE


No es el mío, pero podría serlo. Me dolió toda la noche. Se me hinchó más. La rozadura tenía peor aspecto. Me vi sin pie. Sin poder subir al Coth de Baretges y quedándome a dormir en el garaje de mi casa. Aunque todo es relativo. En el diario una foto de un atleta que corre con piernas de madera que parecen palos de jokey adosados a sus rodillas. Cojeando monto en el coche. Hoy es un buen día para comprobar cómo funciona el sistema de salud del Valle. En el hospital de Vielha toman mi filiación y me indican que espere ante la puerta del consultorio número 3. La espera me da para devorar dos capítulos más de Erich el zurdo. Por momentos la novela me parece una película de Godard. Un doctor diez años más joven que el paciente me recibe. Le enseño el pie. Le hablo de todo el proceso. De esa hinchazón desmesurada que empieza a inquietarme. No se inmuta mientras teclea en el ordenador la receta de un antibiótico y anota mi dolencia: celulitis. Creía que eso s…

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Arán, 26 de agosto de 2011

Escribo con el maravilloso aroma a tierra mojada que entra por las dos ventanas abiertas de mi estudio de la buhardilla. Creo que no hay olor comparable a éste. Acaba de caer una tormenta modesta, apenas un par de rayos lejanos, y una pequeña nube nocturna se vació sobre mi casa, supongo que también en mi pueblo, quizá en todo el Valle.
Llegué, desde Barcelona, con quince minutos de retraso sobre la hora prevista. Al autobús que nos transportaba, a mí y a siete viajeros, cuatro de los cuales se apearon en Balaguer, le falló el turbo y se ahogaba en las cuestas. Daba pena ver cómo le adelantaban los más pesados camiones sin que el acelerador sirviera de gran cosa. Pero a mí me ha gustado este viaje lento que me ha permitido disfrutar de la gradación del paisaje, del seco de las tierras de Lérida al verde según subíamos hacia el Pirineo. Desde la atalaya de ese autocar lento he descubierto multitud de sendas, grutas, cultivos, que conduciendo yo no reparo. Me …

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Sant Cugat, 25 de agosto de 2011
El calor no cesa y la humedad crece. Hoy El Destilador Cultural me ha dado una agradable sorpresa y me ha demostrado que, además de cine, sabe cocinar. Su ajoblanco estaba buenísimo, mucho mejor que todos los que yo llevo haciendo en mi última temporada. Luego él se fue a trabajar y yo al cine, sin muchas ganas, que conste, más por amortizar mi estancia aquí que por otra cosa, porque en Arán no hay más películas que las que uno se quiera montar en la cabeza mientras pasea por la montaña.
El planeta de los simios, el origen, nada tiene que ver con El planeta de los simios, la película de un modesto artesano, Franklin J. Schaffner, que se convirtió en película de culto de la ciencia ficción, ni con el pésimo remake que de ella hizo Tim Burton, sin duda su peor película. No me engancha nada, en absoluto, salvo para comprobar lo mucho que ha influido Stanley Kubrick en los jóvenes cineastas, porque los números coreografiados de los monos, sus luchas por el …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Sant Cugat, 23 de agosto de 2011
La cuarta casa de mi sexta vida tiene tantas escaleras como la primera de mi octava, pero el triple de metros cuadrados. O más. Quizá lo que más me guste de ella es mi despacho, que sigue siéndolo, en donde estoy en estos momentos tecleando esto que escribo. Literalmente se puede bailar en él. Las dos paredes laterales y enfrentadas rebosan de libros, los de mi padre y los que, a lo largo de cuarenta años, he ido acumulando con la intención de leerlos algún día, pero ya me di cuenta, hace mucho tiempo, que eso no sería posible. Hubo un tiempo en que eso me angustiaba. Ya no. Me iré de este mundo con unos cuantos deberes literarios y ésa será, quizá, el motivo principal de mi resurrección.
Ayer bajé en tren a Barcelona, más o menos sobre las seis de la tarde. No me demoré en ninguna librería, a pesar de que la estación en la que descendí, Provenza, no estaba muy lejos de Bertrand, sino que cogí directamente un autobús, un poco a ciegas, que me dejó a do…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Barcelona, 22 de agosto de 2011

Día extraño en el que Ulises redacta este diario desde la cuarta casa de su sexta vida, en el despacho en donde alumbró la mayor parte de sus novelas y escuchando a la Voz en el viejo Vieta que sigue sonando a pesar de los pesares.
Pasea la mirada ese maduro y barbudo Ulises por las estanterías de su despacho que siguió siendo suyo a pesar de que anduvo ausente tres años y medio y sucumbió al encanto de las sirenas. Y se reencuentro ese viajero cansado con unos cuantos miles de libros que no podrá leer, ordenados por nombre de autor en los anaqueles. Como siempre le faltarán cinco o seis vidas más y no sé a quien se las comprará
Recibió el marinero la felicitación cariñosa del Filósofo Rojo, camarada de correrías revolucionarios que ve en Paula la esperanza para ese Nuevo Mundo que hay que construir; y también de la Fotógrafa Argentina, por esa nieta maravillosa que tuvo Ulises. Y la amiga pueblana, la chica de los enormes ojos oscuros, sombrero panamá …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Barcelona, 21 de agosto de 2011
La Ciudad Condal, en verano, es un infierno del que se debe huir. A Arán, por ejemplo, que echo mucho de menos cuando me arrastro, que no ando, por las aceras barridas por el sol y que multiplican por diez el calor que reciben. Ojos Azules me dice que en el Valle también hace calor y ha ido a la piscina. No me habla del mismo calor, porque si lo tuviera no podría ni hablarme.
Nunca me llevé bien con el verano, al contrario de otras personas cercanas que parecían disfrutar de él. Como norteño prefiero el fresco, y hasta el frío. Este invierno me pondrá a prueba.
Mientras llego a la parada de autobús razono por qué los pueblos cálidos no podrán evolucionar nunca ni tener el mismo nivel de progreso social y económico que los fríos. Con esta temperatura lo que menos apetece es trabajar. Sí balancearse en una hamaca, tomar un daiquiri y admirar el balanceo de una mulata que se dirige al mar. Y uno no duerme por las noche, sino que cae en un sopor, anestesiad…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Barcelona, 19 de agosto de 2011

Ser abuelo empieza a tener sus rutinas a partir del segundo día. Benditas sean. Hay dos sesiones de Paula; una por las mañanas y la otra por las tardes. E interregnos deliciosos como descubrir, por ejemplo, un horno cerca de la clínica en donde confeccionan unos excelentes croissants (juraría que los rellenan con leche de almendra) que como mientras leo el diario y espero a la arquitecta de mi sexta vida. Ayer me informó, porque sabía de mi aprecio, de que hace casi un año murió Jill Clayburgh, noticia que me descolocó por dos motivos, por la defección en sí, que siento, y por no haberme enterado. Debía estar perdido en algún valle o pico de montaña de ese Valle que añoro, más ahora que la humedad de Barcelona se torna insufrible, a niveles de Benarés pero sin Ganges ni hindúes por las calles. Murió Jill Clayburgh, una actriz a la que adoraba sinceramente, tanto como a Naomi Wats o Emma Thompson o Vanessa Redgrave. La intérprete de Una mujer descasada o …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Barcelona, 18 de agosto de 2011
Llegó Paula y se abrió paso en el mundo. Lo hizo tímidamente y haciéndose esperar. Se encontraba muy feliz en su mundo perfecto y esférico para querer salir. Le llegaba, quizá, el rumor enloquecido de nuestro mundo para tener ganas de asomarse a él. Pero, finalmente, tomó el camino de salida, apretó los puños, presionó y buscó la luz desde la oscuridad protectora de su mundo para tener vida propia. ¡Qué valentía la suya!
Soy muchos. A veces creo que excesivos. Con Paula nace otro yo que se derrite de ternura y al que le tiembla el pulso cuando coge en sus brazos ese pedacito tierno de carne que mueve bracitos y piernas y entreabre unos ojos azules como el cielo. Paula los tiene rasgados, carece de pestañas y hay que adivinar sus cejas. Es una chica con manos de pianista de dedos muy largos, o quizá de escritora. Tiene buenos pies, con los que andará con firmeza por este mundo que ya empieza a conocer.
Hay una serie de cosas para las que no se hicieron la…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 16 de agosto de 2011

Todas mis preocupaciones, angustias, ilusiones... todo queda aparcado, hasta este diario que desde hace años me acompaña para paliar la soledad del corredor de fondo. El mundo está requetemal, pero lo mejoraremos, ¡qué caramba! Yo cumplo años pero hay quien, amablemente, me ve joven. Cabalgo sobre la bicicleta de un extremo a otro del Valle, aunque hoy, regresando de Vielha, rompí uno de sus frenos y menos mal que la bajada hasta el pueblo es suave. Es igual. Desenfrenado. Mis heridas cicatrizaron porque apliqué un bálsamo en ellas. O varios. El Valle es uno de ellos. Voy a terminar esa macronovela que tengo pendiente, de la que me falta su último capítulo, y no sólo porque me lo recordó mi buena amiga pueblana sino porque la persona a la que dedicaré mi obra más larga y ambiciosa, mi pequeña Paula, ya ha iniciado el camino de la vida y pronto se asomará a este mundo. Paula me hará más mayor, más maduro, más ilusionado, distinto, eterno.
El reloj de la igles…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 15 de agosto de 2011
Por suerte perdí la señal de la Sexta3. Así descanso de ver películas. Soy adicto al cine desde muy tierna edad y las culpables de esa dependencia lo saben y andan sueltas. Una la reencontré en el Café Salambó.
Un día extraño. El de hoy. Terminé una novela que se llama Lo que queda de nosotros (Ediciones Atlantis, 2011) de Francesca Valentincic (nunca vi apellido tan raro ahora que lo escribo) y empiezo otra que se llama Lo que fue de nosotros (Nuevos Rumbos, 2011) de Carlos Manzano, y juro que no fue premeditado. Y como no creo en las casualidades, máxime cuando tengo pendientes de leer unos cuarenta libros y he cogido exactamente uno que tiene un título casi idéntico al que acabo de dejar, creo que recibo un mensaje. Fenómenos paranormales aparte, ambas son dos buenas novelas. La de Carlos Manzano, confieso, la devoro. Adictiva. La empecé hoy y mucho me temo que antes de que acabe el día la termine.
Veo un documental sobre los aztecas al mismo tiempo que …

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 14 de agosto de 2011
Confeccionar un buen bizcocho tiene un grave inconveniente: que te lo comes. Y eso he hecho nada más levantarme, partir un buen trozo para el primer café con leche, y otro para acompañar el segundo. Y suerte que ya no había café, ni excusa, para tomarme una tercera porción. Hoy debería hacer ejercicio, coger la bici y perderme por algún prado, pero no sé si lo haré. Estoy muy vago.
Que repitan Informe Semanal las mañanas del domingo me permite recuperarlo al haberlo perdido el día anterior por culpa de la buena programación cinematográfica de la Sexta3 a la que sigo reprochando que corten por sistema los títulos de crédito finales (así me quedo sin saber en dónde filmó John Huston la kipliniana El hombre que pudo reinar), que pongan excesivos anuncios, no emitan las películas en versión original y se sirvan, algunas veces, de las películas coloreadas de Ted Turner o, peor todavía, de sus versiones mojigatas y conveniente cortadas para el mercado norteamerica…

LA PELÍCULA

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BLACKTHORN. SIN DESTINO
Mateo Gil

Resulta una sorpresa más que agradable que de nuevo el género norteamericano por antonomasia, el del Oeste, viaje a Europa y que sea un director de filmografía escasa como Mateo Gil quien se atreva hacer una secuela de Dos hombres y un destino, el western sofisticado y musical de George Roy Hill, a partir de la hipótesis de que los célebres bandidos Butch Cassidy y Sundance Kid se salvaron de la balacera que les deparó a ambos el ejército boliviano, y da en la diana al subtitularlo Sin destino. Mateo Gil, que confecciona una película más que notable en todos los aspectos, también el visual, con una fotografía precisa, no mira hacia la perversión del spaguetti western sino hacia los clásicos, directamente a John Ford, y por ello en su película el paisaje abierto de Bolivia adquiere una relevancia especial, es el escenario perfecto para que se desarrolle esa historia crepuscular y de perdedores interpretada por el sobreviviente Butch Cassidy (un Sam She…

EL RINCÓN DE LA POESÍA

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A AMÉRICA NUESTRA, 1973
Adriana Serlik

He visto volcarse en un atardecer
un río de sangre que venía de los Andes
cuando los gritos y alaridos
subían como un puño de la garganta.
He visto funerales
moviendo las pisadas de la calle
y miradas con tristeza
quedando vacías de repente.
He visto celebrar
a generales de otra hora
aparentes victorias
sobre arroyos de espuma y calaveras.
Y me miro las manos
que se van en banderas
en golpes al dersprecio de aquellos
que no quisieron la esperanza
otra esperanza de América.
Pero no todo es olvido
en este lugar de la tierra
ocupada por pueblos ricos en machetes, fusiles e ideas.
Todo, a pesar de todos
seguirá el derrotero tan querido
y los traidores morirán una mañana
con el mutismo de América.

Este poema forma parte del poemario Ara puc alenar (Libros del Luthier, 2011)

ADRIANA SERLIK (Avellaneda,1945) Comenzó sus estudios de música a los cuatro años, obteniendo a los 12 el título de Profesora Elemental en el Conservatorio Santa Cecilia de Buenos …