LITERATURA / NIEVE, DE LU PÉREZ
No está el lector ante
una novela negra al uso, aunque tenga Nieve rasgos del rural noir
por la ubicación y la importancia de la naturaleza en su trama. Hay mucha
literatura escondida en un argumento en el que lo telúrico, esa nieve que
sepulta un paisaje de montaña y lo convierte en un escenario inquietante, es un
personaje más de la ópera prima de Lu Pérez (Barcelona, 1985). La nieve era
lo más importante allí arriba, en la montaña, porque anulaba todo lo demás. Ese
blanco nuclear ocultaba los secretos y las mentiras, cubría las formas, anulaba
los colores, y aunaba cada parte del bosque a través de filamentos invisibles
que lo conectaban todo.
Una pareja en crisis,
Andrea y Diego, va a pasar unos días en la montaña, a un pueblo aislado del
Pirineo —…las casas construidas de piedra pizarra y moho…—, con la
esperanza de que ese ambiente bucólico ayude a superar su bache sentimental,
pero ocurre exactamente lo contrario y el mal tiempo no hace otra cosa que
ahondar esa crisis. El tiempo empeoraba por momentos y Valtordá se había
convertido en un lugar sitiado por la tempestad. A lo largo de los días que
permanecen en esa casa aislada, la convivencia se hace difícil. Allí arriba
solo había nieve, nieve y más nieve. Y yo seguía caminando, intentando alcanzar
el ritmo de aquel hombre que me estaba arruinando la vida. Y a la
protagonista le vuelven los traumas del pasado en su relación con él que quiere
negarse: …y tengo que ser consciente de una vez por todas de que Diego me
violó… A los tres días (y no es spoiler ya que aparece en la contraportada
de la novela) Diego es asesinado: Le habían abierto las tripas y el olor era
tan insoportable que un mareo le ascendió a la cabeza. Será la agente
Blanca Costa quien deba dejar atrás todos sus fantasmas — Dejó todo aquello
atrás para vivir en Valtordá porque allí no ocurrían cosas así, o al menos eso
le había contado su padre; aquel pueblo era un lugar apacible donde nunca
sucedía nada. — para investigar el homicidio del que Andrea es la primera
sospechosa.
Existíamos en varios
planos simultáneos porque aquella casa era capaz de muchas cosas, de
transformar el tiempo, de retorcerlo y duplicarlo a su antojo, de detenerlo
para siempre. La casa, en la narración, como ocurría en
el hotel de El resplandor —y es que en la narración de Lu Pérez hay
rasgos de Stephen King—, es un personaje más, como la nieve: … en el
ambiente rezumaba esa mezcla a ropa húmeda y polvo a la que huelen los lugares
olvidados. Una casa que cobra vida: La casa está presente, está más viva
que nunca, aquella cabaña de gritos y sombras la obliga a inclinarse hacia
delante. La autora introduce el elemento fantástico en su narración, esos
hombres furiosos que merodean por la noche, fantasmas que parecen salir de la
mente alterada de Andrea: No eran nada de eso, pero eran ruidos de personas.
De hombres furiosos, por la noche venían y nos asustaban.
No importa tanto en la
novela la intriga criminal, que la hay — Un cadáver lo explica todo, en la
sangre, en la piel, en los tejidos, incluso debajo de las uñas, siempre hay
señales que revelan lo que ha ocurrido. —como esa sensación de soledad y
fracaso que la autora sabe imprimir al personaje de Andrea, una mujer herida que
abona la teoría de que no siempre en los asesinatos el cadáver es el bueno de
la historia. Con esos comentarios siempre conseguía que me sintiera como una
estúpida y como ya lo conocía, como ya había vivido un sinfín de discusiones
con aquel gilipollas, me limité a mirar por la ventana y a fumar.
Nieve
es una novela atmosférica, atípica, inquietante y telúrica, en donde se dan
cita temas candentes como la violencia de género, física y psicológica, pero
también es una narración introspectiva e intimista que confronta el alma de dos
mujeres, la presunta culpable del crimen y la investigadora y, sobre todo, y
hay que destacarlo, excelentemente bien escrita, lo que le valió obtener el
premio de novela negra Auguste Dupin que promueve la editorial Bunker Books.
Todos nos vamos convirtiendo en piedras, poco a poco, como si quisiéramos ser
parte de ese bosque musgoso y pasar desapercibidos como aquella casa.
¿Qué sucedió con los primeros españoles que pisaron el Nuevo Mundo? ¿Cómo se perdió el sueño que prometía gloria y terminó en tragedia?Enero de 1493. Cristóbal Colón regresa a España para anunciar su descubrimiento a los Reyes Católicos. En la isla de la Hispaniola deja a treinta y nueve hombres en el Fuerte Navidad, la primera colonia europea en América. Allí comienza una historia fascinante y brutal: la de los pioneros que soñaron con un paraíso y encontraron el infierno.La ambición por el oro, las luchas por el poder, la enfermedad y el deseo desmedido por las mujeres taínas encendieron un conflicto sin retorno entre colonos e indígenas.En medio de ese caos, Marín de Urtubia, un hombre culto y contradictorio, vive un amor imposible con la joven Canayma mientras presencia el derrumbe de los ideales de Colón y el nacimiento violento de un nuevo mundo.Con una respiración narrativa poderosa y una reconstrucción histórica impecable, José Luis Muñoz nos sumerge en los días que marcaron el inicio de la conquista, en una novela donde la aventura, la pasión y la tragedia se funden para mostrar el reverso humano de la epopeya.
Los 39. El Fuerte Navidad es la segunda parte de la trilogía La pérdida del paraíso, próximamente adaptada como serie de televisión producida por Secuoya Studios para TVE.
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