LITERATURA / TRUMPSILVANIA, DE LUIS ARTIGUE
Dentro de la literatura
fantástica patria, el nombre del escritor Luis Artigue (Villalobar, 1974) es uno
de sus referentes. Poeta, articulista y novelista, ganador de los premios Ojo
Crítico, Fray Luis de León, Miguel Delibes, Celsius y Lloret Negro, entre
otros, el autor de Club La Sorbona es un escritor inclasificable,
alguien que no cree en los géneros porque se califica a sí mismo como
degenerado. Los que hayan leído alguna de sus ocho novelas, en las que se revela
contra el realismo imperante, dicen de él que es nuestro Thomas Pynchon. Su
último capricho literario no es un libro para tomarse a broma o a la ligera ni
muchísimo menos, aunque esté cruzado por personajes estrambóticos sacados del
imaginario vampírico como Van Helsing, Jonathan Harker y el conde Orlac, y
otros de la iconografía popular norteamericana como Marilyn Monroe: Es una
joven Marilyn Monroy con cierto aire posmoderno de Scarlett Johansson. El
terror gótico salido de la mente de Bram Stoker no es nada si se lo compara con
el horror real de un Donald Trump vampirizado que en su segundo mandato viene a
chupar la sangre de todo el mundo y, sobre todo, sorber con una pajita el
petróleo del planeta: ¡Extra! ¡Extra! El presidente Trump ha prohibido por
ley que haya fauna y flora en Alaska porque afectan negativamente a la pureza
del petróleo.
Trumpsilvania,
con su aire festivo, su histrionismo y su humor sarcástico, es la ácida crónica
del momento presente. Se trata de una novela política en la que la literatura
se pone al servicio de la humanidad para desacreditar, aunque él mismo sea
quien más se desacredite, a un personaje como Donald Trump que parece sacado de
una película serie B norteamericana o Z japonesa (Godzilla), o de una
película terrorífica de George Romero, porque también en el último delirio literario
de Luis Artigue hay mucho cine, se nota que el leonés es cinéfilo exquisito.
Lo llaman fascismo, pero
en esa denominación subyace un anacronismo: es el Trumpismo. Es América votando
a un magnate machirulo, ultra, xenófobo y racista, y exportando al mundo de
comida basura esa otra basura que es la cultura de la arrogancia vampírica de
unos viviendo a costa de esos otros a los que les chupan la sangre. Esta
definición prístina la encuentra ya el lector en las primeras páginas de Trumpsilvania
y convierte a quien la dice en candidato a una cárcel de Bukele si pisa
territorio norteamericano.
Caminan como dos ardillas
con TOC ya hacia el coche bajo la tímida lluvia. Rebosan elegancia. Desentonan.
Provocan expectación y envidia. Y rabia. Es Crapulake City. Trump
establece un gobierno paritario de humanos y vampiros. Trump es un gánster y un
crápula. Luis Artigue radiografía la actual situación de Estados Unidos, ese
presunto faro de la democracia venido a menos porque en la Casa Blanca se ha
instalado una banda de gánsteres que gobiernan para su propio beneficio y no se
esconde de ello. Y hay populismo, violencia, racismo, bourbon caro. Hay
sangre y miedo. Escasez energética y crisis. Hay trapos sucios aireados en
twitter. El leonés carga contra esa masa ignorante, y pobre, que vota
contra sus intereses de clase y es la que encumbra con sus votos a los magnates
que los van a explotar, los corderos que lamen la cuchilla de sus matarifes: Que
se trata de nosotros o ellos y solo hay o señores o esclavos o esclavos que no
saben que son esclavos.
Describe con imaginación
y muy gráficamente Luis Artigue a ese amo papanatas y maleducado del mundo de
piel naranja que, según una actriz porno que tuvo sexo con él, la tiene pequeña
y por eso va de bravucón y machista por la vida: Por eso Donald Trump, ese
político y empresario que mientras sonríe parece más que nunca una calabaza de
Halloween… No se cansa de resaltar Luis Artigue el substrato económico (el
“es la economía, estúpido”, de Rodrigo Rato, aprendiz de brujo) de este nuevo
orden impuesto a base de bombas que no busca implantar la democracia en ninguna
parte sino forrarse. Y sin embargo desde la crisis del petróleo de los años
70, los consejeros ejecutivos de las grandes empresas han aumentado sus
salarios en 1400%. Los nuevos vampiros vuelan por la pasta, los dólares o
bitcoins los hacen salir de sus guaridas y que crezcan sus colmillos. Resalta el
autor de Donde siempre es medianoche la falta de moralidad de esos
políticos bastardos capaces de toda clase de felonías para alcanzar sus fines: Porque
hace que haga falta. Porque tiene instinto asesino. Porque, con tal de llegar,
le cortaría el cuello a su santa madre y se bebería su sangre. Y define muy
bien lo que es la nueva política de esa administración delictiva que viola
leyes internacionales, hasta las suyas propias, y desprecia los derechos
humanos: El gansterismo ha pasado a ser denominado como conservadurismo de
extrema derecha, según unos, y como vampirismo figurado según los otros.
Trumpismo vampírico.
En un momento de Trumpsilvania
se hace un alegado positivo del arte de la felación en contraposición al coito
como arma del feminismo: La Hermandad del Amor Libre, la de las mujeres que
profesan gran fe en que la felatio es el momento en el que la sexualidad
femenina, durante buena parte de la historia relegada a la pasividad y la
dominación que implica el mero coito, se vuelve activa y dominante de modo tal
que para las adeptas, se convierte en un arma que les da el control, y las vivifica,
y las hace sentir poderosamente libres.
Como colofón a este libro
desquiciado, tan ligado al momento presente, fruto de él, y divertido, en nada
exagerado sino muy pegado a la realidad de la que el autor dice huir como
vampiro de la cruz o los ajos, esta frase que atribuye a una de las cabezas
mejor amuebladas de ese país que de repente se ha descerebrado y anda como el
conejo loco de Alicia en el país de las maravillas: Noam Chonsky ha
dicho en una entrevista de Fox Televisión que la segunda era Trump va a
convertir la vida de la mayoría de la población mundial en un viaje de ácido pero
sin el ácido. El delirio de Donald Trump, un hiperactivo presunto
consumidor de cocaína que pone el mundo al revés, hace que Luis Artigue lo
convierta en personaje. No sé si el leonés ya le ha hecho llegar un ejemplar
firmado a la Casa Blanca. Habrá, seguramente, segunda o tercera parte y espero
que en alguna de ellas Van Helsing le clave la estaca en el corazón.
De que con la literatura se hacen muy buenos amigos, este
libro es una muestra. Más de cincuenta escritores de primera división de
España, México, Argentina y Estados Unidos me rinden un homenaje literario
jugando con el título de algunos de mis libros. Afilados, inteligentes,
emotivos, sensuales, juguetones, sesudos o gamberros, textos escritos con un
extraordinario talento literario que hacen de este libro una auténtica joya.
Una iniciativa de Lluna Vicens que ha encontrado la complicidad de Marc Muñoz,
Mónica Rouanet, Mari Carmen Sinti, Guillermo Orsi, Jerónimo García Tomás, José
Vaccaro Ruiz, Andreu Martín, Gabriel Monte Vado, Luis Aleixandre Giménez,
Dolors Fernández, Juan Mari Barasroda, Álex Oviedo, Fritz Glockner, Guastavo E.
Abrevaya, Carlos Manzano, Carlos Salem, Fernando Ugeda, Marisa Pinta, Alejandro
M. Gallo, Isabel Torné, Inma Chacón, Juan Infante, Nerea Riesco, Eva Molina,
Fernando Martínez Laínez, Paco Gómez Escribano, Xavier B. Fernández, Mariano
Sánchez Soler, Urbano Colmenero, María V. Embid, Víctor Claudín, Alfredo
Antonio Hernández, Patricia Crespo, Miguel Izu, Esther Abellán, Susana
Hernández, Empar Fernández, Ángela Martín del Burgo, José María García Sánchez,
Alfons Cervera, Pedro Avilés, Susana Sosa Villafañe, Sandra Martínez-Raguso,
Javier Sagastiberri, Rigoberto Menéndez Paredes, Águeda Rubio y José Carlos
Somoza.
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