CINE / EL SONIDO DE LA CAÍDA, DE MASCHA SCHILINSKI
La historia de los últimos cien años de Alemania desde el punto de vista de cuatro niñas y adolescentes, Alma, Erika, Angelika y Lenka, que comparten un mismo espacio, una granja de la región de Altmark, a orillas de un río que separaba el país hasta la reunificación. Un fresco espectacular el que le sirve al espectador la directora Mascha Schilinski (Berlín, 1984) en su segundo largometraje tras La hija a lo largo de más de dos horas de cine creativo, sensible y emocionante que fluye con asombrosa naturalidad, un ejemplo de cine sensorial en el que imagen, sonido y movimientos de cámara se hacen muy presentes y son parte de su gramática narrativa. Alma (Hanna Heckt), que toma su nombre de una hermana fallecida y está obsesionada con la muerte, es una niña de siete años y testigo muda de la dura vida rural que se desarrolla ante sus ojos en compañía de unos padres taciturnos que jamás sonríen, de sus hermanas y la servidumbre de esa granja que se rige por estrictas normas de v...



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