CINE / CIUDAD SIN SUEÑO, DE GUILLERMO GALOE
Los estereotipos racistas sobre el pueblo gitano que se asocian a marginalidad y delincuencia no han desaparecido, sino que se han multiplicado con esa oleada del nuevo fascismo que irradia de Estados Unidos y replica en Europa. Durante el franquismo, el gitano fue asimilado al flamenco dentro de ese nacionalfolclorismo que impulsó el dictador. La relación de los romanís con el cante jondo viene de lejos y suele confundirse. Pero pocas películas, salvo algún que otro biopic sobre figuras emblemáticas como Carmen Amaya, se han realizado sobre esa etnia que preserva su cultura nómada y es reacia a diluirse en las sociedades de acogida. Los tarantos de Rovira-Veleta, las distintas versiones de Morena Clara , el díptico de Carlos Saura sobre el flamenco, Perros callejeros de José Antonio de la Loma, la serie para televisión de Juan Madrid Brigada Central con un policía gitano o las dos películas sobre El Lute que filmó Vicente Aranda y Gitano con Joaquín Cortés son algunas muestr...







