CINE / LA CHICA DE LA AGUJA, DE MAGNUS VON HORN
Cuestiones semánticas para esta excelente película: no es una película de terror sino de horror; no es una película de sustos ni de tormentas ni de puertas que chirrían, pero habla de un horror social de cuando el aborto era un crimen, y no hace tanto tiempo de esto, y ahora en muchos rincones de Estados Unidos, esa democracia que se disuelve como un azucarillo en un café, lo es.
Karoline (Vic Carmen
Sonne) trabaja en una fábrica textil que confecciona uniformes para los
soldados del frente de la Primera Guerra Mundial y da por muerto a su marido Peter
(Besir Zeciri) que marcho al frente. Cuando queda embarazada de su jefe Jorgen
(Joachim Fjelstrup) y cree que se ca a casar con él, sufre una gran decepción
por el carácter pusilánime de él que está atado a una madre dominante
(Benedikte Hansen). Cuando sigue adelante con el embarazo, recuerda que una
mujer, Dagmar (Trine Dyrholm) la socorrió cuando intento abortar y le dijo que
cuando lo tuviera se lo trajera porque se encargaba de buscar nueva familia
para esos hijos no deseados bajo la fachada de una dulcería.
Contrasta en La chica
de la aguja, título muy adecuado (imaginen para qué le sirve esa aguja a la
costurera protagonista y no se equivocan) la exquisita belleza de cada plano
magníficamente fotografiado en blanco y negro con la sórdida y siniestra
historia que se cuenta. Deja mal cuerpo este film realizado de forma
excelente, con una ambientación exquisita de época y muy buenas
interpretaciones femeninas. Esta coproducción entre Dinamarca y
Polonia está a medio camino de La parada de los monstruos de Tod
Browning y El hombre elefante de David Lynch. El director sueco Magnus
von Horn (Gotemburgo, 1983) nos sumerge en un cuento sencillamente estremecedor.
No salen los personajes
masculinos muy bien parados en esta historia basada en hechos reales. El marido
de la protagonista es un ser desgraciado que regresa del campo de batalla
deforme y lisiado. El empresario que embaraza a Karoline y promete casarse con
ella resulta ser un pobre diablo enmadrado que no cumple su promesa
"Hay viajes que sirven para escapar y otros para
reencontrarse. A los sesenta años, Martín Urquijo, un periodista desencantado
de la vida, escapa a Fuerteventura en busca de un descanso tras asumir quién es
realmente. Pero entre las dunas de la isla descubrirá que el deseo no entiende
de edad, que el pasado nunca desaparece y que una sola decisión puede cambiarlo
todo. ¿Es posible empezar a vivir cuando todo ha terminado?
Atrévete a descubrir esta historia sobre la identidad, el
paso del tiempo y el valor de ser uno mismo. Atrévete a leer la última novela
del consagrado escritor José Luis Muñoz, ganador de los premios Azorín, Tigre
Juan, Café Gijón, Camilo José Cela y la
Sonrisa Vertical entre otros."







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