SOCIEDAD / PASEMOS PÁGINA
Ya no vale la pena reflexionar
sobre quién tuvo la culpa de que la izquierda a la izquierda del PSOE vaya
desunida a las elecciones. No podemos enredarnos en discusiones absurdas que
consuman nuestras energías y nuestro tiempo que es muy breve de aquí a los
comicios. Hay que actuar con cabeza en cada una de las circunscripciones
nacionales para que nuestra papeleta de progreso sea eficaz y tenemos que tomar
como dato los resultados de las últimas elecciones en esas provincias y el
número de diputados en juego para que nuestro voto sea útil aunque tengamos que
votar, quizá, a una formación con la que no estemos al cien por cien de
acuerdo. Ni uno solo de nuestros votos debe ir a la papelera y todos debemos
votar en estos comicios en los que nos jugamos nuestro futuro. Los politólogos
auguran que si la participación es del 70 por ciento o más, la izquierda de
este país dobla la mano a la derecha en el puso electoral.
Estas elecciones son
plebiscitarias, diría que son las más trascendentales de la democracia porque
nos jugamos su esencia, y de nosotros depende no dar un paso histórico atrás de
la mano de los nostálgicos de esa atroz dictadura que sufrimos durante cuarenta
años. La derecha del PPVOX, que no es homologable con ninguna derecha
civilizada europea porque no se ha sacudido el franquismo que lleva en su ADN y
hasta alardea de él, ha dejado las cosas bien claras cuando uno de sus líderes,
en un ataque de sinceridad, que luego ha tratado de rectificar, ha pedido
sacrificios a los españoles (¿cobrar menos y trabajar más? ¿hacer negocio con
la sanidad desmantelando la pública? ¿vender la vivienda pública a los fondos
buitre? ¿vaciar las ciudades de sus ciudadanos y expulsarlos al extrarradio?),
y otro de sus monaguillos ideológicos ha apostado claramente por privatizar el
sistema de pensiones poniendo en duda su viabilidad, y lo hacen ellos, los que
vaciaron la hucha de las pensiones (M. Rajoy la redujo al 90%) y los que
salvaron a los bancos a nuestra costa con 65.000 millones de euros que hay que
reclamar que nos devuelvan. Que se sacrifiquen el PPVOX porque resulta que los
datos macroeconómicos de España, los de empleo, los de afiliación a la
Seguridad Social y los de crecimiento económico, son los mejores de Europa. Hay
que trasladar esos buenos datos macros, algo que no ha hecho el actual gobierno,
a la ciudadanía y eso depende de nuestros votos.
El PPVOX quiere acabar con
el estado de bienestar que tanto sudor y lágrimas ha costado conseguir y, a
falta de programa y solvencia ideológica, lo hace con una serie de lemas zafios,
una ristra de insultos y esgrimiendo un patriotismo de pandereta que realmente
no es otra cosa que sumisión a las políticas de Estados Unidos e Israel que han
declarado su hostilidad hacia España y a la que ellos se suman. Claman en las
calles por la españolidad de Ceuta y Melilla, por ejemplo, y olvidan que esos dos países las consideran
colonias que deben de ser devueltas a Marruecos y que seguramente sus servicios
secretos están detrás de esa oleada migratoria que ha alterado la normalidad de
esas dos ciudades. Hablan de que se rompe España desde siempre cuando fueron
ellos, precisamente, los que estuvieron a punto de provocar la ruptura por su
torpeza ante el movimiento independentista en Cataluña y la judicialización de
la política. El gobierno progresista, con su ley de amnistía que Europa y el
Tribunal Constitucional han validado en contra de la opinión de un Tribunal
Supremo infectado por la extrema derecha, ha pacificado Cataluña y ha
desactivado al movimiento secesionista. Resucitan el espantajo de ETA cuando
resulta que la organización terrorista ya no existe y desapareció bajo un
gobierno de izquierdas muy a su pesar. Acusan de corrupción al adversario, que
ha expulsado de sus filas a todos los elementos corruptos, cuando resulta que
ellos, como partido, han sido condenados por un tribunal de justicia e
infinidad de sus ministros y militantes han acabado entre rejas por robar de
las arcas públicas.
Es evidente que queda
mucho por hacer, sobre todo en el tema de la vivienda que ha encendido la llama
de las movilizaciones sociales y ha precipitado estas elecciones
trascendentales, y el gobierno progresista que salga de las urnas deberá
solucionarlo con políticas muy drásticas contra los fondos buitres, los pisos
turísticos o topando los alquileres en zonas tensionadas. Es insuficiente, por
el alza del coste de la vida debido, en buena parte, a la política belicista de
Donald Trump y su estúpida guerra contra Irán que ha hecho encarecer los
combustibles y, por ende, todo lo demás, que se ha de subir el salario mínimo
interprofesional porque no puede ser que las empresas ganen cada vez más,
tengan unas ganancias desorbitadas, y sus trabajadores queden al margen de sus
beneficios. Tendrán que corregirse esas actuaciones brutales y desmedidas de
las fuerzas de orden público infiltradas por elementos fascistas y sancionar
ejemplarmente a quienes ejercen la violencia de forma gratuita. Deberá
implementarse en los centros educativos, como se hace en Alemania con el
nazismo, la ley de memoria democrática para que los jóvenes conozcan lo que fue
el franquismo. Habrá que invertir mucho más en cultura y educación,
fundamentales para tener una ciudadanía con sentido crítico y criterio propio
que no pueda ser manipulada. Frente a ese mensaje de odio, bronca continua,
insulto zafio y vómito que esgrime la derecha en sus discursos y
manifestaciones, la sonrisa de la izquierda cuyo fin debe ser única y
exclusivamente la felicidad y el bienestar del ciudadano y no el beneficio de
unos pocos. Mejorar España o hacerla retroceder es la disyuntiva. Y mejorarla
se consigue votando masivamente el 29N a las fuerzas de progreso.
"—Te recuerdo, amigo, que muchos de los que iban en los trenes de la muerte se manifestaron, seguramente, contra el miserable de Aznar que nos metió en la guerra. El cien por cien de los que han sido vilmente masacrados odiaba a ese politicastro de mierda que es lo más despreciable que ha dado este país desde Fernando VII. Y han muerto buenos musulmanes por culpa de malos musulmanes."
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