SOCIEDAD / CÓMO NO DETENER A MÍSTER TRUMP
No hablo de secuestrarlo,
como ha hecho con el presidente de Venezuela, que también (es un sueño), o hará
con Gustavo Petro (pero me dicen que el antiguo guerrillero acaba de hablar de
forma muy amistosa con míster Trump), sino de poner en marcha una serie de
instrumentos para neutralizar, en lo posible, la delirante deriva de este
sujeto que se cree el rey del mundo, lo pregona a los cuatro vientos entre
risotadas (caería hasta simpático si no fuera tan cabrón) y lo aplauden
millones de personas no solo en Estados Unidos sino en Europa y hasta en
nuestro país, y ahí está el PPVOX haciendo un alarde de democracia y pidiendo
el secuestro de Pedro Sánchez, por ejemplo, o del también odiado José Luis
Rodríguez Zapatero.
Se me ocurre en primer lugar
que la Corte Penal Internacional podría emitir una orden de búsqueda y captura
de este sujeto por presuntos, y no tan presuntos, graves delitos cometidos
últimamente: asesinatos (unos ciento ochenta, supera a Kuklinski que se
conformó con cien), actos de piratería en aguas internacionales (he perdido la
cuenta de los barcos asaltados), secuestro de un presidente, violación de las
leyes internacionales, entre otros, y, en clave interna, llevar a cabo una
operación militar sin la aprobación del Congreso, supuestos actos de pederastia
de los que hay infinidad de testimonios gráficos del emperador naranja con
menores de edad sentadas en sus rodillas, más el enriquecimiento personal de él
y de su familia a través de la política. Todo esto serviría de caldo de cultivo
para destituir a Donald Trump como presidente de una nación, puesto para el que
está demostrando que está incapacitado. ¿Quién se atreve a dar ese paso? No veo
a nadie. Los demócratas llevan tiempo desaparecidos.
Ya dije en su momento, y
fuimos muchos los que lo dijimos, que el genocidio de Gaza era un simple globo
sonda para comprobar hasta donde podría llegar esa entente formada por Estados
Unidos e Israel. Al no haber ni una sola reacción a esa espantosa masacre de
seres humanos (y ahí Europa se hundió definitivamente moralmente hablando)
asaltar Venezuela, y próximamente Groenlandia, estaba cantado. Estados Unidos
se va a quedar con el petróleo venezolano (la democracia le importa una mierda
y la oposición, otra) tras poner la pistola en la sien de la actual presidenta
Delcy Rodríguez, presunta judas del líder bolivariano encarcelado por pertenecer
a un grupo de narcos que se sacaron de la manga guionistas de Hollywood (el Cartel
de los Soles), y que ya ha dicho que le va a ceder gustosamente al capo de la
mafia mundial todo el petróleo que quiera y encima le va a comprar productos
americanos. Maneras de Al Capone que se están normalizando en el mundo que ya tenemos.
Todavía hay venezolanos que aplauden con las orejas esa operación de extracción
(como si fuera un dentista míster Trump y Maduro una muela careada) de su
presidente dictador y que acaban en presidio o expulsados como los que se
manifiestan en Estados Unidos. Trump os desprecia, y no os habéis enterado,
como desprecia a María Corina Machado y su hombre de paja: para él sois materia
desechable con la que no cuenta. Solo le interesa el petróleo. La única virtud
del presidente de Estados Unidos es su sinceridad apabullante.
Ni que decir tiene que
esa hipotética orden de búsqueda y captura del loco de piel naranja que
emitiera el TPI tendría tanta eficacia como con el genocida Netanyahu: cero. A
ver quien se atreve a detenerlo. El nuevo Calígula, que bailotea y ríe mientras
roba, asesina, secuestra a presidentes, amenaza a otros e imita, como buen
showman que es (tenía muchas tablas en televisión antes de asaltar la Casa
Blanca), a Macron, por ejemplo, se va a quedar Groenlandia (la compra a su
precio o la invade, como ya ha dicho) y la Unión Europea y la OTAN no van a
hacer nada para defender a su socio danés. Bueno, sí, palabras de condena que
no sirven absolutamente de nada. El músculo militar de Estados Unidos (acaba de
aprobar Calígula / Al Capone doblar el presupuesto multimillonario de defensa
para invadir cuantos países le plazca o secuestrar a sus mandatarios)
aplastaría a cualquier hipotético ejército europeo que ose enfrentársele. Esto será
el fin de la OTAN, imagino. Podría, Europa, ante esa afrenta del gigante americano,
recurrir al viejo eslogan sesentayochesco de Yanquis go home, es
decir, que cierren las numerosas bases que su ejército tiene en Europa, a lo que
el emperador naranja sencillamente va a decir que no, y a ver quien es el guapo
que lo intenta porque puede ser secuestrado o sencillamente eliminado. Tampoco
veo que alguien se atreva a romper relaciones con Estados Unidos. Quizá lo
único factible sea empezar una guerra comercial contra el gigante americano: no
comprarle absolutamente nada, recurrir al mercado asiático y seguir comprando a
Rusia. Los ciudadanos europeos conscientes, pero me temo que hay muy pocos en
este país tal cómo respira últimamente, podrían hacer lo suyo dejando de beber
Coca-Cola, por ejemplo, o no frecuentando los impresentables e insalubres
MacDonalds, y todas las franquicias americanas que han crecido como hongos en
la piel de toro para colonizar nuestros paladares. Mi generación, eso lo afirmo,
las habría quemado todas hace ya mucho tiempo, pero esos jabatos
revolucionarios que fuimos ya renqueamos y no estamos preparados para la
guerrilla urbana. Apunte al margen: la guardia pretoriana cubana de Maduro,
todos asesinados, tenía una media de sesenta años. Quedé alucinado cuando vi
sus edades. Tuvieron cero probabilidades de sobrevivir enfrentados a los
chicarrones de la Delta Force.
Como verán, los que lean
este pesimista escrito, no hay nada que hacer. Los únicos que pueden torcer el
pulso a ese megalómano paleto son los propios estadounidenses, pero lo tienen
mal. Ya no sé si queda algo de la constitución norteamericana, si hay algún artículo
que permita destituirlo por incapacidad mental, entre otras cosas. Me temo que,
si se llegara a esa situación, el tipo de cara de zanahoria masacraría a la población
como ya lo está haciendo (ayer mismo sus matones asesinaron a una mujer con
tres disparos en la cabeza, blanca, por cierto). Quizá, de la misma manera que
Trump amenaza, y hace, con interferir en los asuntos europeos para dominar el
continente e imponer a sus vasallos (el muy patriótico VOX en España va a recibir
toneladas de dólares para imponerse a la derechita cobarde), Europa debería
hacer lo mismo en Estados Unidos, poner toda su maquinaria propagandística a favor,
por ejemplo, del alcalde de Nueva York (antes de que un francotirador le vuele
la cabeza). Lo malo es que las redes sociales las controlan los alféreces de
Trump, que compramos en Amazon y que nos cagamos en el presidente de Estados
Unidos en Facebook, Instagram o en la X de ese otro chiflado que es Elon Musk,
el que pregona que la empatía es uno de los grandes males de la humanidad. Joder,
¡cómo nos hemos dejado colonizar tan fácilmente! Confiar en que una facción del
ejército más poderoso y mejor pagado del mundo dé un golpe de estado, es soñar
con que dé peras un olmo. Ni China, ni Rusia, aunque vayan al unísono, pueden
destruir Estados Unidos y menos van a salvar Europa: Putin va derecho a
morderla. Así es que realmente no hay salida en esta encrucijada salvo esto,
patalear hasta que nos dejen, que pronto ni eso. Y no perder el sentido del humor,
aunque nos secuestren o nos eliminen: la vida es bella hasta que se acaba.
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