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Mostrando entradas de agosto, 2012

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 16 de agosto de 2012

Todo se está haciendo muy extraño. Empezando por mi vida desde hace unas semanas. Desde que abandoné el diario. Quizá por eso. Cambian las rutinas. Ya no hace falta que me levante a las 9 de la mañana porque ya no está Ana Pastor desayunando consus periodistas mientras yo sorbo ese café con leche que me despierta.

Así es que me despierto a las nueve y media. A veces a las once. Y tomo un trozo de bizcocho decente mientras busco una cadena decente, porque, consecuente conmigo mismo, ya no volveré a sintonizar ni TVE1 ni el Canal 24 horas. Les hago boicot concienzudo y no me detengo un solo segundo en ellas ni cuando hago zapping. Me decanto por las autonómicas, por 3/24, después de ver días atrás, incrédulo, el telediario de Telecinco: sol, playa, crónica de sucesos y corazón…Gran Hermano aplicado a los informativos. Vómito berlusconiano. Escribo. Mucho. Demasiado. Llevo días sin pisar la calle, encerrado en la buhardilla. Tampoco me apetecería salir si no tuvi…

DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 5 de agosto de 2012


Saudade. De mí mismo. Mientras escucho Madredeus y el cielo llora sobre mis ventanas con desgana. Flota un ligero perfume a tierra mojada. Oigo el murmullo de cada gota. Relampaguea en un cielo gris ceniza. Se demora el trueno en llegar.
Hoy toca ordenar papeles. Y toda mi vida son eso: papeles escritos. Abro cajas de cartón, expurgo su contenido, tiro casi todo lo que veo. Aparecen textos antiguos, de mis primeras vidas, de cuando era un estudiante con pelo largo, coleta, tejanos gastados, zuecos y mirada entre iracunda y soñadora con una vida por delante que parecía no se iba a terminar nunca. Textos que me sorprenden y que no tenía ni idea de haber escrito. Me he pasado la vida escribiendo. ¿Para qué? Mi vida está contenida en esas cajas que voy abriendo y me deparan sorpresas. Pocas alegrías: una receta de unos pasteles de nueces y moka. La haré un día para elevar el ánimo. Poco más. Cartas a una amante, que nunca se echaron al buzón, a la que tardo en i…