domingo, 5 de julio de 2015

SOCIEDAD / HOY TODOS VOTAMOS EN GRECIA

HOY TODOS VOTAMOS
EN GRECIA

publicado en El Cotidiano
El referéndum griego se ha convertido en una cuestión de estado para todos los países de la Unión Europea. En realidad, los griegos, hoy, votan por nosotros. La campaña que todas las cancillerías europeas, y los poderes financieros que están detrás de ellas, o delante, están haciendo por el Sí debiera ser un indicador claro de lo que tendrían que votar los griegos. En nuestro país, además, se pretende, con un solo disparo, abatir dos piezas: Syriza y Podemos. Ya lo dijo de forma muy explícita Mariano Rajoy que ahora se prodiga mucho en los medios: Syriza-Podemos, como si fuera una coalición transnacional. Y lo que decidan los griegos hoy tiene que ver mucho con si vamos a seguir en esa Europa de los mercados, despiadada, que asfixia a los países hasta su estrangulación, o hacia la Europa de los ciudadanos libres. Así es que también está en juego la manera de hacer política. Y diría más, la democracia en su esencia, precisamente en el país que inventó ese concepto. Así es que cuando vayan a votar los griegos, estaremos votando todos en Europa, y de ahí esa extraordinaria expectación, porque es un asunto de una enorme trascendencia y que pesará en el futuro de la Unión Europea.
En una entrevista en el diario El Mundo, Yanis Varoufakis no se ha ido por las ramas a la hora de calificar la situación de esa Grecia contra las cuerdas y noqueada por los poderes facticos que nadie elige: terrorismo. Terrorismo en su doble acepción, la de provocar terror (o se cumplen nuestras órdenes, plegarse a nuestros intereses, o el caos) y víctimas (las medidas contra Grecia lo son contra su población, y tienen como consecuencia directa el desarrollo de enfermedades, la pobreza, el hambre, el aumento de suicidios y la muerte). Y todo eso con métodos limpios. Los poderes económicos ya no tienen que echar mano de golpes de estado de los coroneles, en cuyo régimen empezó ya el inasumible endeudamiento estratosférico del país heleno, decretar huelgas salvajes para desabastecer a la población, ni echar los tanques a la calle, algo tan común en América Latina de lo que ya nos hemos olvidado. Le basta con la estrangulación económica y sus efectos son tan devastadores como si hubieran bombardeado a la población.
Salvo contadas excepciones, los medios privados de España, y también los públicos, ambos en manos de los poderes fácticos, están echando leña en el fuego de la pira en donde quieren quemar a Syriza, y, de paso, a Podemos. Los argumentos son burdos. Los griegos tienen la culpa de su propio desastre, como la han tenido los españoles que vivieron por encima de sus posibilidades. Los griegos que son una pandilla de haraganes, que se jubilan en plena adolescencia y que siguen cobrando sus pensiones desde ultratumba. Como la culpa es de los españoles que trabajan en la economía sumergida y los ciudadanos que eluden el IVA en las facturas que nos hacen los operarios en las chapuzas domésticas. Y Syriza es el gran mal que ha engañado a su pueblo con promesas imposibles de cumplir. Si Syriza ha cometido un gran error estratégico es, precisamente, convocar ese referéndum. ¿No tienen ya el apoyo de los ciudadanos que les votaron hace seis meses para tomar todas las decisiones pertinentes para la mejora del país? El referéndum, que posiblemente pueden perder, era totalmente innecesario y mete al gobierno de Tsipras en un callejón sin salida, más con el corralito.  

Los miles de millones del rescate griego, miles de millones que es imposible que puedan pagar sin una serie de quitas importantes, y más tal cómo se les está acogotando, no han ido a los ciudadanos griegos sino a los bancos e instituciones financieras helenas, más tocadas que las nuestras, y que han practicado alegremente lo que se conoce como el capitalismo de amiguetes: te doy a ti de lo de los demás algo que no vas a poder pagarme nunca, y ya está, porque papá estado, es decir, los demás, cuando me vean apurado, van a reponer lo que te he regalado. Capitalismo trilero, el que se estila desde la estafa global, y se practica porque esa delincuencia apenas tiene consecuencias penales.
Habría que analizar de dónde viene esa desmesurada deuda pública cuyo pago es el caballo de batalla, y de ahí la necesidad de auditarla, algo a lo que se oponen de forma denodada los que la generaron, porque dejaría al descubierto el entramado de corruptelas, sobornos y desvaríos financieros que están en su esencia. La cuarta parte pertenece a gasto militar, es decir, al gran negocio del planeta. Grecia, por su situación geoestratégica y de vecindad con Turquía, país al que ha estado secularmente enfrentado, tiene uno de los ejércitos más sobredimensionados de Europa al que destina más del 3 del PIB mientras Francia y Alemania no llegan al 1,5. ¿Y quién le vende tanques y submarinos? Europa, principalmente Alemania y, en menor medida, Francia, sus principales acreedores que les exigen que recorten las pensiones de sus ciudadanos pero no que restrinjan las compras a su  muy boyante industria del armamento, ya comprometidas por los anteriores gobiernos. Cuando Syriza hablaba de auditar la deuda, y cercar la indebida, seguramente se refería a ese gasto militar.
Los problemas financieros griegos vienen de mucho más lejos, de endeudamientos estratosféricos para organizar los juegos olímpicos, por ejemplo; de créditos fallidos que una banca poco escrupulosa hacía en su economía de amiguetes; de la evasión de impuestos y capitales de las grandes fortunas; y de un sistema fiscal, parecido al nuestro, que favorece al gran empresario y le exonera de sus obligaciones contributivas.

El caso de los juegos olímpicos puede resultar muy ilustrativo para comprender cómo se generó esa enorme masa dineraria  cuyo pago se exige a cambio de laminar a la población. De un presupuesto inicial de 1.300 millones de dólares se pasó nada menos que a 20.000 millones.  ¿Quién se benefició de esa tremenda sangría de dinero público? En ese saco de la corrupción podríamos meter también a la multinacional alemana Siemens que pagó comisiones de más de mil millones de euros para conseguir jugosos contratos ligados a su industria militar (los misiles Patriot), digitilizaciòn de teléfonos y sistemas de seguridad.  A eso hay que añadir la venta de submarinos defectuosos, alemanes, subrayo, por un contravalor de cinco mil millones de euros. El descomunal endeudamiento de la economía griega no viene del abuelo cuyos nietos siguen cobrando su pensión después de haberlo enterrado, que nadie duda que sea cierto, aunque anecdótico, y  ha de ser corregido, sino de una gigantesca trama de corrupción, bien engrasada con sobornos, en torno a la cual los países que le reclaman ahora la devolución de la deuda contraída y los intereses le estuvieron vendiendo a destajo material militar al ejército griego, que era lo que la aumentaba. Pero claro, interesa desviar la atención al pensionista, al haragán que cobra el desempleo sin buscarse trabajo, al pequeño pícaro. Como consecuencia de todo ese despilfarro, debido a los partidos que ahora abogan por arreglar el estropicio que ellos montaron (aquí sí que habría que hablar, en el caso de Syriza, de una insoportable e inasumible herencia recibida, expresión que tiene el copyright de Mariano Rajoy), los funcionarios griegos han visto reducidos sus sueldos un 25%, los pensionistas cobran un 40% menos, el transporte público ha subido un 30% y el IVA el 4%. Pero aun así, parece poco a una Europa dispuesta a tumbar un gobierno democráticamente elegido porque no le gusta como interlocutor.
Hoy Grecia decide entre bajar la cabeza y seguir por el modelo ruinoso que le ha diseñado la Unión Europea para que la población sufrague con su esfuerzo y dolor lo que se han gastado otros, lo que la conduce a un genocidio lento, o plantar cara a los poderes fácticos que tiran de los hilos de las cancillerías europeas. Como siempre, desde que el hombre es hombre, el poder de unos pocos, pero poderosísimos, contra los intereses del resto.

Europa puede nacer o morir en Grecia. 
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TE ARRASTRARÁS SOBRE TU VIENTRE (El Humo del Escritor, 2014) Envíe sus señas postales a joseluismunoz33@gmail.com y la recibirá dedicada sin gastos de envío. Envíe sus señas postales a  joseluismunoz33@gmail.com y la recibirá dedicada sin gastos de envío. "Te arrastrarás sobre tu vientre" sabe a clásico del género, a peli negra, negrísima, estadounidense, de esas en las que el humo de los cigarrillos deambula bajo los haces de luz de los flexos y de las lamparillas de los bares de copas. Pero ocurre algo especial. El escritor salmantino ha reemplazado el escenario norteamericano y sus protagonistas por espacios y tipos genuinamente hispanos, estos últimos incorporan la mala baba típica que caracteriza a los protagonistas de las mejores novelas negras peninsulares. Ocurre, al menos a mí me pasa, que la sangre nativa me duele más que la estadounidense o la europea y los mamporros, bofetadas y disparos los oigo con distinto resabio, le resultan más cercanos, más creíbles, menos artificiales, en suma, más dolorosos. La descripción de lugares es suficiente. Cuatro trazos. No hay alardes. No hace falta. Cuando el escritor salmantino explica que el final de la barra del Lennox Club hay una puerta cerrada de la que cuelga un letrero que reza Privado, no miente, es cierto. Esa puerta está allí, está cerrada y en su letrero se puede leer Privado. Yo lo sé, puedo dar fe porque he estado en Lennox Club y la he visto sin moverme del orejero donde leo. Me guiaron hasta allí las palabras escritas por José Luis Muñoz. HERME CEREZO en DIARIO SIGLO XXI

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SEMANA NEGRA DE GIJÓN
13 de julio 18:30
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presenta CARLOS SALEM

miércoles, 1 de julio de 2015

SOCIEDAD / DÉJÀ VU

DÉJÀ VU

publicado en El Cotidiano
Ya está en vigor la nueva ley de seguridad ciudadana, la que todos los ciudadanos, contra los que parece que ha sido elaborada esa auténtica chapuza antidemocrática, conocen como la Ley Mordaza, una ley que el PP ha construido ad hoc, puede que la última torpeza del partido en el gobierno que le va a echar en cara toda la oposición.
Probablemente esa ley sea tumbada por el Tribunal Constitucional, porque vulnera una serie de preceptos de nuestra Constitución, con la que suele llenarse la boca el partido que gobierna España con mayoría absoluta. Lo más llamativo es que hurta a los tribunales de justicia una serie de competencias simple y llanamente porque los tribunales de justicia no daban la razón al gobierno sino al ciudadano procesado. El que una serie de jueces, con riguroso criterio jurídico, no encontrarán delictivo manifestarse o resistirse pacíficamente a la autoridad, ha enervado a esos cercenadores de la libertad que legislan a su conveniencia. En un intento de acallar la protesta ciudadana impondrán directamente, por su santa voluntad, multas a ciudadanos que ejerzan su derecho a manifestación si previamente ésta no ha sido autorizada, se opongan a un desahucio, ocupen una entidad bancaria, se cuelguen de un edificio, graven a los agentes de la autoridad, y las sanciones pueden llegar, y ahí se han pasado de frenada, con multas estratosféricas de hasta seiscientos mil euros que sólo podrán pagar los que hayan estado cobrando sobresueldos y comisiones durante todos estos años.
La ley es un despropósito absoluto y un ataque directo a la ciudadanía y una invitación a desobedecerla. Cuando Ada Colau, la flamante alcaldesa de Barcelona, argüía que hay leyes que no se tienen que obedecer, seguramente se estaba refiriendo a esta.

La Ley Mordaza apesta a pasado, a Tribunal de Orden Público franquista, a rancio y liberticida, y es el último despropósito con el que el PP sella su suerte. 
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lunes, 29 de junio de 2015

SOCIEDAD / PSICÓPATAS

PSICÓPATAS

publicado en El Cotidiano y Suburbano Miami
Psicópatas siempre los ha habido. Quien asesina a su semejante no se pone en lugar de la víctima, y si además, se regodeo con su muerte, menos. La historia de la criminología está llena de esos monstruos insensibles que matan una y otra vez y se ensañan con los cuerpos de los desafortunados que se tropiezan en su camino. Son cazadores solitarios, depredadores silenciosos. Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov, llegó a asesinar y devorar a cincuenta y dos seres humanos, sobre todo niñas, con los que obtenía placer sexual en el momento de darles atroz muerte. Manuel Delgado Villegas, El Arropiero, un asesino en serie español, acabó con la vida de 48 personas y cuando se enteró que su marca era superada por un monstruo mexicano rogó que le dejaran en libertad para igualarlo. El sicario de la mafia Richard Kuklinski, el asesino del hielo, alardeaba de haber liquidado a doscientos tipos por encargo. Enfermos mentales. Sin duda. E irrecuperables para la sociedad.

Hay sistemas políticos que sacan el psicópata que hay dentro. La Alemania de Hitler canalizó todos los bajos instintos de su pueblo hacia una víctima propiciatoria: el judío, y, por extensión, el gitano, el homosexual, el comunista, el eslavo. Hitler consiguió psicopatizar, perdonen el neologismo, a buena parte de su población que lo aplaudía creyéndose el mantra de la raza superior y que iban a dominar el mundo aplastando a todos los que no fueran arios. La historia nos ha ofrecido ejemplos parecidos, aunque nunca se ha superado la atrocidad del régimen nazi que tuvo tantos entusiastas y metódicos adeptos. Las orgias de sangre místico religiosa de los aztecas propiciaron que los conquistadores españoles acabaran haciéndose con México por el hartazgo de sus diezmados vecinos que eran sacrificados a miles en las pirámides. En Ruanda, medio país se empleó en liquidar y descuartizar al otro medio a golpe machete; la mitad de la población con las manos manchadas de sangre y culpables de los crímenes más espantosos; mataban, descuartizaban y violaban a sus víctimas porque no eran de los suyos. Millones de psicópatas. Poco civilizados. Como la Alemania de Hitler. ¿Esos sí eran civilizados? Y lo mismo en la Camboya de los kmer rojos, esa siniestra secta comunista que liquidó a la mitad de su población a golpe de pico y azada, el arma del campesinado, para empezar desde el cero absoluto.

Los dirigentes psicópatas necesitan súbditos psicópatas y no les cuesta gran cosa encontrarlos en cuanto se abre la veda de la caza del hombre por el hombre y emerge el instinto depredador que tenemos muy escondido por siglos de civilización pero aflora con un chasquido de los dedos. El concepto de los nuestros que excluye a los otros. Como manadas.
A pocos pasos de Europa, al otro lado del Mediterráneo, se está formando un magma de psicópatas de considerables dimensiones y consecuencias impredecibles. A todos ellos les une una interpretación rigurosa del Corán y el delirio del expansionismo de su locura religiosa; les han inoculado el virus de la irracionalidad. Como una hidra del terror, esa internacional de asesinos se extiende por lo que era la antigua Mesopotamia, Irak y Siria, y también por Libia, y tiene muchos números para unificar la región bajo su califato del horror. La diferencia con otros fenómenos terroristas es que ya son un ejército de miles de matarifes, gozan de una buena economía, gracias al petróleo de los territorios conquistados y los secuestros, y se agencian los vehículos militares y armamento que dejan sus oponentes en su huida, made in USA. Les une, además del fanatismo, el gusto por la sangre vertida, y comparten rituales sacrificiales como decapitaciones masivas, crucifixiones de cristianos, lapidación de adúlteras o ahorcamiento de homosexuales en una regresión al oscurantismo de la Edad Media; destrozan obras de arte que han sobrevivido siglos de historia pero caen bajo la piqueta de estos bárbaros. A su lado, Irán es un país moderado y hasta Al Qaeda ha sido sobrepasado por ese Estado Islámico que predica la guerra santa y la vuelta al pasado, pero se sirve de la moderna tecnología con la que consigue más adeptos que con los imanes predicando en las mezquitas. Estudios psicológicos realizados sobre los componentes de ese ejército de sanguinarios yihadistas indican que buena parte de ellos son psicópatas a los que la religión y el califato les permiten dar rienda suelta a su instinto depredador, premiando sus fechorías con el paraíso. Los otros, a los que decapitan, son los que no son como ellos. Lo preocupante es el porcentaje de occidentales que se están incorporando a sus filas para poder cortar cabezas de seres humanos, el fenómeno de los conversos, que, para ser aceptados en el grupo, suelen ser los más sanguinarios. Asesinan en Irak, Siria o Libia los que, seguramente, acabarían asesinando en nuestro suelo.
El Estado Islámico es como la hidra fascista o como los sectarios kmer rojos camboyanos: totalitarios. Para los totalitarios, llámense Adolfo Hitler, Stalin, Pol Pot o El Bagdadí, el individuo no existe, salvo ellos, y lo que importa es el grupo, la especie. La vida ajena está para quitarla, pero la propia tampoco vale mucho, y por eso se anudan los pantalones con cinturones de bombas y se explotan en los mercados.

Europa y Estados Unidos, responsables de esta situación por haber dinamitado Irak, Siria y Libia y haber convertido esos países dictatoriales, en los que reinaban sanguinarios sátrapas de los que sólo queda Asad, en estados fallidos, de los que huyen miles de personas en pateras que intentan cruzar el Mediterráneo y alcanzar nuestras costas, permanecen pasivos mientras esa mancha de maldad se extiende por Oriente Medio como tinta por el secante. Odio por principio el maniqueísmo, pero sí, el Estado Islámico es el mal, como el nazismo fue el mal absoluto.

La Internacional de psicópatas tiene siempre muchos adeptos y produce escalofríos que alguien, que puede ser tu vecino, te vea de pronto como su enemigo y piense en degollarte por eso. Están a nuestro alrededor, durmiendo, pero se están despertando y saliendo del huevo de la serpiente.
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viernes, 26 de junio de 2015

LITERATURA / GREGORIO

GREGORIO

publicado en El Cotidiano        
    Como Bigas Luna, antes de hacer mutis del escenario del mundo, que los prohibió expresamente,  yo tampoco creo en los homenajes póstumos y reivindico, en cambio, todos los que se puedan hacer en vida. Tampoco sé qué sentido tiene, más allá del propio exorcismo, hablar de alguien que ya no está y que, por lo tanto, no recibirá mi mensaje de aprecio, que sería de su agrado si viviera. Para que lo aprecien y lo conozcan, me respondo, tras muchas dudas y poco convencido. Así es que desgrano palabras para un muerto, en estado de shock, como creo que él las habría desgranado de haber intercambiado nuestros papeles.
La muerte llega, pero uno nunca se la cree, a pesar de que siempre nos ronda, porque nacemos y vivimos por pura casualidad sin aceptarlo, así es que cuando un colega del sur, Miguel Arnas Coronado, me dice que Gregorio Morales ya no está, primero lo pongo en duda, me entristezco a continuación, luego me derrumbo y trato de asumirlo mientras desenrosco el tapón de la botella de whisky. 

Su último post, un artículo en el diario El Ideal de Granada, en el que colaboraba desde hacía muchos años con sus impecables escritos, más literarios que periodísticos, se subió el 23 de junio, cuando ya llevaba veinticuatro horas muerto. A Gregorio Morales le falló el corazón en Granada, poco antes de entrar en el verano, en la víspera del día más largo del año, y con ese infarto en un corazón que amaba la vida, se truncaba una carrera literaria atípica de un escritor apasionado con  su oficio que sacaba punta a sus palabras hasta convertirlas en dardos acerados, cosa que le creaba, con frecuencia, enemigos.

            Conocí a Gregorio Morales durante mi exilio en Granada, cuando daba carpetazo a mi séptima vida para emprender la octava, y fue uno de los hitos positivos en esa reconstrucción personal que hice. Conducía él, por entonces, una tertulia literaria, la del Salón, a la que fui invitado y en la que hice buenos amigos como los escritores Miguel Arnas Coronado, Celia Correa, Manuel Villar Raso, Fernando de Villena, Miguel Ángel Contreras y la actriz de teatro Eva María Velázquez Valverde, que todavía conservo. Gregorio Morales tenía unos ojos enormes, como ventanales, protegidos por gafas, que te repasaban de arriba abajo, atisbándote el alma, frente despejada y cabello anudado en coleta, y hablaba con apasionamiento, de forma tan torrencial cómo lo que escribía, siempre con una sonrisa en la boca y una jovialidad contagiosa. Enseguida hizo hueco a este recién llegado  y le introdujo en la sociedad literaria granadina, compleja,  abriéndome sus puertas.

Gregorio Morales apreciaba sinceramente mis libros, y por esa razón sus presentaciones, en la librería Picasso de la calle Obispo Hurtado, eran siempre generosas y llenas de loas inmerecidas que llegaban a sonrojarme. Escribía para la ocasión piezas literarias que recitaba con su enjundia habitual. Luego, fieles a las costumbres de esa ciudad, acabábamos charlando, entre copas y tapas, en alguna de las terrazas de la villa nazarí hasta altas horas de la madrugada, o paseábamos por las calles empedradas del Albaicín a paso de montañero, una pasión compartida aunque nunca hiciéramos una excursión juntos, mientras discutíamos de lo divino y lo humano.

            Durante muchos años, hasta el mismo día de su muerte, Gregorio Morales tuvo esa columna fija en el diario El Ideal de Granada, en la que solía despacharse a gusto con los políticos de toda especie y condición, sin casarse con ninguno, y en ella hablaba, tanto de temas universales como locales, con una prosa precisa y alambicada que convertía el artículo en una pieza literaria de primer orden que debía leerse a pequeños sorbos, como ese vino Calvente, afrutado, de la zona. Jugaba el escritor y académico granadino con la palabra, pulía frases llenas de metáforas e ingenio, llegaba a la esencia de las cosas, ejercía de culterano fuera de época sin importarle lo más mínimo su desubicación, las modas o lo que querían oír los lectores, porque no se casaba con nadie, era irreductible, y esa era, precisamente, una de sus virtudes que yo admiraba.
Ideológicamente se sentía cómodo siendo incómodo, pero era difícil ubicarlo en la derecha o en la izquierda, porque él estaba en otra dimensión. Gregorio Morales era genuinamente libertario, republicano convencido, admirador confeso de Manuel Azaña, anticlerical y militante de Izquierda Republicana, y estaba en todas las manifestaciones republicanas.  

            Durante los años jóvenes que vivió en Madrid, fue un elemento importante de la movida. En la capital del reino colaboró en las revistas literarias Ínsula y La Luna de Madrid y allí trabó una amistad indisoluble con Antonio Gómez Rufo. En el ámbito literario, su obra se adscribe a una corriente minoritaria, dentro de la literatura española, la literatura cuántica, de la que él fue principal abanderado, obsesionado por el plano espacio temporal.  Novelas como La individuación, Puerta del Sol, Nómadas del tiempo; ensayos como El cadáver de Balzac; libros de relatos como Erótica Sagrada o El devorador de sombras; poemarios como Sagradas palabras obscenas; y obras de teatro como Marilyn no es Monroe, pueden aproximar al lector a la compleja y atípica figura literaria que fue Gregorio Morales, un escritor radical que no sólo creaba sino que parecía empeñado en capitanear movimientos literarios allá por donde fuera, como Quijote ajeno a los molinos de la vulgaridad.

             La víspera de San Juan, la noche más hermosa del año, la más corta, me llega la noticia de su muerte prematura, y, con ella, su último artículo, brillante como todos, publicado en El Ideal de Granada, Perder el alma. He perdido a un amigo, alguien a quien me hubiera gustado tratar más, pero no se ha perdido su alma ni su esencia porque la ha dejado repartida, en partículas, entre los que lo conocimos, disfrutamos de su amistad y lo leíamos. Así es que cuando leo lo último que dejó escrito Gregorio Morales, antes de que su corazón reventara, le oigo declamar sus párrafos con esa voz potente de vate que poseía y que tan bien modulaba, lo siento a mi lado. Y lo sigo oyendo mientras escribo esto y reflexiono sobre el milagro de la vida en un día presidido por la muerte de un gran amigo, al que siempre quise y respeté.  
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SOCIEDAD / LOS TIPOS QUE SIEMPRE SONRÍEN

LOS TIPOS QUE SIEMPRE SONRÍEN

publicado en El Cotidiano
Me dan miedo los tipos que sonríen. Maticemos. Los que sonríen a todas horas sin que haya motivo para esas sonrisas. Puntualicemos. El nuevo, viejo, fichaje del PP, que también se llama Pablo, pero Casado. Ropa cara, con o sin corbata, buen corte de pelo y sonrisa a todas horas, aunque le estén insultando o tenga una piedra en el riñón. A meses de su más que previsible debacle electoral definitivo, que será un sano ejercicio de democracia, el PP apuesta por caras telegénicas y sin arrugas para decir que son un partido joven. Pero si miramos detenidamente a Pablo Casado, asiduo a las tertulias televisivas y a tomarse unas birras en un bar con otros jóvenes de su partido, no es tan nuevo. Pablo Casado viene bendecido por José María Aznar, es decir, por la derecha de la derecha del partido que, por ahora, nos gobierna. Ese muchacho fue adoctrinado en las FAES, esa facultad ideológica de lo rancio que capitanea el expresidente que anda muy callado desde el batacazo de su formación política. Y también lo quiere para sí el apacible Mariano Rajoy.
Ahora, que parece que todo el mundo está hurgando en el pasado (hurguemos en el pasado de José María Aznar y veremos qué perlas nos encontramos) y que las cuentas de twitter tienen más riesgo que las de Suiza, salen unas declaraciones de esa joven promesa que es Pablo Casado con la que el PP pretende rejuvenecerse. El que un carca llame carcas a los progresistas es pecata minuta. No se ha mirado en el espejo, o la sonrisa de la mañana le impide mirarse en él. Más grave fue lo que dijo de los familiares de los asesinados por el franquismo que buscan a sus muertos en las cunetas. Lo hacen por dinero, afirmó, y no en twitter sino en un mitin, en donde también a los políticos se les calienta la boca. En ese caso, y no sé por qué, la escrupulosa fiscalía no actuó. Vaya usted a saber. Sí con los twitts del mil veces linchado Guillermo Zapata. Pero hay una enorme diferencia entre los twitts de Guillermo Zapata, que no hacen maldita gracia a nadie, y el calentamiento de boca del joven cachorro del PP que siempre está sonriendo. Mientras el concejal de Podemos no creía que hubiera que meter a los judíos en un cenicero, ni que Irene Villa, que no ha hecho otra cosa que reírse de toda esta tramoya judicial montada a su costa,  fuera al cementerio de las niñas de Alcásser a buscar repuestos, sino que estaba reproduciendo chistes de pésimo gusto que indicaban hasta dónde llegaba el humor negro en este país, el dirigente del PP sí que creía que los familiares de las víctimas del franquismo buscaban sus restos por las cunetas por dinero, ofendiéndolas. Gran diferencia. Pablo Casado no contaba un chiste, dictaba opinión y la frase tenía su copyright.  

La fiscalía pide la imputación de Guillermo Zapata por reproducir chistes espantosos, y los atestados juzgados tendrán que dedicar parte de su tiempo a dilucidar de si en esa estupidez hubo o no delito cuando se les acumulan causas por corrupción de toda esa gentuza que ha arruinado al país y se dicen patriotas. Muy escrupulosos. Quizá se creen muchos puestos de trabajo a partir de ahora, introduciendo chivatos en todas las barras de bares, para ver qué chistes suelta el personal, o investigando la autoría real de esos chistes que la gente reproduce. ¿Quién te lo contó? ¿Y a ti quién te lo contó? Hasta el infinito. Quizá habría que juzgar y meter en la cárcel a cientos de miles de españoles que reproducen chistes de esa ralea, que no comparto, porque no me hacen gracia, pero que se cuentan en bares, tertulias, fiestas y cuarteles. Vamos hacia lo políticamente correcto made in USA y podemos acabar en la perversión del lenguaje (tortura/ interrogatorio reforzado). Y mientras tanto, Pablo Casado sonríe porque a él nadie le imputa, ni siquiera cuando tilda de nazi y enaltecedor del terrorismo a alguien que él sabe que no lo es.  
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TE ARRASTRARÁS SOBRE TU VIENTRE (El Humo del Escritor, 2014) Envíe sus señas postales a joseluismunoz33@gmail.com y la recibirá dedicada sin gastos de envío. Envíe sus señas postales a  joseluismunoz33@gmail.com y la recibirá dedicada sin gastos de envío. "Te arrastrarás sobre tu vientre" sabe a clásico del género, a peli negra, negrísima, estadounidense, de esas en las que el humo de los cigarrillos deambula bajo los haces de luz de los flexos y de las lamparillas de los bares de copas. Pero ocurre algo especial. El escritor salmantino ha reemplazado el escenario norteamericano y sus protagonistas por espacios y tipos genuinamente hispanos, estos últimos incorporan la mala baba típica que caracteriza a los protagonistas de las mejores novelas negras peninsulares. Ocurre, al menos a mí me pasa, que la sangre nativa me duele más que la estadounidense o la europea y los mamporros, bofetadas y disparos los oigo con distinto resabio, le resultan más cercanos, más creíbles, menos artificiales, en suma, más dolorosos. La descripción de lugares es suficiente. Cuatro trazos. No hay alardes. No hace falta. Cuando el escritor salmantino explica que el final de la barra del Lennox Club hay una puerta cerrada de la que cuelga un letrero que reza Privado, no miente, es cierto. Esa puerta está allí, está cerrada y en su letrero se puede leer Privado. Yo lo sé, puedo dar fe porque he estado en Lennox Club y la he visto sin moverme del orejero donde leo. Me guiaron hasta allí las palabras escritas por José Luis Muñoz. HERME CEREZO en DIARIO SIGLO XXI


en librerías a partir del 25 de junio
primera presentación
SEMANA NEGRA DE GIJÓN
13 de julio
Espacio A Quemarropa
presenta CARLOS SALEM

miércoles, 24 de junio de 2015

LITERATURA / HABLAMOS CON FERNANDO MARTÍNEZ LÓPEZ DE SU ÚLTIMA NOVELA

HABLAMOS CON
FERNANDO MARTÍNEZ LÓPEZ
DE SU ÚLTIMA NOVELA


Publicado en Entretanto Magazine
No es un nombre nuevo en el panorama literario español, pero el prestigioso premio literario que ha obtenido este escritor jienense radicado en Almería, el Felipe Trigo de Villanueva de la Serena, patria chica del escritor extremeño, con su novela Tu nombre con tinta de café, que ha publicado la editorial sevillana Algaida y ha sido finalista del Premio Andalucía de la Crítica, es un formidable trampolín. Hablamos con Fernando Martínez López, un profesor de Física y Química de 49 años, casado y con hijos, que tienen en su haber El sobre negro, El rastro difuso, El mar sigue siendo azul y Fresas amargas, con la que ganó el premio de novela corta Ciudad de Jumilla, alguien que ama la literatura y cree en ella, sobre su apasionante novela y sobre literatura.

Háblenos un poco sobre el origen de esta novela ubicada en tiempos pretéritos que usted, por generación, no conoció, periodos de la historia de España que han sido tratados de forma muy tangencial por la literatura española pero que usted aborda de una forma apasionada y valiente. ¿Qué le llevó a ambientar la novela en esas épocas?           
Esta novela surge de un relato breve que escribí hace tiempo y que enseguida comprendí que podía dar más de sí creando historias paralelas y construyendo un argumento más complejo. A su vez, el relato parte de dos temas que me interesaban especialmente: Uno de ellos la leyenda literaria del café Gijón, en Madrid, que aunque hoy viva una etapa de declive cultural experimentó una época gloriosa durante varias décadas, entre ellas los años 60 del pasado siglo que es donde ubico una parte significativa de la novela. Estamos hablando de cuando lo frecuentaban, entre otros, Camilo José Cela, Ignacio y Josefina Aldecoa, Fernando Fernán Gómez, González Ruano... Para mí, atravesar las puertas del café Gijón supone trasladarme a una dimensión mágica que quería trasladar de alguna manera a mi obra literaria. El otro tema principal que dio origen a la novela fue la sentencia a muerte por parte del gobierno franquista de dos jóvenes anarquistas, Francisco Granado y Joaquín Delgado, ejecutados a garrote en la cárcel de Carabanchel, una acción injusta y ominosa que también quise reflejar de alguna manera. A partir de ahí, barajando ambas ideas iniciales, comienzo a tejer la historia que ha dado lugar a Tu nombre con tinta de café, el necesario trabajo de documentación recurriendo a hemerotecas, internet, entrevistas y bibliografía. En este último apartado tengo que destacar dos libros que han sido fundamentales para recabar datos necesarios: Ronda del Gijón. Una época de la historia de España, de Marcos Ordóñez, y Caza de rojos, de José Luis Losa. Gracias al trabajo de documentación, podríamos decir que Madrid también se convierte en un personaje literario.

Leyendo su novela, se aprecia un mestizaje de géneros que puede resultar muy atractivo para los lectores. Es una novela de amor, política, histórica, a veces negra, y que abarca un período histórico muy amplio, y esa mezcla genérica no chirría en el conjunto sino todo lo contrario.
Se trata de una novela de fuertes contrastes, difícil de enmarcar en un género concreto, que comparte el género romántico con el histórico y el drama, con brochazos del negro. En todo caso, es un relato duro sobre el destino de vencedores y vencidos tras la Guerra Civil, durante los años de la dictadura franquista. No es una novela más sobre nuestra guerra, de hecho sólo se aborda en alguno de los primeros capítulos, pero desde aquí defiendo que las guerras en general sigan siendo recurrentes en la literatura, porque en pocas situaciones como en ellas el ser humano alcanza su límite induciéndole a cometer actos que en ningún otro caso realizarían, y eso es algo que se presta mucho a ser narrado. Nosotros tenemos aún cercana la nuestra, la que vivieron nuestros padres o abuelos.

Es muy interesante esa incursión de Tu nombre con tinta de café, y además parece estar de moda en bastantes novelas que están apareciendo ahora, siguiendo la estela de Paul Auster, J.M. Coetzee, o el mismísimo Fernando Marías con su última novela La isla del padre, en la metaliteratura. En su novela hay una escritora, la protagonista, Blanca Darnell, que escribe en el café Gijón, como si ese lugar fuera un templo plagado de fantasmas literarios que podrían insuflarle inspiración. Hábleme un poco de por qué se le ocurrió esa idea
Tu nombre con tinta de café, es también metaliteratura, porque se habla del poder de la palabra escrita para modificar el concepto de la vida. En concreto, en la novela se plasma a través de un poemario que escribe la protagonista principal, la joven Blanca Darnell, que gusta de aislarse en el tumultuoso café Gijón para escribir sus obras. Este poemario, de título Lluvias del desierto, tiene la virtud de abrir los ojos y las conciencias, ahonda en las miserias humanas pero sin negar en ningún caso el perdón, la redención que toda persona merece.

¿Por qué decide presentarse al premio Felipe Trigo? ¿Cree que los premios en España cumplen con la expectativa de trampolín literario que se les supone?
            Decido participar en él por varios motivos: porque se le reconoce como un premio honesto, sin que el jurado esté sometido a ningún tipo de presión como he podido comprobar este año en el que yo he formado parte del mismo; por su cuantía económica y prestigio, el más importante de las letras extremeñas, y porque la novela ganadora suele ser publicada por una editorial importante, en este caso Algaida, que ha hecho una edición de alta calidad, además de ofrecer una distribución magnífica por todo el territorio nacional, lo que facilita su acceso. No ha sido el único reconocimiento que ha tenido Tu nombre con tinta de café;  en su día fue finalista del Premio Fernando Lara (lo que no reporta premio ni publicación) y también ha sido finalista de la última edición del Premio Andalucía de la Crítica que ha recaído en Antonio Muñoz Molina.
Además del reconocimiento, el Premio Felipe Trigo ha servido para que conozcan mi obra muchos más lectores, al fin y al cabo el objetivo que persigo como escritor.
¿Es usted un escritor de raza o su vocación es sobrevenida?
Escribo desde la infancia. De hecho, comencé mi primera novela cuando frisaba los diez años, una obra inacabada como me ocurrió con otra que inicié en mi juventud. Entre ambas, varios relatos breves cuando sentía la necesidad de contar algo. Luego se abre un largo paréntesis y no es sino hasta que cumplo los treinta y seis, ya con mis hijos crecidos y mi tesis doctoral terminada, cuando decido retomar en serio esa vieja pasión arrinconada. Más que escribir, lo que necesito es tener la mente ocupada de un modo u otro, y si es con algo que puedo realizar medianamente bien, con libertad de horarios y en cualquier lugar, la escritura es la candidata ideal. Luego hay otros motivos, desde luego. No deja de fascinarme que historias que en principio sólo existieron en mi cabeza ahora sean compartidas por cientos de lectores, que mis personajes les resulten familiares, que se emocionen o indignen con lo que cuento en mis novelas o relatos. Y luego también existe un componente de vanidad, de reconocimiento, incluso esa necesidad de sentirnos queridos a través de nuestras obras y de dejar constancia de nuestro efímero paso por la vida.

¿Reconoce en sus escritos influencias de otros autores? ¿Tiene escritores de cabecera?
            Como a cualquier escritor, son muchos los autores que me han influido, los que he tenido como referencia. Entre ellos destacaría sin dudarlo Vargas Llosa y Muñoz Molina, pero luego hay otros con cuya lectura me deleito. Incluiría aquí a Eslava Galán y Almudena Grandes o clásicos como Víctor Hugo o Tolstoi. Ellos son, entre otros, los que me mostraron cómo debía escribir, aunque supongo que de la amalgama surge un estilo propio que, según opinan algunos, ya es reconocible, aunque también es cierto que manejo variedad de registros dependiendo de lo que quiera escribir. Ahora, por ejemplo, estoy más volcado en el género policiaco; es el último proyecto en el que me he embarcado, una continuación de mi novela Fresas amargas para siempre que fue Premio Ciudad de Jumilla.

Los índices de lectura de este país son muy preocupantes. España nunca se ha distinguido por apostar firmemente por la cultura, salvo en la breve etapa republicana que fue derribada por la dictadura franquista ¿Qué opinión tiene sobre el estado de la cultura en España? ¿Cuál cree que será el futuro del libro en papel, si es que tiene futuro, frente al libro electrónico?
 La cultura nunca morirá, es inherente al ser humano, pero es cierto que vivimos en una época en la que se está revisando el concepto cultural debido al uso de las nuevas tecnologías, eso sin contar las trabas que a nivel de impuestos están encontrando los autores para poder vivir de su trabajo. En lo que atañe al aspecto literario, no es tanto el auge del libro electrónico como la piratería lo que está causando daño, a lo que hay que unir la crisis económica y la derivación del ocio hacia nuevos entretenimientos de carácter tecnológico. Pero, ¿qué sucedería si el libro muere? ¿Moriría también el pensamiento, nuestra capacidad crítica? La lectura es una actividad indispensable para formarnos como personas, y como tal debemos fomentarla desde edades tempranas, en primer lugar en las casas, algo que yo siempre he podido agradecer a mis padres, y luego y fundamental, en colegios e institutos. Es muy importante aficionar a los jóvenes a leer, y para ello hay que recurrir a lecturas entretenidas, que luego ya vendrán las más profundas. Yo, que soy profesor de instituto en el área de Física y Química, mantengo con frecuencia esta conversación con mis compañeros de Lengua y Literatura, que no aburramos a los alumnos con determinados títulos, que, por supuesto, hay que trabajar los clásicos, pero quizá hacerlo inicialmente con fragmentos de su obra más que con títulos completos y ofrecerles lecturas más afines a sus gustos pero que no por ello dejen de ser buena literatura. Ésa es la consigna: crear lectores.

Muchas gracias y a seguir leyéndole en esas obras futuras que esperamos tener muy pronto entre nuestras manos.

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escenario norteamericano y sus protagonistas por espacios y tipos genuianamente hispanos, estos últimos incorporan la mala baba típica que caracteriza a los protagonistas de las mejores novelas negras peninsulares. Ocurre, al menos a mí me pasa, que la sangre nativa me duele más que la estadounidense o la europea y los mamporros, bofetadas y disparos los oigo con distinto resabio, le resultan más cercanos, más creíbles, menos artificiales, en suma, más dolorosos. La descripción de lugares es suficiente. Cuatro trazos. No hay alardes. No hace falta. Cuando el escritor salmantino explica que el final de la barra del Lennox Club hay una puerta cerrada de la que cuelga un letrero que reza Privado, no miente, es cierto. Esa puerta está allí, está cerrada y en su letrero se puede leer Privado. Yo lo sé, puedo dar fe porque he estado en Lennox Club y la he visto sin moverme del orejero donde leo. Me guiaron hasta allí las palabras escritas por José Luis Muñoz. HERME CEREZO en DIARIO SIGLO XXI



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