viernes, 18 de abril de 2014

MIS LIBROS

FIRMAS DE MIS DOS ÚLTIMAS NOVELAS PARA EL DÍA DE SANT JORDI



LITERATURA

LA ETERNIDAD SIN GABO

Un escritor muere cuando ya no escribe. El hombre puede sobrevivirle unos cuantos años más. Pero ya no tiene alma. Es como el cazador de la extraordinaria película de Akira Kurosawa Dersu Uzala, que, cuando pierde la vista y debe vivir fuera de la taiga, en la civilización, sin poder cazar, lentamente muere.sIga leyendo en EL COTIDIANO 

SOCIEDAD

LA JAURIA HUMANA



En 1966 Arthur Penn, uno de los más brillantes, incisivos y comprometidos directores que ha dado Hollywood, filmaba una película titulada The Chase, que en España se tradujo, y se acercaba más a lo que Penn retrataba en su película, como La jauría humana para diferenciarla de La caza, una de las obras maestras de Carlos Saura. En esa cacería que retrata con escalofriante realismo Arthur Penn, un grupo de aburridos sureños deciden cazar a un fugitivo recluso (un jovencísimo Robert Redford) en cuanto tienen noticia de que ha escapado de un presidio y machacan, en el sentido más literal de la palabra, al honesto sheriff del pueblo (un soberbio Marlon Brando) que trata de interponerse entre esa turba de violentos linchadores y su víctima.siga leyendo en EL COTIDIANO

CINE

JACKIE
Antoniette Beumer



Dos hermanas holandesas muy diferentes, Sofie (Carice Van Houten), una adicta al trabajo que no se despega de él ni en sus vacaciones, y Daan (Jelja van Houten), un espíritu libre, hijas de un matrimonio gay de Amsterdam, deciden ir a conocer a su madre biológica a EE.UU cuando reciben la noticia de que se haya convaleciente de una operación. Jackie (Holly Hunter), la supuesta madre, resulta ser una mujer huraña y de pocas palabras que vive una existencia de hippie en una caravana. Madre e hijas deciden hacer un viaje por EE.UU y en el transcurso del mismo se van conociendo.siga leyendo en EL COTIDIANO

CINE

JOVEN Y BONITA, 
EL BELLE DE JOUR DE OZON



El cine sobre la prostitución ha dado notables películas que han abordado la profesión más antigua del mundo desde todos los puntos de vista posibles y con mayor o menor fortuna. Chloe, de Atom Egoyan, resultó ser una de los films más flojos de ese brillante director armenio afincado en Canadá que deslumbró con Exótica; Desmontando a Harry y Poderosa Afrodita fueron las aportaciones en clave de humor ácido de Woody Allen; Leaving Las Vegas, de Mike Figgis, aunque se centrara en el alcoholismo de su protagonista Nicolas Cage, lo abordaba en su arista dramática con una interpretación descarnada de Elisabeth Shue como puta apaleada; el sesgo social de Mamma Roma de Pier Paolo Pasolini contrastaba con la lírica y algo naif de Las noches de Cabiria de Federico Fellini, la desgarrada Anna Magnani frente a la inocente Giulietta Massina; en Klute  de Alan J. Pakula, Jane Fonda hacía una interpretación realista de la profesión más antigua del mundo, mientras Julia Roberts la frivolizaba en el cuento de hadas que era Pretty Woman; Louis Malle, rizando el rizo, le dio un toque  pederasta en La pequeña, con Brooke Shields de ninfa; la aportación más importante al tema que se hizo en el cine español bajo la dirección de Maria Lidón fue Yo, puta, basado en la novela homónima de Isabel Pisano, que antes había interpretado un personaje fronterizo con la prostitución en Bilbao de Bigas Luna, una de las mejores películas del director catalán fallecido; la visión más turbadora fue la de Darren Arofnosky en Réquiem por un sueño; y eso sin olvidarnos la obra maestra El imperio de los sentidos, de Nagisha Oshima, o La gata negra de Edward Dmytrick. Françoise Ozon, últimamente fascinado por los adolescentes, da su visión a esa profesión denostada a partes iguales por conservadores, que muchas veces recurren a ella escudados en la doble moral, y feministas, y aparentemente se acerca a Luis Buñuel.siga leyendo en CULTURAMAS

jueves, 10 de abril de 2014

MIS LIBROS

Nuria Ruiz me entrevista

en la revista Hércules

léala en HÉRCULES

miércoles, 9 de abril de 2014

MIS LIBROS

EL SECRETO DEL NÁUFRAGO
EMILIO ZARA en Lo que somos


Yo tenía, entonces, sobre unos once o doce años y creo que no me importaba casi nada o, tal vez, me importaba todo. siga leyendo en LO QUE SOMOS