domingo, 20 de julio de 2014

CINE

AMANECE EN EDIMBURGO
Dexter Fletcher


            Hay pocos intentos por resucitar el cine musical desde su época dorada de Hollywood. Bob Fosse lo hizo a lo largo de su brillante y breve carrera. Al iconoclasta Lars Von Trier deben los cinéfilos uno de las más rompedoras muestras del género, Bailar en la oscuridad. Nada de eso hay en Amanecer en Edimburgo, un musical de lo más convencional que se pueda ver dirigida por el actor Dexter Fletcher aquí en funciones de director. Dos soldados escoceses que se licencian de la guerra de Afganistán vuelven a su Edimburgo natal a retomar sus vidas de civiles. Allí los esperan sus familias y sus novias. Suaves conflictos sentimentales se cruzan con la crisis matrimonial de los padres de uno de ellos, que van a celebrar sus bodas de oro por todo lo alto, al saberse que hubo una hija de una relación esporádica anterior. Pero todo acaba bien, la esposa acepta a esa hija fruto del desliz matrimonial de su marido y las jovencitas novias reafirman su relación con sus licenciados novios. 

CINE

OMAR
Any Abud-Assad


Huyendo de toda épica, con un enfoque realista, y evitando ser maniqueocosa difícil tratándose de un director de corazón palestino y, por tanto, víctima de una situación sociopolítica insoportable, Any Abud-Assad, cuyo trabajo anterior Paradise now también fue candidata al Oscar, nos ofrece en formato de thriller, que nada tiene que envidiar a producciones norteamericanas multimillonarias, un relato desgarrador del aquí y ahora de Palestina a través de tres amigos de infancia, 

CINE

CÁMARA GESELL
Guillermo Saccomanno


Guillermo Saccomanno (Buenos Aires, 1948) es uno de los mejores narradores vivos argentinos. Autor de las novelas Situación de peligro, Bajo bandera, La indiferencia del mundo, El amor argentino, El pibe, El buen dolor, La lengua del malón, El amor argentino, El oficinista y Un maestro, ha sido galardonado, entre otros, con los premios Biblioteca Breve (El oficinista), Rodolfo Walsh, en cuyo jurado estaba el que esto escribe (Un maestro) y el Hammet que concede la Semana Negra de Gijón a Cámara Gesell.

CINE

EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ
Felix Hemgren


No hay mayor desdicha para un film cómico que el que no haga gracia, y de eso adolece la versión cinematográfica del éxito de ventas literario de Jonas Jonasson que narra la vida y milagros de un abuelo rebelde que se resiste al retiro de una residencia para la tercera edad y decide seguir explorando mundo mientras rememora antiguas hazañas. Este abuelo dinamitero, que tanto está en el bando republicano de la guerra civil, no por ideología sino por su gusto a volar puentes, como confraterniza con Franco, se codea con Stalin, Churchill, la esposa de Mao, es agente de la CIA y se presta a colaborar en la invención de la bomba atómica, amén de no tener gracia cuenta con un personaje poco atractivo. La película parte con un hándicap importante, que nos resulte imposible ver un anciano en el personaje que interpreta Robert Gustafsson al que siempre vemos como joven mal envejecido por un maquillaje defectuoso, y a que sus gags pretendidamente cómicos consigan su objetivo.

CINE

ÁRTICO
Gabriel Velázquez


Que todas las historias han sido contadas es bastante cierto. Que, por fortuna, aún quedan muchas formas de contarlas, también. El salmantino Gabriel Velázquez sorprende con esta contundente y minimalista película a medio camino entre la ficción y el documental que habla del estado de una cierta juventud en estado de crisis. Cuatro jóvenes, dos muchachos y dos muchachas, son radiografiados por la cámara de este director y cada uno de ellos, después de una presentación en primer plano y una queja de sus circunstancias personales, actúan en una de las ciudades más hermosas de España, Salamanca, y sus no menos estéticos alrededores—ese árbol majestuoso que se refleja en una pequeña charca mientras uno de los quinquis hace prácticas de tiro—, una belleza del entorno  que contrasta abruptamente con la miseria existencial de sus protagonistas. Ellos, Jota (Víctor García) y Simón (Juanlu Sevillano) son quinquis y pequeños delincuentes que viven en un suburbio gitano, tratantes de ganado cuando tienen oportunidad, sin estudio, formación o trabajo; ellas cuidan bebés y utilizan sus cochecitos como estancos expendedores de drogas. Uno de ellos es padre de un hijo no deseado al que no quiere porque le obliga a convivir con una mujer que no le provoca más que indiferencia y aguantar a todo un clan familiar por el que no siente ningún apego; el otro acaba de dejar embarazada a una novia que le recrimina que no haga nada positivo en su vida y se la lleva a una barraca de campo con la ilusión de formar una familia independiente. Las chicas asisten a conciertos de rock duro, se drogan, ligan lo que pueden, miran su vida sin esperanza y la aceptan como una maldición impuesta de que la que no podrán liberarse.

CINE

HASTA VER LA LUZ
Basil da Cunha


Hay películas que se convierten en invisibles porque no tienen acceso a las salas de exhibición a pesar de su valía indudable. Hasta ver la luz, una descarnada película sobre la marginalidad, opera prima del realizador luso afincado en Suiza (país que coproduce el film) Basil da Cunha (1985) es un buen ejemplo de ese cine que no llega a los circuitos.

CINE

UN LARGO VIAJE
Jonathan Teplizky


            Dentro de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial ocupan un lugar destacado las que abordan el conflicto del Pacífico, el de la lucha que fundamentalmente libraron estadounidenses, ingleses y australianos contra las tropas del Imperio del Sol Naciente. Dentro de ese apartado de cine bélico hay unas cuantas películas que se centran en las atrocidades de los japoneses con sus prisioneros, y a bote pronto me vienen a la memoria El puente sobre el río Kwai del británico David Lean, Feliz navidad, Mr. Lawrence del japonés Nagisha Oshima y Ciudad de vida y muerte del chino Lu Chuan, que nos recuerda lo muy atroces que fueron los soldados imperiales con los chinos, como otras tantas obras maestras. La película del australiano Jonathan TeplizkyMejor que el sexo, El desquite y Bourning Man—no está a la altura de las anteriormente citadas.