Entradas

Mostrando entradas de julio, 2012

DIARIO DE UN ESCRITOR

Arán, 28 de julio de 2012

Enmi afición a la montaña hay también cierto componente masoquista, una militancia de sacrificio que imagino tiene sus raíces en mi etapa religiosa, una voluntad indomable a seguir adelante hasta alcanzar la meta por puntillo personal. Claro que todo eso se acentúa cuando el Filósofo Rojo llega al Valle con sus mapas y su brújula.
Llegó días atrás. Charlamos de la revolución pendiente que no veremos alrededor de una botella de frio txacoli. Y programamos una agenda de excursiones. Ambos compartimos una idea parecida de lo que es la montaña y para qué está hecha: para disfrutarla, nunca para enfrentarnos a ella. Así es que, en teoría, damos largos paseos por ella, que no implican más riesgo que el perderse y aparecer en un valle diferente al previsto.
Pero el día pasado fue distinto. Duro. Casi agónico. Quizá porque me falta entrenamiento.
Subimos a Bausén con el cuatro por cuatro y cogimos una pista equivocada que nos llevó por un mar de maleza, que la cubría …

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Arán, 22 de julio de 2012


Tocan a difuntos. Son campanadas largas y espaciadas. Suenan durante cinco minutos. Interrumpen mi sorbo a la copa de cerveza, que queda congelado en el tiempo, las malas noticias de la prensa, que me dejan sin aliento. Cesan las campanadas. Bebo. Sigo leyendo. País en quiebra. No me extraña. Policías y bomberos indignados. ¿Cuándo los antidisturbios arrojarán sus porras y se fundirán en un abrazo con los manifestantes? Ya no tendré a Ana Pastor que me despierte a las nueve de la mañana. País cainita que arrasa con todo el que sobresale. 22% de IVA al cine. Arrasan con la cultura. ¿Cuándo arderá Madrid? Quizá en otoño. ¡Qué paradoja que sus señorías, los supuestos representantes de la voluntad del pueblo, tengan que ser protegidos de éste por vallas! Me invitan a comer los vecinos. Buena gente. Sacan una mesa a la calle y hacen una barbacoa de chuletas de cerdo, longaniza y chorizo. Yo aporto paté y queso Idiazabal. Hablamos del difunto del día. Creo que es la …

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Arán, 17 de julio de 2012
Una de dos: o me he vuelto invisible o me mimetizo tanto con la naturaleza que no me distinguen. Así es que subo monte arriba, con el sol agónico pasando por entre los troncos de los pinos espigados que buscan el cielo, a esa hora en que el ruido de los moscones (y las abejas, avispas, escarabajos y toda clase de bichos voladores) es un coro, tras dejar el coche junto al refugio misterioso que hay abajo, en donde la pista forestal se empina y ya no oso arriesgarme con el cuatro por cuatro (máximo desnivel, terreno pedregoso, imposibilidad de dar la vuelta en caso de camino inviable), misterioso el refugio porque siempre lo vi cerrado y la puerta ni tiene cerradura ni pomo alguno, por lo que parece estar cerrada por dentro, con lo absurdo e inquietante que es eso, cerrada por dentro por alguien que estuvo en su interior y quizá es ya simple esqueleto, pero subo, armado con la vara de avellano, que me es muy útil, con la resaca de la Semana Negra, con el destell…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Gijón, 15 de julio de 2012

Esta Semana Negra ha tenido un epílogo doblemente emotivo. El primero, el discurso de Paco Ignacio Taibo clausurando el festival y hablando de esos veinticinco años de lucha por mantener el evento negrocriminal más importante del planeta. Sin Paco Ignacio Taibo, y su espíritu combativo, la Semana no existiría. Sus enemigos, los de la Semana Negra, que son muchos, le acusan de falta de diplomacia, egocentrismo, despilfarro y un sinfín de injustas maldades. Hasta de no ser asturiano y sólo mexicano. Somos un país de cainitas y tendemos a crucificar a los que tienen éxito. PIT, que ha puesto su cabeza para que el festival siga adelante, que ha dejado de ser director para asumir, según propias palabras, el papel de auxiliar de redacción de A quemarropa, hizo un discurso emotivo jurando su irrenunciable vinculación al festival al que seguirá acudiendo, aunque sea en silla de ruedas. Puestos en pie, los escritores le aplaudimos durante una eternidad y lo abrazamos,…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Gijón, 14 de julio de 2012

Esto se acaba. La Semana Negra. El mundo, tal como lo conocimos. La noche, después del murmullo de esos miles de jóvenes que se narcotizaron en la calle con alcoholes diversos para no ver el futuro que no existe, y los graznidos incesantes de las gaviotas que me despiertan antes de que la luz del sol entre en la habitación ciento cinco del pequeño hotel Miramar. Desayuno. Café con leche y churros. Como ayer. Como ayer, me lo sirve una camarera bonita, rubia, asturiana, cuyo cuerpo es un sinuoso compendio de formas femeninas. La miro. La miro cómo va del mostrador a las mesas con los pantalones ceñidos que se amoldan a nalgas de ensueño, caderas perfectas, mientras hundo los churros en el humeante café con leche. Pero yo soy invisible, claro.

Hoy me apetece pasear, a pesar de que el día está desapacible. Así es que, digiriendo los churros, tomo camino de Cimadevilla, ese barrio pobre de antiguos pescadores con las casas pintadas de colores apagados que me recuer…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Gijón, 13 de julio 2012
Viernes. 13. Hoy día importante en la Semana Negra. Se fallaron sus premios. A mí me tocó leer el acta del Rodolfo Walsh, ex aequo a dos libros excelentes y diferentes. El galardón a no ficción, que lleva el nombre del represaliado argentino, recayó en el compatriota Guillermo Sacomano por Un maestro, impecable muestra de literatura memorialista que sigue la vida de un docente torturado por los milicos argentinos que termina dando clases a los indios mapuches de la Patagonia, y mexicana Sanjuana Martínez por ese escalofriante y valiente libro de investigación periodística sobre su convulso país arrasado por la guerra contra el narco que es La frontera del narco. Sanjuana no estuvo, pero si Guillermo, a quien ya conocía, literariamente hablando, por una novela extraordinaria titulada El oficinista, y con él brindé en la terraza del Don Manuel, el cuartel de las mesnadas de la Semana Negra. Gocé, durante una hora, entre las 12 y las 13, de la compañía de dos viejos…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Gijón, 12 de julio de 2012

Cada vez estoy más convencido de que mi literatura es premonitoria. Me asusto. De que René Lodosa era un setenta por ciento yo, lo sabía. Ser maldito queda bien en literatura. Serlo en la esfera real es difícilmente asumible sin una dosis de humor. O relativizando. Se puede relativizartodo, menos la muerte de un ser querido. Se puede relativizar hasta tu propia muerte: adiós, perro mundo al que he venido. Llevo años pensando que ficción y realidad son lo mismo. Y eso sucede con este libro torcido que he publicado últimamente.Si la de Barcelona fue una presentación con público y sin libros, la de Gijón, en la Semana Negra, lo fue con libros y sin público. Miento. Dos entrañables amigos de Gijón, Meli y José, a los que aprecio por su fidelidad de militantes. Dos abuelas despistadas. que debieron quedar horrorizadas por el contenido sexual de la novela y huyeron persignándose.  Un amigo de toda la vida llamado Juan Bas. Una chica que hasta compró mi libro y se l…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Arán, 6 de julio de 2012
Me entrego a un placer solitario: una copa de vino Gewutztreminer, en su justa temperatura, frío de la nevera, y unas rodajas de queso Idiazabal con pan de leña de hace dos días, que está tan tierno hoy como ayer. Antes estuve leyendo buenas noticias en El País. Dos. Al sol. En la terraza de mi octava vida. Primera. Ese monstruo sin entrañas y de misa diaria, ese torturador infame y secuestrador de niños, a los que califica de escudos humanos de sus madres, ese loco con aspecto quijotesco que entraña lo más abyecto del fascismo, sí, el exgeneral Videla, vergüenza argentina, tumor castrense, malnacido e hijo de puta, suma otra condena de cincuenta años de cárcel por secuestro de bebés de madres que eran arrojadas al vacío en los vuelos de la muerte después del parto. Justicia tardía, fría, pero que llega a los delincuentes que un día creyeron que iban a detentar el poder para siempre. Así es que deseo a ese Videla que se pudra en su encierro, lentamente, que agon…

DIARIO DE UN ESCRITOR

Imagen
Arán, 23 de junio de 2012


Solsticio de verano. El día más largo. La noche más corta. Llevo todo el día encerrado, casi sin bajar de la buhardilla herida por el sol. Leyendo en la pantalla del ordenador mientras revolotean a mi alrededor las moscas que entran y salen por las ventanas abiertas de la casa. Ese es uno de los hándicaps de ser miembro de un jurado, no las moscas sino leer por obligación. Cincuenta relatos seleccionados de los que apenas un 5% tiene algún interés y de ésos, un 1% llegan a ser notables. Pero, ¿quién soy yo para juzgar a alguien?
Al mediodía, fiel a mis rituales, fui a comprar el diario. No estaba mi amiga paraguaya, impedida por un malestar repentino, pero si su compañero. Mientras me llevo El País bajo el brazo me acuerdo de la anécdota del cigarrillo en el microondas, un relato desternillante contado alrededor de una parrillada de carne y en buena compañía, que seguro incluiré en una próxima novela, aunque tenga que meterla con calzador.
Los franceses de fin…