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DIARIO DE UN ESCRITOR

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Arán, 31 de diciembre de 2011

Mademoiselle Bonnaire vino para despedir el año conmigo. Se lo agradecí, aunque lo hiciera a las dos y media del mediodía, ocho horas y media antes de que 2011 expirara. Se lo agradecí porque cruzó la frontera, dejó solas a sus ocas y vino a mi casa bajo la lluvia persistente que en las cumbres es nieve. Se lo agradecí con una copa de vino blanco y dos platas de canapés que pacientemente elaboré para la ocasión: salmón ahumado con rodaja de pepinillo y lecho de mantequilla; jamón de york con huevo hilado; queso azul con nuez; micuit con almendras.
Intercambiamos regalos. Me obsequió con dos libros, sobre magos y brujas de los valles pirenaicos, y yo le entregué un libro de fotografías de Bretaña que compré en Altair días atrás pensando en ella y uno propio, dedicado, Lifting, porque le haré reír, y eso habrá que hacer en 2012 hasta que la risa se nos congele.
Mademoiselle Bonnaire es friolera. Lleva dos camisetas, una camisa, un jersey y un abrigo, más las b…

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Arán, 30 de diciembre de 2011

Creo que voy disfrazado de leñador canadiense dentro de mi casa. Bueno, esto, el Valle, no es Canadá, pero algo se parece, en otra dimensión. Canadá, por sus pequeños bosques, por sus pequeñas cascadas, por sus pequeños ríos, comparado con la grandiosidad del paisaje de ese país norteamericano, y Escocia, por sus lagos, los de Liat, especialmente, que parecen sacados directamente de los Highlands. Pantalón de pana, gorra de visera, camiseta de algodón adquirida en México hace unos cuantos lustros, una camisa a cuadros comprada hace una semana en un mercadillo de Vic y que abriga un montón (con estas camisas me ahorro ponerme el jersey que me regaló Mademoiselle Bonnaire) y unas zapatillas que me vienen algo grandes y es de los pocos vestigios físicos que llevo conmigo de mi séptima vida. Con esa pinta, y las gafas de presbicia colgadas del cuello (feo palabro ése: presbicia) más unas gafas de sol, regalo de mis cachorros por Navidad, suspendidas del cierre…

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Arán, 29 de diciembre de 2011

Hielo. Mi obsesión por el hielo se la debo a mi madre. De ella saqué algunas virtudes, y algunos tics: sacar la llave del bolsillo dos manzanas antes de llegar a mi casa; llevar el dinero en la mano cuando voy a pagar el periódico a mi amiga paraguaya o la cerveza al camarero que lee a Thomas Mann. Y obsesiones: bebidas gélidas. Suelo tomar las cervezas heladas en verano. Tan heladas que muchas veces las olvido en el congelador y me las encuentro al día siguiente reventadas. Suelo ponerme mucho hielo en las bebidas. Por culpa de una bebida helada que me tomé una noche calurosa, en mi sexta vida, tuve un corte de digestión que a punto estuvo de mandarme al otro barrio: todo me daba vueltas, la cama, la habitación, hasta el punto que hube de arrastrarme por el suelo porque caía de bruces ante la falta de equilibrio y estuve seis horas sentado en el jardín, de la que era entonces mi casa, hasta que lentamente me fui recuperando, volviendo a la vida. Desde ent…

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Sant Cugat, 25 de diciembre de 2011No estoy muy seguro de si el tiempo pasado es recuperable. Aunque siempre hay alguna corteza que se salva después del incendio que arrasa el bosque y éste renace de sus cenizas. Esta Navidad hago la prueba. Regreso cuatro años atrás, pero teniendo cuatro años más. ¿Es eso posible? A mi casa de mi sexta vida. A esa hermosa, amplia, luminosa vivienda que entre La Arquitecta y yo edificamos con toda la ilusión y abandoné.

Nada ha cambiado, aparentemente, con lo que tengo la sensación de despertar de un sueño. Creo que la decoración que escogió La Arquitecta fue perfecta porque han pasado quince años y no desentonan los muebles, sillones, mesas, sillas, estanterías que la conformaron. Una colección de cuadros cubre la mitad de la altísima pared del salón comedor, la zona más noble y hermosa de la casa que recibe la luz del sol desde primeras horas de la mañana a través de una puerta ventanal de diez metros de altura. Mi despacho, en la segunda planta, en…

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Vic, 24 de diciembre de 2011


Mi cena de Nochebuena en la comuna libertaria de Vic es tan parca como solitaria. El Filósofo Rojo, mi amabilísimo anfitrión, se quedó en la capital para cumplir con deberes familiares propios de estas fechas y yo me subí en uno de esos trenes que llegan hasta Puigcerdá y bajan de temperatura de estación en estación: salí con 17 grados de Barcelona y llegué a Vic, una hora más tarde, con 3. Cargado con botellas de Viña del Vero Gewutztreminer (mi blanco preferido, pura fruta, seguido por el Calvente granadino, más fuertecito y alcohólico), un vermú (coño, sin T me suena mal) rojo Martini y un Orujo el Afilador, más una buena provisión de libros (si se ha de regalar, regalo siempre libros) que compré en Barcelona, recorrí las calles húmedas de Vic desde la estación al barrio de mi amigo maldiciendo la distancia y tentado de coger un taxi, cosa que no hice porque no sé cuál es la dirección.
Es célebre una anécdota de Agatha Christie, la abuelita del crimen qu…

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Vic / Barcelona, 20 de diciembre de 2011

El hombre llega pronto al cine. Sólo él sabe que se llama Abimael Koczinsky, porque ese nombre no figura en sus documentos, sólo en su mente. También lo sabe una chica portuguesa de melena rubia y ojos azules a la que recientemente le ha confesado esa identidad secreta y le responde cantando fados tristísimos de despedida. Abimael Koczinsky se dirige a la cafetería del cine. Dispone de media hora para que empiece la película. Pide un café con leche. Se fija en la camarera que le atiende: una joven y hermosa latina para la que él es invisible. Abimael Koczinsky no acaba de aceptar esa progresiva invisibilidad que le otorgan los años y arrecia con el número de arrugas en su cara y la cantidad de canas en su pelo. Es un tipo corpulento que lleva pelo y barba muy corta y viste un jersey gris perla de cremallera cerrado hasta el cuello que le regaló una chica francesa. Sonríe con los ojos, nunca con la boca. Mientras toma ese café con leche, más espu…

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Arán, 17 de diciembre de 2011

Y de pronto llegó el invierno. De un día para otro. Después de una tarde insólita en la que el vendaval del Cantábrico, que estuvo entrando en el Valle, subió la temperatura ambiente para luego bajar de golpe y nevar. Y nieva. Y sigue nevando. Veinticuatro horas seguidas.


La nieve transforma este paisaje ocre del otoño en blanco, viste de invierno estos bosques de hoja perenne de pinos negros y abetos que cubren los montes hasta donde mi vista alcanza. Como un niño pequeño, como el niño pequeño que hace mucho tiempo fui y quiero seguir siéndolo hasta el final, porque creo que vinimos al mundo para jugar, fundamentalmente, cogí mi cámara y abandoné el interior de mi casa útero, que estos días, con el frío exterior, es aún más útero, y salí a recorrer los campos que hay a un tiro de piedra de mi puerta a pesar de que nevaba con insistencia y los copos volaban, por el viento, en dirección a mi rostro, se metían en mi boca.
Los caballos del Coth de Baretges, mis…

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Arán, 15 de diciembre de 2011



Viento
A las doce de la noche entra en el Valle ese vendaval que azota la costa cantábrica y levanta olas de ocho metros en Donostia a la que, finalmente, no iré porque la situación empeora y puede que nieve. El viento muge y se filtra por las ventanas del la buhardilla. La casa se enfría a pesar de que encendí un buen fuego y lo mantuve durante las dos horas que duró la excelente y triste película de Ang Lee La tormenta de hielo que daban por la Sexta3. La vi en compañía, aunque ésta estuvo a distancia. 45 y 500 kilómetros.

La amiga limeña
Noticias de la amiga limeña que dejé en Miami. La simpática y sonriente peruana que me enseñó los Everglades publica en su revista el relato de la media jornada que pasamos juntos. Agradable trabajo, para ambos, mientras descubríamos a los cocodrilos en los pantanos y comíamos luego ceviche en un restaurante peruano del Dowtown. De todo eso me he acordado cuando hoy he tenido noticias de ella. Los amigos que uno hace grac…

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Arán, 13 de diciembre de 2011


08:55
La razón por la que a esa hora suena el despertador es sólo una: llegar a tiempo a los Desayunos de TVE1

09:00
Tomo café con leche y lo acompaño con uno de los pastelillos árabes que me trajo un amigo de la ciudad que fue el eje de mi séptima vida. Veo y escucho a Ana Pastor, de la que sigo enamorado. Hoy no tiene a un tipo tan maleducado y falsamente campechano como José Bono que se pasó ayer con ella tres puertos. O cuatro. Se refirió a despectivamente a La Chacón, hablando de la ministra de Defensa en funciones; le dijo que no contestaba a sus preguntas porque no le daba la gana; comparó a Ana Pastor con la señorira Rottenmeier; y comentó, fuera de su contexto, la expresión del genial y desaparecido Pepe Rubianes La puta España refiriéndose a él como un tal Rubiales.

10:15
Busco, sin éxito, un mail de La chica que cantaba fados. Hoy no toca. Quizá mañana. Puede que nunca.

11:00
Hay una edad en la que el cuerpo se siente. La que tengo. Al dolor de lumbag…

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Arán, 12 de diciembre de 2011

Después de diez días de excepción, vuelvo a la rutina. Después de diez días, de nuevo solo. A las ocho y media de la mañana despedí a mi última huésped en la parada del autobús y terminé con ella mis labores como anfitrión que me han mantenido apartado de este diario, y de la literatura, durante todos estos días pasados. Ejerciendo de guía de montaña, cocinero, leñador, amigo, padre y abuelo lo dejé todo aparcado. Cuestión de prioridades. Así es que hoy, después de despedir a La argentina que mejor fotografía las portadas de mis libros (¡Vaya! Esto es muy largo) me encontré de nuevo a solas conmigo mismo, fui a comprar el pan, recibí el parte meteorológico de la panadera y me hice con Público en la papelería de la amiga paraguaya que tiene mi penúltima novela muy destacada en los anaqueles para quien quiera comprarla.

Decidí, tras pasar por el cuarto de baño, recortarme la barba con una maravillosa máquina que compré en la ciudad de mi séptima vida. Dejé at…

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Arán, 1 de diciembre de 2011



Encaro el último mes de este año que, en líneas generales, es bueno. Más que bueno, diría yo. Conocí a Paula y puedo asegurar que es una chica extraordinaria, una rubia de ojos azules y cuatro meses, pronto, y eso ya justifica el año, lo cierra con buen balance. Ella es mi mejor activo del 2011. Bálsamo que compensa sinsabores. Y mi ubicación en este Valle de Valles, que, después de cinco meses, me sigue pareciendo un sueño y es una decisión de la que no me arrepiento y es otro regalo imprevisto de este 2011 que se va como todos los años, con sonrisas y lágrimas, unas que enjuagan las otras.


Reina hoy el sol para desespero de los empresarios hoteleros. La gente viene al Valle por la nieve, en invierno. Y sin nieve, hoteles y restaurantes permanecen vacíos, salvo los que están próximos a Francia, los de mi pueblo, por ejemplo, que se llenan de visitantes franceses que no suelen ir más allá. ¿Para qué si aquí tienen todo el alcohol y tabaco que precisan?


No ha…

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Arán, 29 de noviembre de 2011

La Maga del Fuego me dio unas cuentas ideas para transformar esos cinco kilos de manzanas que no sé por qué compré, pero seguro que hay una razón oculta que se me escapa. La Maga del Fuego es una persona especial. Una chica. Una chica en el sentido más literal del término, porque es muy joven, pero nadie lo diría leyendo los sabios consejos que siempre me da. Y sabe de todo, que eso es lo importante. Me asesoró con la chimenea, me dio directrices para meter la aguja en el ojal, se preocupó por el pie que iba a perder, me procuró un programa informático cuando lo perdí, y ahora me dice todo lo que puedo hacer con las manzanas, enviándome un buen número de recetas para poderlas comer sin que me aburran, porque las manzanas me aburren soberanamente. Así es que seguiré las recetas de tartas de manzana, de manzanas caramelizadas, de manzanas al horno que obran en mi poder gracias a ella.
El día, hoy, era tan luminoso como ayer y yo estaba algo menos oscuro por d…

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Arán, 28 de noviembre de 2011

Hoy leí en el diario Público cosas que suscribo de forma absoluta. Y no atañen a la desgraciada situación sociopolítica que atravesamos. Ni a los vergonzosos tejemanejes económicos, por llamarlo de forma fina, en el que están envueltos destacados miembros de la Casa Real. No. Atañe a la literatura y a la Feria del Libro de Guadalajara, a una conversación entre dos Nobel: Mario Vargas Llosa y Hertha Müller. “La literatura tiene enormes beneficios y uno de los más importantes es que nos hace vivir una vida que es infinitamente más digna y más libre que la que tenemos en realidad” dice Vargas Llosa. Mi defecto, de terribles consecuencias, es mezclar realidad y ficción, pretender que la ficción, lo que uno tiene en el imaginario, se convierta en realidad, con la salvedad de que la vida, como una buena novela, es incontrolable, se rebela contra su autor y en mis novelas los finales felices no existen; Hertha Müller opina que “La literatura es como un psiquiatra…