SOCIEDAD / LA MAFIA
No sé si ustedes ya lo
han advertido, pero desde hace unos cuantos años ya nadie habla de la Mafia, ni
de la Camorra, ni de la Ndrangheta, ni de nada que se le parezca. Desde hace tiempo
esas franquicias artesanales de criminales que traficaban, extorsionaban,
secuestraban y asesinaban a muy pequeña escala, han quedado obsoletas y
sobrepasadas. La política mundial opera desde hace tiempo como una gran
organización mafiosa en la que hay dos capos visibles y uno más discreto que no
despega los labios pero también tiene el bate de beisbol debajo de la mesa.
Abramos los ojos. Al
mando de las principales familias mafiosas del mundo, las que tienen las bombas
atómicas disuasorias e impiden a otras que las tengan, se han situado a
delincuentes votados por los habitantes de sus propios países lo que es una
muestra del deterioro moral que impera en el mundo. La cosa ya viene de lejos,
y no empieza exactamente con Trump, sino que este es la consecuencia de muchos
años de verlas venir sin hacer absolutamente nada para evitarlo. En tiempos de los
Kennedy, Johnson o Nixon, Estados Unidos se volcó en su patio trasero, como se
denominaba entonces toda Centroamérica y América del Sur, arrasando con los
gobiernos progresistas mediante golpes de estado en Chile y Argentina, grupos contra
guerrilleros en Colombia y Nicaragua, bloqueo sistemático de Cuba. La partida
de ajedrez, entonces, era entre Estados Unidos y la URSS. De cuando en cuando,
la familia mafiosa de Estados Unidos se cargaba a uno de los suyos, lo
secuestraba e invadía su país como sucedió en Panamá con Noriega, porque había
que mantener la disciplina. La potencia americana ya actuaba por entonces con
total impunidad en su esfera de influencia sin que nadie le parara los pies. La
ONU, con su absurda política de países con derecho a veto (Estados Unidos,
Francia, Inglaterra, China y Rusia), siempre fue un organismo totalmente
ineficaz desde su fundación, nació viciada por esa cortapisa.
Con la dinastía de los
Bush en Estados Unidos, padre jefe de la CIA e hijo dipsómano y medio tonto,
empezó esa insaciable sed de petróleo de Estados Unidos y pusieron los ojos en
Irak y en Sadam Hussein, otro de los suyos, sencillamente para allanar el
camino a Israel, el estado 59 de la Unión, y dar un escarmiento porque el
sátrapa iraquí laico iba a desechar los petrodólares en sus transacciones
económicas y eso no lo podía permitir Estados Unidos. Se le culpó del 11S, del
que no tuvo nada que ver, se alertó del gigantesco peligro de tener armas de destrucción
masivas (las que ellos le vendieron y empleó para exterminar a los kurdos) y se
creó el infausto Trío de las Azores que reunió a tres payasos llamados Bush
hijo, Tony Blair, el siniestro laborista, y José María Aznar, el irresponsable que
fabuló sobre el 11M, la consecuencia directa de alinearnos con un ejército
invasor en una guerra ilegal. El resultado lo sufrimos los europeos, y los
iraquíes. Ellos unos cuatrocientos mil muertos, Sadam ahorcado casi de
inmediato para que no pudiera hablar sobre los que hasta ese momento habían
sido sus aliados (les había sido muy útil en su guerra contra el Irán de los
ayatolás), el país devastado durante años, y nosotros, los europeos, sufriendo el
resurgimiento del yihadismo que golpeó durante años el continente con el
nacimiento del sospechoso ISIS, grupo islamista radical que, sin embargo,
ninguna acción terrorista cometió contra Israel, lo que no deja de ser tan
curioso como sospechoso. La operación para asegurar la seguridad de Israel
terminó con la liquidación de Gadafi en Libia (un ajuste de cuentas de un mafioso
menor, Nicolás Sarkozy, para no devolverle el dinero que invirtió el inocente líder
libio en su campaña) y la sustitución en Siria de un presidente torturador por
un terrorista de Al Qaeda que cambió el turbante por el traje y la corbata.
Así es que lo que ahora
hace Trump y sus matones es la consecuencia de haber permitido toda esa serie
de desmanes previos durante tantísimos años, de nuestro silencio culpable,
especialmente el de esa Europa beatífica que se creía a salvo de todo ese ruido
a su alrededor y ahora se ve acogotada por haberse arrodillado sistemáticamente.
Tras el globo sonda de Gaza, experimento ideado para ver hasta cuando llegaba
la permisividad europea ante un genocidio televisado en directo, lo que ha
venido a continuación es una concatenación de hechos consumados por el gran
capo que controla sus barrios y quiere expandir su influencia más allá de
ellos. Secuestra al presidente de un país soberano, Venezuela, lo bombardea sin
consecuencias, asalta sus barcos, se queda con su petróleo con la aquiescencia
de un gobierno títere acorralado entre la espada y la pared y ahora va a por la
Unión Europea porque le apetece Groenlandia, quizá luego Canadá, posiblemente México,
porque nadie le para los pies y al que se le opone lo descalabra, como Al
Capone con el bate de beisbol en la película Los intocables de Brian de
Palma. Para ser jefe de la mafia tienes que dar miedo y liquidar sin problemas
a los tuyos. El capo de capos afirma no tener más límites que su moral y no
podemos esperar nada bueno de un tipo que no la tiene.
El que Elon Musk, el
disidente de Trump, esgrimiera el saludo romano en un mitin no fue ni un
accidente ni un incidente aislado. Trump, inspirándose en Hitler, es el adalid
del nuevo fascismo populista tecnocrático que quiere arrasar cualquier atisbo
de humanidad, democracia y empatía en ese mundo utópico que imagina arrodillado
ante su liderazgo, por lo que el gobernador de California ha regalado,
simbólicamente, rodilleras a los líderes europeos que son sus simples vasallos.
Sus judíos ya no son los hebreos de Israel, con los que está aliado, sino los
emigrantes que han servido precisamente para que la economía de Estados Unidos haya
funcionado durante todos estos años y a los que persigue, allana sus viviendas,
baja de sus coches, expulsa, encarcela y extradita a El Salvador de Bukele a
través de su Gestapo, los agentes matones de la ICE que actúan enmascarados
como miembros de banda mafiosa y cuyo jefe Gregory Bovino, personaje que parece
sacado de El padrino de Coppola, viste como un agente de la Gestapo y se
comporta como tal. Trump, muy inteligentemente, está creando el caos en su país
para imponer la ley marcial (ya casi está todo el país bajo ese régimen porque
envía tropas federales a los estados demócratas) y así no celebrar elecciones
(sigue el ejemplo de ese otro nazi que es Netanyahu con la masacre de Gaza). Así
es que lo que nos queda a las víctimas de ese mafioso, que parece haberse
repartido el mundo con el mafioso ruso al que admira (sobre el pacto de Alaska
no sabremos nunca lo que hablaron, pero todo hace suponer que el reparto del
mundo, y ahí están las declaraciones de Serguéi Labrov sobre Groenlandia
negando que pertenezca a Dinamarca y dando la bendición a Estados Unidos para
que se la quede), es esperar que el pueblo norteamericano se alce en armas (puede
que la ANR sea nuestra esperanza, paradojas del destino) y acabe con ese tirano
abominable. Si no es así, el otro tirano, Putin, se merendará toda Ucrania, los
Países Bálticos, puede que hasta Polonia ante una OTAN que ya habrá firmado la
carta de defunción con la invasión de Groenlandia (Pedro Sánchez, dixit). Y
España que se prepare con las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Marruecos acaba
de subirse al carro de los carroñeros para administrar, bajo mandato de Estados
Unidos, en ese autodenominado Consejo de paz para Gaza, y codo con codo con Israel,
Argentina, el yerno de Trump, Tony Blair y tecnócratas palestinos (ha invitado
a sesenta países a participar en el necrófilo negocio puenteando a la ONU) los
escombros de Gaza para edificar el resort que construirán, agradecidos por estar
vivos y tener trabajo, los sobrevivientes palestinos que no han terminado de
exterminar precisamente para ser mano de obra gratuita en ese nuevo Auschwitz
del Mediterráneo.
Dinamitar el derecho internacional
tiene esas consecuencias y puede que el daño sea irreversible y estemos en una
pantalla de la que no podamos volver atrás. Nos lo hemos buscado.
VAMOS A HABLAR DE ESTA NOVELA ÉPICA Y DE LA SERIE QUE LA HA INSPIRADO. PRESENTADO POR DOLORS FERNÁNDEZ GUERRERO. LA HISTORIA OLVIDADA DE LOS 39 HOMBRES QUE HUBO DE DEJAR CRISTÓBAL COLÓN EN LA ISLA DE LA HISPANIOLA.









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