SOCIEDAD / LOS DOS JINETES DEL APOCALIPSIS

 


Cuando dije que el espantoso genocidio de Gaza, que sigue perpetrándose a día de hoy (no hay cosa peor que el dejar de ser noticia), era un globo sonda para calibrar la capacidad de respuesta de la sociedad global y del mal llamado mundo civilizado, la nada más absoluta, del que formamos parte, no me equivocaba para mi desgracia. Después de Gaza vino Venezuela, el secuestro de su presidente tras un bombardeo previo que dejó numerosas víctimas, inventándose un supuesto Cartel de los Soles que finalmente dijeron, los mismos que le acusaban de ser su cabeza, que no existía y que lo único que querían no era llevar la democracia a Venezuela, que nada les importa, sino controlar el petróleo del primer productor mundial, apropiárselo. Las cosas las deja bien claras Donald Trump, esa, la sinceridad, es la única virtud de ese megalómano pederasta instalado en la Casa Blanca. Y tras Gaza y Venezuela, tras el silencio cómplice de la comunidad internacional, el ataque unilateral de Israel y Estados Unidos a Irán, tras asesinar a su presidente, en una nueva violación del derecho internacional que el tándem Trump / Netanyahu que va a desatar el caos mundial. A la sed de petróleo de la potencia americana desatada se une el sueño cumplido por Israel de deshacerse de su rival ancestral, y eso en plenas negociaciones trampa para terminar con su programa nuclear.


Esa negociación de ha demostrado que era una gigantesca pantomima. Estados Unidos e Israel jugaban con las cartas marcadas. El supuesto peligro para Estados Unidos que supone el infame régimen de los ayatolás es una pamema. Poco les importa tanto al tándem de asesinos los derechos de las mujeres iraníes que han asesinado a ciento ochenta niñas de un colegio. Si Irán es atacado es precisamente por no haber podido desarrollar el arma nuclear. Esos dos bandoleros sin escrúpulos, de la peor calaña posible, que son Donald Trump y Benjamín Netanyahu, bombardean Irán precisamente por eso, porque saben que no hay capacidad de respuesta. Y el papel de Europa en todo ese caos desatado es, como siempre, vergonzoso. Inglaterra, Francia y Alemania se disponen a atacar a Irán, que es el país agredido en vez de condenar ese ataque, en una penosa imagen de sumisión ante el emperador naranja. Donald Trump parece haber venido al mundo para ser el nuevo Calígula junto a su tocayo israelita, desencadenar el caos en su país y en el mundo que pretende poner patas arriba y lo está consiguiendo.


No sé si China se da cuenta de que los dos jinetes del Apocalipsis, tras adueñarse de Oriente Medio (la operación tuvo varios actores antes que Trump y ahí están las cabezas en la picota de Sadam Husein y Muammar Gadafi, dos líderes carismáticos que fueron eliminados), operación que ya tienen casi cerrada para dar gusto a Israel. Netanyahu, como Hitler, no solo le copia en el exterminio de los palestinos, sino que sueña con expandir el gran Israel mucho más allá de sus actuales fronteras. Con su ataque a Irán el tándem ya pone sus zarpas en Asia. No sé si China es consciente de que toda esta macro operación para diseñar un nuevo orden mundial fascistoide tiene como último objetivo ella, contra la que Trump, o sus sucesores, inevitablemente van a chocar en lo que posiblemente será la última guerra mundial, porque ya no quedará nadie para contarlo. Y así va rodando el mundo, en plena distopía orwelliana con un presidente, el nuestro, del que cada vez me siento más orgulloso, el único que ha tenido agallas para condenar sin subterfugios este nuevo acto de bandolerismo que aplauden los Feijóo y Abascal de turno que no han sacado ninguna enseñanza de lo que nos supuso alinearnos en la ilegal invasión de Irak.

El mundo se nos está derrumbando ante nuestros ojos, nos estamos dando cuenta y no sabemos cómo evitarlo.


God Brother, cuando se tuerce, es Dog Brother. Ese padre alcohólico, anarquista trasnochado, vendedor de poesías pornográficas y pastor de la iglesia de las Cuatro Esquinas hasta que fue expulsado por conducta licenciosa, bautizó a los dos hijos que tuvo con Keyla, una modelo que compartía su caravana hasta que lo abandonó, con los nombres de Caín y Abel. Caín Brother sale de la penitenciaria de San Diego tras cumplir una condena de diez años por un crimen que no cometió. Abel se olvida de pasar a recogerle, pero lo aloja en su modesta casa de Paradise Hill, que comparte con su pareja, la sensual Eva Blondie. En sus noches insomnes, y atormentado por los recuerdos de presidio, Caín Brother planea una doble venganza. Está a punto de empezar un viaje sin retorno al helado norte de Estados Unidos, adonde sospecha que huyó su madre Keyla. Con Una epopeya americana, Libertad, la antítesis del sueño americano, el inicio de una trilogía épica sobre las sombras de Estados Unidos que se ciernen sobre la América profunda, José Luis Muñoz emprende su proyecto más ambicioso: una novela negra, que también es un moderno western, protagonizado por dos hermanos que un día se quisieron y ahora se odian.





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