CINE / LA CRONOLOGÍA DEL AGUA, DE KRISTEN STEWART
Impresionante desembarco
de la actriz, activista anti trumpista e icono LGTBQ+ Kristen Stewart (Los
Ángeles, 1990), la protagonista de la saga Crepúsculo, en la dirección
cinematográfica realizando este original y rompedor biopic de la escritora
Lidia Yuknavitch que sanó de todos sus traumas (abusos sexuales y maltrato por
parte del padre) y adiciones (drogas, bebida, masoquismo y sexo promiscuo)
gracias a la literatura. A través de su personaje central, interpretado de
forma prodigiosa por la actriz británica Imagen Poots, y siguiendo las memorias
de esa escritora extrema, Kristen Stewart construye una película emocional y calidoscópica
que viola un sinfín de normas cinematográficas, salta continuamente en el
tiempo y deviene una especie de rompecabezas de extraordinaria fuerza visual cuyas
piezas, sin embargo, encajan a la perfección.
Lo más fascinante de esta
ópera prima de bello título es, sin lugar a duda, su apuesta formal e
innovadora, una estética que recuerda, en algunos momentos, a otro film muy
rompedor, Réquiem por un sueño de Darren Arafnovsky, y el aliento claramente
poético de sus imágenes reforzadas por una voz en off que podría llevarnos al
terreno de Terrence Malick, una de las reconocidas influencias de Kristen
Stewart.
Resulta fundamental el
lenguaje fímico, además del contenido (la vida familiar atormentada de la
escritora), aparentemente caótico pero perfectamente estructurado gracias a una
labor de montador sobresaliente. Creo que en la historia del cine el récord de
planos rodados en un largometraje se lo llevó Oliver Stone con la abrumadora
cifra de 3700 en la frenética Un domingo cualquiera; pues La cronología
del agua le debe ir a la zaga.
Muchas de sus secuencias son brevísimas, algunas duran simples segundos,
se fragmentan y son disruptivas, y abundan en ellas primerísimos planos de
rostros, ojos, narices, bocas, espaldas o sexos, que crean una textura cinematográfica
tan eficaz como hipnótica.
El dolor, los traumas,
los accidentes de la vida (Lidia Yuknavitch pierde a su primer bebé), las
cicatrices que dejan huella en el cuerpo (la sangre en la ducha, que corre
hacia el sumidero y es una de las primeras imágenes de la película, habla de
uno de los muchos intentos de suicidio de la protagonista) y en la mente, son
luego materia literaria. Lidia Yuknavitch literaturiza su vida cuando lee uno
de sus relatos en la universidad y es fichada por una agente literaria
asombrada por su audacia. Un escritor que haya tenido una vida feliz y
acomodada, difícilmente será capaz de alumbrar una gran obra.
La película de Kristen
Stewart habla también de la escritura, de sus escuelas y el esnobismo que reina
frecuentemente en esos ambientes intelectualmente elitistas cuando irrumpe en
escena el estrambótico profesor Ken Kesey (Jim Belushi) —me recuerda al
personaje que interpretaba Jeff Bridges en Una mujer difícil—, y subraya
el poder exorcizador de la literatura para ajustar cuentas: ese padre nocivo
llamado Mike (Michel Epp le da la pátina de odioso), felicita a su hija por un
relato sobre natación en el que no sale muy bien parado.
La cronología del agua no
es un título caprichoso. El elemento líquido forma parte de los rasgos biográficos
de la escritora, está en su infancia. El
agua, con su carga poética, su textura, su musicalidad, es un elemento
recurrente a lo largo de toda su película. Lidia Yuknavitch es una esforzada
nadadora de niña (la vemos nadar en video domésticos), y una y otra vez el agua
del mar, o la de los lagos en donde se baña, o el de la ducha que cae sobre su
cuerpo herido en sus intentos de suicidio, tiene un efecto purificador. El agua
que rechaza a ese padre maltratador y depredador sexual, que no sabe nadar y
sufre un accidente en la playa que lo sume en un estado semi vegetal: el karma
vuelve y hace justicia.
Insisto en la lírica de
la puesta en escena de esta experiencia cinematográfica, y en sus subrayados
musicales perfectos, y en los hallazgos visuales y fotográficos de una película
bella y dura al mismo tiempo que, como anecdótico, pero no menos importante, puedo
decir que contiene la secuencia de cunnilingus más exquisita jamás filmada de
la historia del cine que haya visto el que esto escribe, compuesta por medio
centenar de planos, deliberadamente nunca explícitos, y que dura un minuto: un
prodigio de composición fílmica. Pueden disfrutar de La cronología del agua,
un listón muy alto que se ha puesto esta joven directora, en la plataforma
Filmin.
COMPRAR "UNA EPOPEYA AMERICANA / LIBERTAD"
"Una epopeya americana /
Libertad" es mi ajuste de cuentas con la sociedad norteamericana, la
novela negra que más profundiza en ese sector marginal de la sociedad blanca
que se ha sentido relegado por las minorías raciales y sexuales, lo que se
conoce como trash white (basura blanca), uno de los caladeros de votos de ese
nuevo fascismo que conocemos como trumpismo, antisistemas que nunca han votado,
porque desconfían de las elite de Washington, pero la novela es también una
novela negra, que sumerge al lector en el lado más oscuro de una sociedad que,
como sus gobiernos, se sirve de la violencia para dirimir sus diferencias, y un
viaje a ese inmenso y hermoso país que me genera al mismo tiempo amor y
odio.







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