SOCIEDAD / TANTO ODIO ME HIELA EL CORAZÓN
Estoy perplejo por lo que
sale de las entrañas de esa España que me hiela el corazón y que cada vez
parece más asalvajada y envalentonada en su desenfreno. Y me centro en el caso
Maricarmen, la anciana de 87 años que, después de vivir toda su vida en su
vivienda, ha sido expulsada de ella por dos jóvenes especuladores, que pienso
que ya se arrepienten de la decisión tomada, una jueza que aplica la ley con la
cabeza fría y sin empatizar con la afectada (que la sustituyan por una IA y nos
sale más barata) y unos policías cuya brutal actuación contra ciudadanos
indefensos y pacíficos ha quedado bien de manifiesto y nos hace preguntarnos
que si estas son las fuerzas de seguridad que actúan a las órdenes de un
gobierno progresista, cómo serán las que lo hagan bajo un hipotético gobierno
(Dios no lo quiera, así, con mayúsculas) del PPVOX.
De inmediato, a la
velocidad de la luz, ha calado en las redes el mensaje de odio contra la
víctima, contra esa anciana desahuciada por un par de buitres jovenzuelos que
de la noche a la mañana le quintuplicaban la renta de su casa, y lo han hecho
de tal manera (porque lo saben hacer los odiadores profesionales de esta España
cainita que ya lo hicieron con Pablo Iglesias e Irene Montero y ahora se ceban
con Pedro Sánchez y Begoña Gómez, deshumanizándolos) que ya temo por la
seguridad de esa pobre anciana si sale del hospital y pasea por las calles de
Madrid, porque los linchadores están por todas partes. Mensajes, compartidos en
la taberna de las redes sociales en donde se insulta con total impunidad, que
tachan a la tal Maricarmen de todo, de irresponsable, de ser funcionaria, de no
haber ahorrado para poderse comprar el piso, de tener una pensión de 1300
euros, de caradura por pagar durante tantos años esa renta tan baja en un
barrio que no se merecía (ella también es responsable de la revalorización de
su zona), incluso, en ese mensaje replicado por miles en las redes con el
título de “Maricarmen no me da pena”, se le invita a ejercer la eutanasia.
Hay mucho miserable
suelto por el mundo, cabe recordarlo, que en vez de solidarizarse con una mujer
vulnerable que pierde su casa, sus amigos, sus tiendas de barrio, su farmacia, su
médico de cabecera, por unos especuladores a los que la vida de esa mujer les
importa una mierda, se ponen al lado del verdugo y no de la víctima, y seguro,
y eso es lo más paradójico, que algunos de ellos tendrán algún familiar o amigo
al borde del desahucio por esa política criminal de la vivienda que el gobierno
del PSOE + Sumar no ha sido capaz de revertir en ocho años y que ha convertido
nuestras ciudades en zonas invadidas por turistas que desplazan a sus
ciudadanos a la periferia. Estos odiadores que se suman al carro de los
insultos contra Maricarmen y lo que representa, que la deben tildar de roja
cuando no han oído que ella se queja directamente de la inacción de Pedro
Sánchez (y de Almeida y Ayuso, por supuesto), me recuerdan a un hispano devoto
de Trump que lo votaba a pesar de saber que iba a expulsar a su madre en situación ilegal del país o a los nietos de
los 7291 ancianos abandonados a su suerte por Ayuso que habrán votado al PP y a
los valencianos que, a pesar de la DANA, seguirán votando a esa banda de
impresentables. Dada la rabia de los que atacan a Maricarmen por tierra, mar y
aire, da la sensación de que deben ser grandes tenedores de viviendas o que
invierten su dinero en fondos buitres, porque en su lista de agravios contra la
pensionista ni nombran la especulación que existe con la vivienda en todo el
país. Alguna escritora, como Lucía Etxebarria, se ha subido al carro de los
críticos con Maricarmen y su forma vida “privilegiada” e “irresponsable”, y
también ha sido linchada en las redes, a lo que yo no me sumo y condeno. Es que
últimamente los seguidores de Lynch, no del creador de Twin Peaks, salen a
patadas a derecha, pero también a izquierda, y al paso que vamos llegaremos a
las manos porque estamos muy crispados.
No es nada nuevo esta
marejada de odios que pasa y crece. Hace unos meses colgué por aquí un artículo
clarificador sobre el lumpenproletariado que, en tiempos de Carlos Marx era
minoritario, pero ahora se está haciendo mayoritario y, en parte, por culpa de
una izquierda que no le da soluciones (y la derecha menos: la Argentina de
Milei sirva como ilustración del desastre). Quizá sea inherente a la condición
humana ser un miserable y un desalmado, lo llevemos todos en nuestro ADN. Lo
vimos hasta en los campos de exterminio con los kapos judíos que los nazis
utilizaban para su trabajo sucio (conducir al matadero a los suyos) hasta que
ellos mismos acabaron bajo la cuchilla del matarife cuando dejaron de llegar
trenes porque ya no quedaba nadie a quien asesinar y no servían para nada.
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