CINE / THE DISASTER ARTIST, DE JAMES FRANCO

The disaster artist
James Franco

En el mundo del cine hay frikis que han hecho historia y hasta películas sobre ellos. Si Tim Burton rodó su Ed Wood sobre ese excéntrico director que rodaba películas de marcianos en la cocina de su casa, James Franco rueda, produce e interpreta The disaster artist  sobre uno de esos directores enloquecidos, el misterioso Tommy Wiseau (nadie sabe cuándo nació, ni dónde ni cómo consiguió una fortuna que dilapidaba de forma alegre), y con talento cinematográfico nulo que a toda costa quisieron rodar su película porque tenían pasta para hacerlo. James Franco encarna a ese personaje con look de siniestro que se produjo su propia película, la rodó en pésimas condiciones y pagó para que el film se estrenara y permaneciera en cartel dos semanas.


Una película desternillante The disaster artist  que recoge ese disparatado proceso, el making off excéntrico de un desastre cinematográfico llamado The Room, y de cómo un drama se volvió hilarante comedia. Lo paradójico es que ese film, que costó cinco millones de dólares y recaudó dos mil (sigue siendo un misterio de dónde sacó la pasta el director) se ha convertido en film de culto por ser una de las peores películas jamás rodadas, una especie de Ciudadano Kane a la inversa, que también tiene su mérito.


James Franco, debidamente caracterizado (es un doble del personaje real) borda su papel, se hace acompañar por Dave Franco, su hermano en la vida real, se lo pasa en grande y genera unas cuantas risas fáciles. Nada más. O nada menos. Si además encandiló al jurado del festival de cine de San Sebastián para, contra todo pronóstico, hacerse con la Concha de Oro, miel sobre hojuelas. Misterios del cine y misterios de los jurados.


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