SOCIEDAD / ESTOY MUY ENTRETENIDO
Esta frase, o una muy
parecida, la dijo días atrás Donald Trump, ese personaje de novela negra, o de ciencia
ficción, que va haciendo chistes y sonriendo mientras asesina. El presunto
pederasta y el genocida en busca y captura se han aliado para declarar el caos
mundial y exigen a sus comparsas que le sigan en esa gira sangrienta hacia el
abismo. El guion de esta comedia siniestra es calcadito al de la guerra de
Irak, pero menos creíble aún. Falta el Trío de las Azores, pero ahí esta José
María Aznar, que vuelve a hablar en texmex, o quizá corran por sus venas
litros de Rioja, que da lecciones a Pedro Sánchez de cómo debe lustrar los
zapatos al inquilino de la Casa Blanca, ese pirado a la altura de Milei pero
mucho más peligroso que él porque juega a la guerra con bombas de verdad y el
argentino tiene una motosierra de pacotilla. Preocupante que al frente de
países no haya personas normales sino tipos que deberían estar encerrados en un
frenopático, síntoma de lo enloquecida que está la sociedad. Lo de seguir el
guion de la guerra de Irak demuestra la falta de inventiva de la actual
administración que ocupa la Casa Blanca en donde hay un cubano que quiere
invadir Cuba y un secretario de Defensa, que ahora es de la Guerra, con cara de
asesino en serie que habla de muerte silenciosa cuando se refiere a los ochenta
marinos iraníes que se han ido al fondo del mar por el torpedo de un submarino.
Las armas de destrucción masiva de Irak aquí son el arsenal nuclear que no
tiene precisamente Irán y por eso la allanan a bombazos, el peligro inminente
que según el bocazas presidente de la primera potencia había destruido
totalmente en un bombardeo anterior al asesinato de toda la cúpula de los
ayatolás, otra banda siniestra de desalmados que deben de arder en el infierno.
Lo malo de los mentirosos como Donald Trump es que pierden la memoria, y por ahí
siempre se les coge. Siguiendo el guion de la invasión de Irak, el presidente de
Estados Unidos se ha reunido con unos cuantos pastores evangélicos, la secta
que aplica a pie juntillas el Antiguo Testamento, defiende a Israel haga lo que
haga y no considera que el asesinato masivo de niños ni que la pederastia sean graves
pecados, y se ha puesto a rezar con ellos, en trance, en el Despacho Oval (Bush
hijo, el ex dipsómano, rezaba en petit comité con todo su gabinete antes
de mandar al otro barrio a cuatrocientos mil iraquíes y desencadenar el
terrorismo global). Nadie, salvo el genocida en busca y captura, el carnicero
de Gaza, sabe exactamente lo que se pretende en Irán, no lo sabe el presunto
pederasta que en su demencia dice querer elegir al próximo ayatolá o coronarse
él. Nos tememos que el aspirante a Premio Nobel de la Paz va como perrito de la
mano del amo del Gran Israel que aspira a reinar en todo Oriente Medio
arrasándolo todo a sangre y fuego con el Antiguo Testamento en mano, porque
aquí todos son muy religiosos y rezan mientras matan en esta cruzada 930 años
después de la primera. Todo esto daría mucha risa, todo sería una payasada
televisiva de dudoso gusto si esta broma siniestra no nos estuviera afectando
ya a la cartera y a muchos miles de seres humanos a su propia vida. Vivimos
este 2026 a sobresalto diario y lo único bueno es que ni Aznar, ni Feijóo, ni
Abascal, ni Ayuso gobiernan España, sino que lo hace un Pedro Sánchez que acaba
de resucitar el No a la guerra y se lo planta en los morros a ese matón
de taberna maleducado que va de gracioso.
El mundo enloqueció en un clic y soy muy pesimista en que vuelva la cordura.
God Brother, cuando se
tuerce, es Dog Brother. Ese padre alcohólico, anarquista trasnochado, vendedor
de poesías pornográficas y pastor de la iglesia de las Cuatro Esquinas hasta
que fue expulsado por conducta licenciosa, bautizó a los dos hijos que tuvo con
Keyla, una modelo que compartía su caravana hasta que lo abandonó, con los
nombres de Caín y Abel. Caín Brother sale de la penitenciaria de San Diego tras
cumplir una condena de diez años por un crimen que no cometió. Abel se olvida
de pasar a recogerle, pero lo aloja en su modesta casa de Paradise Hill, que
comparte con su pareja, la sensual Eva Blondie. En sus noches insomnes, y
atormentado por los recuerdos de presidio, Caín Brother planea una doble
venganza. Está a punto de empezar un viaje sin retorno al helado norte de
Estados Unidos, adonde sospecha que huyó su madre Keyla.
José Luis Muñoz es un autor de raza capaz de abordar con éxito cualquier proyecto literario que se proponga. Carlos Manzano.
Me encuentro con posiblemente el mejor artesano de la literatura española que es José Luis Muñoz. Alfons Cervera.
José Luis Muñoz escribe sin
manierismos, con eficacia demoledora, a puro contragolpe. Como un boxeador
acorralado, saca fuerzas de la desesperación de personajes y situaciones sin
salida, y encuentra una que los lectores disfrutamos: la de la mejor novela
negra. Y gana por nocaut. Guillermo Orsi.
José Luis Muñoz es de aquella
generación de autores de los años ochenta que sellaron definitivamente la
conversión de la novela negra en gran literatura de este país. Víctor
Claudín.
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