CINE / BEAST, DE TYLER ATKINS
Uno de los deportes más
salvajes del mundo, porque sus reglas son que no tiene apenas reglas, más
terrible incluso que el kickboxing, son las artes marciales mixtas, en sigla MMA:
puñetazos sin guantes que amortigüen los golpes, patadas voladoras, llaves
inglesas, estrangulamientos…
Beast,
título muy adecuado a lo que se espera, con un guion en el que ha colaborado un
Russell Crowe nostálgico de Gladiator en un estado físico bastante
penoso (me temo que no es un efecto especial), que se reserva el papel del
entrenador Sammy, es una salvajada bien filmada, que conste, un alegato a la
violencia, que está en el ADN de la sociedad norteamericana aunque aquí el
héroe, el gladiador pugilístico, el director de la función y el guionista sean
australianos, y el villano que deberá ser apalizado de forma ejemplar, sea
yanqui.
Patton James, alias The
Beast (Daniel McPherson, actor todo músculo con notable parecido a Hugh Jackman
en rostro y cuerpo), un campeón de esa
variante de boxeo extremo que se ha retirado para casarse, ser buen cabeza de
familia con una mujer muy guapa y dos hijos encantadores, aunque no acaba de encajar en su faceta de
pescador de altura (no le parte la cara al patrón del barco de faenar de
milagro), vuelve a la pelea cuando su descerebrado hermano Malon (Mojean Aria)
muere en un combate clandestino contra Xavier Grau (Bren Foster) —una de las
excentricidades del film, un yanqui con nombre y apellido catalanes, que es el
villano de la función— el subcampeón del mundo de MMA que se la tiene jurada al
campeón y no deja de provocarle para obtener de él una revancha.
La película del
australiano Tyler Atkins va de la resistencia de The Beast a volver al
cuadrilátero, que finalmente pisa por la pasta y por venganza en un magno
combate a celebrar en Bangkok. No hay ninguna sorpresa en el final previsible
cantado desde el inicio, espectacular apoteosis de puñetazos y patadas que
dejan convertidos en pulpa los rostros de los contendientes, y cada impacto
resuena. Beast es un festival testosterónico al que se suma, en la
distancia, por el televisor en el que ve el combate, la encantadora esposa del
luchador (Kelly Gale) que, hasta el último momento, estuvo disuadiendo a su
marido de que tornara a la lucha y finalmente lo anima a que se parta la cara. El
espectador sale del cine palpándose rostro y músculos y comprobando,
satisfecho, de que está entero y no ha sido alcanzado por ninguno de esos
golpes terroríficos o esas patadas voladoras capaces de arrancarle la cabeza a
uno. Tyler Atkins no es Martin Scorsese como Beast no es Toro salvaje,
ni siquiera Rocky, pero como espectáculo cinematográfico y apología de
la violencia extrema funciona y lo malo del caso es que más de un espectador le
dirá a su entrenador personal que lo adiestre en la disciplina de esa lucha
terrorífica: MMA.
El corredor
de fondo
De que con la literatura se hacen muy buenos amigos, este
libro es una muestra. Más de cincuenta escritores de primera división de
España, México, Argentina y Estados Unidos me rinden un homenaje literario
jugando con el título de algunos de mis libros. Afilados, inteligentes,
emotivos, sensuales, juguetones, sesudos o gamberros, textos escritos con un
extraordinario talento literario que hacen de este libro una auténtica joya.
Una iniciativa de Lluna Vicens que ha encontrado la complicidad de Marc Muñoz,
Mónica Rouanet, Mari Carmen Sinti, Guillermo Orsi, Jerónimo García Tomás, José
Vaccaro Ruiz, Andreu Martín, Gabriel Monte Vado, Luis Aleixandre Giménez,
Dolors Fernández, Juan Mari Barasroda, Álex Oviedo, Fritz Glockner, Guastavo E.
Abrevaya, Carlos Manzano, Carlos Salem, Fernando Ugeda, Marisa Pinta, Alejandro
M. Gallo, Isabel Torné, Inma Chacón, Juan Infante, Nerea Riesco, Eva Molina,
Fernando Martínez Laínez, Paco Gómez Escribano, Xavier B. Fernández, Mariano
Sánchez Soler, Urbano Colmenero, María V. Embid, Víctor Claudín, Alfredo
Antonio Hernández, Patricia Crespo, Miguel Izu, Esther Abellán, Susana
Hernández, Empar Fernández, Ángela Martín del Burgo, José María García Sánchez,
Alfons Cervera, Pedro Avilés, Susana Sosa Villafañe, Sandra Martínez-Raguso,
Javier Sagastiberri, Rigoberto Menéndez Paredes, Águeda Rubio y José Carlos
Somoza.
Los derechos de autor irán a la UNRWA
COMPRAR "EL CORREDOR DE FONDO"








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