SOCIEDAD / JUECES DE CHICHINABO
Me perdonarán sus
señorías de las togas si los califico a algunos de ustedes de ese modo tan
rupestre, pero es que no encuentro otro nombre para sus conductas. Sí, ya sé,
que el noventa por ciento son conservadores, que deben de votar al PPVOX en la
intimidad en su inmensa mayoría, pero, diantres, disimulen un poco, por favor,
porque los jueces no solo tienen que ser imparciales sino también parecerlo, y
ustedes ni una cosa ni otra y luego se quejan de que se denigra a la justicia
cuando son sus señorías las que la denigran una y otra vez con sus
instrucciones estrambóticas, sus causas archivadas y sus sentencias
incomprensibles. Vamos, que si estuvieran en una empresa privada se iban todos
a la puta calle por incompetentes. Y que conste que hablo de una minoría,
porque sé que la inmensa mayoría de ustedes son honrados y justos, pero los
garbanzos negros son muy visibles en ese cocido de la justicia.
A ver, es que yo no lo
entiendo y es que a lo mejor no tengo suficientes entendederas. A una mujer,
que es la directora de la Guardia Civil, la imputan ustedes vía exprés por
tomarse dos o tres cafés con Leire Diez. ¿Es un delito tomarse un café con alguien
cuando el señor Feijóo pasó sus vacaciones con un narcotraficante y nadie lo
llamó a declarar qué coño hacía en su yate el entonces presidente de la Xunta?
Yo me tomé un par de cervezas con la señora Leire Diez y no sé si voy a ser
investigado que suena mejor que imputado. ¿Y a Cristóbal Montoro no lo citan
ante el juez para interrogarlo, ni le registran el domicilio ni su despacho, ni
le investigan sus cuentas cuando hay una causa abierta por corrupción por hacer
leyes ad hoc desde su ministerio para los suyos? ¿Me explican esa extraña
instrucción que va a la velocidad del caracol cuando otras van a la velocidad
del rayo? ¿Y cómo es que el juez del
caso Gonzáles Amador, alias Quirón, está cavilando durante seis meses si ordenar
o no a la UCO que investigue las cuentas del novio por antonomasia de la
presidenta de Madrid que vive en dos áticos de lujo con él? Y, de paso, ¿no les
suena raro la estrecha vinculación de Quirón, una empresa privada de la
sanidad, con la presidenta? ¿No ven materia para investigar? ¿Y qué me dicen
del ilustre Marchena y compañía, del Tribunal Supremo por extensión, y de su
juicio exprés para condenar al Fiscal General del Estado, a él o a su entorno
(pero pringó él y no el entorno), por revelación de secretos que ya no eran por
una denuncia, precisamente, del señor González Amador? Y a la señora Gómez le
imputan por casarse con Pedro Sánchez, y el juez le pregunta al presidente de
si conoce a su mujer, y al ministro de justicia ese juez de chichinabo con
complejo de inferioridad le pide una tarima, para estar más alto, y que no sonría,
y lo imputa, por tomarse a cachondeo el
interrogatorio, sobre todo, y por la contratación de la asesora de la mujer del
presidente, también imputada, de lo que es ajeno como demuestra el imputado
desimputado a continuación, y a la señora Gómez le retira el pasaporte porque
sí, consorte presidenta a la fuga con escolta policial incluida, y no hay nadie,
entre sus señorías togadas, que diga nada sobre todo un procedimiento que
parece salido de una película de los hermanos Marx porque es un cúmulo de
absurdos. Y al hermano del presidente, David Sánchez, lo imputan por ser un músico
notable, el mejor de los que concurrieron, que no se quejaron, para esa plaza, que
ya ha dejado asqueado y se irá el buen hombre, si no acaba en la cárcel, a San
Petersburgo, y dicen que lo enchufó su hermano que había sido defenestrado del
PSOE y no era nadie en esos momentos y cuando gobernaba en la diputación precisamente
un hincha de la señora Susana Díaz, la oponente a su hermano, la que lo echó por
la ventana. Pero, señorías, ¿qué les pasa? Y a MAR lo imputan y desimputan en
un segundo porque tiene canas. Y no ven delito en las 7291 muertes derivadas de
las órdenes que dio la Comunidad de Madrid para dejar desatendidas las
residencias de mayores. Y a ZP lo
imputan por una grabación de dudosa legalidad enviada por Estados Unidos, que
puede haber sido manipulada, le registran el despacho, le filtran todos sus
datos privados y de su secretaria Gertrudis y el caso va para adelante por
conversaciones de terceros. Y a Ábalos le caen 24 años, como si hubiera
asesinado y descuartizado a alguien, mientras a su jefe, el que crea la trama
delictiva para su provecho, le caen hacer servicios para la comunidad, que no
hará, y lo premian con quedarse todo el dinero de la corrupción por los
servicios prestados no a la justicia, que no ha aportado nada que no se
supiera, sino a la oposición de este gobierno. Y a Granados, una de las miles
de ranas de la charca de Esperanza Aguirre, el del volquete de putas, sus señorías
lo condenan a dos años y medio para que no entre en la cárcel. Y de la Kitchen
se libran la Cospedal y Rajoy porque les da la real gana a pesar de las muchas
evidencias de que estaban en el ajo de la policía patriótica. Y Vito Quiles, el
agitador ultra disfrazado de periodista, chulea a la justicia desde los medios
y ustedes retiran la orden de búsqueda y captura y ni lo multan por desacato
público. Y a Rodrigo Rato, el que hundió Bankia a conciencia y arruinó a miles
de ciudadanos con sus maquillajes contables, me lo condenan a cuatro años de prisión
por tres delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales y corrupción
entre particulares. Pero ¿qué jueces de chichinabo tiene este país, no todos, que
ni se molestan en disimular al servicio de quien están y se rasgan las togas, y
se muerden las puñetas, rabiosos, cuando simplemente se los pone ante el espejo?
En resumen, sus señorías,
que quienes denigran la justicia son algunos de ustedes que no tienen respeto ni por las
leyes que emanan del parlamento, y deberían cumplir y no cuestionar, que no es
su labor porque no son políticos sino servidores públicos, ni por los
ciudadanos representados en él.
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