CINE

EL GRAN HOTEL BUDAPEST
Wes Anderson



Hay películas diseñadas para causar placer visual al espectador mientras las ve, por lo que cuentan y cómo lo cuentan—al modo de las fábulas infantiles clásicas que relataban los padres a sus hijos para que se durmieran, tocan esa fibra sensible—, como si en cada imagen hubiera una buena dosis de endorfinas. Amelie de Jean Pierre Jeunet sería un ejemplo cercano de ello; otro,  El gran hotel Budapest del joven texano Wes Anderson (Ladrón que roba a otro ladrón, Academia Rushmore, Los Tenembauns, una familia de genios, Vida acuática, Fantástico señor Fox, Moonrose Kingdom), producida y escrita por él, inspirada en textos de Stephan Zweig, cine con magia intrínseca, que se ve como quien abre una deliciosa caja de bombones y los va degustando todos sin poder parar.

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