LITERATURA / CUANDO EL CORREDOR DE FONDO ESTUVO MUY BIEN ACOMPAÑADO
El del 25 de marzo de
2026 fue un día extraño, y emotivo, para este corredor de fondo que estuvo muy bien acompañado. Cómo sabrán
todos los que se acerquen a este blog sociocultural, que ha alcanzando los dos millones de
visitas, su nombre es un homenaje a la novela de Alan Sillitoe que llevó al
cine Tony Richardson con un Tom Courtney que encarnaba a ese corredor de fondo
rebelde que vence dejándose ganar a propósito, toda una metáfora de esta
sociedad que todo lo fía al éxito: para los que escribimos en negro los perdedores tienen mucho más encanto que los triunfadores. La literatura también es eso, una carrera de
fondo. No hay que correr demasiado, porque quizá, por esforzarte más de la cuenta, te quemes y no llegues a
la meta. Y no hay más meta que la propia carrera de fondo. La meta es el camino, no apearte
nunca de él, persistir y tener en la recámara historias que contar y hacerlo lo
mejor posible.
Ayer, en medio de un
tobogán de emociones que me sirvió Lluna Vicens, escritora y compañera de
fatigas del festival cultural que con inmenso esfuerzo organizamos en el Valle
de Arán, el Black Mountain, presenté, por primera vez y de forma excepcional, un libro que ni había escrito
ni leído, pero en el que figuraba en la portada: El corredor de fondo
(Bohodón Ediciones, 2026). Lluna Vicens, y un amigo franco español al que
quiero un montón y se llama Michel Vinuesa, tuvieron la ocurrente idea de
montar un libro homenaje al que esto escribe en el que participaran nada menos
que cincuenta escritores de las dos orillas (Tejas, México, Argentina y España)
que, jugando con los títulos de otros tantos de mis libros, me escribieran / regalaran historias que voy a leer con mucho cariño.
La literatura ha sido muy importante para mí desde muy niño: refugio, salvación y creación. Toda la vida
escribiendo, desde que era un chaval de pantalón corto, y nada menos que cuarenta y cuatro años
publicando. Contar historias me ha dado muy buenos momentos en la vida, y este, el del 25/3/2026, sin lugar a dudas, el mejor, porque es un regalo de autores que también son
amigos a los que quiero y me quieren, a los que admiro y me admiran. Suelo
decir que uno de los mayores premios que puede darme el acto de escribir es
tener tantos amigos en tantas partes y tan talentosos que de otra forma no los
habría conocido. Algunos ya no están (Manuel Vázquez Montalbán, Bigas Luna,
Salvador Robles Miras, Javier Abasolo, Fernando Marías, Guillermo Galván, Ignacio Inurritegui Dubarry, Ignasi Riera…)
aunque siguen en mi memoria
Así es que muchas gracias
a todos los que habéis hecho posible este libro que no he escrito y voy a leer
con inmenso cariño, muchas gracias por vuestra generosidad y por vuestro tiempo
pergeñando estas historias. Seguid corriendo conmigo esta carrera de fondo queridos Lluna Vicens, Marc Muñoz, Mónica Rouanet, Mari Carmen Sinti, Guillermo Orsi,
Jerónimo García Tomás, José Vaccaro Ruiz, Andreu Martín, Gabriel Monte Bado,
Luis Aleixandre Giménez, Dolors Fernández Guerrero, Juan Mari Barasorda, Alex
Oviedo, Fritz Glockner, Gustavo E. Abrevaya, Carlos Manzano, Carlos Salem,
Marisa Pinta, Fernando Ugeda, Alejandro M. Gallo, Isabel Torné, Inma Chacón,
Juan Infante, Nerea Riesco, Eva Molina, Paco Gómez Escribano, Xavier B. Fernández,
Mariano Sánchez Soler, Urbano Colmenero, María Victoria Embid, Víctor Claudín,
Alfredo Antonio Fernández, Patricia Crespo, Miguel Izu, Esther Abellán, Susana
Hernández, Empar Fernández, Ángela Martín del Burgo, José María García Sánchez,
Alfons Cervera, Pedro Avilés, Susana Villafañe, Sandra Martínez-Raguso, Javier
Sagastiberri, Rigoberto Menéndez Paredes, Águeda Rubio y José Carlos Somoza. Y
los derechos de estos autores los ceden generosamente a la UNRWA.







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