CINE / ARDE LA SANGRE, DE AKAKI POPKHADZE
Thriller francés pero que
bien podría ser georgiano, por la nacionalidad de su director Akaki Popkhadze
(Georgia, 1991), o porque su argumento está muy vinculado a la cerrada
comunidad de este país del Este que vive en la luminosa Niza (al tanto el contraste
de imágenes luminosas con la sordidez de la trama), y no precisamente de forma
muy legal.
Arde la sangre,
título que viene ni pintado a este filme absolutamente negro, habla de familia,
la sangre, y venganza, cuando arde. La familia es ese padre georgiano, chófer
de un magnate ruso, que es liquidado por equivocación (lo toman por su jefe) y
un hijo descarriado, Gabriel (Nicholas Duvauchelle) que empuja a su devoto
hermano Tristán (Florent Hill), que quiere ser monje ortodoxo, a lavar con
sangre la muerte de su progenitor.
La película enfrenta a
esos dos hermanos tan diferentes (el uno integrado y devoto hijo que cuida de
su madre; el otro, marginal que trapichea con droga, pero objeto del amor
materno) y narra como el uno arrastra al otro, a su pesar, a una espiral de
violencia. Akaki Popkhadze no se anda por las ramas desde el inicio del film
(un secuestro que acaba en asesinato a sangre fría en una escombrera y el
cadáver sepultado en la arena de un camión de carga); escala fotograma a
fotograma una montaña de tensiones (cuando los dos hermanos, en sus pesquisas
por descubrir quién está detrás del asesinato de su padre, entran por el balcón
de un narco piso) que culminan con una venganza brutal. Cualquiera, en un
momento determinado (ese hermano pacífico y religioso que practica judo y es
diácono de la iglesia) puede dar salida a sus instintos más primarios cuando se
toca a la familia.
La película es realista,
convincente; la violencia es seca, muy real, cruda. El director georgiano
retrata con precisión los ambientes sórdidos y hace desfilar a una serie de
personajes secundarios bien perfilados como el cocainómano compulsivo, y amigo
de Gabriel, Marco (Finnegan Oldfield); el conductor de la banda Emir (Sandor
Funtek); el siniestro Tchavo (Jean Philippe Ricci) o el jefe del clan mafioso
(Denis Lavant, puede que el actor más feo del mundo). Luchas intestinas entre
clanes rivales (georgianos contra búlgaros, y, en medio, rusos) que construyen
una sociedad paralela y marginal en la luminosa Niza. Y, sorprendentemente, Arde
la sangre no se ha estrenado en España. Suerte de la plataforma Filmin.






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