SOCIEDAD / LO QUE VIENE
Hace unos días, en el
programa La Noche en 24 horas de Xabier Fortes, del que soy adicto, estuvo el
incombustible Nicolás Sartorius, una de las mentes más privilegiadas de este
país y de las pocas que envejecen bien. Entre otras cosas, desechaba el que
Donald Trump estuviere realmente loco, sabe muy bien lo que se hace el
empresario norteamericano metido a presidente que ha duplicado su fortuna, y
alertaba de lo peligroso que era socialmente hablando instaurar el paradigma de
la fuerza por encima de la razón, y que sí esas formas de actuar se trasladaban
a la sociedad esta sería mucho más violenta: por ejemplo, en el ámbito
doméstico, aumentaría la violencia machista.
A pesar del desolador
panorama mundial, Nicolás Sartorius se mostraba optimista y habló de la fuerza
de una Europa unida cuyo presupuesto en Defensa triplicaba el de Rusia, por
ejemplo. Claro, me digo, pero lo que falta en Europa es unidad precisamente, porque
en la Unión Europea hay caballos de Troya como todos sabemos, y soñar con un
ejército europeo que pueda hacer frente a Rusia, y a Estados Unidos, tal cómo
van las cosas, es una utopía.
Alertó el político del
peligro que para la sociedad representan VOX y sectores del PP (el ayusista de
Madrid que lo contamina todo), que son el partido de Trump en España, los muy
patriotas. Si llegan al poder, y hay que hacer todo lo posible para que eso no
llegue a producirse, veremos pronto escuadrones como los de la ICE, la Gestapo
de Trump, por nuestras calles cazando emigrantes y disidentes: algunos conatos
ya se han producido en ciudades españolas recientemente y hemos sido testigos
de ello.
El odio, y quien se meta
en las redes podrá comprobarlo, se extiende por la sociedad con la virulencia
de la tinta del calamar. Los insultos al presidente legítimo del país, Pedro
Sánchez, son constantes entre las jaurías de fascistas que si pudieran pasarían
del insulto a la agresión física, al tiro en la nuca. Lo que se cuece en las
redes, alentado por personajes como Abascal y su cuadrilla y Ayuso y los suyos,
a los que se suma Feijóo, puede ser muy peligroso si alguna vez esta gente, que
se llena la boca con la palabra libertad, ocupa la Moncloa. No tengo duda de
que se convertirán en liberticidas y perseguirán por todos los medios a los
disidentes. Mientras afirman, ridículamente, que España es una dictadura
bolivariana, tachan a su presidente de hijo de puta, lo que es una flagrante
contradicción. A ese carro del odio se suben algunos colegas que fustigan a los
odiadores profesionales.
En este contexto, las
famosas jornadas sobre la guerra civil organizadas por Arturo Pérez Reverte,
han saltado por los aires por el título de las mismas, La guerra que perdimos
todos, que es una falacia porque la ganaron precisamente los que ahora desean
volver a tiempos pasados, y por la presencia en ella de políticos como José
María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros que ha provocado una general y
comprensiva espantada. Compartir mesa con el ex presidente del gobierno, que
mueve todos los hilos para que caiga el gobierno de la nación, y mantener la
compostura puede ser un ejercicio agotador
La regularización de
medio millón de migrantes que están en situación irregular ha desatado todas
las alarmas entre los escuadrones de patriotas de hojalata que atacan al
gobierno de sumar con ellos nuevos votantes, un bulo del que se hace eco Feijóo
y que recibe peregrinas acusaciones en las redes como el efecto llamada y que
nos invaden por tierra mar y aire. Se trata de legalizar a los que recogen la
fruta que nos comemos mientras desayunamos, construyen nuestras viviendas,
cuidan de nuestros ancianos y pagarán nuestras pensiones, entre otras muchas cosas.
Los que están en contra desearían que siguieran en régimen de semi esclavitud,
durmiendo en pestilentes hangares y cobrando un sueldo de mierda de los que
votan precisamente a los partidos xenófobos porque les conviene tener esclavos
y no trabajadores para aumentar sus obscenos beneficios.
Los temibles ICE, la Gestapo estadounidense que asesina con disparos en la nuca a manifestantes, la tendríamos entre esa corte de odiadores que pululan en las cada vez más tóxicas redes, reivindican la figura de un dictador execrable, la de Francisco Franco, y están ansiosos por tomar las calles de nuestro país. El apoyo ascendente a VOX vaticina una noche de los cristales rotos en un futuro próximo si no somos capaces de articular una respuesta adecuada y unitaria todos los demócratas. Millones de personas en nuestro país ya no se informan por los medios tradicionales, prensa y televisión, sino que beben directamente de los bulos que inundan las redes sociales. La IA introduce un nuevo elemento distorsionador y tóxico que impide saber lo que es cierto o no y nos obliga a un sinfín de verificaciones. La eclosión de las serpientes parece imparable a pesar del sabio optimismo de Nicolas Sartorius.
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