SOCIEDAD / RUFIÁN TIENE MIEDO
Y yo también. Y todo
demócrata con dos dedos de frente. Y todo progresista con un poco de sentido
común. El acto convocado en Madrid al alimón por Emilio Delgado y Gabriel
Rufián, los dos a título personal, para agitar a la izquierda y que esta, de
una vez por todas, vaya unida en un frente común a las próximas elecciones, ha
suscitado tanto interés en las bases como repudio en las cúpulas de los
partidos a los que apelaban.
El miedo de Rufián, que
ya viene expresándolo desde hace meses en cada una de sus intervenciones
parlamentarias, está más que fundamentado. Un posible gobierno PPVOX, que se
perfila para un futuro si las izquierdas van desunidas, va a acabar con las
libertades democráticas de este país, va a ilegalizar a un sinfín de
formaciones políticas, eliminar la libertad de expresión y encarcelar a los
disidentes si el modelo, y eso parece ser así, es el Estados Unidos de Donald
Trump. La ICE patrullará las calles de nuestras ciudades persiguiendo
emigrantes y disidentes.
Los malditos
personalismos de la izquierda conducen al país al desastre. Es incomprensible
que en una misma provincia se presenten diferentes fuerzas de izquierda que,
por su segmentación, no obtienen un solo escaño, a las que lo único que les
separa no es su programa, muy similar, sino su liderazgo. El maldito ego de
dirigentes narcisistas va a propiciar la venida del fascismo y solo los ciegos
y sordos, los irresponsables, no perciben la gravedad del momento. Es urgente
crear un frente unido de izquierdas en donde estén, también, las fuerzas
soberanistas catalanas, gallegas y vascas, que posibilitará frenar en el
parlamento al frente de derechas que está perfectamente perfilado y va en
bloque: PPVOX o VOXPP si la ultraderecha que fagocita a la derechita cobarde la
sorpassa. Dejar pasar esta oportunidad de aglutinar a todas las fuerzas
progresistas en una única candidatura será un error político e histórico del
que los dirigentes que ponen la zancadilla no podrán arrepentirse porque
seguramente estarán entre barrotes en ese nuevo régimen que se avecina y siente
nostalgia de la dictadura franquista.
ERC ya ha salido al
ataque desautorizando a su dirigente en Madrid. Euskal Herria Bildu, que
obtiene muy buenos resultados en el País Vasco, no parece nada motivada para
diluir sus siglas en ese hipotético frente. En el acto de Madrid hubo notables
ausencias: ni Enrique Santiago, ni Yolanda Diaz, ni Ione Belarra, ni Irene
Montero ni Pablo Iglesias estuvieron. El exlíder de Podemos y exvicepresidente
de España ya ha despachado con una frivolidad absoluta la iniciativa de Delgado
y Rufián como jaula de grillos, lo que hace que cunda el pesimismo extremo ante
lo que se avecina. Si las izquierdas a la izquierda del PSOE, que, en buena
parte, han marcado el programa progresista de Pedro Sánchez, no consiguen
presentarse unidos a las próximas elecciones generales la mayoría de sus
votantes se va a inclinar por meter en la urna la papeleta del partido del
histórico Pablo Iglesias.
Gabriel Rufián y Emilio
Delgado ya han dejado el aviso a las formaciones de izquierda. Si no se unen en
las próximas elecciones seguramente no existirán en las próximas. Avisados
estamos.
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