CINE

INCENDIES Denis Villeneuve Con lento goteo van llegando películas que nos hablan de la dolorosa situación en Oriente Próximo. No son muchos los cineastas que se atreven con el tema, a pesar, o quizá por ello, de lo enconado del conflicto. El director canadiense Denis Villeneuve lo hace, pese a la distancia geográfica y cultural, y se basa en una obra teatral del escritor libanés Wajdi Mouawad para abrirnos las puertas de un drama sórdido, áspero, como su paisaje y fotografía, y profundamente humano que habla de guerra, odio fratricida, redención y amor. Nawal (Lubna Azabal), una cristiana libanesa exiliada en Canadá, fallece, pero antes entrega dos sobres al notario Lebel (Rémy Girard), para quien ha trabajado en los últimos años y considera un padre, para que los abra en presencia de sus hijos gemelos Jeanne (Mélissa Désormeaux-Poulin) y Simon Marwan (Maxim Gaudette). La lectura de ese testamento revela la imagen de una mujer desconocida para sus allegados, una vida llena de sufrimientos y torturas por las que pasó siendo una cristiana libanesa enamorada de un palestino musulmán, al que sus hermanos asesinaron en su presencia, hecho que le hizo abrazar la causa palestina. En esas cartas les habla de un padre, que los hijos creían muerto, y de un hermano, y les ordena que los busquen. Cuando los dos hermanos se trasladan al escenario libanés de su madre y siguen sus pasos, lo que van descubriendo acerca de ella y, sobre todo, acerca de ellos mismos, se convierte en insoportable y traumático. Cuenta Incendies con un guión realmente extraordinario, cuya información se va dosificando gradualmente, que adentra al espectador en la existencia de la inescrutable Nawal y llega a su cénit cuando los dos hermanos descubren de dónde vienen, y ahí, en ese preciso momento, debería haber terminado la película Denis Villeneuve y sería casi una obra redonda, porque lo que sigue a continuación, el descubrimiento de quién es su padre y hermano carece de toda credibilidad y merma el resultado del film. Incendies fue seleccionada entre las mejores películas de habla no inglesa para optar a los óscar y se acredita como una obra fílmica notable que discurre ante los ojos del espectador como si de una intriga policial se tratara. Los actores cumplen con sus papeles y alguna de sus secuencias, como el asalto a un autocar por parte de cristianos falangistas libaneses y el asesinato de sus pasajeros musulmanes, actúan como un atroz revulsivo y dan la imagen precisa de lo que fue, y sigue siendo, ese conflicto de odios ancestrales y fanáticos en esa parte del mundo en incendio permanente. José Luis Muñoz

Comentarios

Maese_Salakov ha dicho que…
Oiga, a mí tampoco me gustó el final (por demasiado irreal, esperpéntico, cerrado), pero a posteriori me contaron una explicación que lo justifica. Usted piense en YOCASTA y en SÓFOCLES. Piense un rato, y busque analogías.

¿Qué me dice?
José Luis Muñoz ha dicho que…
Sí, pero hay que hacerlo creíble. Y ahí falla la película.