MI LIBRO

Reseña publicada en la revista literaria NARRATIVAS. Fotos de Susana Villafañe, Anita Noire y José Luis Muñoz. MAREA DE SANGRE, de José Luis Muñoz Las primeras páginas de Marea de sangre, esa presentación trepidante y directa del hecho que va a desencadenar la trama subsiguiente (la muerte de una joven extranjera que acaba de caer por un balcón), es una buena muestra del tono narrativo que va a caracterizar el resto del libro. Marea de sangre es sin ninguna duda una novela negra, una historia dura y sucia de pasiones confusas, crímenes violentos, traiciones desesperadas y cinismo, mucho cinismo. Estamos por tanto ante una obra de género que no reniega de las convenciones que le son inherentes y que gracias a la brillantez y la pericia de su autor, el experimentado José Luis Muñoz, ofrece al mismo tiempo una profunda y afilada mirada sobre la condición humana y, por tanto, sobre nuestras miserias cotidianas. Hay varios aspectos que, más allá de la propia trama argumental que no conviene desvelar, con-vierten esta obra en un magnífico ejemplo de lo que debe ser una novela de género bien construida. En primer lugar, habría que señalar a los propios personajes, unos seres en absoluto uniformes cuya catadura moral nunca aparece del todo definida, individuos esquivos con abundantes claroscuros que en unas ocasiones parecen actuar movidos por sus instintos más básicos y en otras por sus más mezquinos intereses. Otro gran hallazgo de esta novela son los diálogos: precisos, sencillos pero enjundiosos, afinados, a veces incluso polisémicos, que al mismo tiempo contribuyen a dar agilidad al libro y a dotarlo de una siempre bienvenida vivacidad. El personaje central de la trama, y alrededor del cual orbita el resto de personajes que irán apareciendo página a página, es el jefe de la policía municipal de Playa de Aro, Ismael Ortiz, un funcionario gris cuyo rutinario trabajo parece reducirse a poner multas a concejales corruptos y asistir impasible a las diversas vicisitudes que enturbian la tranquila vida invernal de un enclave turístico. Pero a pesar de su insistente búsqueda de la verdad, no estamos ante un personaje de moral in-tachable y principios inamovibles. Algunos rasgos sabiamente cincelados que aparecen a lo largo de la novela nos irán poniendo en aviso acerca de las distintas y a veces contradictorias peculiaridades que, como sucede con cada uno de nosotros, describen moralmente al personaje: Pero cuando verdaderamente se sintió molesto, violento, asediado, fue cuando descendían por la prolongada bajada de La Llagostera, atravesando el valle cubierto de pinos por el puente elevado, y ella tomó entre las suyas la mano que tocaba el cambio de marchas, la apretó con cariño inusitado, y le susurró al oído, apoyando tiernamente la cabeza en su hombro. –Te quiero. Te quiero tanto. Se arrepintió entonces de no haber tardado un par de horas en llegar cuando intentó suicidarse. (Pág. 125) La relación extraña, física, vibrantemente telúrica diría yo, que se establece entre Ortiz y su ayudante, la policía Marisol González, constituye también otro de los hilos principales de la historia, una relación confusa y fluctuante que Muñoz describe con minuciosidad y que le sirve para proponer al lector una desgarrada inmersión en el complejo mundo de las emociones y los intereses humanos. Valga como ejemplo este breve diálogo que en determinado momento tiene lugar entre ambos: –¿Qué quieres? –Hace días que no nos vemos. –Nos estamos viendo, ahora precisamente –dijo ella, con hiriente ironía. –Ya sabes a qué me refiero. –Pues no hables de verme sino de acostarme contigo. ¡Hostia con los eufemismos! –¿Cuándo nos veremos? –Te dije que habíamos acabado, y lo mantengo. No me interesas, Ismael. Bajo ninguno de los conceptos, ni como amante. –¿Hay otro? –No voy a publicar mi vida privada en un bando del ayuntamiento. Olvídame, en serio. Piensa que soñaste. –Eres una puta cabrona –murmuró, cerrando los dientes. –Y tú un pobre hombre inmaduro y desnortado. Como todos. Creo que me haré lesbiana. (Pág. 283) Pero el verdadero punto fuerte de la novela reside en el gran trabajo narrativo de su autor, José Luis Muñoz, un escritor que se expresa con manifiesta soltura dentro los márgenes de la novela de género y que en Marea de sangre hace gala de un perfecto manejo de los tiempos y da sobradas muestras de su talento para dosificar los elementos vitales del relato y mantener despierto el interés del lector hasta las últimas páginas. Marea de sangre es una novela que se enmarca sin duda alguna entre lo más granado del género negro nacional, una novela que engancha desde sus primeras páginas y nos invita a no despegar los ojos del texto hasta alcanzar el brillante e inesperado final, un colofón perfecto para una excelente novela. © Carlos Manzano http://www.carlosmanzano.net

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