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Estrategias de defensa 
Enric Juliana, uno de los periodistas a los que más admiro por su sensatez a la hora de analizar (una isla en un mar proceloso poblado por periodistas basura en nómina de los partidos) señalaba el nuevo mantra acuñado por el PP ante el diluvio de declaraciones que están haciendo sus arrepentidos, llámense Granados o Costa: Estrategias de defensa. Rafael Correa afirma que financiaba al PP con dinero B de las mordidas. Estrategias de defensa. Ricardo Costa afirma que las campañas del PP de Camps se hacían con las sustanciosas comisiones que entregaban las empresarios a cambio de obra pública. Estrategias de defensa.Francisco Granados señala que Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes estaban al tanto de todo. Estrategias de defensa. Bárcenas afirma que las dirigentes del PP sabían cómo se financiaba el partido y que M. Rajoy debe de ser el que se sospecha. Estrategias de defensa.

 Las grandes caídas en la mafia se deben a los que rompen la omertá. Algo parecido está sucediendo en el PP que a día de hoy no sabemos qué es pero sí que la gente, pese a todo, le sigue votando con la fe del  converso. El Gran Wyoming dijo que tuvieron que enterrar a Franco porque si no aún no se habría acabado la cola en su capilla ardiente. Eso de que España es un país de izquierdas no se sostiene tal cómo van los votos.

 La maquinaria del partido había conseguido desactivar a Bárcenas (no sabemos el acuerdo, quizá una velada amenaza familiar) hasta que éste ha vuelto a cantar en la causa de la Gürtel del PP valenciano. Costa y Granados cantan, Bárcenas acredita al primero como notario, y Camps y Espe (había tantas ranas en su charca que se convirtió ella misma en una de ellas) , y hasta Cifuentes, tiemblan. Cuando una banda deja a uno de los suyos en la estacada, la reacción normal es cantar cuando te trinca la policía. Mientras, desde el PP, cada vez menos partido y más banda (¿para cuándo su ilegalización?), todo son estrategias de defensa, como antes los papeles de Bárcenas eran simples fotocopias sin credibilidad. Cuando le toque el turno de M. Rajoy veremos cuál es su estrategia de defensa.


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