CINE / LO QUE ENCONTRARON, DE SAM MENDES
Documental no apto para
todos los estómagos el que nos ofrece el británico Sam Mendes, el director de American
Beauty, Revolutionary Road y Camino a la perdición, entre
otros filmes, que recoge los testimonios fotográficos de los sargentos Mike
Lewis y Bill Lawrie, de la Unidad de Cine y Fotografía del Ejército Británico,
cuando liberaron el campo de concentración de Bergen-Belsen al final de la
Segunda Guerra Mundial. Lo que vieron, y ven los espectadores que no cierren
los ojos, lo que encontraron al que hace referencia el título del
documental, es algo sencillamente atroz, el resultado de la vesania de un
régimen, el nazi, empeñado en el exterminio sistemático de seres humanos: judíos,
gitanos, izquierdistas, homosexuales, eslavos y disidentes.
Las cámaras cinematográficas
de estos dos sargentos recogen un paisaje de muerte que hace palidecer el
infierno ideado por Dante en La Divina Comedia o los cuadros de El Bosco o
Brueghel El Viejo. Frente a miles de cadáveres amontonados como desechos, y
otros, muertos vivientes al borde de la muerte (los médicos británicos debían
hacer un triaje y desechar los irrecuperables por meses de inanición), los
infames guardianes de ese centro de horror, los hombres y mujeres bien
alimentados que sometieron durante años a ese régimen de carestía alimentaria a
miles de seres humanos hasta convertirlos en despojos.
Hacer morir de hambre es
la mayor de las torturas posibles, una muerte lenta e indigna que prolonga el
dolor hasta límites insoportables. Lo recogía en Si esto es un hombre el
escritor italiano superviviente del Holocausto Primo Levi. La bala en la
nuca o la cámara de gas eran métodos letales mucho más humanos. Los esbirros
nazis de ambos sexos de ese campo del horror fueron obligados a cargar en
camiones esos despojos humanos y enterrarlos en una serie de fosas: la más
grande albergaba cincuenta mil cuerpos aproximadamente.
El documental de Sam
Mendes deberían verlo todos aquellos que hoy en día anhelan esos regímenes
totalitarios que devastaron la humanidad en el pasado siglo. Nada hemos
aprendido de todo ese horror pretérito cuando en el presente hemos asistido en
directo al genocidio de Gaza, no hemos sido capaces de detenerlo y asumimos que
sobre los cuerpos de hombres, mujeres y niños se va a alzar un despreciable
complejo turístico. La historia se repite. Auschwitz renace.






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