LOS LIBROS

EL TESTIMONIO DEL BECARIO
José Antonio Leal Canales

Editorial Algaida, 2010
336 páginas

No es un recién llegado a estas lides el excelente escritor cacereño José Antonio Leal Canales, autor con media docena de títulos publicados que, en esta novela, con la que ganó la ultima edición del Premio Ciudad de Badajoz, demuestra un perfecto dominio de la técnica narrativa y construye un thriller original que transcurre en el universo de la docencia literaria, campo que el autor conoce sobradamente por su dedicación a ella, y tiene como protagonista al escritor Pablo Romano, profesor de Escritura Creativa contratado por la universidad de Parada ─póngase aquí el nombre de cualquier ciudad de provincias ─, que es encarcelado por violación y asesinato de su alumna más brillante y se siente víctima de una conspiración de su eterno rival del claustro con el que permanentemente está enfrentado.
Con la envoltura de una novela negra, perfectamente armada, Leal Canales traspasa las fronteras del género y nos sirve una denuncia de determinadas prácticas mafiosas que practican algunas élites intelectuales y de las luchas cainitas entre iguales que ya forman parte de la idiosincrasia de nuestra piel de toro.
Un paso adelante el de Leal Canales, del que recuerdo con muchísimo agrado su novela El fuego y las cenizas, que seguro servirá para afianzar su carrera literaria de largo aliento.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

LOS AMANTES DEL HOTEL TIRANA
Pedro Antonio Curto
Ediciones Irreverentes, 2009
148 páginas

La novela con la que el vasco afincado en Gijón Pedro Antonio Curto ganó el IV Premio Nacional de Novela Ciudad Local de Loeches se puede leer como una tórrida historia de amor en la que dos amantes, la española Aida y el albanés Aslam, ritualizan sus encuentros amorosos en un hotel de una Albania que comienza a derrumbarse, o como una crónica de desengaños políticos, que van de ese viaje al pasado, a los ancestros del protagonista, combatiente por los ideales de una izquierda utópica en el bando republicano de la contienda civil española, al futuro, con su descendiente enrolado en las peligrosas bandas de delincuentes del este que asolan nuestro país.
La novela de Curto, escrita con oficio, tiene cadencia poética, hurga en los abismos de las pasiones humanas, maneja con sabiduría los resortes del erotismo y consigue, desde el principio, sumir al lector en un ambiente de desencanto en el que se palpa la tragedia que escriben a cuatro manos el personaje masculino y femenino de la historia, aunque sea con el lenguaje de las caricias.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

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