EL APUNTE

CON FALDAS Y A LO LOCO
La imagen de la semana fue sin duda la de Carme Chacón poniendo firmes a nuestras aguerridas tropas en su toma de posesión como ministra de Defensa, un supuesto que nadie se había atrevido a tachar en la quiniela gubernamental, el brillante conejo que Zapatero sacó de su chistera. Genial y surrealista jugada del mago del socialismo español en un claro guiño hacia el mundo de la mujer enclavado en una política de gestos en donde el talante y las buenas maneras van a terminar convirtiéndose en fin y no en medio. Poner al mando de los ejércitos a una chica joven, agraciada, dicharachera y, además, embarazada, es todo un puntazo que nadie se atreve a criticar, aunque nadie sabe qué vinculación tendrá la líder socialista catalana con el mundo de las armas. ¡El viva la vida!, gritado desde ese hermoso vientre gestante, frente al ¡Viva la muerte! de Millán Astray. Eso sí, esa imagen de mujer embarazada con tacones, pasando revista a la tropa e impartiendo órdenes, como si hubiera llevado galones toda la vida, va a dar a nuestro ejército una imagen todavía más amable y dará que hablar a todo el hemisferio, que quizá de eso se trate. Que todavía nos asombre una imagen como esta es buena prueba de que la mujer sigue estando subvalorada en nuestra sociedad, de que a una mujer se le exige siempre mucho más. Si una mujer puede entrar en el ejercicio de las armas, ¿por qué no puede presidir la cúpula de los ejércitos?

Comentarios

Ignacio Jáuregui ha dicho que…
Usted perdone que me cuele así en su blog, para disentir, que nunca es buena presentación; pero es que no puedo estar menos de acuerdo con la designación de Chacón como ministra de Defensa, y no sólo eso. No puedo estar menos de acuerdo con los cupos de cualquier tipo y condición, y me parece tristísimo ser guineano y estar ahí porque hacía falta un negro. Pero es que además (y como ya ocurriera en su día con Narcìs Serra) una joven catalana procedente de la izquierda más sensata, sea lo brillante e inteligente que sea, difícilmente puede reunir las cualidades inherentes al perfil del cargo, ni tomar decisiones adecuadas con el suficiente interés sobre la renovación de la flota de F-18 o la contratación de proveedores de bombas de racimo con las que arrasar el campo en Afganistán. Dirá Vd. que eso no tiene por qué depender de ella, sino de los segundos cargos y de los sucesivos mandos, lo cual no hace sino empeorarme el asunto: entonces, es que no es mucho más que un florero, una cuestión de imagen del gobierno ZP sin verdadera capacidad ejecutiva dentro de un ejército en la OTAN. Triste, que diría Pedro Aramburu.
Usted perdone de nuevo y un abrazo.