CINE

¡SON LOS ACTORES, ESTÚPIDO!




Resulta muy difícil hacer una película de ficción sin actores. Pero de haberlas, haylas. Rarezas, sin lugar a dudas. O películas en las que los actores forman parte del decorado, como por ejemplo las últimas realizaciones de ese rara avis del cine norteamericano, poeta y místico a partes iguales, el J. D. Salinger del Séptimo Arte, Terrence Malick, en las que los actores, sin guion, andan literalmente perdidos en sus películas, no saben quiénes son ni qué tomas escogerá el director, algo que tampoco sabe él mientras está rodando. Pero lo normal es que las películas tengan actores, mientras más buenos, mejor, que son los que encarnan los personajes, los hacen creíbles, nos hacen llorar o reír con ellos, son capaces de meternos en sus cuerpos y almas. Y en eso, reconozcámoslo, nos dan a los europeos sopas con honda los norteamericanos. siga leyendo en CULTURAMAS

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