MIS LIBROS

UN LIBRO ROMÁNTICO MUY ESPECIAL.
¿UNA NOVELA PARA REGALAR POR SAN VALENTÍN?
Nada mejor que regalar, o regalarse, un CORAZÓN DE YACARÉ (Imagine Ediciones, 2009) para romper con la cursilería dulzona que impera por San Valentín. Una novela mestiza, una novela de amor romántico, hasta el extremo, pero en nada rosa sino negra. Con ella gané el único premio de novela romántica que existe en este país: el de Seseña.
Ahora, a algo más de un año vista de su publicación, cuando reflexiono sobre ella, me doy cuenta que, de forma no consciente, en la novela están implícitas todas las claves de la conquista del continente americano, tema al que vuelvo una y otra vez con una persistencia extraña, porque Yacaré, la protagonista, representa a todos los pueblos oprimidos de América; Santiago O’Higins, al caciquismo que dejamos en esas tierras; mientras el terrible Nelson Correa es la brutalidad de los conquistadores.


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Una clase dominante que explota a la población indígena. Un policía torturador de vida torturada.


“Siguió hablando el doctor, pero el ingeniero se mantuvo en un silencio pasivo, escuchando aparentemente pero maquinando en su interior. ¿Qué querrá esa mujer? ¿Amor? Ha visto mi fotografía en los periódicos, se ha enamorado y me sigue a todas partes. Como un perrito. Pero es cobriza. No obstante una mujer cobriza, para aventuras fáciles, resultaba ideal. No he probado nunca con ninguna, no sé qué tacto tiene su piel, a qué sabe su exudación, ni el color exacto de sus pezones. ¿Mas negros todavía? ¿De qué color tienen la lengua? ¿Y los vellos del sexo? Rizados, negros o no tienen. Es una india guapa, tiene un cuerpo impresionante, armónico, y viste tan bien como una blanca. Pero es cobriza la chica, recién salida de la selva, casi con el flequillo de los habitantes de los calveros que se alimentan de larvas de mosca. Si me la encuentro otra vez, la abordaré. Sería un perfecto estúpido si dejara pasar esta ocasión. Porque es una cobriza guapa. Y joven. ¿Veinticinco? ¿Veintidós? Bonitos ojos violetas, bonito cuerpo que se intuye debajo de ese vestido rojo que lo ciñe como segunda piel. Trato de imaginármela sin ropa, tal como ahora está, sentada, con los muslos ligeramente separados que deben mostrar la sima oscura de su sexo, los vellos rizados que lo pueblan, la tersura de unos muslos azulados en cuya parte superior conservan la marca impresa del blúmer en la piel. Trato de imaginar sus senos sin sujetador, esos senos que aparecen juntos, ofreciéndose como fruta, por ese escote de vértigo, de mujer venal que no esconde su belleza, sobre los que una cruz dorada, de cobre recubierto con oro, brilla tanto como el extraño color violeta de sus ojos, santificando la carne que acaricia. Porque los ojos violetas son lo más inquietante de esta fémina que se ha convertido en una obsesión, los ojos violetas como los de Liz Taylor que uno cree son patrimonio de raza blanca pero ahora, con tanta mezcolanza racial, con tanta lubricidad descontrolada y sin protección, anidan en los ojos muy abiertos de esa cobriza que me mira sin disimulo de la misma forma que los de su padre, el padre de su padre, o su tatarabuelo debió mirar, muerto de deseo, a aquella cobriza guapa que se llevó a la cama y engendró esa ristra de mestizas de ojos color violeta. Podría secuestrarla, podría decirles a mis muchachos de escolta que la probaran en círculo, que le dieran luego una paliza por osada y la tiraran a un vertedero. Nadie me iba a perseguir por ello” EL CORAZÓN DE YACARÉ (Imagine Ediciones, 2009) de José Luis Muñoz

Amores eternos y amores sexuales se dan cita en un país del Trópico en el que reina una magia ancestral.
La crítica de...Xavier Borrell en EL CAMP DEL TURIA
El corazón de Yacaré
José Luis Muñoz (Imagine Ediciones)
La fascinación que nos causa el Caribe con sus sensuales mujeres (hombres para algunos), movimientos pausados, acentos voluptuosos o playas y bosques paradisíacos ha sido plasmado con excelente pluma por José Luis Muñoz en esta obra. Sin embargo como la perfección no existe, el patetismo de las clases dirigentes en dictaduras de gobiernos opresores y racistas que han machacado durante muchos años a sus habitantes, impregna de negro todo lo relacionado con sus sistemas de administración, tanto ejecutiva, como judicial y policial.
Premiado con el premio Seseña de novela romántica 2009, el autor nos cautiva con la muerte de un ciudadano de origen africano (Manuel) en manos de la policía corrupta, acusado de comunista por haber querido defender a un amigo, siendo aprovechado su corazón inerte para trasplantarlo a un acaudalado hombre de negocios blanco, saltándose las listas de espera a golpe de talonario engañando a la viuda Yacaré, aprovechando su estado de tristeza. Aunque esta tiempo después, con la ayuda de su amiga Usnavy, trazará un plan de una argucia especial para acercarse al ingeniero O’Higgins, poseedor del corazón de su marido con una pretensión misteriosa que se revela con eficacia a lo largo de la narración, llegando incluso a aclararnos la pregunta que se hacen todos los que la conocen sobre su inusual mezcla de rasgos indios con ojos verdes
Por otro lado el comisario ejecutor de todos los crímenes de estado de la novela pasará una crisis personal como si todas sus víctimas le hubieran transmitido sus maldiciones, que le harán tomar una decisión atrevida en relación con la víctima, no sin riesgo para su persona.
La síntesis del ambiente de la zona caribeña ha quedado muy bien plasmada en las paginas de este ejemplar, si bien se desarrollada en un país imaginario Macladán, en que todos sus personajes son fantaseados, a pesar del recuerdo a la memoria que hace vivir al lector de muchos reales mandatarios de esos parajes, como sería el Trujillo de la Fiesta del Chivo de Vargas Llosa o el de Gálíndez de Manuel Vázquez Montalbán.

La historia de amor de la india con su marido negro es de un misticismo absoluto y una belleza excepcional, pues no se recrea en banalidades sexuales, haciéndonos disfrutar del proverbio de que “Sin dinero también se puede ser feliz”, llegando incluso a decir la protagonista Yacaré en uno de sus diálogos “Éramos tan felices, que algo malo tenía que pasar”, y pasó.
A grandes rasgos, en esta fábula a pesar de la acusación a la corrupción más salvaje que hace el autor, nos queda en el paladar una delicia con un final aceptable, en que los protagonistas tienen muy marcados sus papeles, habiéndolos desarrollado la pluma del prosista a la perfección, haciéndose merecedor del premio al que ha sido distinguido, y de la buena opinión que adquirirá de los lectores abiertos a modernas historias de amor, no ausentas de malas experiencias, tan reales como la vida misma.


Una misteriosa mujer persigue a un hombre para arrancarle el corazón

LA ENTREVISTA DE CELIA SANTOS PARA MÁS QUE PALABRAS
El pasado mes de enero salió a la venta EL CORAZÓN DE YACARÉ, la última novela de José Luis Muñoz, un autor polifacético, sin ataduras, que escribe lo que quiere y le apetece, entre sus obras podemos encontrar novela negra, fantástica, erótica, histórica…
Salmantino de nacimiento, catalán de vocación y granadino por afición, se considera a sí mismo tozudo y perseverante, amante de la montaña, en concreto del Valle de Arán. Adora viajar y superar cuestas en bici. No fuma ni bebe, su único vicio; escribir ya que según él “es una adicción muy fuerte, hasta el punto de que no sé vivir sin hacerlo”.
Nos contó algunas cosas sobre su novela.
P - Novela negra, social, romántica… ¿Dónde clasificarías tú El corazón de Yacaré?

R - Pues creo que, sin yo quererlo, tiene un poco de todos esos géneros, y que se da de una forma natural, porque lo requiere la historia argumental de la novela. Es novela romántica, por supuesto, porque habla de una relación sentimental muy fuerte, que va más allá de la muerte ese corazón de Yacaré a que hace referencia el título, pero también es novela negra y, como novela negra, novela de denuncia social de un estado de cosas de Latinoamérica, ,

P - Yacaré es la protagonista de tu novela. Ella es una mujer hermosa pero le pusiste el nombre de un animal un poco feo ¿De dónde salió ese nombre?

R- Me dejé guiar por el oído. Me gusta, y mucho, la sonoridad del nombre, Yacaré, que inmediatamente te transporta a un territorio de sensualidad y mágica. Luego, cuando ya había bautizado a la hermosa protagonista de mi novela caí en la cuenta de su significado. Decidí mantenerlo e introducir algunos párrafos que hablaban de la actividad depredadora de esos caimanes sudamericanos en las piscinas de Macladán, mi país inventado. Curiosamente se convierte en una premonición de lo que sucederá, porque el yacaré se torna agresivo y letal como comprobará el lector que se adentre en mi novela. En los países de América Latina se dan nombres muy extraños, el mismo de su amiga íntima, la rubia Usnavy, que es un nombre muy común que toman de los barcos de la flota USA que recalan en sus puertos. Con que haya una Yacaré, la mía, me doy por satisfecho. Quizá, a partir de ahora, se empiecen a bautizar con ese nombre al otro lado del océano.

P - Evidentemente, ella es el personaje más atractivo de la novela, pero reconozco que mi favorito es Nelson Correa, el policía encargado de la investigación. ¿Tienes algún favorito?

R - En eso coincido contigo. Nelson Correa es al que más aprecio, desde el punto de vista literario. Vive la eterna contradicción y el mal de conciencia que persigue a todos aquellos que, perteneciendo a una clase social, sirven como esbirros de la opuesta. Además, en el personaje, aparte de su brutalidad congénita, hay una cierta ternura, y hasta enamoramiento de la india, cuando la tiene a su merced, torturada, y desiste de violarla.

P - Sí, eso me llevó a una reflexión; ella utiliza sus "armas de mujer" para conseguir su objetivo, pero, ¿no son quizá son sus encantos innatos y que ella parece conocer, los más peligrosos?


R - La belleza de buena parte de las mujeres latinoamericanas reside en su natural sensualidad que les otorga, como un regalo, el Trópico. Yacaré es muy atractiva, aunque ella no haya reparado en ello hasta que comprueba como Santiago O’Higgins, el ingeniero, pierde los papeles con ella.

P - ¿Por qué Macladán y no un país real?

R - Bueno, en anteriores novelas ambientadas en Latinoamérica, como ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRÍGUEZ PACHÓN o LA CARAQUEÑA DEL MANÍ, utilizaba ubicaciones concretas que conocía por haber viajado, respectivamente, a La Habana y Caracas. En esta, como jugaba también el elemento fantástico y me refería a todos los países torturados de Latinoamérica, en los tiempos de las salvajes dictaduras militares auspiciadas por Estados Unidos, decidí inventar un país que fuera la síntesis de todos ellos, y un dictador, Duarte, que no sale pero al que se nombra constantemente, que fuera la suma de todos ellos. De forma inconsciente me he inspirado en la República Dominicana, aunque la República Dominicana está bañada por el Caribe, es una isla, y Macladán parece estar en tierra firme. Podría ser perfectamente El Salvador, o Guatemala.

P - ¿Has visitado esos países?

R - No. De Latinoamérica conozco México, Cuba, Brasil, Colombia y Venezuela, y de cada una de esas visitas salió novela, algunas todavía por publicar.

P - Vaya, parece que los viajes te inspiran...

R - Pues es algo evidente. Mis novelas se pueden leer, casi todas, como libros de viajes. Un libro es un viaje al interior de sus protagonistas. El viaje es algo muy literario. La vida es un viaje... Y mi fijación a hacerlo a Latinoamérica no la entiendo a no ser que un antepasado mío, por mi parte extremeña, quedara perdido por aquellas selvas desde 1492

P - Tratas un tema muy escabroso en la novela, y es el tráfico de órganos. ¿Cuánto hay de verdad y cuanto de leyenda urbana?

R - Bueno, creo que desgraciadamente lo que aventuro es bastante real. Buena parte de las mujeres víctimas del feminicidio de Ciudad Juárez aparecen sin sus órganos que, evidentemente, son vendidos a hospitales sin escrúpulos que pueden pagarlos, los norteamericanos de al otro lado de la frontera, las clínicas privadas que compran órganos para hacer sus trasplantes a sus ricos clientes. Y no sólo en ese territorio. En Rusia también sucede, un día leí el diario que a un tipo lo secuestró una ambulancia en la calle para llevarlo a un hospital en donde lo iban a vaciar para venderlo a trozos; tuvo la suerte de despertarse a tiempo de la inyección que le habían puesto y saltar en marcha. El se salvó, otros no lo han contado.
Hay otras teorías que giran sobre lo mismo, la realización de películas snuff, un comercio clandestino que mueve mucho dinero y que se nutre de todas estas aberraciones. La maldad humana no tiene límites

P - Repasando un poco tu bibliografía, he podido ver que has probado con varios géneros literarios. ¿Te consideras un escritor polifacético o es que no terminas de definirte?

R - Vázquez Montalbán, al que admiraba tanto como persona como escritor, hizo una reflexión acerca de mi obra al poco de conocerme, cuando prologó de forma generosa un libro de relatos titulado LA LANZADORA DE CUCHILLOS y que publiqué un año antes de ganar La Sonrisa Vertical, y dijo que estaba en crisis de ubicación, y así es, y frecuento todos los géneros literarios, porque he escrito novelas eróticas, históricas, fantásticas, negras, sobre todo negras, y me siento cómodo en los géneros, pero violando siempre sus reglas. Escribo por placer, sobre todo, y por ese mismo placer intento no repetirme nunca con mis novelas, y así he saltado de la Alemania nazi de EL MAL ABSOLUTO, a la cálida y pasional Latinoamérica.

P - ¿Prefieres seguir "volando libre"?

R - Pues sí, saltando de un género a otro, sin ataduras a personajes fijos, por ejemplo, que tienen otros autores de novela negra, algo que a mí me produciría cansancio. Además no puedo tener personajes fijos entre otras cosas porque los míos suelen terminar de muy mala manera y no admiten secuelas a no ser que sean de ciencia ficción, resucitándolo en otra dimensión.

P - 22 novelas y 16 premios literarios. Eso es vicio. ¿Te pone, lo de ganar premios o eres como las estatuas de las Ramblas, que si no le das una moneda no se mueven?

R - ¡Vaya símil! No, el recurrir a los premios es por una serie de razones muy simples. Primero, ganar un premio siempre es un honor literario, concita, de buenas a primeras, una mayor atención mediática. Cuando gané La Sonrisa Vertical, por ejemplo, salieron docenas de entrevistas, reseñas, noticias, que encuaderné en un libro de 200 páginas. Toda la prensa habló de ese premio y yo creí que tenía el mundo a mis pies. Me equivoqué, claro. El proceso de enviar un libro a una editorial es largo y desalentador, no sabes cuando te contestarán, ni si lo harán, si lo perderán, si pasarán de tu novela; si lo envías a un premio sabes que en un plazo breve, y en un día concreto, te dicen si lo has ganado o no. Los plazos son mucho más breves. Y la tercera razón, al margen del prestigio, es que los premios literarios te dan bastante más dinero que los adelantos editoriales que están por los suelos. Así que creo que mi elección de concurrir a los premios, y ganar algunos, es correcta.

P - Pero para ganarlos tienes que ser el mejor ¿Te consideras buen escritor?

R - No soy yo quien para decirlo, sería una vanidad enorme calificarme como buen escritor. Eso siempre lo decide el tiempo, y quizá cuando yo ya no esté aquí para saberlo. Me considero un escritor con un perfil determinado, que suele enganchar al lector con sus historias, que disfruta escribiéndolas y que transmite algo con sus obras. Si una obra literaria no altera al que la lee, pues es que no tiene corazón. En mis novelas busco conmover, horrorizar, erotizar, sacudir al lector, pero no las escribo por eso sino por propia satisfacción personal, porque creo que es algo que debo contar, que lo tengo dentro de la cabeza y debe salir transformado en libro,



P - Pues a mí ha habido etiquetas de champú que me han conmovido más que muchas novelas...

R - Sí, y anuncios televisivos que son mejores que cualquier película, aunque eso era antes, cuando había buenos creativos. De todas formas me cuesta encontrar novelas que me gusten, aunque últimamente di con una, EL MAPA DEL TIEMPO, de Félix J. Palma.

P - ¿Y que me dices de las editoriales? 26 libros y 16 editoriales distintas. Muy poca fidelidad veo en ti. ¿Huyes de los compromisos editoriales?

R - Creo que son ellos los que huyen de mí, con excepción de Algaida, con los que he publicado cinco novelas y en la que me siento muy a gusto, pues es una editorial que publica maravillosamente bien y distribuye a la altura de sus publicaciones. De todas maneras hay comportamientos editoriales incomprensibles, como el de Tusquets, que no me publicó ninguna novela más a pesar de haber ganado La Sonrisa Vertical, su premio, y de haber vendido más que bien el libro que ya va por la tercera edición y 37.000 ejemplares.

P - O sea, que nunca te veremos como ganador de esos grandes premios que otorgan algunas editoriales en España por los que cualquier escritor mataría.

R - Tiempo al tiempo. Como siempre digo, la del escritor es una carrera de fondo que la gana el que más resiste. Lo importante es estar presente casi cada año, publicar lo que vayas escribiendo. Si te cae un premio de los gordos, pues bendito sea. Gané el Azorín cuando era un premio importante, pero no daba tanto dinero como ahora, y además no lo publicaba Planeta. Con publicar, ganar dinero para viajar y ganar lectores, hablar con ellos en las ferias, ya me conformo.

P - Intuyo que alguna novela has presentado a dichos concursos...

R - Pues sí. Y he quedado finalista, entre los diez, entre los tres últimos antes de ser eliminado, en dos Fernando Lara, en un Ateneo de Sevilla, en un Ciudad de Torrrevieja, lo que me ha hecho viajar, alojarme en hoteles maravillosos y disfrutar de cenas exquisitas que para mí no lo han sido dado el estado de nervios de mi estómago. En un Fernando Lara estuve a punto del infarto cuando mi novela cayó casi al final del premio. Y un secreto de ese premio que siempre cuento. ¿Sabes cuál fue la segunda novela que cayó después de la mía para quedar ganadora Ángeles Caso?

P - Dímelo tú...

R - Pues la novela más vendida y traducida, el éxito más rotundo de la literatura española: LA SOMBRA DEL VIENTO de un desconocido, por entonces, Ruiz Zafón que Planeta no sabía si publicar o no, y al final lo hizo y ya ves cómo le salió de bien la jugada.

P - ¡Para que veas! No ganó el premio pero salió ganando…

R - Desde luego, porque la novela de Ángeles Caso no fue ningún éxito ni de ventas ni de crítica. Siempre hay un elemento mágico en eso del éxito literario, que nadie realmente sabe dónde esta, y que te puede sobrevenir por sorpresa, de la noche a la mañana. Pero eso es soñar y yo a lo mío, que es escribir y procurar hacerlo lo mejor posible.

P - Promocionas mucho tu trabajo por Internet. ¿Funciona o es una excusa para ligar?
R - Ja. Lo hago porque funciona. Sé que se han vendido algunos puñados de mis últimos libros gracias a que los he promocionado por Internet, que en Sant Jordi se vendieron todos los libros de Negra y Criminal seguramente porque hice mucha publicidad de ello, que en las últimas Ferias del Libro de Madrid, a la que voy a asistir también este año y estaré en la caseta de Estudio en Escarlata el sábado 30 de mayo, de 12 a 14 horas, pues firmo más desde que sale la noticia en Internet. ¿Se liga? Más por facebook, gracias a una foto que me hizo una amiga y en la que salí milagrosamente favorecido.



P - ¿Te tratamos bien los críticos?

R - Entre los críticos hay de todo. Cuando empecé hubo unos cuantos que, antes incluso de nacer, quisieron ahogarme. Fue algo doloroso y curioso leer cosas muy acres y duras de gente que no te conocía de nada y además te leía muy mal. Con BARCELONA NEGRA un tipo de un diario extinto de Barcelona, El Diario de Barcelona, llegó a tacharme de filonazi, anticatalanista - porque no me gusta la Sagrada Familia - y augurarme que no publicaría más después de insultar al jurado que me dio el premio Azorín y decir que estaba borracho. Bueno, pues yo sigo aquí, con 25 libros, y él no sé ni me importa adónde se largó. Otra periodista, esa de El País, me tiene especial odio y no sé por qué. Creo que la maté en LIFTING, en donde ajustaba cuentas con toda esa gente. Excepto ese espinoso comienzo literario, luego las críticas fueron buenas, y hasta muy buenas, como unas cuantas que aparecieron sobre LA CARAQUEÑA DEL MANI en Culturas de La Vanguardia, y también con EL MAL ABSOLUTO. Y las críticas de los franceses con ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRIGUEZ PACHÓN están siendo muy buenas.

P - ¿Qué te inspira?

R - Pues las fuentes de la inspiración son aleatorias. A veces es una noticia leída en un periódico, la escena de una película, un libro que estoy leyendo, un recuerdo que tengo en la mente, una frase que me viene a la cabeza y de la que arranca la narración, o una inspiración casi divina. Una vez me ocurrió que me puse a escribir casi al dictado, de no se sabe quién, una novela y no paré de escribir hasta que la terminé. Fue la novela escrita de un tirón, en poco menos de 16 horas sin interrupciones. Algo raro. A veces es algo, en teoría, muy cerebral y estructurado, como es el caso de LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, que parte de un encargo, pero luego todo el esquema se altera, los personajes se rebelan, los que hay tienen que morir se resisten a hacerlo. El proceso de la creación realmente es una novela de aventuras, no sabes por donde te va a llevar.

P - Tu autor favorito…

R - Si sólo tengo que citar a uno pues te diré que Julio Cortázar. Leyéndolo, en mi época universitaria, me animó a escribir, aunque creo que he escrito desde que aguantaba un bolígrafo entre mis dedos, dese siempre.

P - Tu novela imprescindible…

R - Pues te la digo sin dudar porque es la que más me ha impresionado. BAJO EL VOLCÁN de Malcom Lowry.

P - ¿Qué libro hay ahora mismo en tu mesita de noche?

R - LA RESACA DEL AMOR, un desternillante falso ensayo de mi amigo Juan Bas, el escritor que más me hace reír, el único que fue capaz de que no me diera cuenta de que mi avión despegaba y aterrizaba.

P - ¿Cuál será tu próxima novela?

R - No, será no, es. OTUMBA, título resonante que gira en torno a la Noche Triste y toda la épica de la conquista de México por Hernán Cortés, un viejo proyecto que he cogido de nuevo, tras tenerlo abandonado por loa endiablados nombres de los personajes aztecas que ya voy dominando. Será una novela con dos puntos de vista entrecruzados, aztecas y españoles, muy épica, al estilo de lo que fue LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO. Voy por la página 300 y no sé cuántas tendrá.

P – Muchas gracias, José Luis por tu tiempo y mucho éxito con la novela.



Un amor que está mucho más allá de la muerte y cruza todos los límites de la racionalidad.

ANIKA ENTRE LIBROS

Ficha realizada por Joseph B. Macgregor

EL CORAZON DE YACARE
(El Corazón de Yacaré, 2009)
José Luis Muñoz

Editorial Imagine Press
1º Edición: marzo de 2009
Género: Policíaca - Novela negra
ISBN: 978-84-9671-527-1
220 Páginas


Opiniones de lectores

Joseph B. Macgregor (Registrado)
La novela se sitúa en Macladán, país imaginario situado en el Caribe, gobernado por una cruel dictadura. Yacaré de Wilson Frades, queda gravemente afectada por la muerte de su “negro”, víctima de un atroz e inhumano interrogatorio policial. En el cadáver, Yacaré descubre un cicatriz en el pecho por lo que decide investigar. Cuando se entera de que el corazón de su amado ha sido trasplantado al ingeniero Santiago O'Higgins, uno de los hombres más ricos y poderosos del país, Yacaré pondrá en juego todas sus “armas de mujer” para llevar a cabo su venganza
Aunque “El corazón de Yacaré” ganó la IV edición del Premio Internacional de Novela Romántica Villa de Seseña (Toledo) pienso que la trama es resultado más bien de una mixtura de géneros (policíaco, erótico, novela negra, crónica periodística de sucesos…). Posee además un alto grado de crítica social y política, así como una ambientación exótica en un país tropical, ubicado en el Caribe, dos elementos que dotan a la historia de un enorme atractivo y que me han evocado de inmediato algunas novelas de Alberto Vázquez Figueroa parecidas como “El perro” o “Marea Negra”, cuyas intenciones o enfoques eran muy similares.

“El corazón de Yacaré” es una narración coral en la que capítulo a capítulo cada uno de los personajes del conflicto se van pasando el testigo de la narración y van contando desde diferentes puntos de vista los diversos acontecimientos que jalonan esta historia de amor y venganza. Además, cada uno de ellos a su modo se me antojan como piezas de un mismo puzle que una vez encajadas o ensambladas nos permiten desvelar los intríngulis de un país dictatorial, que aunque es imaginario sus métodos de represión y castigo no están para nada alejados de la realidad, sino que son muy similares a los utilizados por cualquier dictadura iberoamericana presente o pasada.

Las principales cualidades de esta novela residen no sólo en esta amplitud de miradas o de voces, que nos permiten tener un excelente visión de conjunto del conflicto, sino además porque es una narración ágil y en la que las diferentes situaciones (violentas, sentimentales, eróticas o gore) están descritas en su justa medida y con una potente capacidad para trasmitir al lector todo tipo de emociones: indignación, ternura, asco, repulsión, morbo, dolor…

Joseph B Macgregor
Un país sometido a una dictadura salvaje y sanguinaria.

LA BIBLIOTECA IMAGINARIA
Título: El corazón de Yacaré
Autor: José Luís Muñoz
Editorial: Imagine Ediciones
Págs.: 220
Precio: 15 €

Hubo un tiempo, antes de que la ciencia se empeñara en explicarlo todo, en el que los seres humanos vivíamos convencidos de que el amor, así como el resto de los sentimientos, residían en nuestro pecho, justo en el corazón. Y aunque ahora sepamos que en realidad todo está en nuestra cabeza, aún nos cuesta creerlo cuando el músculo palpitante que habita en nuestra caja torácica se acelera al ver llegar a la persona amada. De esto sabe mucho, sin duda, Yacaré, la protagonista de El corazón de Yacaré, la obra de José Luís Muñoz ganadora del Premio Seseña de Novela Romántica 2009.

En Macladán, un ficticio país sudamericano, las cosas siempre salen según lo previsto: los ricos son cada vez más ricos, los pobres viven en chozas, apartados de la gran urbe, y si alguna vez alguno de estos indeseables intenta rebelarse, ya sabe lo que le espera. Y, sin embargo, algo extraño pasa últimamente, algo ha cambiado en la vida del ingeniero O’Higgins desde que saliera del hospital tras una operación de emergencia: una mujer de rasgos indígenas, siempre vestida de rojo y con tacones altos, no deja de seguirle allá donde va. ¿Qué podrá significar?

En Macladán, ese país sudamericano con un régimen totalitario, en el que los policías siguen órdenes muy precisas cuando el supuesto delincuente es un rebelde que se opone a la injusticia reinante, el mestizaje no está muy bien visto. Sin embargo, precisamente el mestizaje, la mezcolanza, es lo que mejor define la narración en esta novela, por varias razones. Diremos, en primer lugar, que no se puede ubicar esta pieza dentro de un solo género literario, pues si bien el amor y el erotismo están muy presentes, danto pie al género romántico, también lo están los tintes negros del género policiaco. Y si además tenemos en cuenta que Macladán es un país ficticio con una vida cotidiana muy similar a la de otros países sudamericanos actuales, ¿por qué no hablar también del realismo y la literatura de denuncia social?

En segundo lugar, El corazón de Yacaré no es una historia narrada por una sola voz, sino que son varias las que encontramos, comenzando por un narrador externo, ajeno a la acción, que da paso a capítulos guiados por la propia Yacaré, el ingeniero O’Higgins y hasta el joven inspector de policía Nelson Correa. Esta curiosa diversidad de puntos de vista no hará otra cosa que enriquecer una trama ya de por si interesante, por el grado de apasionamiento que encontramos en estas páginas. Es más: probablemente, con un solo narrador, no se hubiera conseguido el mismo efecto de cara al lector.

Diremos, también, y para finalizar esta enumeración, que incluso los capítulos en sí parecen querer mezclarse entre ellos, o al menos rebelarse en cuanto al orden que podría parecer lógico, contagiados, quizá, por el espíritu salvaje de una mujer indomable.

¿Y quién es Yacaré en realidad? ¿Es una mujer fatal de las que salen en las películas americanas? ¿O simplemente una mujer sencilla y enamorada, que se esfuerza por conseguir un fin que la obsesionará hasta la muerte? ¿Lograrán comprenderla el ingeniero O’Higgins, ese magnate de las telecomunicaciones sin escrúpulos, o Nelson Correa, el policía de técnicas implacables y conciencia intranquila? ¿Porqué ellos se sentirán irremediablemente atrapados en sus redes?

Espero que dentro de un tiempo seáis capaces de contestarme a estas preguntas, después de atreveros vosotros mismos a adentraros en El corazón de Yacaré, una novela de amores tremendamente intensos, más allá de la razón y de la propia vida; pasiones incontrolables, sentimientos encontrados e injusticias que no pueden repararse, que hará que vuestros propios corazones, o el lugar de la mente donde vuestro espíritu resida, de más de un vuelco, en señal de absoluta rebeldía.

El amor es un sentimiento extraño: a veces es tranquilo y sosegado; otras tantas, se desboca, haciendo que nuestra razón se nuble por completo. En todo caso, el amor, el más grande de los sentimientos humanos, siempre es mejor vivirlo a que te lo cuenten. Y lo mismo se puede decir de novelas como El corazón de Yacaré: no esperes a que te la sigan contándola, simplemente léela por ti mism@.

Cristina Monteoliva


Una novela coral a tres bandas que el lector ha de armar en su mente a medida que lee. Un policía que, perteneciendo a una clase social, se vende a sus enemigos: Nelson Correa.

Miércoles 6 de mayo de 2009
EL CORAZÓN DE YACARÉ - JOSÉ LUIS MUÑOZ.
TÍTULO: El corazón de Yacaré.
Autor: José Luis Muñoz.
Editorial: Imagine Ediciones.
ISBN: 84-9671-527-2.
Nº de páginas: 220.

Reseña realizada por Celia Santos.

En Latinoamérica existe un país imaginario, Macladán, gobernado por el general Duarte. Él, a través de sus sicarios, sobre todo de la policía, mantiene el “control” de sus habitantes como lo hicieron otros muchos dictadores en América latina durante décadas.

El director de la compañía telefónica del país, Santiago O’Higgins, se siente amenazado por una india hermosa y menuda a la que se encuentra allá donde va. Obsesionado con un secuestro y obsesionado por la presencia de Yacaré, encarga a Nelson Correa, un policía especializado en “interrogatorios” que averigüe quién es la misteriosa joven.

Quizá lo que descubra no sea de su agrado, pero será el propio O’Higgins quien descubra la verdadera naturaleza de las intenciones de la joven.

“El corazón de Yacaré” ha sido galardonada con el Premio Ciudad de Seseña de Novela Romántica 2009. Hablar de novela romántica nos hace pensar, inevitablemente, en novela rosa. Tendemos a creer que una novela con tintes negros, políticos y sociales, como es ésta, tiene que estar reñida con el amor o los sentimientos.

Pues bien, como en la vida misma, esta novela nos regala todos esos ingredientes. Quizá esto pueda llevar a pensar que esta historia es un refrito de todos los géneros, pero lo cierto es que, todos esos elementos están entrelazados de forma que la narración resulta embaucadora. Una de esas novelas de lectura fácil, que no banal, con las que pasar una deliciosa tarde.

A la política, la denuncia social y el género negra, se unen, como he dicho antes, el romanticismo, pero el romanticismo crudo, sin florituras. La joven Yacaré y su marido, el negro Manuel Wilson Frades se aman con locura, con esa locura que, como dice la propia protagonista, “te asusta, porque intuyes que será breve ya que si dura enloquecerías por demasía, por sobreabundancia”.

El autor acaricia el erotismo, potenciado en ocasiones por la atmósfera de miseria que envuelve algunos capítulos lo cual hace que no sea necesario recrearse más en el tema.



El retrato de un país que, aunque imaginario, a todos nos viene a la cabeza al menos un par de naciones bien reales, es un fantástico ejercicio de imaginación, tanto en descripciones físicas como sociales.

Todos los personajes tienen una historia que contar, todos son imprescindibles y aunque utiliza la primera y la tercera persona para la narración, cada uno de ellos está perfectamente definido.

No se entretiene en excesivas descripciones y deja gran parte de la historia a merced del lector, lo que hace que a veces se eche de menos algo más de la historia.

El autor intenta entrar en el lado sórdido de la naturaleza humana, desvelar aquellos instintos dormidos en lo más recóndito de nuestra mente.

Pero quizá lo que más me ha llamado la atención, es la facilidad con que es capaz de trasmitir los sentimientos de otra persona. Algo que ya de por sí complicado, pero cuando es un hombre el que tiene que narrar el deseo, la pena, la felicidad, la aberración, el asco, el desprecio y el odio de una mujer, la cosa es mucho más difícil. Conseguir traspasar la piel y llegar hasta el corazón.

En definitiva, que más que una novela de amor, yo diría que estamos ante una novela de sentimientos. Pero eso sí, sentimiento irracionales, dementes y auténticos.

Una mujer apasionada y enloquecida por la muerte de su esposo: Yacaré de Wilson Frades.


ENTREVISTA PUBLICADA EN LLEGIR EN CAS D’INCENDI
- En el corazón de Yacaré, la denuncia es constante hacia todo el mal que se ha hecho a los países latinoamericanos por parte de las dictaduras ¿Lo haces en un país imaginario para poder generalizarlo más?
Los males de Latinoamérica arrancan con la conquista, del mismo modo que los males de África lo hacen con la colonización. No es casual que escribiera una novela histórica sobre el descubrimiento que era muy crítica con el proceso. De esa época viene el caciquismo. La mentalidad española era la de enriquecerse a toda costa, expoliar los territorios. Muchas de las grandes fortunas vienen de entonces. Pero, en efecto, la situación de Latinoamérica se hizo sangrante durante las dictaduras que asolaron buena parte del continente durante el pasado siglo, auspiciadas por Estados Unidos, su época más tenebrosa de dictaduras militares que masacraron a la izquierda. Ahora la situación ha mejorado, fundamentalmente porque Estados Unidos ha mirado hacia otra parte, Oriente Próximo, y estamos viendo gobiernos democráticos de izquierdas e indigenistas, por fin. El corazón de Yacaré está localizada en esa época y, como bien dices, Macladán es un país imaginario en donde están contenidos todos.
- La pasional historia de amor de sus protagonistas se puede dar en cualquier lugar del mundo, aunque en el Caribe se vive de una forma especial ¿Lo crees así?
Existen unas condiciones mágicas en el Caribe para que las historias de amor sean tan pasionales y sensuales. Lo da la misma naturaleza paradisiaca de muchos países y esa mezcla racial y cultural. El mundo de los sentimientos se exacerba, no tiene los límites que se imponen, por ejemplo, en Europa. El Caribe es clima, paisaje, una determinada forma de vivir el momento, y eso tiene su correlación en el amor.
- En cuanto al mal Absoluto a la hora de enfrentarse a la narración de los hechos desde el punto de vista del nazi y del judío, ¿cuál de los dos fue el más difícil a la hora de ponerse en su piel, de meterse en su mente para contar su historia? ¿El metódico asesino en serie, el criminal de guerra nazi o el pobre judío, víctima de la barbarie, que se siente más culpable que su propio verdugo?
Lo más duro fue, sin duda, meterse en la piel del verdugo nazi y argumentar y justificar desde su punto de vista, pero al mismo tiempo fue estimulante por lo que tenía de desafío meterse en la piel de alguien diametralmente opuesto como es Gunter Meissner. Ser Yehuda Weiss fue descender a los infiernos, una experiencia horrorosa que he tratado que el lector comparta conmigo para que tome conciencia de lo que fue aquello, una planificada destrucción masiva de seres humanos efectuada con una crueldad retorcida e inimaginable. No intenté ser maniqueo sino objetivo, que fuera el lector el que juzgara.
- Al escuchar las explicaciones antagónicas de los dos protagonistas, la periodista está en el punto medio, sin saber hacia dónde dirigirse, indignándose con la situación vivida en su país en aquella época. ¿Son las tesis sostenidas por la periodista las más parecidas a lo que piensa el autor en realidad? ¿Crees que cualquier persona, en circunstancias análogas, podría conducirse como alguno de los personajes principales, ya que el mal absoluto es algo innato que tenemos oculto?


La periodista se plantea dudas, y siente cierto horror cuando, en un momento determinado, Gunter Meissner le dice que ella habría hecho lo mismo de vivir en aquella época. Una de las claves de la novela, pienso yo, es declarar que no somos inocentes de lo que hagan nuestros gobernantes porque, en unos casos, los elegimos y, en otros, los soportamos sin hacer nada por cambiarlos. Es muy fácil atribuir los errores y las barbaries a una clase dirigente y exonerarnos de ellas. En todos los grandes crímenes de la historia de la humanidad han colaborado, por activa o por pasiva, poblaciones enteras. Mientras Hitler barría media Europa era aclamado y muchos se apuntaban a la caza del judío o miraban hacia el otro lado. Hay en todos nosotros una especie de gen del mal que se activa en determinados momentos, cuando la sociedad nos da carta blanca y sabemos que nuestras maldades no sólo no tendrán castigo sino que serán recompensadas. Lo hemos visto en Ruanda y en Yugoslavia.
- En el conjunto de tu carrera hay novela policíaca, thriller histórico, novela romántica, novela erótica, ¿Con cuál te sientes más identificado? ¿Prefieres alguno por encima de los otros?
La novela negra es una especie de cajón de sastre en donde cabe todo, es la novela social del siglo XX y XXI, la heredera de las novelas de Balzac y Zola, que permiten diseccionar la sociedad en la que vives, denunciar las injusticias, puede ser muy versátil, y tiene una gran ventaja sobre otro tipo de novelas: que entretienen. Hoy en día buena parte de las novelas que hay en los anaqueles de las librerías son género negro. La novela erótica es complicada, porque siempre estás al borde de la vulgaridad en la que no puedes caer. Aunque confieso que el que más satisfacción personal me ha dado ha sido la novela histórica, que me ha permitido viajar al pasado, vivir en una época apasionante y meterme en la piel de unos aventureros, los conquistadores, cuyas experiencias debieron ser de una intensidad extraordinaria y se enfrentaban a lo desconocido a miles de millas de su tierra.
Muchas Gracias José Luis, te deseamos mucha suerte con tus novelas.
Xavier Borrell y Armando Rodera

Un empresario todopoderoso para el que el país es una enorme finca: Santiago O’Higgins.

ENTREVISTA PARA LA BIBLIOTECA IMAGINARIA

Tenemos el placer hoy, en La Biblioteca Imaginaria, de ofreceros la entrevista que tan gentilmente nos respondiera José Luís Muñoz hace unos días. José Luís ha ganado recientemente el Premio Seseña de Novela Romántica 2009 con su novela El corazón de Yacaré (novela que más tarde revisaremos, como siempre).Pero éste no es un premio en su haber. Efectivamente, el talento de este salmantino de nacimiento, actual residente en Granada, no podría pasar desapercibido de ninguna manera, de ahí su notable éxito.
Sin más dilación, aquí van las respuestas del autor. Espero que las disfrutéis tanto como yo:
¿Qué ha supuesto para ti ganar el Premio Seseña de Novela Romántica 2009 con El
Corazón de Yacaré?
Un montón de cosas positivas. Cuando leí las bases, pensé que la novela, que la había terminado hacía unos meses, encajaba perfectamente en la filosofía del premio, porque era una novela romántica, y creo que lo es mucho, lo que no quiere decir, en absoluto, que sea cursi o rosa. Además el premio me ha puesto en contacto con una editorial pequeña, Imagine, pero que, como su propio nombre indica, tiene muchas ideas en perspectiva y proyectos en los que me gustaría colaborar.
Éste no es el primer premio que has recibido con una de tus novelas. ¿Te sientes un
escritor de concurso?
Siempre digo que le debo mucho a los concursos literarios y, en ese aspecto, éste es un país privilegiado que da muchas oportunidades a los escritores. Si no hubiera ganado, el mismo año, en el 85, dos premios literarios de cierta envergadura como el Tigre Juan y el Azorín, seguramente habría tirado la toalla. Recibir premios estimula, sitúa el foco sobre tu obra literaria, le da más difusión.
¿Dónde buscas la inspiración?
La inspiración no tiene reglas y es imprevisible. Puede surgir de la página de un diario, de una frase que, misteriosamente, te llega a la cabeza, de un perfume que te transporta, de una película o un libro que estimula tu creatividad, de vivencias propias que disfrazas y conviertes en ficción. La de EL CORAZÓN DE YACARÉ vino a través de un relato muy antiguo, que tenía aparcado, volví a leer y me di cuenta que se había quedado corto, que daba muchísimo más, para una novela.


¿Has estado alguna vez en Macladán?
Sí, he estado muchas veces en Macladán. Es un territorio de ficción pero que está hecho de muchas realidades. Es un país que es la síntesis de toda Sudamérica explotada, sacudida, en el pasado, por feroces dictaduras, y que se restaña ahora sus heridas. Mi literatura, en buena parte, está ligada al continente americano que, realmente, me fascina en todos sus aspectos, como paisaje y paisanaje. Lo he visitado literariamente en 1492, con LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, y lo he seguido haciendo con ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRÍGUEZ PACHÓN, ambientada en Cuba, LA CARAQUEÑA
DEL MANÍ, en Venezuela o LLUVIA DE NÍQUEL, en USA.
¿Y te has cruzado con Yacaré alguna vez? ¿Qué le dirías, si eso fuera posible?
Yacaré es el paradigma de la mujer indígena, bella y salvaje, explotada y perseguida desde los tiempos de la conquista, cuando literalmente las cogían. Es un tipo de mujer sencilla y sensual, apasionada y leal, de la que uno se puede llegar a enamorar perdidamente a pesar de las diferencias culturales. Es, salvando las distancias, parecida a la caraqueña del Maní, muy mujer, en un sentido que en América tiene mucha vigencia y en Europa poca. Me he cruzado con la imaginación, con la vista, pero no le he dicho nada, por si acaso, como tampoco le dije nada a la caraqueña del Maní que vi bailando en una sala de fiesta de Caracas.
¿Cuál es tu personaje favorito de esta historia?
Pues es Nelson, el policía torturador, porque creo que es más rico en matices, está lleno de contradicciones, vive atormentado por lo que hace, ante lo que todavía no está del todo vacunado. Debe haber algo turbio en mí, bueno, en todos, para que sintamos una cierta empatía por los personajes poco claros. Ésta es una constante de todos los personajes de mis novelas, que no son modelos a imitar sino todo lo contrario, hasta los que quiero que aparezcan como héroes, como era el caso de Marín de Urtubia, el protagonista de las tres novelas de LA PÉRDIDA DEL PARAÍSO, que podía parecerlo pero en realidad era un traidor a los suyos, o el ex etarra de LA CARAQUEÑA DEL MANÍ, que busca la expiación de sus culpas.
La venganza está muy presente tanto en tu anterior novela, El mal absoluto, como en
El corazón de Yacaré. ¿Se trata de una casualidad?
Pues sí, es casual. No lo había pensando. El tema de la venganza es algo muy
complicado. Lo políticamente correcto es perdonar, pero hay atrocidades que no se pueden perdonar. La del nazismo, por ejemplo, es una de ellas. Una monstruosidad de ese estilo perdura, y cuando escribí EL MAL ABSOLUTO me puse en la piel del protagonista judío y me dije que no podría perdonar a su verdugo e idearía la fórmula de hacerle el mayor daño posible. En EL CORAZÓN DE YACARÉ hay algo más que venganza, hay una conducta irracional por parte de la protagonista femenina por recuperar algo que le pertenece.
También la política y la denuncia social son temas relevantes en ambas novelas. ¿Crees
posible que el mundo cambie para bien?
Cuando escribo mis novelas nunca me planteo discursos políticos o moralizantes, sino que estos salen de forma automática. Tienes razón al decir que ambas novelas son muy políticas, denuncian hechos execrables y que tienen relación entre sí. Las prácticas de tortura y vejación que emplearon las dictaduras sudamericanas estaban inspiradas en el nazismo, y viejos nazis siguen emboscados en Argentina y en Chile, vinculados a esos años de plomo de sus dictaduras. El doctor Mengele vivió y murió en Paraguay. ¿Que el
mundo cambie? Bueno, hemos iniciado una época de moderado optimismo después de cerrar el lamentable capítulo Bush y tener a Obama en la Casa Blanca. Con él seguramente las cosas irán a mejor, a pesar de la crisis que ha heredado, y Estados Unidos recuperará su sentido democrático y volverá a hacer política en vez de hacer la guerra. En ese sentido es muy significativa la política de acercamiento a Irán, por ejemplo, impensable en la anterior administración. Y sí, las cosas, sobre todo en Sudamérica, están ahora infinitamente mejor que hace veinte o treinta años, cuando era el patio trasero de Estados Unidos que organizaba golpes de estado contra todos los intentos de democratización.


¿Nos hacen libres los libros, la lectura?
Bueno, los buenos libros siempre te aportan algo, desde el punto de vista estético o en su fondo. Resulta clarificador que las dictaduras los consideren dañinos, a los libros, y los quemen. En los libros cabe de todo, desde un pensamiento conservador o reaccionario, a un pensamiento progresista y revolucionario. Pero también hay que saber digerirlos. Leía hace unos días que Hitler era un lector compulsivo, que leía mucho, y eso no le mejoró, creo. En España, durante cuarenta años, la libertad de expresión estaba atenazada, muchos libros no llegaban y recuerdo viajes a París para comprarlos clandestinamente. Los totalitarismos temen la cultura, los de derecha y los de izquierda, porque temen la crítica.
¿Qué esperas que encuentren los lectores entre las páginas de El corazón de Yacaré?
Lo primero es que les entretenga durante su lectura, transmitirles ese apasionamiento con la que fue escrita la novela, que es polifónica, hay tres voces en ella que conforman la historia. Me gusta parafrasear a Vázquez Montalbán que dijo que escribíamos lo que nos gustaría leer. Pues eso hago. La amenidad no está reñida con la calidad, aunque haya todavía algunos críticos que piensen de ese modo, que para que un libro sea bueno ha de ser el típico tocho que se te cae de las manos. EL CORAZÓN DE YACARÉ es
muy sensual, está en el lado opuesto de la anterior, EL MAL ABSOLUTO, que era fría, casi una novela de tesis. Quiero transmitirle al lector el concepto América, su exuberancia, que se manifiesta en la vida, pero también en la muerte, que exacerba los sentimientos, entre ellos el amor, hasta unos límites que en Europa no se conocen.
¿Tienes ya nuevos proyectos en mente?
Varios, pero el problema es de tiempo, y hay unos que sedimentan y otros que se postergan indefinidamente. Hay una novela negra, que no acaba de salir, que la tengo en la cabeza desde hace muchos años, y habla del, probablemente, mayor asesino en serie de la historia de Estados Unidos, un matón de la mafia que murió hace años en prisión y alardeaba de haber liquidado a más de cien personas con métodos manuales. Y hay una novela histórica, en la que estoy embarcado, que es muy laboriosa, sobre la marcha de Hernán Cortés a Tenochtitlán, narrada desde los dos puntos de vista, el de los conquistadores, que eran muy salvajes, y el de los aztecas, que todavía lo eran más pero estaban en su tierra. El tema del encontronazo de culturas en América es un filón inagotable de buenas historias que tienen muchas más fuerza que la conquista del Oeste. Hay cierto reparo, como un complejo de culpa, a la hora de escribir sobre esos hechos, cuando España era la potencia dominante y, como tal, cometía un sinfín de desmanes. Llevo doscientas páginas escritas y no veo el final.
Muchas gracias, José Luís, por tomarte tu tiempo con esta entrevista y por cedernos las fotos personales que la ilustran. Como siempre, queridos lectores, os emplazo a la próxima entrevista, esperando que sigáis siendo fieles a La Biblioteca Imaginaria.
Cristina Monteoliva

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Amónimo escribe: Todo ese amor, sexo y violencia me pone tan nervioso que necesito evadirme con un chiste: ¡Anda! y ahora resulta que el nombre de "Novela Negra" es porque la protagonista de la novela ¡es una negra! Claro, y cuando la protagosnista es una blanca la novela se llama "Novela Rosa" por el color del culito de la prota ¿no? N.T.J.

Bueno, y ahora mas en serio, si yo fuera crítico literario (cosa que no soy, aunque comparto con ellos la frustración por no ser capaz de escribir buenas novelas) diría que esta novela es, sobre todo, un ensayo sobre el deseo. En cierto modo todas las novelas de este interesante catalán en fuga lo son. Bueno quizás toda la literatura lo es. Pero es evidente que José Luis Muñoz está fascinado por los grandes deseos de sus personajes. De hecho apenas se puede distinguir el deseo de los "buenos" del de los "malos" de sus novelas. Y lo peor es que el lector, por muy honesto que se crea, acaba identificandose con esos deseos. De ahí que nos resulte tan impactante su lectura; notamos que nos estamos identificando tanto con el deseo del bien como con el deseo del mal. Y eso cuestiona nuestra propia imagen y aún incluso, la fé en nosotros mismos. Todo un ensayo sobre la naturaleza humana.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Muchas gracias por tu comentario. Quizá el que supo interpretar mejor mi literatura fue Manuel Vázquez Montalbán, del que recuerdo una frase suya en un prológo que me escribió: "Escritor en perpetúa huida genérica que, en el fondo, es un moralista sin que se note"
Anónimo ha dicho que…
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umbral de las voces ha dicho que…
Me sorprende el anónimo que remite direcciones web de cómo ganar dinero para que José Luis talvez las use. Una extraña y a la vez obvia solidaridad capitalista de alguien que piensa que todos los literatos se comen de alguna manera la camisa