PAISAJES

AL CAER LA NOCHE
Texto y fotos José Luis Muñoz

Maravilloso paisaje de nubes que vuelan sobre el skylane de Miami mientras las luces de los rascacielos empiezan a encenderse. Es un proceso largo e inverso. El cielo se apaga mientras la ciudad se enciende.
La palmera contra los rascacielos. De fondo, en el cuadro, los colores pastel del mar y el cielo que los edificios de Miami reproducen en sus fachadas. El puerto deportivo, el puente y, de fondo, el puerto industrial. El agua duplica el cielo.
Puede ser un cuadro de Hopper, pero es una fotografía de uno que se mete, con su ojo fotográfico en un entorno mágico. A esa hora el mundo, sobre todo Miami, se detiene, como ese tipo que cómodamente mira la puesta de sol desde su banco, el hombre con camiseta a rayas que pasea su chucho, el ciclista, o la ciclista, que no se sabe si va o viene, la mujer con el perrito que husmea la hierba, la inválida en silla de ruedas del fondo y ese inquietante cochecito de bebé del que falta su ocupante. Personajes, todos, de un relato detenido por la lenta desaparición del sol. Palmeras. O cocoteros, para hablar con propiedad. Una sobresale de forma desmesurada sobre las otras, arañando el cielo bajo el techo de nubes del atardecer. Hopper de nuevo. Viajando por Estados Unidos el pintor americano está siempre presente. La pareja, que mira en la misma dirección, comparte soledad sobre esa loma verde. Puede que ambos miren el mar que asoma detrás de los cocoteros. Permanecen en esa postura una eternidad, hasta que sus siluetas se diluyen en la negrura de la noche. Sigo con Hopper, el pintor más literario. Pareja paseando a última hora de la noche por sendero arenoso por delante de faro de madera rojo anclado en la playa. Flota la irrealidad en el ambiente. Cada cocotero tiene personalidad propia. Pareja absorta en la contemplación del puerto industrial de Miami al final del paseo marítimo. Una hilera de farolas rojas bordea el paseo bajo ese cielo de nubes que se agrieta. Una lancha regresa a puerto levantando una estela de espuma por un mar calmo y encajonado y, de fondo, los trazos de las luces de los edificios costeros que parecen en movimiento cuando están quietos y lo único que se mueve es esa lancha camino del puerto levantando una estela de espuma por un mar calmo… Cae la noche azul y el fotógrafo ralentiza sus pasos para obtener la última instantánea de la jornada. La solitaria caseta del salvavidas se alza entre dos papeleras. En el horizonte marino las luces de dos barcos en el borde de un mar que tiene dos colores.

Comentarios

umbral de las voces ha dicho que…
Tu paleta no imita a Hopper, éste está metido en el cañón de tu objetivo, pero sólo como motivador, porque tú, aparte, preparas el vocablo para tus fondos psicológicos y para el acontecer vertebral de tu creación narrativa
José Luis Muñoz ha dicho que…
Muchas gracias,amigo, por tus siempre amables comentarios.