MIS LIBROS

Publicado en OTRO LUNES
La Mujer ígnea y otros relatos oscuros
José Luis Muñoz

Editorial Neverland, 2010

Dice José Luis Muñoz en el prólogo a La mujer ígnea y otros relatos oscuros (Neverland) que de todos los cuentos que ha seleccionado para esta antología, su favorito es precisamente el que da título al volumen. Leyéndolo en perspectiva, la querencia es comprensible. La mujer ígnea, finalista del concurso de relatos fantásticos El melocotón mecánico 2006, es el texto que más certeramente cumple los mandamientos del género impuestos / propuestos por Cortázar en ese siglo XX que todavía parece vivir entre nosotros. Así, las peripecias de un locutor de radio enfrentado a una noche de amor que no recuerda haber vivido, pero que la realidad se empeña en arrojarle a la cara, se erige en un ejemplo casi canónico de ese tipo de cuento que, siguiendo los todavía vigentes parámetros de Todorov, bascula entre lo fantástico y lo extraño.La elección del relato como cabeza de antología no es baladí. A primera vista, dos aspectos tienen en común los cuentos que aquí se recogen: por un lado, la inmensa mayoría de ellos han sido premiados. Por otro, se inscriben en la literatura de género -encontramos el policíaco en mayor medida, pero también el fantástico, la ciencia ficción e incluso alguna sombra de horror cotidiano en forma de cabeza decapitada-. Ahora bien, si una constante parece abrazarlos a todos esa es la de lo extraño. Más concretamente, lo extraño que irrumpe en el tejido de la realidad conocida y lo somete: así, el cadáver de una joven asiática con una bolsa de plástico en la cabeza, un sanguinario criminal al que le pierde el sexo por las mujeres negras o un hombre que prepara a su pareja para la más macabra de las muertes se revelan elementos que no por posibles dejan de ser asombrosos. Lo inquietante, en esta antología, no es lo que podría ocurrir, sino lo que ya está ocurriendo.Por eso, y contraviniendo al propio autor, si quien esto suscribe tuviera que escoger, me quedaría sin dudar con los relatos titulados Manjar de ratas y Un tal señor Ibáñez. Ambos suponen dos ejemplos de concisión en dos terrenos distintos. El primero utiliza un motivo tradicional de la ciencia ficción para articular un horror animal en la mejor tradición de los cómics E.C, bordeando -se agradece- lo políticamente incorrecto. En el segundo, José Luis Muñoz aborda el tema del doble, empleando esta vez las convenciones de la narrativa policíaca. En la historia de un empleado de banca abocado a un crimen con el que nada tiene que ver, encuentro el gusto por lo inquietante más primario, la alegría de narrar que se contagia al resto de cuentos.La mujer ígnea y otros relatos oscuros no sólo depara al lector un puñado de momentos deliciosamente incómodos, sino que supone un ajustado acercamiento al universo de uno de esos autores que, a fuerza de trabajar las palabras, a fuerza de depurar estilo, consiguen que lo difícil parezca fácil. Y eso, quien quiera que alguna vez haya cogido lápiz y papel y se haya propuesto contar una historia, conoce bien su valor.
RUBÉN SÁNCHEZ

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