EL APUNTE

ACTIVOS TÓXICOS

Qué mal me suena eso de "activos tóxicos". ¿Es un eufemismo? Con lo bien que suena lo de ingenieria financiera, por ejemplo. No me extraña que, con ese nombre, el Congreso de los Estados Unidos se niegue a seguir la recomendación de su nefasto presidente y adquirir ese regalo envenenado por la modesta cifra de 700.000 millones de dólares. ¿Compraría usted algo tóxico? Lo tóxico ha sido ese reinado de George W. Bush que va a pasar como uno de los peores presidentes de la nación y, quizá, promotor de la debacle definitiva del imperio que gracias a él está en números rojos. Envenenada herencia la que van a recibir Obama o McCain en lo económico, y no digamos en política exterior. En el fondo resulta que el dinero es humo, que no existe, es una especie de entelequia que se va difuminando, hasta evaporarse, a medida que lo ingresamos por la ventanilla de un banco y éste lo coge y lo invierte en otro banco, que lo invierte en otro banco que lo pierde en hipotecas basura. Habrá que volver al oro, a ir al banco de España, o de Europa, y exigir nuestro lingote, aunque creo que eso ya no es posible.

Me parece muy bien abogar por el intervencionismo del Estado para evitar la quiebra de no se sabe cuántos bancos, pero que intervenga también en distribuir el dinero entre los contribuyentes cuando esas entidades obtengan esos beneficios astronómicos del 40% sobre el ejercicio anterior. A las duras y a las maduras, ¿no? Al final muchas entidades se comportan como trileros, marean con los números, ofrecen intereses desorbitados y el dinero se esfuma, no está debajo de ninguno de los tres cubiletes de la mesa. Ahora resulta que la economía se ha convertido en una estructura piramidal y el último que llega, palma. ¡Qué mal anda la cosa cuando se empieza hablar de que hay que refundar el capitalismo!

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