miércoles, 17 de diciembre de 2008

LOS LIBROS PARA ESTAS FIESTAS

Para las Navidades, cuatro novelas muy negras para regalar o regalarse

EL MAL ABSOLUTO
El mal absoluto nos adentra en un período del que se ha escrito mucho, pero desde un ángulo por el que se ha pasado de puntillas: la venganza de los que han sido salvajemente ultrajados. La lectura nos lleva a plantearnos: ¿hasta dónde llegaríamos para vengarnos? ¿Cómo habríamos actuado nosotros si hubiésemos vivido en la época nazi?
Sabina Martínez en QUÉ LEER

‘El mal absoluto’ es una obra espeluznante, en la que los remordimientos, la mala conciencia y el deseo de venganza envuelven a todos sus protagonistas, fundamentalmente a Günter Meissner y a Yehuda Weis, y, en menor medida, a Eva Steiger, que se convertirá, involuntariamente, en nexo de unión y desencadenante de los hechos.
‘El mal absoluto’, evidentemente, no es novela para lectores excesivamente sensibles. Entre otras razones, porque lo que en sus páginas se cuenta, bajo la apariencia de ficción, es absolutamente posible y, lo que es mucho más duro, cierto.
Hermé Cerezo en SIGLO XXI

Pero si hay un acontecimiento real que demuestra lo abominable de la raza humana, este es sin duda el Holocausto que desencadenó el régimen de Adolf Hitler. Estos hechos inconcebibles para toda mente lógica, pero de los que han dado testimonio escritores como Primo Levi o cineastas como Claude Lanzmann, son los que rescata José Luis Muñoz en El mal absoluto. A través de la figura de un nazi hoy enriquecido y un superviviente que malvive en soledad, ambos ya ancianos y entrevistados por una ambiciosa periodista, el autor de la negrísima Lluvia de níquel elude todo maniqueísmo y aprovecha las posibilidades evocadoras de la narrativa en una novela que debería poner mal cuerpo a todo aquel que tenga un mínimo de humanidad. Esto es, un libro no apto para almas sensibles pero indudablemente necesario.
El Periódico de Villena.

La originalidad de la novela reside en retratar a los dos personajes desde una perspectiva en la que existe una delgada línea de separación entre el rol de víctima y el rol de verdugo. Dichos roles llegan a confundirse en la anatomía de los dos personajes centrales y es extraordinaria la evolución de las personalidades de los personajes a lo largo de la entrevista. El inesperado giro que adopta la narración en el final de sus páginas cuando el lector está ya totalmente entregado a su lectura hace de "El mal absoluto" una novela absolutamente genial.
Paco Gómez Escribano en LA REVISTA DEL IES VENTURA MORÓN

El origen de la historia está en una serie de reportajes que emitió la BBC por el 60º aniversario de la liberación de los campos de concentración. "Uno de los documentales incluía el testimonio de un superviviente de Auschwitz y de un antiguo oficial de las SS del campo", comenta Muñoz. De hecho, la primera parte de la novela, unas 200 páginas, narra la entrevista que una periodista de la televisión alemana ZDF hace al antiguo oficial de las SS de Auschwitz Günter Meissner, ahora un acaudalado empresario, y a un superviviente del campo de extermino que vive casi en la indigencia, Yehuda Weis.
Una novela valiente, bien escrita y de innegable eficacia para conseguir el propósito del autor.
Manuel Pecellín en LIBRE CON LIBROS


LA CARAQUEÑA DEL MANÍ
The influx, in fact, has strengthened bonds between Venezuela and Spain, and they are reflected here in cuisine, music, trade, even novels. One book published this year, “La Caraqueña del Maní,” by the Spanish writer José Luis Muñoz, captures the complexity. The protagonist is a Basque exile seeking a new life amid the demimonde here of salsa bars and Iberian eateries.
Over a meal of Txakolí wine and Idiazábal cheese, he sums up how the New World, despite its occasional outbursts against Spain, still fascinates the Old. “Venezuela is a friendly country,” Mr. Muñoz says, “and if one is lucky not to be caught in the middle of a gunfight, well, it’s almost paradise.”
Simón Romero en NEW YORK TIMES

Que José Luis Muñoz nos ofrezca una novela excepcional no debe constituir una sorpresa, a estas alturas. Hay autores que suponen una apuesta segura. Y especialmente cuando transitan territorios que sienten como suyos. Es lo que le pasa a José Luis Muñoz con el género negro.Pero La caraqueña del maní (título muy bello, para empezar) es más que una novela negra. O no sólo eso. Es un homenaje a la capital de Venezuela, presentada con todas sus contradicciones y contrastes. Una ciudad que, al menor descuido, pasa a ser selva y culebra.
Gregorio León en LA TORMENTA EN UN VASO

"José Luis Muñoz añade dosis de violencia, política y erotismo a una historia absorbente"
"Una novela política que nos llena de interrogantes
"Un compacto y absorbente libro que nos involucra a todos en un problema moral"
"Un cruento relato del mal que aqueja no solo a Venezuela"
"Caracas, el cielo y el infierno"
Lilian Neuman en Culturas / La Vanguardia

"Este especialista en novelas negras con personajes que transitan por el lumpen sin perder su brillo, nos lleva en esta ocasión a Caracas con una seductora historia caribeña"
"Una novela que nos permite transitar por una ciudad dura pero también voluptuosa" Teresa Cantalaína en Qué Leer.

"Un thriller político comprometido y de rabiosa actualidad" "Contundente mezcla de thriller político y novela policial"
Matías Néspolo en ADN

Como caraqueña trasplantada a Madrid, ha sido curioso leer esta novela que transcurre en la Caracas actual y por la que transitan malandros, buhoneros, policías corruptos, sifrinos estirados y escuálidos clase media, mujeres bellísimas de todos colores pero sobre todo mulatas de infarto expertas bailadoras de salsa, mucho ron y marroncitos, y adúlteros de toda clase y calaña. Quien busque sexo, violencia y crimen lo encontrará en abundancia en estas páginas, sin menoscabo a su calidad literaria, que, sin duda, la tiene. La prosa de Muñoz es ágil y bien condimentada, con descripciones muy visuales y una trama impecablemente construida. El personaje principal es un ex etarra que vive refugiado de su pasado en esa capital del caos que es la Caracas de la era chavista, y la caraqueña a la que se refiere el título es una mulata que el protagonista conoce en El Maní, ese lugar emblemático que tanto recuerdo de mis años universitarios y al que iba a hacer el ridículo porque la salsa es algo que nunca se me ha dado. Nunca.
Vivian Watson en SOPOTOCIENTOS

ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRÍGUEZ PACHÓN

José Luis Muñoz décrit avec passion, ironie et sarcasme la décadence d’un individu sur fond de ville ambivalente, suintant d’humidité autant que de sueur, une ville de l’alcool et du sexe, misérable dans tous ses autres aspects. Né à Salamanque en 1951, José Luis Muñoz vit depuis de nombreuses années à Barcelone où il se consacre à l’écriture et à diverses activités journalistiques. Il a déjà écrit une vingtaine de romans noirs, récompensés par un certain nombre de prix littéraire.

Noir comme le polar

Ambiance moite et torride dans ce petit polar rapide et percutant qui nous emmène à Cuba.Rodriguez Pachon, inspecteur de police amateur de filles et de littérature, est amoureux de Minerva, une prostituée dont il aimerait devenir l’unique client.Or un jour, on retrouve le corps mutilé de la belle…A travers une évocation colorée des bas-fonds de La Havane, c’est un portait sans concession d’une île asphyxiée par le blocus et les combines politiques.Sexe, alcool et violence sont au rendez-vous dans ce texte dont l’écriture luxuriante est un régal de sensualité.On est loin des clichés romantiques pour touristes en mal d’exotisme.A méditer avant de partir au soleil…
Communauté de Comunnes de Brianconnais.

D’une écriture incisive et prenante, l’Espagnol José Luis Muñoz nous plonge dans l’univers grouillant de vie qui environne l’inspecteur de police, et nous fait suivre son quotidien rempli de détails qui caractérisent ces classes populaires qu’il contrôle et défend, sans folklore inutile ni clichés. L’ambiance tropicale, toile de fond permanente, y est rendue avec une force discrète qui soutient le récit, créant une atmosphère qui marque tout en participant à l’impression de vécu que le lecteur ressentira à la lecture de ce roman de qualité.Un roman qui trimballe une forme de langueur noire qu'on découvre enfouie sous les aspects actifs d’une intrigue qui est beaucoup plus qu’un banal « Ki l’a fait », et qui débouchera sur une fin implacable et désespérée.José Luis Muñoz, un auteur à découvrir.EB (mars 2008)(c)

Copyright 2008 E.Borgers en POLAR NOIR

Un buen día, José Luis Muñoz abrió el cajón menos cotidiano de su escritorio. Comenzó a rebuscar en su interior y -sin pretenderlo- encontró unos papeles que había guardado hacía muchos años. Dichos papeles describían una escena en la que un borracho encontraba el cadáver descuartizado de una mujer. Leyó varias veces aquellos apuntes y recapacitó unos momentos. Entonces, una de sus cejas se alzó por encima de la otra evidenciando algún tipo de ocurrencia. Minutos después había decidido que desarrollar aquella vieja escena podía ser interesante, sobre todo para utilizarla como principio vertebrador de una trama policíaca. Se puso manos a la obra y le fue dando forma hasta que, tras un viaje a La Habana, decidió que en esa ciudad se desarrollaría la acción. Así surgió una novela que resolvió titular Último caso del inspector Rodríguez Pachón. Poco más tarde su trabajo obtenía el IV Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba, para aparecer ahora en las librerías de la mano de la editorial Algaida. La novela comienza con la aparición del torso sin cabeza de una mujer en un vertedero de La Habana. Rodríguez Pachón, un policía desencantado, lector de Faulkner y Hemingway y devoto del viejo cine negro norteamericano, se hace cargo de la investigación auxiliado por el joven Vladimir. Dos agentes de generaciones muy diferentes que habrán de bucear en un submundo caribeño que nada tiene que ver con el paraíso prometido en las agencias de viajes. Sin embargo Último caso del inspector Rodríguez Pachón no es solo una novela policíaca, sino también el singular relato de la vida cotidiana de la isla contada con una dosis considerable de ironía y sarcasmo.
QUÉ LEER

LLUVIA DE NÍQUEL
José Luis Muñoz publica Lluvia de níquel (Algaida), una novela con un título muy sugerente que no defrauda: la lluvia de níquel que anuncia es la que se produce en las máquinas tragaperras de Las Vegas adonde va a parar un vendedor de seguros que pasa de odiar el juego a verse absorbido por el remolino de su tentación en una historia de casinos y oscuridades en el infernal paraíso artificial del desierto de Nevada.
Sabina Luna en QUÉ LEER

In questo romanzo lineare e ben costruito, Muñoz è riuscito a raccontare la vertiginosa caduta verso il male di chi viene rapito da questo vizio così sottile e inizialmente inavvertibile da prendere il nome di un divertimento, di un gioco appunto. Lo scrittore spagnolo parla di persone che, dimentiche del resto del mondo o forse proprio per non pensare alla propria vita, lasciano tutto in una slot machine, compresa la propria dignità. Descrive vite che hanno perso il senso del reale ma anche angoli di speranza nascosti tra coloro che sono rimasti a casa.
Donatella La Viola en RAI Libro

"Impresionante novela ambientada en el mundo del juego en Las Vegas. Muñoz es uno de los grandes escritores del género en España, aunque su nombre haya sonado menos que el de otros... un autor diez." (Recomendaciones febrero 2006, llibrería Ítaca de Gijón) Mike Demon es un vendedor de seguros que pasa la vida en la carretera y odia el juego por oscuras razones familiares. Una avería en su automóvil le Ilevará hasta Las Vegas, y su profunda desprecio por la meca del juego se irá convirtiendo en fascinación, hipnotizado con el neón de sus luces y el tintineo de las monedas en las máquinas de juego, la Iluvia de níquel.Lluvia de niquel es una novela envolvente y atmósferica sobre la pasión destructiva del juego y la soledad entre multitudes, la crónica del descenso a los infiernos de un personaje sin redención posible, con la que José Luis Muñoz rinde tributo -como ya hiciera en Mala hierba- a los maestros del género negro norteameriacano. La falsa alegría de las Vegas, paradigma de la doble moral norteamericana, es retratada aquí como una tentadora Babilonia en medio de una sociedad calvinista y en una época en la que el país debe decidir entre el liberal Dukakis y el duro Bush padre. Un relato duro y sin concesiones que narra un uiaje a la parte más oscura del ser humano.
José Luis Muñoz ha conseguido que el calor del desierto se te meta dentro, que te sientas morir cuando la ruleta gira y la bolita va saltando de casilla en casilla o que disfrutes con algarabía cuando un pobre diablo alinea las tres cerezas en una máquina tragaperras que empieza a vomitar, generosamente, una lluvia de monedas que otras decenas de desgraciados han ido depositando en esos ladrones de metal, vampirizadores, chupasangre y roba-almas.
Venía tan bien recomendada por los lectores más fiables que cogí la novela con verdadera ansia, temiendo, en mi fuero interno, que luego no fuera para tanto, llevándome un chasco morrocotudo. No fue así. No sólo está a la altura anunciada sino que, para los amantes del juego y la literatura, su lectura es tanto un intenso placer… como un riguroso y adictivo aviso para navegantes.
Jesús Lens LA GANGSTERERA

NEWS

de conejitas
Christine Hefner abandona la dirección de Playboy. Su paso atrás levanta dudas sobre el imperio erótico fundado por su padre. Un conglomerado amenazado por el sexo en Internet.
Aquí tenemos una de las primeras víctimas de la red de redes. Pero no puedo por menos que lamentarlo, por los muchos años en que estuve ligado a la revista en su edición española. Empezó Playboy en España - conservo el primer número - de una forma más literaria que gráfica. Había mucha más letra que fotos. ¡Y vaya letra! Juan Marsé, Berlanga, José Luis de Vilallonga, Jesús Torbado, y un larguísimo etcétera. Paulatinamente la letra fue dejando paso a la foto. Finalmente queda únicamente la foto y el texto es lo de menos. Y claro, para fotos, pues ya está Internet. Quizá tendrían que refundar la revista y buscar los mejores colaboradores literarios, como al principio. Y sin dejar las fotos, que están muy bien. Porque si no no sería Playboy.

de muertos
Una ONG denuncia en la playa de Copacabana la desaparición, en sólo dos años, de más de 9.000 personas en los suburbios de Río de Janeiro desde enero de 2007. La cifra es sencillamente espeluznante y da cuenta del nivel de violencia en las favelas. A quiénes hayan visto CIUDAD DE DIOS y CUERPO DE ÉLITE, ambas de Fernando Meirelles, no les debe de sorprender, porque las dos películas, de una violencia extrema e insoportable, son crónicas documentadas de lo que sucede en ese mundo descontrolado que de cuando en cuando, cuando llueve, se desploma por las laderas de las montañas. 9.000 muertos es un genocidio, es una guerra, una barbarie, una vergüenza para Brasil.

de torturas
El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, no ve la prisión de Guantánamo de la misma forma que la ven las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y gran parte de la comunidad internacional, hasta tal punto que en una entrevista defendió ayer que el controvertido centro penitenciario siga abierto y justificó las torturas sufridas allí por algunos de los detenidos.
A juicio de Cheney, no sería responsable cerrar Guantánamo hasta no haber ganado la "guerra contra el terror", pese a que las promesas del presidente electo, Barack Obama, van precisamente en sentido contrario. Preguntado en la cadena ABC por las torturas difundidas, el vicepresidente dijo estar advertido de las técnicas utilizadas contra el considerado 'cerebro' del 11-S, Khalid Sheikh Mohamed, entre ellas la de 'waterboarding'.

Sobran los comentarios. Si Bush es el tonto de la película, el payaso letal,Cheney es el chico listo de la función, el que se llenó el bolsillo con las guerras privadas.

de zapatos
Lamentable la mala punteria de ese periodista iraquí que lanzó sus dos zapatos, dos, contra la faz del presidente saliente de los Estados Unidos, y no dio en el blanco una sola vez. Le faltaba entrenamiento. Y Bush, que sale rejuvenecido de su paso por la Casa Blanca cuando sus antecesores, especialmente Nixon y Johnson, salieron hechos unos zorros, ha dado muestras de un envidiable estado físico y buenos reflejos. Quizá deberían haberle tirado los zapatos todos los presentes en la rueda de prensa, para ver si alguno daba en el blanco. O mejor, que estuviera camuflado entre los periodistas Joe Pesci, armado con su bolígrafo asesino.

LA PELÍCULA

LA OLA
Dennis Gansel
Vuelve a estar en la vanguardia de la expresión cinematográfica el cine alemán, tras ese movimiento histórico que se llamó el Nuevo Cine Alemán ─ traslación tardía de la Nouvelle Vague francesa que en España tuvo su traducción en la Escola de Barcelona, formalista en extremo, pretenciosa y algo vacua, pero que fue cuna de grandes realizadores ─ y una pléyade de nuevos y jóvenes cineastas germanos, con muchas cosas qué decir y con mucho ímpetu narrativo están tomando el relevo de los Rainer Werner Fassbinder, Wolker Schloendorff, Werner Herzog o Wim Wenders de aquellos tiempos de gloria, y lo están haciendo con un nivel de compromiso muy alto, con películas directamente imbricadas en la realidad social de su país y de Europa.
La Ola, del joven realizador Dennis Gansel (Hannover, 1973) ─ El fantasma, Chicas al ataque y Napola ─ es una buena prueba de ese buen momento y del compromiso del cine con la sociedad. Inspirándose en un hecho real ─ el experimento que en otoño de 1967 llevó a cabo Ron Jones, un profesor de historia de un instituto de Palo Alto en California, con un grupo de alumnos como respuesta a la pregunta de uno de ellos: ¿Cómo es posible que el pueblo alemán alegue ignorancia ante la masacre del pueblo judío? ─ Gansel traslada la acción de su película a un centro escolar alemán, a una sociedad muy sensibilizada con su pasado nazi, que afectó directamente a los padres o abuelos de sus jóvenes, y a un país en el que la ideología nazi fascista está considerada delito. En ese contexto Jürgen Vogel (Rainer Wenger), un profesor conflictivo y con ideas ácratas que se movió en su juventud en ambientes okupas, recibe del director del centro el encargo de impartir un seminario, durante la semana de proyectos del instituto, sobre autarquía, lo más distante a su ideología y forma de ser, mientras el conservador director del centro imparte nociones sobre anarquía. El profesor Vogel, ante el desafío de impartir nociones de una ideología totalitaria que detesta, concibe un experimento tan radical como práctico para explicar las técnicas de seducción totalitarias, y lo que hace es convertir en autárquicos a los miembros de su clase mediante la disciplina impuesta ─ los hace formar antes de que empiecen las clases, patear el suelo rítmicamente, como si fueran un escuadrón, típicas técnicas de cohesión y anulación del uno en el todo ─ , el gregarismo ─ han de ser iguales, sin diferencias entre pobres y ricos, por lo que se visten todos con camisas blancas ─ y una denominación común bajo la que se sientan identificados, con un símbolo a modo de estandarte: La Ola. Ante su estupor comprueba que, a la semana, todos sus alumnos han desarrollado tics filo fascistas, sin ser conscientes de ello, y tienen actitudes intolerantes y excluyentes hacia los demás alumnos del centro docente, sobre los que ejercen la presión y la violencia. El experimento, cuando lo intente detener, se le irá de las manos, no lo podrá controlar.
Es la película de Gansel, dentro de su esquematismo buscado, tremendamente didáctica, un valiente alegato contra ese fascismo latente que anida en nuestra sociedad y puede regresar en cualquier momento. Rodado con una técnica casi documentalista, sin florituras ni adornos, casi a golpes con una cámara que se muestra inquieta y disecciona el vacío de una juventud sin alicientes ni patrones, La Ola es, sobre todo, un film útil, una película que se debería pasar y comentar en los centros docentes para hacer saltar la polémica, porque esta película ejemplar alerta sobre lo tremendamente fácil que es, hasta para los que reniegan de él, caer de nuevo en el fascismo.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

EL LIBRO

EL SÍNDROME DE MOWGLI
Andrés Pérez Domínguez

(Algaida Editores, 2008)
Novela. 326 pgs
EL SÍNDROME DE MOWGLI fue galardonada el año pasado con el prestigioso premio Luis Berenguer y es una novela negra, de ello no hay la más leve duda ─ por sus ambientes, por sus personajes, por la estética del perdedor que recorre todas sus páginas ─, maravillosamente bien trabajada, más atenta al apunte psicológico de los personajes, tanto principales como secundarios, que a la trama novelesca en sí misma.
Rafael Montalbán ─ ¿quizá un guiño novelístico de su autor a uno de nuestros padrinos de la novela negra criminal que es un referente obligado para todo aquel que cultive el género? ─ es un ex púgil que dejó su carrera cuando estaba a un paso del triunfo y trabaja como matón a sueldo, una versión de cobrador del frac con puños de acero, se enamora de una mujer que no le conviene y esa relación le lleva progresivamente a la ruina. En su camino, jalonado de traiciones, debe enfrentarse a Luis, un peligroso mafioso con el que tiene cuentas pendientes, al que pretenden desbalijar.
La novela de Pérez Domínguez, fluida y amena, retrata con precisión a los personajes que deambulan por ella y recrea con maestría la sordidez de los ambientes por los que se mueven. Soy de la opinión de que el eje fundamental sobre el que debe bascular una buena novela negra, lo que la hace realmente acreedora de esa etiqueta, no es la trama policial en sí sino la atmósfera que se recrea y la caracterización de los personajes, y en ambas tareas el autor de EL SINDROME DE MOWGLI saca una nota muy alta.
Buena literatura para todos los que amen un género que empieza, por fin, a ser reconocido en nuestro país.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

EL ESCRITOR

Reproduzco las declaraciones íntegras que José Carlos Somoza hizo a El País por si se les escapó. Somoza, además de maravilloso amigo e ingenioso conversador, es excelente escritor y uno de los autores más exitosos del panorama literario español sin que ello conlleve esa etiqueta peyorativa que equipara éxito a mediocridad. No, Somoza es un escritor brillante y profundo y sus novelas son de una gran complejidad y están trabajadas desde la primera a la última página. Si le invitan a su casa tengan a punto una botella de Lagavulin, es su whisky preferido.

El País 11/12/2008
JOSÉ CARLOS SOMOZA
Sobre gustos se escribe todo

Me da la impresión de que la cultura se ha convertido, para algunos, en lo que significa el sexo para ciertos púberes: disfrutar a escondidas, avergonzados de sentir placer. Yago, el malvado más atractivo de Shakespeare, afirmaba que no había conocido nunca a nadie que supiera amarse a sí mismo. Yo creo que él, un hedonista nato, se daba cuenta de nuestros mediocres esfuerzos por rechazar nuestra propia felicidad. Nos han enseñado desde niños a contener, disimular o explicar el gusto, como si responder: "Esto lo hago porque me gusta" y quedarnos tan tranquilos, fuera ofensivo, o demasiado obvio. Y sin embargo, el gusto termina siendo el que manda. La historia de la literatura (y algunas otras) puede resumirse en el recuento de una serie de gustos privados que han logrado hacerse públicos. En realidad toda la historia humana no es sino la forma que han tenido los gustos de unos cuantos de imponerse sobre los gustos de los demás.
Sin embargo, de cara a la galería seguimos intentando explicar todo lo referente a nuestros placeres personales, elevándolos a categoría de teoría contrastada. La literatura está muy afectada por este complejo de castración intelectual. Recuerdo, hace años, un congreso literario en nuestro país en el que participaron algunos de mis colegas, donde los ponentes llegaron a declararse en contra de la literatura "como entretenimiento puro".
En principio, más allá de intentar averiguar si el "entretenimiento puro" es tan perjudicial, cabe preguntarse qué puede significar esa expresión. Si un libro no nos gusta, tampoco nos entretiene. Si, por el contrario, nos gusta, entonces también nos suscita una serie de reflexiones. ¿Acaso habrá algún lector que haya disfrutado con, por ejemplo, El código Da Vinci que nos diga que su lectura sólo le ha provocado "entretenimiento puro"? ¿Acaso aquello que nos hace pasar un buen rato nos hace tan sólo pasar un buen rato? Si de "amenazas" se trata, yo más bien creo que la más seria a la que tiene que enfrentarse la literatura en nuestro país viene del campo de la reflexión. Porque, aunque no es posible crear nada que sea "puro" entretenimiento, sí que es muy posible parir un texto que sea sólo pura reflexión, sin ápice alguno de pasatiempo: en lenguaje coloquial se llama "peñazo". No creo que sean las brisas caprichosas del entretenimiento sino la pesada ancla del "peñazo" lo que hace naufragar a los libros.
Durante mucho tiempo me ha parecido que debíamos, como autores y también como lectores, "proteger" el lado reflexivo de nuestras obras, pero es que siempre he dado por supuesta la cara hedonista de los libros. Ahora bien, si nos ponemos en plan de "adultos serios" a rechazar el "entretenimiento puro" más allá de gustos personales, creo que ha llegado el momento de dejar de lado el elogio del pensamiento y cantar los méritos de lo puramente divertido, por mucho que, como digo, esa diversión nunca sea "pura". Y por otra parte, ¿qué tendría de malo el entretenimiento absoluto, si llegara a existir?
Este afán de "castigadores culturales" viene de nuestra infancia. Tendríamos que empezar desde cero, arrancando páginas a los libros como hacíamos de muy pequeños, para poder relajarnos más en nuestra tensa relación con la cultura. Quizá así podríamos volver a considerar a los libros como verdaderos objetos de placer. Quizá sólo entonces lográramos dejar atrás, en escuelas, críticas y tarimas universitarias, tantas ansias de flagelación, de etiqueta, de explicación de por qué nos gusta algo, de por qué disfrutamos. Tantos deseos de pedir perdón por divertirnos.
Claro está, por si no lo saben, hablo de mi gusto personal.

LA FIRMA INVITADA

EL AHOGADO IMPOSIBLE
© José Antonio Leal Canales

Es la hora de partir. ¡Oh, abandonado!
Pablo Neruda
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Tras deshacer el nudo desplazó la alambrada a su derecha, dejando sólo el hueco que necesitaba para pasar, y volvió al coche para recoger el candado y la cadena. Luego, sin hacer caso al letrero que informaba del peligro de derrumbamiento, se introdujo con alguna dificultad a la otra parte y echó a andar a lo largo del dique que avanzaba en el mar, hasta llegar donde las aguas alcanzaban al muro.
La piedra, como era lógico, seguía allí, en el mismo sitio donde la viera el día anterior, como una invitación muda arrancada a la estructura de hormigón armado, que mostraba la simbiosis perfecta del cemento y el hierro, como si alguien a conciencia la hubiera puesto allí, justo al borde del mar, para que sirviera de consuelo a los enfermos crónicos de amor.
Aún no había anochecido, aunque la luna dejara ver ya su reflejo cómplice detrás de las nubes, y a lo lejos, colgada en la montaña, la ciudad encendiera las primeras luces de la noche.
Recordó las palabras de un amigo lejano que fue salvado de las aguas en el último instante: parece mentira que en tan poco tiempo se le vengan a uno encima tantos recuerdos.
Morir ahogado, en definitiva, era una muerte más. El resultado sería el mismo si se arrojara al vacío desde una torre, si pusiera su cabeza sobre el raíl de una vía y esperara al tren, o se abriera las venas con estoicismo senequista sumergido en una bañera de agua tibia. Sin embargo, algo había en esta muerte que lo atraía, y quizás fuera saber qué vivencias perdidas cualquier día entre los pliegues inútiles de su memoria, aflorarían de súbito para darle, en el momento final, un repaso de urgencia a lo que había sido su vida. Sabía que los recuerdos que visitan al ahogado en su agonía no son precisamente aquéllos que se esperan. Por eso, suponía que antes de su muerte las imágenes que ahora no tenía desfilarían ante él como los trozos de la cinta, empalmados en desorden, que habían sido arrojados por él mismo, en el rodar de su vida, a la honda papelera de la desmemoria, para completar en segundos la mala película de una vida a la que había decidido poner fin.
Aunque en el fondo le daría lo mismo, decidió llevar a cabo el acto de su muerte con la dignidad que requieren las cosas que se hacen por amor, y comenzó a desnudarse por los pies. Se quitó los zapatos y los puso a un lado, con el mismo cuidado que los pone un niño en la noche de Reyes; desabrochó los botones de su camisa muy despacio y se despojó al fin del pantalón, que dobló cuidadosamente por la raya como si tuviera que colgarlo en un armario. Tras dudar un instante se quitó también los calzoncillos, pero los arrojó con fuerza hacia la otra parte del dique, por pudor. Se quedó desnudo y solo frente al mar en la noche de octubre. Se preguntó si el agua estaría fría y, para comprobarlo, flexionó la pierna izquierda tratando de alcanzar el agua con los dedos de su pie contrario: estaba helada. Pensó que hubiera sido mejor suicidarse en verano, pero se conformó admitiendo que antes de helarse le llegaría la asfixia, porque no tenía mucha confianza en sus negros pulmones de fumador incorregible, y este pensamiento le hizo recordar que un condenado a muerte siempre tiene derecho a un último deseo. Buscó en el bolsillo del pantalón y sacó el tabaco y las cerillas, que luego volvió a colocar en su sitio. Fumó despacio, sin poder evitar que el humo, al envolverle, lo llevara a ella sin remedio. Recordó una vez más que su muerte sería una ofrenda de amor y se preguntó si en el fondo del mar, mientras se ahogaba, ella vendría presurosa a su memoria; si en el último instante de su vida ella invadiría una vez más su mente sumergida con la misma fuerza que le había perseguido su recuerdo inevitable en los últimos días sobre la tierra. No podría entender que, en el desordenado desfile de imágenes que asaltan al ahogado en su agonía, ella no estuviera presente, aunque tan sólo fuera para recordarle que estaba muriendo por amor.
Lanzó con un impulso del corazón contra el pulgar la colilla del cigarro al agua, espoleado por el último pensamiento. Introdujo la cadena entre los hierros que sobresalían de la piedra y fue enrollándola despacio en su tobillo derecho. Metió después la armella del candado abierto en los dos eslabones que quedaron sueltos y la encajó con una leve presión de sus dedos. En el silencio de la noche el sonido metálico del candado al cerrarse le pareció un disparo. Sacó la llave y la mantuvo un instante apretada en el puño. Luego extendió la mano cerrada sobre el mar y la fue abriendo muy despacio, hasta sentir que la llave escapaba entre sus dedos y se hundía en el agua. Puso la planta de su pie desnudo sobre la piedra, sintiendo el contacto rugoso del cemento, y la fue empujando lentamente hasta el borde del dique, donde la piedra dudó un instante antes de caer y arrastrarlo tras ella. Un grito terrible hizo enmudecer los cantos tristes de una fauna otoñal y dispersa. Su primer contacto con el agua le hizo estremecer, pero no tardó en hundirse siguiendo la trayectoria confusa de la piedra, notando en el pie la tirantez de la cadena que lo arrastraba al fondo.
El descenso le pareció eterno, porque no había pensado que pudiera ser tanta la profundidad en esa parte de la costa, pero al fin sintió el abrazo vegetal de las aguas profundas cuando la piedra tocó fondo y su cuerpo fue envolviéndose entre mantos viscosos y verdes, que le pusieron frías caricias en la piel y despertaron sentimientos de pánico en su alma inundada. Desesperadamente intentó volver a la superficie, sin conseguirlo. Su cuerpo había quedado definitivamente anclado y de nada le sirvió que agitara sus brazos, o tratara de impulsarse desde el limo del fondo con su único pie libre. Se sintió perdido y pensó en ella: buscó el recuerdo de su boca en la penumbra, donde tantas veces halló el aire que necesitaba para seguir viviendo, donde quiso hallar ahora un largo manantial de beso que le inundara para tener el consuelo de saber que estaba muriendo por amor. Pero no vino ningún otro recuerdo a su memoria, ni su mente de suicida se sintió asaltada por visiones turbulentas. Entonces dudó de la veracidad de los ahogados rescatados en naufragios y, atrapado por las algas en el fondo del mar, aún tardó algún tiempo en darse cuenta de que algo sorprendente, insólito, que nadie creería si pudiera tener la oportunidad de contarlo, le estaba sucediendo. Su cuerpo debería tener alguna propiedad que lo acercaba en parentela a los habitantes profundos, porque debajo del agua se sentía como uno más entre los peces que picaban suavemente el cebo de sus pies: por alguna extraña razón que no podía entender, estaba respirando.
Y si esto era así, por imposible que le pareciera; si no le llegaba la asfixia; si no se producía su muerte en el instante, para qué permanecer allí, atrapado en el fango, perfectamente vivo. Una vez más trató de impulsarse hacia arriba, pero no logró subir un palmo porque se lo impidió el peso de la piedra; intentó alcanzar la cadena que lo sujetaba, pero en su torpe movimiento sólo encontró la aparente suavidad de una cortina verdosa y cegadora que lo había atrapado por completo. Se sintió impotente y ridículo envuelto entre las frondas y atado por un pie a una cadena que le unía, como un cordón umbilical, a una piedra perdida en el légamo del fondo.
Sólo le quedaba la esperanza de que llegara pronto un animal capaz de devorarlo, un pez enorme que pusiera fin al terrible martirio de estar vivo e inútil atrapado en las aguas.
Tuvo la sensación de haber invocado a la muerte con el pensamiento, aunque lo más probable fuera que la hubiera invocado con su olor: no lejos de él había advertido ya la muda y ondulante presencia del animal más temible que surca el océano: el tiburón. No había pretendido esta muerte y sintió miedo, pero no tenía elección: morir de cualquier forma era mejor que permanecer allí, sorprendente y eterno como una secular reliquia de naufragio. Quiso hacer un movimiento con sus brazos para llamar la atención del animal, pero apenas logró mover las yemas rugosas de sus dedos. Los brazos se le habían paralizado y se había convertido en un ahogado inmóvil e imposible. Se dio cuenta de que ahora el animal estaba más cerca y tuvo la seguridad de que había sido descubierto. Esperó la embestida, la dentellada fría sobre su cuello, el mordisco eficaz que lo desprendiera de un tajo de la situación terrible en que vivía. Pero nada sucedió. Abrió sus ojos espantados y apenas pudo ver entre las aguas el ágil movimiento de la aleta horizontal que se alejaba. Sólo pudo encontrar una explicación que justificara la indiferencia del escualo: no tenía hambre.
Como no existen leyes en el mar que hagan regir los horarios, nunca pudo saber el tiempo que se mantuvo vivo flotando entre las aguas antes de advertir el movimiento de un nuevo animal de largos miembros que se acercó hasta él y lo miró con su único ojo enorme y cristalino. Era un animal raro, que se movía con torpeza entre las aguas. Tuvo que fijarse más para advertir que lo que había confundido con un monstruo marino era una silueta humana, un hombre ataviado con un traje submarino que llevaba a sus espaldas dos botellas de oxígeno. Entonces pensó que lo estarían buscando, al haber encontrado en el dique sus ropas y más allá el coche abandonado, pero le extrañaba que el hombre diera vueltas a su alrededor sin advertir su presencia. Quiso levantar una mano para tocarlo, pero no pudo conseguir movimiento alguno en su cuerpo; olvidado del medio en el que estaba, quiso gritar, pero su boca abierta se le había inundado y el agua entraba en ella como en una gruta, donde también entraban y salían los peces más pequeños. Notó apenas que el hombre tocaba la cadena enrollada en su tobillo y removía la piedra en las arenas del fondo, y sintió el contacto de la piel artificial cuando le pasó por debajo. Luego el hombre se alejó, y él pensó que no tardaría en volver con la ayuda necesaria para rescatarlo.
Esperó en vano durante mucho tiempo, y es posible que aún esté esperando, si no ha llegado a entender todavía que los que mueren por amor quedan condenados para siempre a vivir contemplándose en las aguas eternas del olvido.



JOSÉ ANTONIO LEAL CANALES (CÁCERES , 1958)
Ha obtenido los premios literarios Francisco Casanova (1982), Felipe Trigo(1987), Miguel de Unamuno (1982), Bacarola (1988), Mislata (1998), y González Castell (2000) entre otros. Sus preferencias se han inclinado más por el relato corto. Algunos de sus cuentos están publicados en el libro Maneras de morir (2000) o aparecen en diferentes antologías y revistas literarias. Ha publicado también las novelas cortas El Valbanera o la esperanza (1987) y Cita en La Habana (1998), además de cultivar el género negro con la publicación de su novela Los pasos del camaleón (2005). Con El fuego y las cenizas (Imagine Ediciones, 2008) ganó el premio de novela romántica Ciudad de Seseña.

EL LARGO ADIÓS

Bettie Page
Bettie Page (Tennessee, 1923) la pin-up más célebre de los años 50 en Estados Unidos, un icono tan importante como Coca Cola, Marilyn o Playboy, falleció en Los Ángeles a los 85 años tras sufrir una neumonía.
Su salto al estrellato lo consiguió con un posado como Miss Enero en la revista Playboy en 1955. La imagen mostraba a una Page que guiñaba un ojo a la cámara. Como única indumentaria llevaba un gorro de Santa Claus, mientras decoraba un árbol de Navidad. Fue un momento clave. "Un hito en la historia de la revista", según indicó tiempo después el fundador de la publicación, Hugh Hefner. Para la propia Page no resultó tan rentable. La modelo lamentaría años después que Playboy amasara una fortuna con aquellas fotos. Y, sobre todo, que nunca la compensara.
Concedió muchas entrevistas, pero nunca aceptó ser retratada para que perdurara esa imagen de chica traviesa icónica. Y se arrepintió de esos posados osados con poca o ninguna ropa.
Con su melena morena con flequillo, sus curvas generosas, sus atractivos ojos azules y su amplia sonrisa, Page se creó una imagen de chica cercana y de una sexualidad inocente. En sus imágenes aparecía comedida y traviesa a la vez. Eso sí, muchos de sus posados incluían escenas de fetichismo, bondage y spanking. Su imagen dio expresión a las fantasías eróticas de varias generaciones e inspiró un modelo de voluptuosidad que se trasladó a personajes femeninos de películas y cómics.
Recuerdo especialmente un cómic que la tuvo como protagonista y fui muy exitoso, y a la turbadora Melanie Griffith, disfrazada de Betty Page en Algo muy peligroso de Jonathan Demme, seduciendo a un aburrido padre de familia que interpretaba Jeff Daniels.

domingo, 7 de diciembre de 2008

NEWS

De miedo
Pavoroso lo que ha sucedido en Bombay, aunque previsible. El terrorismo internacional yihadista, ese mal sueño que el presidente saliente de los Estados Unidos ha alentado con su inmensa torpeza, ha tomado durante tres días una ciudad y ha efectuado una carnicería mortífera utilizando armas de guerra que han resultado más efectivas que las bombas. Tanto India como Pakistán son dos ollas a presión que un día u otro tienen que estallar porque la situación social en ambos países, que tienen la bomba atómica, es insostenible por las sangrantes diferencias sociales y la ausencia de un estado tutelar. Un golpe brutal a la economía y al turismo de ese país que acabo de visitar.


De libros
El que acaba de sacar mi buen amigo argentino Raúl Argemí en la editorial edb LA ÚLTIMA CARAVANA ─ Una mujer, Laura, llega a un geriátrico, a orillas de un lago patagónico, en busca de un hombre que puede darle noticias de supadre, a quien no ve desde su infancia. Por lo que sabe, ese hombre,llamado Roque Pérez, compartió el trabajo con su padre, varios añosatrás, en una ciudad patagónica llamada Fiske Menuco. Roque Pérez lecontará la aventura de la fundación de un extraño partido político enmedio de la peor crisis económica de Argentina, y los detalles delrobo a un banco, realizado por un grupo de ex presos políticos,prostitutas, cantantes de coro y ancianos jubilados. También lehablará de la desesperanza, del naufragio de todo, de la diásporageneral y de la marcha hacia la nada que emprendió el grupo despuésdel robo: la última caravana─ , muy alejado, por lo que he leído, del género en el que últimamente venía desenvolviéndose: el negro. Argemí cambia de registro, pero seguro que no de prosa, una de las más originales del panorama literario hispanoparlante. El autor de PENÚLTIMO NOMBRE DE GUERRA y SIEMPRE LA MISMA MÚSICA tiene hoy dos grandes motivos de alegría, uno literario y otro personal que les contará a ustedes si se lo preguntan.

De compras
La novela de Dilruba Z. Ara, amiga y escritora bangladesí residente en Suecia que he conocido por Facebook, un sistema de comunicación muy adictivo, y que ha editado Maeva con el título de LA LISTA DE OFENSAS ─ “Lo mágico y lo trágico se entrelazan en el destino de Daría, una joven bengalí en conflicto con unas tradiciones injustas y con su incapacidad para ver el amor donde más cerca lo tiene” ─ y que ya está en lista de espera para ser leído muy pronto, aunque habrá que comprar el tiempo al diablo a cambio del alma ya que aun no venden los libros con el tiempo para leerlos como reclamaba Borges.

De premios
Acertadisimos ambos, el nacional de literatura a Juan Goytisolo, un enamorado del mundo árabe y de la interculturalidad, un pensamiento inequívocamente situado a la izquierda, y el Cervantes a Juan Marsé. A Marsé, a quien debo agradecer por la parte que le toca la premiación de mi novela PUBIS DE VELLO ROJO con la Sonrisa Vertical del que fue jurado, tuve el placer de entrevistarlo para la revista Playboy cuando publicó RABOS DE LAGARTIJA, una novela extraordinaria. Ejemplo de autor autodidacta, que nunca ha ido a escuelas de ninguna parte, abrupto y directo en su forma de decir las cosas, es sin duda uno de mis autores preferidos y en sus novelas hay tanta brutalidad como ternura, sus párrafos transfieren experiencias vividas, olor a barrio, añoranza de la infancia de cines de programación doble y sueños eróticos con las vampiresas del séptimo arte. Que duda cabe que el autor de ÚLTIMAS TARDES CON TERESA es uno de los referentes literarios de nuestra posguerra y que a través de sus libros se puede leer la evolución de la sociedad española y catalana, en especial.

De jueces
Intolerable, inaceptable e insultantes para los familiares de la víctima el veredicto de no culpabilidad contra Scotland Yard que ha dictado un juez británico exculpándo a los agentes de la policía británica por el asesinato del ciudadano brasileño Menezes al que acribillaron, al tomarlo por un terrorista, en un vagón del metro londinense. Si inmovilizar a una persona desarmada entre varias agentes y descerrajarle en la cabeza varios cargadores mientras permanece tumbada e inerme no es asesinato es que Jack El Destripador era la Madre Teresa de Calcuta. ¿Nadie se indigna?

De mea culpa
El que entona, a buenas horas, George Bush a días de dejar la presidencia, reconociendo que se equivocó con las armas de destrucción masiva y con la guerra de Irak. Vamos, que la cagó con todo el equipo. Lo raro es que lo reconozca. Lo indignante es que no pague por ello a no ser que Garzón dicte la preceptiva orden de búsqueda y captura cuando salga por la puerta de la Casa Blanca ¿Has vuelto a la bebida, George, y por eso te estás humanizando? A lo mejor se anima Josemari a continuación, entre partida y partida de pádel, y admite que se equivocó al dar empujones para salir en la foto de las Azores y en creer a su amigo George a pies juntillas.

De agradecimientos
No puedo dejar de agradecer a la escritora Felisa Moreno por haberme publicado en su hermoso Blog El sueño de las palabras, el relato LOS SURCOS DE LA ESQUIADORA DE FONDO, incluido en VIAJEROS DE SI MISMOS (Brosquil, 2006), con el que obtuve el Premio Internacional de Literatura de Viajes Ciudad de Benicássim. Por este libro pequeño, minimalista, especial para leer en un fin de semana, siento un especial cariño, y el relato que reproduce Felisa Moreno, que transcurre en un ambiente invernal y en mi querido Valle de Arán al que cada año vuelvo, creo que produce frío intenso. Pueden leerlo en su blog y, si les gusta, comprar el libro para leer los otros cuatro relatos incluidos. Si quiere comprarlo clique aquí

EL LIBRO

LO BREVE SI BREVE
Me van a permitir no ser neutro si les recomiendo un libro de relatos que seguro van a devorar, y he estado en algunas historias de ese tipo, en libros colectivos como NEGRO COMO LA NOCHE (Júcar, 1991), NEGRA Y CRIMINAL (Zoela, 2003), CUENTOS POLICIACOS, TINTA Y PÓLVORA (Páginas de Espuma, 2005) y CRÍMENES CONTADOS (Menoscuarto, 2006), entre otros, con el riesgo de que las aportaciones de los autores a un género maldito en este país, el del relato, no estén siempre a la altura y sean desiguales. Éste no es el caso.
Les animo a que compren y lean el libro que acaba de editar Juan Bas, LO BREVE SI BREVE, en Alberdania, con esa sugerente portada del fotograma más provocador de la historia del cine, porque realmente no tiene desperdicio. Mi aportación es el relato titulado MIS QUINCE MINUTOS CON NORMA, acerca de la película porno que rodó la rubia platino más deseada y explotada del planeta, pero no les voy a hablar de él, puesto que no lo he leído ─ nunca leo lo ya publicado: es norma de la casa ─ sino de los relatos que me acompañan nacidos de las plumas de Elia Barceló, Miguel González San Martín, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Andreu Martin, Gustavo Martín Garzo, Alfonso Mateo─Sagasta, Marta Rivera de la Cruz, José Carlos Somoza, David Torres y Pedro Ugarte, un magnífico equipo de doce jugadores colegiados por Juan Bas que escribe un prólogo tramposo ─ es un relato escondido ─ realmente delicioso. Lo que he leído hasta momento, PANTALLA EN NEGRO ─ el relato con suicida de Manuel Hidalgo ─ , HOMENAJE A RICHARD MATHESON ─ el del zombi romántico de Fernando MaríasLA LEYENDA DEL CANÍBAL ─ el desternillante relato de Alfonso Mateo─Sagasta, RENUNCIAS ─ la fascinante historia de mutilaciones de David Torres ─, HACE MUCHO QUE TE HABITO - el durísimo relato de violencia de género de Elia Barceló, en el que lo real suplanta a lo ficticio -, el emotivo LA PROMESA de Gustavo Martín Garzo, el divertido ASALTO AL BANCO de Andreu Martín o la pequeña genialidad de José Carlos Somoza con que se cierra el libro, ESE GORDO, SÁDICO, BASTARDO, son sencillamente buenísimos y ya justifican el que se acerquen al libro.


MIS QUINCE MINUTOS CON NORMA
© José Luis Muñoz

La primera vez que vi a Norma resultó inolvidable, y puedo dar fe de ello ahora que han transcurrido más de medio siglo y ningún sentido tiene la fabulación sobre un hecho real que, por muchas veces que narro, todo el mundo se empeña en poner en duda. Claro que lo mismo haría yo si alguien me viniera diciendo lo que yo cuento: no creerle, pensar que el tipo es un chiflado o padece paranoia mitómana.
Fue en la primavera de 1948. El verano se había adelantado un par de meses y se rozaba, en California, los 40 grados. Hacía tanto calor que la pinocha de los bosques ardía y diversos fuegos incontrolados cruzaban el estado de norte a sur ante la inoperancia de un gobernador muy religioso que permanecía cruzado de brazos porque creía que eso era el designio de Dios y algo debían de haber hecho esos árboles para merecer ese castigo. Yo era un joven insolente, seguro de mi mismo, atractivo y atlético, ansioso por devorar la vida y capaz de cualquier cosa, que acariciaba la mayoría de edad y vivía con mi madre porque mi padre desapareció un buen día y de él no supimos más. Creo que mi afición al bourbon y a las mujeres la heredé de él. No lo creo, estoy seguro.
Llegué puntual al rodaje y, porqué no decirlo, con cierto nerviosismo perfectamente explicable debido a mi inexperiencia en esas lides. La casa de Escondido, un distrito próximo a San Diego que se extendía por una docena de lomas, reunía todos los requisitos de clandestinidad para ese tipo de cine: al final de una carretera sin retorno, junto a un bosquecillo de álamos, apartada quinientos metros de la vivienda más cercana, lo que evitaba curiosos y testigos molestos. Conducía por entonces un Plymouth de segunda mano color gris metalizado con matrícula de Los Ángeles, coche que, por sentimentalismo, me he empecinado en conservar, y el trabajo que me habían ofrecido, a través de Ralph, compañero de estudios de Derecho en la UCLA, la universidad estatal de Los Ángeles, era de los que no se podían rechazar por su atipicidad
.

Si quieren seguir leyendo el relato, compren el libro

Noticias sobre LO BREVE SI BREVE
La presentación tendrá lugar mañana miércoles 19 de noviembre a las 19:30 horas, en un entorno tan cinematográfico como el antiguo cine Gran Vía de Bilbao, hoy rebautizado como Zinebi Gunea BBK precisamente para conmemorar el 50 aniversario del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje. Se trata del libro colectivo: Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas), publicado por la Editorial Alberdania con el patrocinio de Zinebi, y cuya edición y prólogo han corrido a cargo de Juan Bas. Un plantel de autores espectacular: Pedro Ugarte, Jose Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo y José Carlos Somoza, con relatos en los que el cortometraje gira alrededor de sus argumentos, pero con completa libertad y resultados sorprendentes. En la presentación estarán Miguel González San Martín, Fernando Marías, Gustavo Martín Garzo y Pedro Ugarte. Y quien se pase por Gran Vía 19-21 disfrutará, además del ambiente cinematográfico-literario, de un pequeño cóctel.
Resulta sorprendente en Lo breve si breve (Cuentos sobre polículas cortas), que aunque en todos los relatos los cortometrajes ocupan un lugar importante en los argumentos o tramas ninguno se parece entre sí, ni siquiera en el género, y ofrecen una rica variedad debida a la mirada genuina y particular de cada uno de los autores.Impresiona verdaderamente, la nómina de escritores que aceptaron el juego propuesto: Pedro Ugarte, Jose Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo, Martín Garzo, José Carlos Somoza.

Doce relatos cortos para Zinebi
Juan Bas edita 'Lo breve si breve', un libro de cuentos sobre películas, como parte de los diversos actos programados en el 50 aniversario del festival
SERGIO EGUÍA
eL CORREO VASCO
50 aniversario del festival

Más por envidia sana que por superstición, Juan Bas ha convertido la docena de cuentos de 'Lo breve si breve' en un doce más uno. Lo explica por el número de personas a las que pidió que colaboraran en este libro de relatos, con el que se quiere dar «más duración al cincuentenario de Zinebi» y que ha convertido su prólogo en una narración más.
'Lo breve si breve. Cuentos sobre películas cortas', se presentó ayer. Editado por Bas y publicado por Alberdania. El libro recoge relatos relacionados con los cortometrajes de Elia Barceló, Miguel González San Martín, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Andreu Martín, Gustavo Matín Garzo, Alfonso Mateo-Sagasta, José Luis Muñoz, Marta Rivera de la Cruz, José Carlos Somoza, David Torres y Pedro Ugarte.
«Me habría gustado que el subtítulo dijera 'Cuentos sobre cortos', pero me preocupaba una mala interpretación», aseguró Bas. Ugarte justificó el proyecto por la «estrecha relación entre cortos y cuentos como forma de expresión». «Salvo en el presupuesto», apuntó Marías. «Podemos ambientar un relato en el momento de la destrucción de Marte, pero en cine eso sería imposible».
Su relato 'Homenaje a Richard Matheson', por ejemplo, está inspirado en el caos postatómico de 'Soy leyenda'. «He querido reivindicar el punto de vista del zombi», ironizó. «¿Por qué salen siempre tan mal parados? Son víctimas». Lo que falta, coincidieron los escritores, es una historia sobre un joven tratando de colarse en un cine para mayores de 18 como fue el Gran Vía. «Todos lo hemos vivido», confiesan al unísono.

Ayer se presentó en sociedad “Lo breve si breve”, un libro editado por Juan Bas y publicado por Alberdania, en plena conmemoración del cincuentenario de Zinebi (Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao).
El libro en cuestión presenta 12+1 cuentos (el 1 viene de regalo en el prólogo del propio Bas) inspirados en sendos cortos cinematográficos. Un libro que promete ser una interesante muestra de intermedialidad entre dos mundos unidos por la brevedad, pero separados por sus respectivas estéticas. Veremos cómo se funden, cual polvo intercultural.
Si hubiera suerte y el editor quisiera dedicarnos unas palabras, a lo mejor podríamos hablar de intermedialidad, intertextualidad… o, simplemente, de sexualidad. Qué carajo.
De momento, podéis leer algo más en
Deia y, por supuesto, en el propio libro
Egilea - Autor
Proyeccion • 20 Noviembre 2008
La obra es una idea del escritor Juan Bas, autor del prólogo, y se compone de doce relatos cortosLa obra será presentada al público esta tarde en el ZINEBI GUNEA
Bilbao, 18 de noviembre. Juan Bas ha querido aportar su particular homenaje al Festival Internacional de Cine Documental y de Cortometrajes de Bilbao, ZINEBI, en su 50 aniversario. El escritor ha reunido en un libro relatos cortos a doce relevantes autores ya que, tal y como explica en el prólogo del mismo, “en el formato breve la correspondencia entre el cuento y el cortometraje es clara”. El libro lleva por título Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas) y ha sido editado por Alberdania, con el patrocinio de ZINEBI.
El autor bilbaíno considera “sugerente y atractivo aunar en el terreno literario” el cortometraje y el cuento para contribuir con un libro, “algo que perdure en el tiempo”, a la conmemoración en este año 2008 del cincuentenario del ZINEBI o Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao.
Pedro Ugarte, José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo y José Carlos Somoza han sido los compañeros de Juan Bas en este juego literario. Las únicas reglas a seguir: “con libertad absoluta de tono, género y características narrativas, el relato debía tener que ver con los cortometrajes en su argumento o trama. Cortos o cortometrajes en su sentido más amplio: desde los cortos de los hermanos Lumière a los que se exhiben en Internet o se descargan en los teléfonos móviles; cortometrajes reales o inventados, de ficción o documentales”.
Esta tarde se llevará a cabo la presentación pública de Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas) en este mismo espacio, ZINEBI GUNEA. El acto dará comienzo a las 19.30 horas y contará con la presencia de Ibone Bengoetxea, Concejala Delegada de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Bilbao, Juan Bas, coordinador de la obra, y de algunos de sus autores: Miguel Ángel González San Martín, Fernando Marías, Gustavo Martín Garzo y Pedro Ugarte.

ETB
cultura
Literatura
La relación entre el cortometraje y el cuento, en 'Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas)'
19/11/2008

La obra reúne a doce relevantes autores, entre los que se encuentran José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías o Marta Rivera de la Cruz.
Juan Bas ha querido aportar su particular homenaje al Festival Internacional de Cine Documental y de Cortometrajes de Bilbao, Zinebi, en su 50 aniversario. El escritor ha reunido en un libro relatos cortos a doce relevantes autores ya que, tal y como explica en el prólogo del mismo, “en el formato breve la correspondencia entre el cuento y el cortometraje es clara”. El libro lleva por título Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas) y ha sido editado por Alberdania, con el patrocinio de Zinebi.
Pedro Ugarte, José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo y José Carlos Somoza han sido los compañeros de Juan Bas en este juego literario. Las únicas reglas a seguir: “con libertad absoluta de tono, género y características narrativas, el relato debía tener que ver con los cortometrajes en su argumento o trama. Cortos o cortometrajes en su sentido más amplio: desde los cortos de los hermanos Lumière a los que se exhiben en Internet o se descargan en los teléfonos móviles; cortometrajes reales o inventados, de ficción o documentales”.

Doce (en realidad trece) contundentes golpes de pura narrativa lanzados a corta distancia y con plena eficacia. Una pareja de vitelloni al más puro estilo Fellini, el punto de vista del zombi, un sainete xenófobo en un tren de cercanías, otra variante de cuento de fantasmas, unos peculiares extras al servicio de Hitchcock, Internet como amargo fedatario de los avatares de la vida, el actor porno que entregó su alma a Marilyn Monroe, la amputación como obra de arte o un peculiar pacto con el diablo.Resulta sorprendente en Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas), que aunque en todos los relatos los cortometrajes ocupan un lugar importante en los argumentos o tramas, ninguno se parece entre sí, ni siquiera en el género, y ofrecen una rica variedad debida a la mirada genuina y particular de cada uno de los autores.Impresiona verdaderamente, la nómina de escritores que aceptaron el juego propuesto:Pedro Ugarte, José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo, José Carlos Somoza.

DEÍA
19-11-2008
La literatura homenajéa al Zinebi con un libro que aúna los cortometrajes y los relatos
El Festival Internacional de Cine Documental y Cortometrajes de Bilbao, Zinebi, cuenta desde hoy un libro que reúne cuentos cortos de doce autores basados en el universo del cortometraje "en su sentido más extenso", según ha destacado el editor y escritor Juan Bas.
Vasco Press Bilbao
Con motivo de la conmemoración del cincuentenario de Zinebi, Juan Bas ha impulsado una obra que mezcla el cortometraje y su correspondencia literaria, el relato o cuento corto. A partir de ahí, Bas encargó su elaboración a doce autores que reunían "las condiciones esenciales para este libro", son buenos escritores en general, buenos escritores de relatos en particular y además todos ellos son muy cinéfilos", ha destacado.
"La única condición para realizar los relatos, aparte de una extensión mínima tuvieran algo que ver, en su trama o argumento, con el cortometraje en su sentido más extenso. Cortometrajes reales, ficticios, documentales, de los hermanos LumiŠre, descargas en Internet,...", ha dicho Bas.
Las 223 páginas de "Lo breve si breve (cuento sobre películas cortas)" recogen un total doce relatos cortos de los escritores Pedro Ugarte, José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo y José Carlos Somoza, además del prólogo escrito por el editor y promotor del libro Juan Bas.
El escritor Pedro Ugarte, ha reflexionado sobre la relación estrecha como operaciones creativas y expresiones literario-cinematográficas entre el relato breve y el cortometraje. "Cuando veo cortometrajes estoy viendo cuentos. Cosa que no creo que ocurre con la novela y el largometraje, que quizá tuvieron un origen y similitud, pero que han tenido trayectorias divergentes", ha explicado.
Por su parte, el novelista Fernando Marías ha destacado la libertad que ha tenido a la hora de escribir su relato. "Ha sido un libro en el que nos hemos sentido muy libres y muy salvajes, [...] y cuando además escribes entre amigos, se crea una especie de confianza generalizada", ha subrayado. En este sentido, Marías ha resaltado su sentimiento "desbocado" a la hora de escribir el relato "Homenaje a Richard Matherson", en donde aporta un nuevo punto de vista a la novela "Soy Leyenda".
"Me permití darle la vuelta y contar la misma historia pero desde el punto de vista de los zombis, porque últimamente me pregunto, ¨por qué los zombis están tan mal parados?, cuando en realidad no son más que víctimas", ha argumentado de forma jocosa.
Finalmente, Bas ha justificado la elección del titulo del libro "Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas)", como un homenaje a las citas de Baltasar Gracian "lo breve si breve, dos veces bueno" y la del humorista catalán Jaume Perich "lo breve si breve, dos veces breve". Asimismo, ha destacado el juego de palabras e imágenes utilizados en la portada del libro en donde se ha usado "uno de los fotogramas más emblemáticos del cortometraje mundial, 'Un perro andaluz' de Salvador Dalí y Luis Buñuel, además del corte más famoso, con esa navaja a punto de cortar por la mitad el ojo".
El libro "Lo breve si breve (cuentos sobre películas cortas)" será presentado oficialmente esta tarde, a las 19:30 horas, en el Zinebi Gunea de Bilbao. Editado por Alberdania, con el patrocinio de Zinebi, la obra se pondrá a la venta en todas las librerías por un precio de 18 euros.
Juan Bas ha reunido la relación entre el cortometraje y el cuento en un libro

2008/11/19
Juan Bas ha querido aportar su particular homenaje al Festival Internacional de Cine Documental y de Cortometrajes de Bilbao, Zinebi, en su 50 aniversario. El escritor ha reunido en un libro relatos cortos de 12 relevantes autores ya que, tal y como explica en el prólogo del mismo, "en el formato breve la correspondencia entre el cuento y el cortometraje es clara". El libro lleva por título Lo breve si breve. Cuentos sobre películas cortas y ha sido editado por Alberdania, con el patrocinio de Zinebi.
Pedro Ugarte, José Luis Muñoz, Manuel Hidalgo, Fernando Marías, Alfonso Mateo-Sagasta, David Torres, Miguel González San Martín, Marta Rivera de la Cruz, Elia Barceló, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo y José Carlos Somoza han sido los compañeros de Juan Bas en este juego literario. Aunque los escritores han tenido libertad absoluta de tono, género y características narrativas, cada relato tenía que tratar de los cortometrajes en su argumento o trama. Cortos o cortometrajes en su sentido más amplio, desde los cortos de los hermanos Lumière a los que se exhiben en Internet o se descargan en los teléfonos móviles; cortometrajes reales o inventados, de ficción o documentales.