EL APUNTE

GALERÍA DE SINIESTROS
En un veraz e incisivo artículo publicado en El País, el escritor Carlos Fuentes, con el que cada vez estoy más de acuerdo, analiza las viejas y nuevas políticas de EEUU y traza la sima que existe entre la anterior y nefasta administración de George W. Bush y la actual de Barack Hussein Obama. Critica el escritor y articulista mexicano, en especial, a Dick Cheney, al que trata como el malo malísimo de esa película de horror que fueron los ocho años de reinado republicano. Cheney, uno de los que más se han lucrado con su guerra de Irak, a quien el que esto escribe confía ver sentado pronto en el banquillo y respondiendo de graves delitos, es uno de los más feroces críticos de la política civilizada de Obama al que tilda de blando, inseguro y de poner en peligro la seguridad de su país por haber rechazado la tortura del que él es y sigue siendo acérrimo defensor.
Algunas perlas dichas por la boca de Cheney las recoge Fuentes en su artículo:

Interrogado acerca del uso de la tortura de prisioneros en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, Cheney admitió que los torturados eran vestidos con "chalecos explosivos, sus heridas escarbadas con un pie, sus dolores aumentados por pentotal sódico, la amenaza de cortarles los ojos" y otras lindezas por el estilo.
Cuando el senador John McCain, candidato republicano a la presidencia, y él mismo sujeto a tortura como prisionero de guerra en Vietnam, le interrogó, Cheney le dijo: "Cierra la jeta. Todos estamos aburridos de tus apologías contra la tortura. ¿Por qué no te unes al marica Specter y te vas del otro lado?". Estas intemperancias de Cheney fueron dirigidas al senador Alan Specter, quien acaba de cambiar del Partido Republicano al Demócrata. Peor aún, pretendían denigrar a McCain, quien luchó en una guerra -la de Vietnam- de la cual se excusó dos veces, en un alarde de cobardía, Cheney, alegando enfermedades e impedimentos probablemente ficticios.
En pleno delirio, Cheney atribuye conspiraciones antiamericanas a los serbios aliados de Al Qaeda (!) y sigue su lista de horrores, admitiendo que entre los métodos de tortura implícita o explícitamente autorizados por la Casa Blanca bushista se encontraban retirarle medicinas a los detenidos, simular que se les ahogaba, el uso de serruchos para intimidar e informes falsos sobre la muerte de un hijo del detenido.
El senador Evan Bayh se atrevió a preguntarle a Cheney si los actos de terrorismo no eran, más bien, norteamericanos y destinados a favorecer el control del petróleo iraquí por la compañía privada de Cheney, la Halliburton. A lo cual Cheney contestó con cólera: "¡Nosotros somos los patriotas!". A lo cual la presidenta de la comisión, la senadora Dianne Feinstein, contestó con la frase final: "Señor Cheney, su testimonio consiste en dar ilusiones por verdades".

Mientras parece que Obama está tropezando con la dura realidad ─ no quiere mirar al pasado, pero hay que mirarlo para no cometer el mismo error, y hay que depurar responsabilidades aunque esto lleve al mismísimo George W. Bush al banquillo de los acusados ─, encuentra dificultades para cerrar Guntánamo y pone trabas a que se publique integro el dossier del horror de las torturas estadounidenses, aquí en España el juez Pedraz vuelve a abrir el sumario por el asesinato del cámara de televisión Couso que acusa de asesinato a tres militares norteamericanos, de diversas graduación, implicados en el cañonazo que acabó con la vida del periodista español.
Espero que Barack Hussein Obama consiga lavar, por fin, la imagen de un gran país que sus antecesores arrastraron por el fango del crimen y la ilegalidad y que la regeneración democrática del país más poderoso del mundo sea total.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
José Luis:
Es una abominación para el mundo y desde luego para Estados Unidos, que presumiendo ser civilizada, la política nortamericana permite a esta clase de criminales mantenerse en el poder.
Obama tiene que ser valiente, más allá de inteligente y enfrentar, aún con vergüenza, el costo político de mantener un campo de concentración en Guantánamo.
No se puede justificar el terrorismo, porque éste a dejado una estela de dolor, incluso en España, pero tampoco se puede permanecer inmutable frente a la tortura que se aplica bajo el criterio de intereses como los de Cheney.
Algunos de los detenidos y evidentemente torturados en Guantánamo,no tuvieron la oportunidad de recibir un juicio y demostrar si estaban, implicados o no, en algún crimen.
¿Sencillamente quien le dió a Bush o Cheney el poder de sentirse dioses?
Resta sólo recordar algo muy suyo, una frase que encierra el franco repudio a la injusticia, sea Nazi o aplicada con las variantes naturales a la vileza de los tiranos bushista:
...Una de las falacias más irritantes, desde mi punto de vista, es la de exonerar a los pueblos de lo que hacen sus gobernantes...
Y eso hace que venga a mi mente una reflexión: Estados Unidos es responsable de lo que pasa en Guantánamo y está obligado a ejercer, a través de su actual gobierno, un nuevo esquema de protección de su seguridad nacional.
Como nación, debe reconocer que ejerce el terrorismo y que ha sido su primordial promotor, a través de la fabricación y distribución de tecnología bélica, lo mismo a Medio Oriente que a México, donde el narcotráfico lacera y vulnera la tranquilidad de cualquier familia.
Hoy por hoy, la perdida más grande la sigue teniendo quien perdió a un ser querido en un atentado terrorista.
El dolor de la terrible experiencia de Septiembre 11, por ejemplo, no diminuyó porque Cheney y Bush idearon, a través de Guantánamo, una fortaleza para mantener sus intereses protegidos.
Estos malvados han enlodado a Estados Unidos y las han dejado a la altura de las sociedades más crueles, entre ellas la Alemania Nazi de la que hace usted un excelente recuento en su libro "El mal absoluto".
Respetuosamente.
Anónimo de México.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Muchas gracias por su valiente comentario con el que estoy absolutamente de acuerdo. Con los criterios de la justicia universal, que ya aplicó el juez Garzón en el caso Pinochet, se debe llevar a los tribunales a los asesinos del padre Ellacuria de El Salvador, un proceso que se está iniciando en España, y a los que desencadenaron la masacre de Irak cpn el único fin de lucrarse con la muerte y la destrucción de un país.