LA ENTREVISTA

Entrevistas
Entrevista con
José Luis Muñoz

"Todos tenemos una especie de gen del mal que se activa en determinados momentos"
Autor de las novelas El Mal Absoluto y de El Corazón de Yacaré
Por Xavier Borrell
Última actualización 03/05/2009@20:50:39 GMT+1
En el corazón de Yacaré, la denuncia es constante hacia todo el mal que se ha hecho a los países latinoamericanos por parte de las dictaduras ¿Lo hace en un país imaginario para poder generalizarlo más?
Los males de Latinoamérica arrancan con la conquista, del mismo modo que los males de África lo hacen con la colonización. No es casual que escribiera una novela histórica sobre el descubrimiento que era muy crítica con el proceso. De esa época viene el caciquismo. La mentalidad española era la de enriquecerse a toda costa, expoliar los territorios. Muchas de las grandes fortunas vienen de entonces. Pero, en efecto, la situación de Latinoamérica se hizo sangrante durante las dictaduras que asolaron buena parte del continente durante el pasado siglo, auspiciadas por Estados Unidos, su época más tenebrosa de dictaduras militares que masacraron a la izquierda. Ahora la situación ha mejorado, fundamentalmente porque Estados Unidos ha mirado hacia otra parte, Oriente Próximo, y estamos viendo gobiernos democráticos de izquierdas e indigenistas, por fin. El corazón de Yacaré está localizada en esa época y, como bien dices, Macladán es un país imaginario en donde están contenidos todos.
La pasional historia de amor de sus protagonistas se puede dar en cualquier lugar del mundo, aunque en el Caribe se vive de una forma especial ¿Lo crees así? Negrita
Existen unas condiciones mágicas en el Caribe para que las historias de amor sean tan pasionales y sensuales. Lo da la misma naturaleza paradisiaca de muchos países y esa mezcla racial y cultural. El mundo de los sentimientos se exacerba, no tiene los límites que se imponen, por ejemplo, en Europa. El Caribe es clima, paisaje, una determinada forma de vivir el momento, y eso tiene su correlación en el amor.
En cuanto al mal Absoluto a la hora de enfrentarse a la narración de los hechos desde el punto de vista del nazi y del judío, ¿cuál de los dos fue el más difícil a la hora de ponerse en su piel, de meterse en su mente para contar su historia? ¿El metódico asesino en serie, el criminal de guerra nazi o el pobre judío, víctima de la barbarie, que se siente más culpable que su propio verdugo?

Lo más duro fue, sin duda, meterse en la piel del verdugo nazi y argumentar y justificar desde su punto de vista, pero al mismo tiempo fue estimulante por lo que tenía de desafío meterse en la piel de alguien diametralmente opuesto como es Gunter Meissner. Ser Yehuda Weiss fue descender a los infiernos, una experiencia horrorosa que he tratado que el lector comparta conmigo para que tome conciencia de lo que fue aquello, una planificada destrucción masiva de seres humanos efectuada con una crueldad retorcida e inimaginable. No intenté ser maniqueo sino objetivo, que fuera el lector el que juzgara.
Al escuchar las explicaciones antagónicas de los dos protagonistas, la periodista está en el punto medio, sin saber hacia dónde dirigirse, indignándose con la situación vivida en su país en aquella época. ¿Son las tesis sostenidas por la periodista las más parecidas a lo que piensa el autor en realidad? ¿Crees que cualquier persona, en circunstancias análogas, podría conducirse como alguno de los personajes principales, ya que el mal absoluto es algo innato que tenemos oculto?
La periodista se plantea dudas, y siente cierto horror cuando, en un momento determinado, Gunter Meissner le dice que ella habría hecho lo mismo de vivir en aquella época. Una de las claves de la novela, pienso yo, es declarar que no somos inocentes de lo que hagan nuestros gobernantes porque, en unos casos, los elegimos y, en otros, los soportamos sin hacer nada por cambiarlos. Es muy fácil atribuir los errores y las barbaries a una clase dirigente y exonerarnos de ellas. En todos los grandes crímenes de la historia de la humanidad han colaborado, por activa o por pasiva, poblaciones enteras. Mientras Hitler barría media Europa era aclamado y muchos se apuntaban a la caza del judío o miraban hacia el otro lado. Hay en todos nosotros una especie de gen del mal que se activa en determinados momentos, cuando la sociedad nos da carta blanca y sabemos que nuestras maldades no sólo no tendrán castigo sino que serán recompensadas. Lo hemos visto en Ruanda y en Yugoslavia.
En el conjunto de tu carrera hay novela policíaca, thriller histórico, novela romántica, novela erótica,. ¿Con cuál te sientes más identificado? ¿Prefieres alguno por encima de los otros?
La novela negra es una especie de cajón de sastre en donde cabe todo, es la novela social del siglo XX y XXI, la heredera de las novelas de Balzac y Zola, que permiten diseccionar la sociedad en la que vives, denunciar las injusticias, puede ser muy versátil, y tiene una gran ventaja sobre otro tipo de novelas: que entretienen. Hoy en día buena parte de las novelas que hay en los anaqueles de las librerías son género negro. La novela erótica es complicada, porque siempre estás al borde de la vulgaridad en la que no puedes caer. Aunque confieso que el que más satisfacción personal me ha dado ha sido la novela histórica, que me ha permitido viajar al pasado, vivir en una época apasionante y meterme en la piel de unos aventureros, los conquistadores, cuyas experiencias debieron ser de una intensidad extraordinaria y se enfrentaban a lo desconocido a miles de millas de su tierra.

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