LA CRÓNICA

EL CORAZON DE YACARÉ

SE PRESENTÓ EN GRANADA


Muy gratificante, por varios motivos, la presentación de mi novela EL CORAZÓN DE YACARÉ en la librería Picasso de Granada. Acudieron desde Madrid, para arroparme, Silvia Pérez, cabeza de Imagine Ediciones, de riguroso negro y rojo, como la portada del libro que ha editado, que parecía la mismísima Yacaré, y Fernando Marías, que desplegó su habitual ingenio y dominó el escenario con su savoir faire. Entre tan agradable compañía me sentí como en casa. Se estableció en la mesa una maravillosa complicidad ─ se habló de todo un poco: de Seseña y su premio romántico; de la novela, que sintetizaba un buen número de géneros en sus 220 páginas, realmente todos sin que yo fuera muy consciente al escribirla; de los autores negros suecos, que ya son una plaga después del desembarco del malogrado Larson para disputarle el trono, desde el Más Allá, a Mankel ─ los hay hasta en Islandia, en donde no hay crimen y quizá lo haya ahora, para dar la razón a su único autor policial ─; de literatura de calidad que suele estar reñida con el éxito (me parece que cambiaríamos de discurso si nos acariciara el éxito); de romanticismo bien entendido que no tiene nada que ver con Corín Tellado, el género rosa, lo ñoño y lo cursi; de corazones y otros órganos que se alteran cuando nos enamoramos ─, reinó el buen humor y pude departir en privado con cada uno de los asistentes a los que dediqué el libro, lo que creo fue un lujo mutuo.
La portada y el título fueron resaltados por Fernando Marías, que dijo que la novela no podía llamarse de otra manera, y que los rojos labios de la protagonista que ilustran la cubierta parecen un corazón palpitante a punto de saltar. Intentó, en vano, que desvelará exactamente qué ocurría con el corazón de Yacaré, a lo que me resistí porque hacerlo era decir demasiadas cosas acerca de un argumento que tiene terribles sorpresas.
Desvelé alguna anécdota creativa, como que la historia dormía, desde hace más de cuarenta años, desde mi época universitaria, en un cajón de mi escritorio en forma de relato más o menos largo, hasta que hace dos años, revisándolo, me di cuenta que su potencia daba para una novela y lo reescribí y, sin saber bien cómo iba a quedar la historia, y ahí entra la magia y la aventura de la creación literaria en el proceso, opté porque la novela fuera polifónica, para retratar con amplitud la realidad social en la que se desenvolvía, dar voz propia a los tres protagonistas de la historia, a Yacaré de Wilson Frades, la india profundamente enamorada de su marido, a Santiago O’Higins, el plutócrata representante de la oligarquía dominante que detenta el poder económico en el país, y a Nelson Correa, quizá el personaje por el que más me decanto desde el punto de vista literario, el policía del grupo de tareas, eufemismo que esconde la tortura y la desaparición, entrenado en la tristemente Escuela de las Américas, otro eufemismo de la más detestable vesania, que se mueve con la contradicción de pertenecer a una clase social y servir de sicario a la opuesta.
Me sentí muy cómodo con la estructura narrativa de la novela, con sus frecuentes saltos temporales, con su estructura de puzle dinámico cuyas piezas quiero que el lector vaya poniendo en su sitio, y acabé diciendo que sí, es una novela de amor, de amores tempestuosos como solo pueden tener lugar en esa parte del mundo en donde todo es excesivo, pero que es una novela negra y, como tal, una novela social, que retrata un estado de cosas en Latinoámerica que esperemos no vuelva a repetirse.
Subrayó Fernando Marías la presencia de un fuerte erotismo en ésta y en anteriores novelas mías, y yo lo justifiqué con que en mis novelas caribeñas, LA CARAQUEÑA DEL MANÍ o en ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR RODRIGUEZ PACHÓN, el erotismo lo da el entorno, la sensualidad del paisaje y del paisanaje, y que sí, que el sexo es importante en mis novelas, porque el sexo es una fuerza motriz y está presente en casi todas las artes menos en la arquitectura. Y en la música, espetó Fernando Marías. Ahí discrepamos: ¿no es muy sexual la bossa nova, por ejemplo? Terminé ironizando que la culpa de que haya tanto sexo en mi literatura la tiene el haber ganado La Sonrisa Vertical.
Reflexioné en voz alta sobre mi obsesión por América y aventuré a que quizá, por mi parte extremeña, se perdiera en aquellas selvas algún antepasado mío en 1492.
Hubo quién vino de Alcaudete, Jaén, como la escritora Felisa Moreno, que acaba de publicar su novela LA ASESINA DE LOS OJOS BONDADOSOS, titulo que alabamos Fernando y yo a falta de adentrarnos en sus páginas, para estar presente y ver que no soy un invento de Internet, y otros hubo que, estando en Granada, en la esquina de enfrente, se perdieron.
La tarde terminó en la agradable terraza de Las Titas, junto al Genil, que tiene caudal gracias a las nevadas, en agradable compañía, y comiendo dorada, huevos fritos con jamón y patatas y un surtido de pasteles con el que Fernando Marías me hizo la competencia, desbaratando esa imagen que ambos tenemos de psicópatas con la extrema dulzura de ese colofón.
Las instantáneas del evento las hizo la magnífica fotógrafa onubense Alicia Núñez, con la cámara de Silvia Pérez, que me las ha cedido generosamente para esta crónica y a la que doy, desde aquí, las gracias.

Comentarios

Antonio del Camino ha dicho que…
Sin duda, debió ser un acto entrañable y 'productivo' para cuantos pudieron asistir a él. Con tu crónica, ha sido como si me trasladases a la sala, además de inocularme la curiosidad por leer tu novela, que aún no he podido hacer.

Sólo una curiosidad a la que puedes no dar respuesta: ¿Fernando Marías, es familia de Javier Marías?

Gracias por compartir.

Un saludo.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Muchas gracias,Antonio, por tus palabras y atención y espero que puedas leer en breve mi novela.

Lo segundo es un tema espinoso. Javier Marías tiene un hermano que se llama Fernando Marías, que escribe además y es docente, pero no guarda relación con el Fernando Marías más conocido, que es el de la foto.
Francisco Ortiz ha dicho que…
Mucha suerte y muchos lectores que acudan a leer el libro.
Anónimo ha dicho que…
¿Cómo que otros hubo que, estando en Granada, en la esquina de enfrente, se perdieron?

No pude acudir a las Titas porque mi amiga arquitecta debía esperar a su pareja. A pesar de la ausencia, sabes que eres la última adquisición de la agencia.

Fue una presentación muy agradable.
Antonio del Camino ha dicho que…
José Luís, en su momento, dejaré tarjeta de visita con mis impresiones sobre tu novela. En cuanto a esa curiosidad "malsana" que a veces nos asalta por las cosas más nimias, y que te planteaba, muchas gracias por tu amable aclaración.

Un cordial saludo,