EL RINCÓN DEL POETA
EPICARIS LIBERTA
Fátima Frutos
...puesta en tanto aprieto por defender a personas
...puesta en tanto aprieto por defender a personas
extrañas para ella y por ventura no conocidas, cuanto los
hombres libres, caballeros romanos y senadores, tocados
apenas de los tormentos, descubrían y acusaban a sus
más caras prendas, esto es, a sus mayores amigos y
cercanos parientes.
Tácito

Despójame del cuerpo destinado a morir,
oh tú que palpitante enardeces la lanza
y de entrecortados gemidos labras mi miedo.
Rompiéndome en la sangre, presa del estrago,
de los conjurados dilecta, aún triunfo sobre el látigo
y sobre las venas putrefactas de mi amante, El Traidor.
En el horizonte, oh tú Roma,
despueblas mi alma convulsa, desmoronas las columnas,
y sólo de rodillas mi lealtad detiene tu furor.
Otra vez en la rostra arden las lágrimas de Cicerón,
sobre las piedras que albergarán nuestros sepulcros
del Espíritu Sumo, que ya convocó a Séneca
y que torna en condición divina mi maltrecho valor,
mi agónica voluntad de esclava torturada
que eterniza en su súplica la libertad de la República.
Tácito

Despójame del cuerpo destinado a morir,
oh tú que palpitante enardeces la lanza
y de entrecortados gemidos labras mi miedo.
Rompiéndome en la sangre, presa del estrago,
de los conjurados dilecta, aún triunfo sobre el látigo
y sobre las venas putrefactas de mi amante, El Traidor.
En el horizonte, oh tú Roma,
despueblas mi alma convulsa, desmoronas las columnas,
y sólo de rodillas mi lealtad detiene tu furor.
Otra vez en la rostra arden las lágrimas de Cicerón,
sobre las piedras que albergarán nuestros sepulcros
del Espíritu Sumo, que ya convocó a Séneca
y que torna en condición divina mi maltrecho valor,
mi agónica voluntad de esclava torturada
que eterniza en su súplica la libertad de la República.

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