lunes, 31 de enero de 2011

MIS LIBROS

BCNegra 2011
El último año de la dècada
COSECHA EN CASTELLANO DE 2010
Mesa redonda
Participantes: Leo Coyote, Xavier B. Fernández, Vanessa Montfort, José Luis Muñoz y Eduard Pascual . Modera: Raúl Argemí Sábado, 5 de febrero, a las 11 h
Biblioteca Barceloneta - La Fraternitat
C/ del Comte de Santa Clara, 8-10

La consolidación del género en castellano no para: se consiguen premios no especializados, se amplian geografias, protagonistas y atmósferas. Sexo, jazz, juegos de azar y fronteras forman parte de les historias de los autores que estarán con nosotros. Son solo una muestra de la amplia nómina de narradores en castellano de este últim0 año de la década. En diez años, el género ha crecido cuantitativamente pero, sobre todo, cualitativamente.

Y a las 13 horas, en Negra y Criminal, c/ La Sal 5,
firmaré mis tres libros del 2010.
LA FRONTERA SUR
(Almuzara, 2010)
IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona
El territorio de Mike Demon, un vendedor de seguros de vida apacible y acomodada, se extiende desde Los Angeles hasta el sur de California. La suya es una existencia aparentemente normal y encarrilada, marcada por el nomadismo de su oficio, hasta que un día cruza la frontera de México y aparece en Tijuana. Su vida experimenta un brusco giro cuando conoce a Carmela, la guapa camarera de un restaurante de la peligrosa ciudad fronteriza, y nace entre ellos una pasión tan estimulante como peligrosa con la que Mike Demon bordeará el abismo y conocerá los peligros y las miserias del Tercer Mundo que aparece agazapado a sólo un tiro de piedra del Primero. Ya nada va a ser igual y el coste de esa aventura, en la que queda atrapado, será muy caro.
La frontera sur es una novela de género negro y pasiones descontroladas a uno y otro lado de la línea divisoria que separa dos mundos tan diferentes, pese a estar tan próximos, como son los Estados Unidos y México, que representan dos formas de vida contrapuestas, pero es también una historia de amor, trágica y llena de sufrimiento, en la que los dos protagonistas se ven arrastrados por el fatalismo de su difícil relación en un mundo en donde impera el crimen, el desorden, la violencia y el instinto de supervivencia.
LA MUJER ÍGNEA Y OTROS RELATOS OSCUROS (Neverland, 2010)

Un miliciano republicano que se conmueve ante el amor de una chiquilla y eso le hace dudar al tener que ejecutar a un terrateniente durante la Guerra Civil española. El cadáver descuartizado de una mujer que hará la vida imposible a su asesino como se la ha hecho cuando estaba viva. Una misteriosa mujer negra que se convierte en mantis religiosa y se queda con el botín de un atraco casi perfecto que acaba en un baño de sangre. El carácter obsesivo de un escritor de novela negra que lo lleva a convertirse en un asesino cuando comienza a sospechar que su cerrajero no es hombre de fiar... En La mujer ígnea y otros relatos oscuros, de muy diversa factura fronterizos todos ellos con el género negro y el fantástico, el lector encontrará distintas e inquietantes miradas a la parte más oscura que todos llevamos dentro.
Veinte relatos de muy diversa factura, fronterizos todos ellos con el género negro y el fantástico, dieciocho miradas inquietantes a la parte más oscura que todos llevamos dentro, desde la Alemania nazi a la España de la guerra civil, desde las historias de amor con fantasmas a las de atracos casi perfectos, terminando en la insoportable guerra de Irak. Escritores fracasados, sicarios que dudan, revolucionarios contradictorios, policías a un paso de la jubilación, androides con pasiones muy humanas, violadores, actores porno demasiado aficionados, pandilleros, psicópatas que se convierten en víctimas, cantantes de soul con voz de terciopelo y la rubia más deseada del mundo recorren las páginas de LA MUJER IGNEA Y OTROS RELATOS OSCUROS.

MAREA DE SANGRE (Erein, Cosecha Roja, 2010)

En invierno Playa de Aro es una urbe fantasmal. Dos aparentes suicidios sacuden el marasmo hibernal de la población. Ismael Ortiz, jefe de la policía local, se coge a ellos para huir de una rutina que lo está matando lentamente y de una esposa alcoholizada. Pero no es asunto suyo, como le advierte el teniente de la Guardia Civil Abel González, un nostálgico de los viejos tiempos. El policía municipal, ayudado por una de sus agentes, no suelta la presa y sigue, pese a quienes se empeñan en obstaculizarlo, con la investigación de esas dos muertes que está convencido nada tienen de fortuitas.
Marea de sangre es una novela en la que se dan cita crímenes del pasado, sin resolver, con los del presente. Una narración hipnótica que avanza a medida que se desentraña una intrincada madeja en la que aparecen políticos corruptos, banqueros sin escrúpulos, agentes de la ley que miran hacia otro. lado, testaferros rebeldes, prostitutas tiernas, narcotraficantes violentos y pied noir sin alma, fauna microbiana que tiene rápido desarrollo en las charcas de nuestras costas. Pero es también un concienzudo estudio de personajes, con sus bajezas, contradicciones y doblez moral, y una acertada descripción de la sociedad española del año 1988, ávida de dinero fácil a cualquier precio.
“La trayectoria narrativa de José Luis Muñoz es lo suficiente amplia y fructífera que, sin lugar a dudas, podríamos calificarlo como uno de los autores contemporáneos más importantes, y mejor valorados, del panorama literario español de las últimas décadas”.
(Pedro M. Domene en Cuadernos del Sur).

Video entrevista
CONOCER AL AUTOR
LA FRONTERA SUR

Clique en el enlace para escucharla
http://www.conoceralautor.com/obras/ver/ODU2


Video entrevista
CONOCER AL AUTOR

MAREA DE SANGRE
Clique en el enlace para escucharla
http://www.conoceralautor.com/obras/ver/ODU1

Publicado en La Biblioteca Imaginaria, la web literaria de Cristina Lucía MonteolivaTítulo: Marea de sangre
Autor: José Luis Muñoz
Editorial: Erein
Págs: 324
Precio: 17 €
¡¡Esto es una novela negra!! Hacía tiempo que no tenía el placer de leer una novela de este género. Género demasiado baqueteado y muy malamente usado. Las novelas negras se basan en una cualidad muy sencilla, en la observación detallada de nuestro entorno. Con una rápida mirada a nuestro alrededor con seguridad se es capaz de apreciar unos elementos negros de indudable sordidez. Jose Luis Muñoz nos pinta una realidad desoladora, no sólo del protagonista sino de todo su entorno y lo hace con maestría y habilidad. Dejando en un párrafo una idea clara de lo que será la novela y su idea del género: “Los criminales no existen, existen los actos criminales; cualquiera, en determinado momento, es capaz de cometer un crimen.” Pag. 69. También la idea de los personajes y de la condición humana: “Cuando acabó con los víveres, comió fruta. Cuando terminó con los cartones de leche, desayunó café solo. Y cada mañana, al asomarse al espejo, descubría una nueva cana, una nueva arruga, señales indelebles de su decadencia.” Pag.184
Jose Luis Muñoz ambienta la novela en los años 80 y en la costa catalana. Es gracias a esa ubicación y a esos años cuando nos muestra, este reseñista cree que adrede, la realidad de la costa, los negocios sucios, los trapicheos inmobiliarios, el lavado de dinero y la corrupción, en todos los niveles, tanto privados como en los públicos. Viene muy a cuento esta situación y aquella época, ya que su recuerdo nos hace ver ahora como tras veinte años nos encontramos con idénticos problemas sin que hayamos hecho nada por solventarlos. Serán esos problemas los que den vida a la trama de la novela, trama muy bien llevada, en la que nos van dando poco a poco los datos precisos para que el desarrollo de la novela avance al ritmo que el autor desea.
A través de una prosa sencilla y de buena calidad nos va mostrando, sin prisa pero de manera continua toda la cruda realidad que rodea al personaje. Es una narración bien estructurada, con capítulos cortos que ayudan, junto a una prosa muy eficaz, a una lectura rápida de la novela. Tanta que hacía tiempo no tenía el placer de tomar una novela y terminarla a la mayor brevedad posible. Sí he de poner una pega a la novela, es difícil hacerlo, sería su lento comienzo, es preciso leer medio centenar de páginas para meterse de lleno en la historia, pero una vez traspasado este umbral se acabará seguro.
Leyendo a José Luis Muñoz me llega a la memoria el recuerdo de otros escritores españoles de género negro, en especial de David Serafín y de Isaac Montero, algo de los primeros años de Vázquez Montalbán y un poco de González Ledesma y bastante del Juan Madrid de sus primeras novelas. Hay que agradecer a la editorial Erein el esfuerzo de semejante edición, no muchas editoriales publicarían una novela así, que alejará al gran público de un simple manotazo. Es una apuesta valiente y de la que no podemos estar más de acuerdo. Y esperamos, los amantes del género negro, con fervor que prosigan en la misma línea.
En resumen la novela es como una copa de coñac, Magno a ser posible y cuando hayan leído la novela sabrán porqué, quema, pica pero cuando llega al estómago reconforta.
Sergio Torrijos Martínez

Publicado en Reseñados, blog del escritor Luis Vea García
lunes 24 de enero de 2011
EL MAL ABSOLUTO
DE JOSÉ LUIS MUÑOZ
El mal absoluto
José Luis Muñoz
Ed. Algaida, 2008
309 pp
20 euros
Algunos descubrimos los campos de concentración nazis a través de aquel pavoroso libro llamado Deportación. Más tarde tuvimos ocasión de leer el best seller de Gerald Green, Holocausto que, posteriormente, se convirtió en serie televisiva con gran éxito en los años 70. Todos comprobamos la eficacia alemana en la maquinaria de exterminio tanto como en la maquinaria de guerra - ver Las armas secretas alemanas de Briand Ford-. El mal absoluto de José Luis Muñoz habla del holocausto y de los campos de exterminio, aunque la acción del libro se desarrolla mucho después. Aprovechando la celebración del aniversario de la liberación de Auschwitz un equipo de la televisión alemana ZDF entrevista a un oficial de la SS, Günter Meissner, que estuvo allí tras ser herido en el frente ruso. Lejos de arrepentirse de sus actos, lo que hace es enorgullecerse y justificar lo que pasó basándose en el momento histórico y en el ascenso al poder de Hitler. Como contrapunto a este personaje, la televisión también entrevista a Yehuda Weiss que coincidió allí, en Auschwitz, como víctima. La narración continúa en un extraño juego en el que los papeles de víctima y verdugo tienden al final a intercambiarse en un original juego de espejos.
Pese a que la trama de la novela no es excesivamente complicada, el punto fuerte de la misma es lo real y bien trazados que están los perfiles psicológicos de ambos personajes: Günter Meissner y Yehuda Weiss. El autor ha tenido que estudiar bien algunos aspectos de la vida en Auschwitz, sin embargo utiliza a la perfección ese material en el punto justo para no aburrir, poniendo la información en boca de los personajes en lugar de dejarla en manos del narrador que hubiera sido más fácil. Ya había tenido ocasión de leer a José Luis Muñoz en una obra posterior, La frontera sur. En el caso de El mal absoluto el conflicto se sitúa en primer plano, como si el pasado retornara, como si se hubiera cerrado en falso. Y J.L Muñoz pone en boca de Yehuda Weiss y de la entrevistadora, Eva Steiger, la denuncia de los juicios de Nuremberg. Se pregunta cuántos de los que intervinieron en el exterminio nunca fueron juzgados. Günter Meissner fue uno de ellos. Otro de los aspectos a destacar por el que sobrevuela el libro son los experimentos con prisiones que se llevaron a cabo. Ya tuve la ocasión de reseñar un libro en el que se hablaba de experimentos médicos en campos de concetración con detalle -Doctores del infierno de Vivien Spitz-. José Luis Muñoz a través de sus personajes narra algunos de estos experimentos.
En general podemos pensar que el tema de los campos de exterminio ya ha sido ampliamente tocado en la literatura y en el cine. Sin embargo, José Luis Muñoz tiene la habilidad de narrar los sucesos fuera de ese tiempo histórico, basando el nudo narrativo en la acción-reacción de los personajes y acercándose más a una novela psicológica.
El mal absoluto fue premiado con el XI Premio de novela Ciudad de Badajoz.

LA ENTREVISTA

Conocí a Nerea Riesco en una Semana Negra, ya saben, ese club de amigos que se reúne una vez al año en la ciudad de Gijón. Nos hicimos amigos, buenos y leales, porque las amistades que nacen en la Semana Negra son para siempre, tienen algo de sacro. Leí a Nerea Riesco, su última novela, El elefante de marfil, con motivo de presentarla en Granada. Me fascinó. La frase de Margaret Atwood de Si te gusta un libro no quieras conocer a su autor no iba con ella. Claro que yo conocí a la autora antes que a su obra. Les invito a acercarse a Nerea Riesco, a su obra - Ah, lo siento, yo la tengo más cerca, pero ese es uno de los privilegios que tengo como escritor -, a sumergirse en ese laberinto de pasiones incandescentes, de buena literatura que es El elefante de marfil. No se arrepentirán. Esto es lo que hablamos sobre su novela y el privilegio de escribir.
HABLANDO CON NEREA RIESCO

JOSÉ LUIS MUÑOZ. Como un diamante muy pulido, tu novela tiene muchas caras y la virtud es que consigues que todas refuljan. Hay en la novela una apasionante intriga que gira, precisamente, en torno a esa pieza de marfil que pasa de las manos de unos personajes a otros y en la que están involucrados los miembros de la orden de San Juan de Acre para que alguien encuentre las reglas del juego y juegue esa partida aplazada en el tiempo. ¿Cómo se te ocurrió esa intriga? Háblanos un poco de la génesis de la novela, qué te movió a escribir esta historia?
NEREA RIESCO. La idea surgió de pronto, hace ya algunos años, cuando llegaron a mis manos las copias de unos documentos fechados a finales de 1755. En ellos se hablaba de un terrible terremoto que desmanteló Sevilla y dañó seriamente la Giralda. Investigando más a fondo en los documentos que se imprimieron en la ciudad y que hablaban del desastre, encontré uno delicioso. Estaba redactado en forma de romance y supe que se vendió como amuleto protector. Los habitantes de la ciudad lo llevaban siempre encima. Se imprimió en el negocio regentado por una mujer: la viuda de López de Haro. Y entonces los vi a todos… a todos los personajes que conforman El elefante de marfil, susurrándome su historia de amores apasionados, odios alimentados durante años, envidias que empujan al asesinato y compromisos heredados de aguerridos antepasados que invitan a vivir peligrosas aventuras: bandoleros, “bailaoras”, toreros, monjes, cigarreras, ilustrados, esclavos negros… un mosaico que exhibe geografía humana de la Sevilla del siglo XVIII. Fue como un flechazo. El terremoto me sacudió a mí también.
JLM. Es una novela histórica ambientada en el siglo XVIII que mira al pretérito, hacia el XV, cuando la Sevilla musulmana capitula ante el rey Fernando. La novela es prolija, porque recoge un amplio período de tiempo, desde ese famoso terremoto hasta la guerra de la independencia y la constitución de Cádiz. Eso supone un esfuerzo narrativo por tu parte, mantener esa tensión durante tantos años y páginas y que no decaiga. ¿Cómo lo consigues?
NR. Escribir una novela se parece un poco a cocinar un elaborado plato sin que se te peguen los ingredientes a la sartén, cuidando de no pasarte con la sal o no equivocarte con la medida de la mantequilla. Si cometes un error, da igual que los productos utilizados sean de primera calidad; a nadie le gustará tu plato. Pasa lo mismo pasa con una novela. Normalmente la historia está en mi cabeza pero va tomando forma mientras peso sus “ingredientes”. Me considero una contadora de historias, así que calculo: un poco de misterio para los que tienen alma de investigadores privados, una pizca de romanticismo para los pasionales, dos cucharadas de historia para los que se deleitan conociendo el pasado, y un chorrito de ajedrez para los amantes de ese juego… todo cocinado a fuego lento. He tardado dos años en elaborar El elefante de marfil, luego le toca al lector decirme si me ha quedado “rico”.
EL AJEDREZ
JLM. Para él, que un joven dominase los entresijos de ese juego era igual de trascendental que la lectura de los clásicos o el dominio de las leyes de la versificación, porque el ajedrez desarrollaba la capacidad de previsión, la prudencia, la perseverancia, y el equilibrio del cuerpo y de la mente. Consideraba cada una de las piezas como una parte de la gramática, como un elemento de la lengua que daba, en cada partida, forma a palabras, frases, párrafos, hasta completar una elegía o una maravillosa novela de aventuras.
El ajedrez es fundamental en la trama de tu novela, que gira alrededor de ese elefante de marfil, el alfil actual, el descubrimiento de las reglas de juego y esa mítica partida, aplazada durante siglos, que debe desempatar a las jugadas por Alfonso X El Sabio con Axataf y decide el destino de la Giralda. El ajedrez está muy presente en la novela, en el título, en la portada con escaques, en las numerosas citas sobre el juego de Kubrick, James Mason, Cortázar, Sartre, Capablanca, Juan Benet, que encabezan cada uno de sus capítulos, en el centro de la intriga de la novela con esa búsqueda de las reglas del juego en la catedral de Sevilla, en movimientos de partidas que reproduces.
NR. ¿Acaso el mundo no es más que es Un gran tablero que nos acoge. Nosotros creemos que manejamos las piezas de nuestra vida, pero eso no es cierto. ¡Nosotros somos las piezas!
JLM. Hay, en la novela, una metáfora en torno al ajedrez, batalla del intelecto, sin sangre, para dirimir los conflictos sin guerras. Alfonso VI acepta el desafío del rey al─Mutamid y, al perder la partida, abandona el asedio de Sevilla. Lo mismo hacen Fernando III y Alfonso X El Sabio, una utopía que me parece muy hermosa y con la que la humanidad podría haberse ahorrado millones de muertos. ¿Por qué esa fascinación por el ajedrez, que comparto, un deporte mental que, por desgracia, está en desuso?
NR. El ajedrez es como la vida misma; cada decisión que tomamos en ella nos abre múltiples caminos, posibilidades, oportunidades, peligros… tenemos que ser lo bastante hábiles como para saber elegir lo que más nos interesa en cada momento. Desde que decidí que el escenario de mi novela sería Sevilla, me vino a la mente la conquista cristiana en la que estaba presente el que años después sería Alfonso X el Sabio. Él era un gran amante del ajedrez y me lo imaginé tramando estrategias militares durante los dos años que duró el asedio, como si la ciudad fuese un enorme tablero. A fin de cuentas iba con su padre el rey, con una reina que era una figura llamada “Virgen de las Batallas” que aún se conserva en la Catedral, con los caballeros de las órdenes militares y el religioso que podría identificarse con el alfil y que más tarde sería el primer obispo de Sevilla. Por otra parte, los musulmanes intentaban defender su torre (la actual Giralda) con otra torre (la Torre del Oro). Me apreció muy evocador. Así que estructuré la novela como una partida de ajedrez: inicio; medio juego y final. Incluso los personajes de la novela son como piezas; cada uno cumple su misión. Sería estupendo que las batallas se librasen en tableros y que, tal y como ocurre en el ajedrez, cuando se terminase la partida, fuera cual fuera el vencedor, ambos contrincantes se levantaran y se dieran la mano en señal de respeto. Pero está claro que, como dice el poema, no somos más que piezas de ajedrez movidas por un gigante loco, lanzadas una por una a la caja de la nada.
EL TERREMOTO
JLM. El desastre comenzó a las diez en punto, de la mañana. Las campanas de la Giralda tañían solas, como locas. Los bancos del templo se agitaban sin importarles el peso de los fieles que estaban sentados sobre ellos y los que estaban de pie cayeron sorprendidos porque la tierra les faltaba. El púlpito amenazaba con descolgarse de su columna y un par de monaguillos asustados se acercaron tambaleantes al padre Zacarías para ayudarle a bajar la escalera.
La tierra tardó unos cinco minutos en acomodarse y, cuando terminó de hacerlo, lanzó una especie de suspiro lánguido que dio paso a un silencio estridente. Una tranquilidad polvorienta que poco a poco se fue diluyendo entre pequeñas quejas, entre Dios míos, lloriqueos de bebé, gritos de adultos, berrinches de beatas que aumentaron su volumen hasta alcanzar un sonido de angustia ensordecedora. Un clamor de voces desesperadas solicitaba al unísono misericordia, piedad y confesión. Una balada triste y dolorida que encogía el alma.
La novela casi se inicia con esa catástrofe sísmica, el terremoto de Lisboa que se sintió en Sevilla, un inicio espectacular. Además este aviso telúrico, de las entrañas de la tierra, es el desencadenante de la novela. ¿Cómo se te ocurrió?
NR. Creo que era Hitchcock el que decía que, tanto las películas como las novelas, debían comenzar con un terremoto y luego ir creciendo. Cuando encontré los documentos de los que te hablé antes y que describían un suceso real, no pude contenerme. Fue el famoso “terremoto de Lisboa”. Causó más de cincuenta mil muertos y provocó un maremoto que asoló Cádiz. En aquellos tiempos la escala sismológica de Richter no era utilizada pero se ha llegado a la conclusión de que tuvo una magnitud 9.0, comparable con el de Haití, ¿te imaginas? Tenemos la idea de que este tipo de desastres acontecen en lugares lejanos. Mucha gente desconoce que este terremoto vapuleó media Europa y el norte de África.
EL AMOR
JLM. Nunca se sintió tan intimidada por la belleza de nadie. A veces se permitía fantasear con él. Lo imaginaba forzando la puerta de su alcoba en plena noche, avanzando hacia ella, serio, firme, seguro, iluminado únicamente por la metálica luz de una enorme luna llena. León apartaba de un tirón certero las sábanas que la cubrían y la tomaba en sus brazos con la dulzura con que se mece a una criatura. Ella entonces le rodeaba el cuello y hundía el rostro en el pecho moreno aspirando su olor ahumado mientras él caminaba hacia la puerta para subirla en un navío fantasmagórico que zarparía dirección al mar Caribe.
Vayamos a otra de las refulgentes caras de esta novela. Es una novela de amores y pasiones, pero también lo es de intrigas que giran en torno a esa clave de bóveda que se desprende de la catedral de Sevilla durante el terremoto de Lisboa y guardo un secreto oculto, la Piedra Postrera. El amor. Porque El elefante de marfil gira una y otra vez en esos cien años de andadura, alrededor de ese sentimiento que escapa al control racional y nos hace tan felices como desgraciados.
NR. El elefante de marfil es, ante todo una novela de amor. Tenía muchas ganas de escribir sobre el amor en todas sus manifestaciones: el romántico, el pasional, el amor a otras culturas, el amor incondicional, el amor a la familia, el amor a la gente que no lleva nuestra sangre y a la que queremos más que a los que la llevan… y también quería escribir sobre el amor arrebatado que termina por convertirse en odio. El amor mueve el mundo y es el eje central de mi novela. Los que se adentren en sus páginas tienen que ir con el corazón bien pertrechado. LA SENSUALIDAD
JLM. León la recibía jovial, apretándose contra su cuerpo. La besaba en los labios, le lamía la lengua, le robaba el aire. Se colocaba tras ella y desabrochaba uno por uno, con tranquilidad pasmosa, la infinita hilera de minúsculos botones que sujetaban su enlutado vestido, desde el cuello hasta la cintura. Después empujaba suavemente la tela y acariciaba con la yema de los dedos la delicada ropa interior alargando ese momento, conteniendo el deseo.
Dibujas con perfección y detalle los estadios de la pasión amorosa, dotas a esos párrafos con una sensualidad enorme. El lector ve a los amantes, escucha sus suspiros, participa de su éxtasis.
NR. No puedo evitarlo. Para mí no son personajes, son personas. Los tengo presentes y palpables, mucho más que a gente de mi propia familia. Sé cuándo nacieron, cómo se sienten, si sufren, aman o si tienen miedo. Quiero que el lector los conozca tal y como son, que se cuele en sus alcobas, que alcance a sentir el tacto de la piel de doña Julia, el olor de la intimidad de los amantes, el sabor de los labios de León o del bandolero Ventura. Me dilato en las descripciones sensuales porque es en la entrega de nuestro cuerpo a otro ser humano en el que confiamos por encima de todas las cosas, en donde se encuentra de verdad nuestra esencia. El lector conocerá mejor a mis personajes si sabe cómo se les eriza la piel con una caricia.
LOS PERSONAJES
JLM. Se hablaba de sus habituales visitas al Compás de la Mancebía, donde cambiaba su salario por el amor venal de mujeres opulentas que le acunaban en sus brazos de matronas, sobre las que navegaba en un vaivén de barco en una noche de tormenta, dejándose guiar por sus aguardentosas voces de sirena, ahogándose en el profundo remolino que se escondía entre sus piernas para resurgir de golpe como un recién nacido, húmedo, tibio y oliendo a marisco. Después dormía la mona junto a ellas y despertaba aturdido, extenuado, como un náufrago recién llegado a la playa.
El pobre Cristóbal que no consigue a doña Julia y debe conformarse con el sexo de pago. Esta es la trágica historia de un amor no correspondido. Un personaje dramático y frustrado, por el que siento conmiseración, es Cristóbal Zapata, enamorado en secreto de doña Julia, a la que nunca consigue y que incluso le busca novia.
Fíjate que a mí la historia de amor que más me conmueve, de esta novela, que es una sucesión de historias de amor, es el eterno enamoramiento de Cristóbal Zapata por doña Julia, que nunca le declara su amor, que se reconcome por dentro cuando aparece León de Montenegro tan seductor, pero permanece siempre al lado de doña Julia, en todos los trances, sin recibir nada a cambio.
Él sintió los finos dedos en su cabeza. Aquellos dedos que tanto había deseado, aquellos que alguna vez rozó sin que ella pareciera darse cuenta en el trajín del trabajo diario. Un irrefrenable impulso le obligó a atrapar su muñeca. Se llevó mano de la mujer que había amado durante toda la vida a la boca y besó la palma con desesperación.
Cristóbal Zapata y su amor no correspondido por doña Julia. Creo que en el libro resulta muy atractiva la tensión amorosa que se establece entre Cristóbal Zapata, el fiel maestro del taller de imprenta AQUÍ SE IMPRIMEN LIBROS, que siempre ha amado calladamente a doña Julia, y León, El Pirata, el recién llegado que consigue enamorarla y casarse con ella. Es uno de los muchos centros sentimentales que estableces. A mí el personaje perdedor de Cristóbal Zapata me produce pena. Encima, doña Julia, le busca pareja.
NR. Me emociona que seas comprensivo con Cristóbal Zapata. Cuando voy a los clubs de lectura, no suele ser el personaje más popular entre los lectores, precisamente por ser considerado “uno de los malos”. Pero a mí también me conmueve. Nada de lo que ocurre en su vida está controlado por él, y eso es muy triste. Considero que El elefante de marfil es mi novela más ambiciosa, y no sólo por abarcar un periodo de tiempo tan extenso, sino por la cantidad de personajes que recorren sus páginas. Me preocupaba mucho para que cada uno de ellos tuviese su propia personalidad; que estuviesen vivos. No quería que los malos se pareciesen en su maldad, que tuviesen las mismas maneras de manifestarla o que se encorsetaran en clichés. Cristóbal Zapata es la prueba más palpable de ese esfuerzo, y por eso me gusta tanto.
JLM. Pero ya no parecía una niña. Se le había afinado la cara, el cuello, la cintura… pudo ver cómo las costuras de su vestido estaban tensas a la altura de las axilas. Sin duda ya le estaría naciendo el pecho. La muchacha sujetaba una tajada de melón y la sorbía distraída, atrapándola con deleite entre sus labios color rojo sangre, emitiendo un sonido apenas perceptible que a él le recordó al de los terneros cuando succionaban las ubres de sus madres.
Lo que ve Cristo, el hijo del infortunado Cristóbal Zapata, en Guiomar, la nieta de doña Julia. Se repiten las historias amorosas en el libro, que es una saga familiar de una familia, los Haro y los Montenegro, y Guiomar, su nieta, del bandolero, reconvertido luego en guerrillero durante la guerra de la independencia, Marqués de las Veredas, que es el equivalente del pirata León de Montenegro, el gran amor, y marido, de doña Julia. Es una saga de amores, y muchos frustrados, no correspondidos, que son los más trágicos. Curiosamente lo que no consigue Cristóbal Zapata con doña Julia está a punto de conseguirlo la hija de este, Julita, que consigue enamorar al hijo de ésta, Abel, aunque luego todo se frustre de una forma muy dramática. Los amores tienen una presencia capital en tu novela.
NR. Ya te dije. El amor mueve el mundo, los planetas, provoca guerras, desata pasiones. El amor nos hace sentir vivos. El amor me hace sentir viva. No puedo eliminarlo de las pócimas que, en el fondo, son mis novelas. El amor es siempre el ingrediente principal de todas ellas, aunque en El elefante de marfil quede más patente que en otras. Lo que ocurre es que no siempre se trata de un amor de novela rosa. También hay pasión, deseo, sexo… en la escena que describes, más que amor, lo que hay es un deseo inmoral y enfermizo que en un momento determinado pudo rozar la pederastia.

JLM. El chismorreo popular aseguraba que mamita Lula llegó al puerto de Sevilla en un navío de esclavos que olía a marfil y tiranía procedente de un pueblo africano llamado Yoruba, cuna del vudú. Decían que venía escuálida, que en su cabello enredado como cuerda hacían nido los piojos, que traía pústulas supurantes en los Ojos y en los labios y que emitía chirridos de criatura salvaje. Con el paso de los años, marmita Lula aprendió a hablar con acento andaluz y se hizo camarera de Nuestra Señora de los Ángeles en la Hermandad de los Negritos.
Dibujas muy bien los personajes secundarios. Mamita Lula es uno de los más entrañables. Percibo en ella algo de realismo mágico.
NR. Posiblemente. Pese a todo, mamita Lula, la esclava negra de la familia de Haro, fue una de las razones por las que añadí una “Nota de la autora” al final de El elefante de marfil. Cuando entregué la novela a mi editora, recuerdo que se sorprendió con ese personaje que recordaba a los esclavos de algodón en América. Por eso me pareció adecuado explicar que no se trata de una imagen lírica, ideada para dar fuerza a la novela. Es cierto que en Sevilla, en aquellos años, había esclavos negros. Los traían los barcos hasta el puerto y los vendían en las gradas de la Catedral. Las familias pudientes los adquirían como si se tratase de artículos de lujo y, en muchas ocasiones, les tenían tanto aprecio que los trataban como a uno más y se les enterraba en el panteón familiar. De ahí surgió mamita Lula.
JLM. Resulta muy sorprendente, en la novela, esa doble cara que tiene Monsieur Verdoux, el afrancesado, una especie de preceptor, en apariencia tan pacífico y civilizado.
NR. Me encanta monsieur Verdoux. Pero no quiero que hablemos de él.
JLM. Hay personajes de rompe y rasga, como esa sensual niña Candela, bailaora y cigarrera que embelesa a Cristo, el hijo de Cristóbal Zapata que cuando fuma los puros que salen de la fábrica aspira el olor de los muslos contra los que la cigarrera lía el tabaco.
NR. La niña Candela es una delicia de personaje. Una niña gitana que baila en un tablao flamenco, que trabaja en la fábrica de tabaco y que termina por convertirse en una de las personas más influyentes del país con la llegada de los franceses. Me encanta.
LA IMPRENTA
JLM. La piel se le cuarteaba de puro hastío entre esas paredes que imprimían historias que hacían soñar a los demás, pero no a ella.
La novela es también la historia, el día a día, de esa imprenta, AQUÍ SE IMPRIMEN LIBROS, que regenta doña Julia, la viuda de Haro, una mujer de carácter donde las haya, y que pasa de una generación a otra, a través de la que explicas el devenir de la ciudad durante cien años casi. Además creo que esa imprenta que describes con tanto detalle, existió.
NR. Sí, también lo explico en la “Nota de la autora”. De hecho, los documentos describiendo el desastre del terremoto de los que he hablado al comienzo, salieron de allí. Fue la mejor crónica que se hizo del suceso, hasta tal punto que los ciegos la aprendieron de memoria para recitarla por la calle y las personas lo llevaban encima, como si se tratase de un talismán, para protegerse de las réplicas. La imprenta de la viuda de Haro existió, y lo hizo con una mujer dirigiéndola.
COSTUMBRISMO
JLM. Llevaban dos semanas preparando la fiesta. Colocaron un toldo en el patio para que el sol del mes de agosto no derritiese el merengue ni a los invitados. Trajeron un barril de vino de Villarreal, sangría y limonada. Cocinaron gañotes rellenos pasas de Corinto, meolladas agridulces, picatostes, ensalada, perdices en manjar blanco y una enorme tarta de tres pisos. Colocaron mesas formando un cuadrado debajo de los arcos del patio y situaron las viandas.
La misma sensualidad que utilizas para las efusiones amorosas está en las recreaciones de desayunos, meriendas y cenas que abren el apetito del lector. Estos detalles ambientales se agradecen, porque retratan ese momento.
NR. Me encantan las descripciones sensoriales. Normalmente los escritores tienden a quedarse en la relato de lo que ven y lo que oyen. Pero a mí me gusta analizar el estremecimiento que produce en el cerebro el resto de los sentidos. Describir el olor de la canela, el sabor de la piel del ser amado, el tacto del terciopelo en las yemas de los dedos…

LOS TÓPICOS
JLM. Costillares llevaba la espada en su mano izquierda y con la derecha abrió el abanico. Con un solo golpe de muñeca citó al animal, que cayó en su trampa y se dejó torear con el abanico como muleta. La gente estaba al borde de la conmoción; gritaban olé y aplaudían a ritmo de pasodobles. Lleno de orgullo, Costillares entró a matar y, tras una estocada certera, el toro cayó a la arena envuelto en un estertor de sangre y muerte ante el clamor del público, que terminó de perder la compostura. Tiraban a la plaza claveles, gallinas vivas, hogazas de pan, ristras de chorizos, de morcilla serrana…
Esta corrida, que no sé si es real, me resulta asombrosa. Es muy divertido el diálogo, a golpe de abanico, entre Rosario y Abel durante la corrida de Costillares. En tu novela hay piratas, toreros, bandoleros, señoritos, nobles, afrancesados, esclavas negras, cigarreras, artistas… ¿Era realmente Sevilla así en el siglo XVIII o has echado mano, conscientemente y con alevosía, de todos los tópicos del andalucismo?
NR. Por las páginas de El elefante de marfil pasean los típicos-tópicos personajes de la Andalucía de la época, pero no por eso menos reales. Sevilla estaba plagada de gente así: bandoleros que robaban a los ricos para dárselo a los pobres, que lucharon contra los franceses en las guerras de guerrillas, a los que el pueblo consideraba héroes. Había “bailaoras”, porque en Sevilla existía una escuela para educar artistas. La escena taurina que describo y el propio torero Costillares son reales. También paseaban por las calles un buen número de cigarreras… e ilustrados como Pablo de Olavide o Alberto Lista… o los esclavos negros. No me invento nada.
JLM. Leyéndote creo que estás de acuerdo con los preceptos de John Irving de que una novela es un cúmulo de pequeños detalles ambientales que arropan la acción y sus protagonistas, y que los explican. Hay mucha literatura en tu novela, amor por la palabra bien escrita, por el redondeo de la frase, por la imagen precisa. Se nota un trabajo de corrección incesante, de pulido de la piedra que es la palabra. Los profanos de esta profesión creen que lo nuestro es inspiración, es inspiración, magia. Pero hay algo más. Hay trabajo y volver una y otra vez sobre el texto.
NR. Cuando imparto talleres de creación literaria siempre digo que no basta con tener talento para ser escritor, también hay que se constante. Una novela exige un trabajo de muchas horas al día durante (en mi caso) al menos dos años.
JLM. La novela es una larga saga familiar que incluye a tres generaciones, los descendientes de Julia, la viuda de Haro, y León de Montenegro, y su imprenta, que parece se van pasando el testigo. León de Montenegro se lo pasa a Abel, éste a su hija Guiomar. La maldad y el odio visceral que siente Cristóbal Zapata lo transmite a su hijo Cristo.
Lo que más me gusta de tu novela es que sea muy sensorial, que parece estar escrita con los sentidos, con todos. Es muy visual, olfativa, táctil. Realmente te traslada a un tiempo pretérito que construyes de una forma prodigiosa. Hay una multitud de detalles históricos, que están bien imbricados, no perjudican la narración. Es una novela deliciosamente costumbrista, pero atravesada por las pasiones amorosas. Y hay buena literatura, muy buena literatura.
NR. Gracias José Luís. No sabes cuánto valoro tus palabras, por amigo y porque, como escritor, sabes el trabajo que supone crear un mundo literario que no se deshaga por las costuras.

JLM. Y por último, Nerea, explica, si es que se puede explicar, porque esta obsesión por novelar el pasado y no el presente, que te mueve a circular por un tiempo que no es el tuyo que entraña, además, la dificultad añadida de la documentación.
NR. Si tuviese la máquina del tiempo, viajaría al pasado. Me intriga, me seduce, quiero saber más de él para poder entender mejor lo que somos en la actualidad. Ser escritor es la mejor profesión del mundo porque te permite vivir lo que jamás podrás vivir por aquello que decía Kundera: la insoportable levedad del ser. Así recreo el escenario en el que quiero moverme. De todas formas, pasan los siglos pero los seres humanos no cambiamos. Nos movemos por los mismos intereses, tenemos miedo a las mismas cosas, repetimos los mismos errores. Nos mueve la envidia, el amor, el odio, la venganza, el deseo de poder, el dinero… escribir del pasado es escribir del presente y el futuro.
JLM.Y ¿por qué escribes?
NR. Para ser inmortal.

CINE

EL DEMONIO BAJO LA PIEL
Michael Winterbottom

La versatilidad del realizador británico Michael Winterbottom es proverbial dentro del mundo del cine. El director multigenérico, nacido en 1961 en Blackburn, Reino Unido, puede rodar con idéntica pericia un film de denuncia (Welcome to Sarajevo), un western romántico, (El perdón), un musical (24 hour Party), un film de anticipación (Código 46) o una película erótica (9 songs) y lo hace con una solvencia poco frecuente si exceptuamos a Ridley Scott, del que también resulta difícil ver una película mala. Winterbottom podrá estar más o menos inspirado, podrá redondear más o menos sus trabajos – a veces hay una cierta sensación de desaliño formal en algunos de sus films – pero siempre interesa y, en ocasiones, da de lleno en la diana. El demonio bajo la piel es uno de estos brillantes ejemplos.El universo del novelista de género negro norteamericano Jim Thompson, puede que el más prolífico y uno de los más duros a la hora de contar sus historias, ha sido trasladado varias veces al cine y los que han transformado sus secas y desasosegantes historias en imágenes han captado con acierto su universo. Nadie como Thompson, dentro de la novela negra norteamericana, ha indagado tanto en la mente del criminal y ha estado tan acertado en la creación de personajes malsanos. Sam Peckinpah consiguió uno de sus mejores trabajos adaptando La huida, con Steve McQueen y Ali McGraw, que luego tuvo otra versión muy aceptable también dirigida por Roger Donaldson e interpretada por Alan Baldwin y Kim Bassinger. Stephen Frears adaptó con un cierto distanciamiento Los timadores. Ahora Winterbottom se atreve con una de las mejores novelas del mago de la novela negra norteamericana, con El asesino dentro de mí, un texto que Stanley Kubrick, para el que el autor de El criminal y Texas escribió los guiones de Atraco perfecto y Senderos de gloria, no consiguió adaptar aunque quedara fascinado por la densidad de la historia y la perversidad de sus personajes.Lou Ford (un extraordinario Casey Affleck, el más joven de una dinastía de actores irregulares, en un increíble ejercicio de modulación de voz) es el joven sheriff adjunto de una pequeña ciudad de Texas. El sheriff Bob Maples (Tom Bower) le pide que aleje del lugar a una prostituta. Cuando Lou acude a casa de ella para decirle que abandone el pueblo se encuentra con que Joyce Lakeland (Jessica Alba) es una mujer turbadora y muy bella e inicia con ella una relación pasional y turbia. Pero Lou Ford no es una persona normal sino un terrible desequilibrado que disfruta del sexo acompañado de una buena dosis de violencia y emprende una loca carrera arrasando con todo el que se cruza con él. Acosado de cerca por el implacable policía Howard Hendricks (Simon Baker) Lou se comportara con cinismo extremo negando hasta el final todos sus crímenes. Perfectamente ambientada en los años 50, rodeado por secundarios de lujo de la talla de Ned Beatty, Bill Pullman o Elias Koteas, El demonio bajo la piel es un thriller tenso y angustioso, narrado desde el interior de la mente de ese policía criminal (trasunto del padre castrador del propio Thompson, sheriff corrupto, violento, mujeriego y alcohólico del que se vengó una y otra vez en sus novelas) que produce una enorme inquietud en el espectador. "Hay 32 maneras de escribir una historia y yo las he usado todas, pero solo hay una trama: las cosas no son lo que parecen". Y el protagonista de El demonio bajo la piel responde a esa reflexión de Thompson. Bajo el aspecto encantador y educado del sheriff adjunto Lou Ford, detrás de esa voz suave y bien modulada, se esconde uno de los más terroríficos y siniestros personajes que ha dado la literatura y el cine. Winterbottom no rehúye el sexo (ejemplares las escenas de cama entre los cuerpos sudorosos de Jessica Alba y Casey Affleck) ni la violencia explícita (la película contiene dos de las secuencias más terribles que se puedan ver desde Irreversible) para armar esta historia de una potencia inaudita que cabalga, fotograma a fotograma, hacia la catarsis final a ritmo de suave country.El demonio bajo la piel es, sin duda, uno de los mejores trabajos de Michael Winterbottom, una película negra sencillamente ejemplar que golpea la retina. Puro cine norteamericano de los años cincuenta, aliñado con sexo y exacerbada violencia, que coge al espectador por el cuello desde la primera secuencia y no lo suelta hasta la última. Y bajo esa envoltura de sordidez y criminalidad se encuentra una turbadora y psicótica relación amorosa que rompe todos los moldes y ataca frontalmente lo políticamente correcto.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

ANIMAL KINGDOM
David Michôd
De Australia, país no muy conocido cinematográficamente hablando pero con una excelente cantera de realizadores (Peter Weir, Roger Donaldson, George Miller, Baz Luhrman, Rusell Mulcahy, Philip Noyce, Alex Proyas, Fred Schepisi…) nos llega esta ópera prima de David Michôd, un filme negro sumamente elaborado en el que el realizador invirtió nueve años de su vida, una película sin concesiones al gran público, seca y directa, cine de personajes con acertados trazos psicológicos. Joshua Cody (James Frecheville), al que todos conocen como J, un adolescente introvertido y de pocas palabras, pierde a su madre a causa de una sobredosis. Solo en el mundo y sin saber qué hacer, pide ayuda a su abuela, la aparentemente encantadora Smurf (Jacki Weaver) que lo acoge en su casa. Con ella viven sus tres tíos con los que apenas ha tratado en su vida. Pronto se dará cuenta de las peligrosas actividades de sus simpáticos parientes: uno, Pope (Ben Meldensohn), aparentemente afable pero sumamente violento en el fondo, ejerce de jefe del clan familiar y es un asaltador de bancos frustrado porque su oficio está en desuso y hay otras formas de enriquecimiento rápido al margen de la ley; Craig (Sullivan Stapleton) es un desequilibrado que trafica con drogas y las consume; Darren (Luke Ford), al que le molesta que le llame tío porque sólo se llevan un par de años, está aprendiendo a delinquir. Y todos actúan bajo el manto protector de su abuela. Incrustado en ese ambiente delictivo y familiar, el joven J. mirará hacia otro lado, simulará no saber lo que pasa en su nuevo hogar hasta que Leckie (Guy Pearce), un policía que se la tiene jugada a Pope, le advierte de los peligros que corre entre los suyosAunque el argumento de Animal Kingdom se parezca bastante al de Mamá sangrienta, película de la factoría Roger Corman, cuya banda familiar capitaneaba Shelley Winters, la australiana es un film original, con formato de cine independiente que huye de los tópicos del género y retrata con acierto esa familia desquiciada a la que el huérfano J. se ve abocado y en la que intentará sobrevivir sin tomar partido hasta que un hecho trágico le obligue a hacerlo.La principal baza de este trhiller es la disección de sus delincuentes protagonistas, tipos aparentemente simpáticos y agradables, que comen en familia, bromean entre ellos, se emborrachan discretamente pero son capaces, cuando las circunstancias lo demandan, de mostrar su cara menos amable. De entre la fauna que compone ese clan familiar destaca, por méritos propios, el personaje de Pope, el tranquilo tío que siempre viste informales camisas floreadas, y Smurf, la siniestra abuela, capaz de cualquier cosa por proteger a su camada; las sonrisas, la voz aflautada y los continuos besuqueos a sus hijos y a su nieto no hacen otra cosa que acentuar el carácter siniestro de esta mujer que produce escalofríos y la actriz Jacki Weaver borda. Ese amor de madre puede llegar a ser letal. No le hace falta a David Michôd un alarde de violencia ni siquiera acción – la emboscada/venganza contra la patrulla policial – para construir un film terrible sobre la cotidianidad de la delincuencia cuando ésta se acepta como una forma de vida más.
JOSÉ LUIS MUÑOZ

CAMINO A LA LIBERTAD
Peter Weir
El realizador australiano Peter Weir (Sydney, 1944) puede estar orgulloso de haber desarrollado una dilatada y remarcable carrera tanto en su país de origen como fuera de él, tanto dentro como fuera del seno de Hollywood, sin perder en ningún momento sus credenciales, ni la libertad para ejercer su profesión. Tras casi diez años en silencio tras dirigir Master & Comander regresa a las pantallas con otra historia épica, la que recoge en Camino a la libertad(The way back). La película cuenta la odisea de un grupo de prisioneros que escapan de un gulag en Siberia y se ven obligados a cruzar más de 6.500km de nieve, desierto e incluso el Himalaya, para alcanzar la libertad. Esta historia, basada en La increíble caminata (las memorias del polaco Slamovir Rawicz), le sirve al director de El Club de los poetas muertos para desplegar un cine de aventuras épico, con un sabor añejo respecto al cine de este género que nos ha llegado en los últimos años desde los EEUU.Camino a la libertad se recrea en la epopeya de este grupo de hombres de diverso origen en su intento desesperado de alejarse del horror del campo de concentración ruso. Weir opta por prescindir de diálogos que ayuden a describir la personalidad de los personajes, y en su lugar enfrenta a éstos con la imponente, y a veces angustiosa, naturaleza. La cámara nos acerca a ella de forma natural, sin artificios, ni maquetas ni efectos especiales de ningún tipo, ya que el 99% del filme se rodó en escenarios naturales, y eso se respira en el detalle, en la explosión de color, luz y texturas que han logrado en la fotografía.Su camino de vuelta muestra una naturaleza feroz, inhóspita y agresiva. El desierto, las llanuras heladas de Siberia o los interminables valles de Mongolia, son algunas de las barreras naturales que se oponen en el camino de estos intrépidos aventureros en su búsqueda de la libertad. Un camino de largo recorrido que enfrenta a los personajes con el hambre, el cansancio, el frío, el calor, la desesperación, pero también con ellos mismos, con sus pecados, con sus expiaciones, con sus deseos. Es una contrarreloj contra la naturaleza en la que quedan retratados y desnudados.Preocupado en exceso en hacer girar el filme sobre el conflicto del hombre contra la naturaleza, Weir olvida en algunos momentos el drama humano y la perfilación de los personajes. Se echa en falta en ese sentido una mayor profundización en el sufrimiento físico y moral de los personajes, a pesar del empeño de sus actores en representarlo, y el cuidado trabajo de maquillaje y vestuario. Es como si las panóramicas del paisaje y la belleza que irradia captará en demesía la atención, dejando a un poco de lado la cámara introspectiva que analize y dé a conocer a los personajes.A nivel actoral, sobresale una vez más un Ed Harris, en esta ocasión, comedido y sereno pero afligido en su interior, “un actor que lleva la naturaleza en el rostro” tal y como afirma el director de esta cinta. A éste lo acompañan un irregular Jim Sturgessen el rol protagonista, y Colin Farrell en el papel de un despiadado delincuente con ráfagas de humanidad. Y por último la joven revelación, o debería decir joven consagrada, Saoirse Ronan. The way back puede recordar a filmes de aventuras de corte clásico como ciertas películas de David Lean, John Ford, la muy recomendable Las aventuras de Jeremiah Johnson del malogrado Sidney Pollack, pero donde verdaderamente ha querido reflejarse el autor de Los coches que devoraron Paríses en el clásico de Kurosawa Dersu Uzala.Pese a que el ritmo del filme caiga en momentos y el espectador pueda perder de vista la atención de la historia por monotonía, falta de ritmo, o cegarse por la hermosura de su fotografía y los paisajes encuadrados, Camino a la libertad sigue siendo pese a estos escollos un muy recomendable filme sobre el cine como canal para vivir historias fantásticas, espectaculares e increíbles sin necesidad de efectos. Pero se topa con un inconveniente: la maldición de apellidarse Weir, y esperar siempre grandeza de él, cuando aquí se queda en bueno.
MARC MUÑOZ