DIARIO DE UN ESCRITOR

Arán, 31 de enero de 2012



9:00. Suena el despertador. Lo apago. Sigo durmiendo. 9:05. Me levanto. Me duele ligeramente el lumbago. Me visto. Camiseta de México, forro polar de Decatlon, jersey de mademoiselle Bonnaire, pantalón de pana de La Arquitecta, dos calcetines míos, zapatillas de La Sonrisa Etrusca, gorra canadiense de La Chica de la Bicicleta. 9:15. Sube el café mientras Ana Pastor entrevista a Ruiz Gallardón que se ha ido del centro, en donde seguramente nunca estuvo, a la derecha. 9:25. Rifirrafe Ana Pastor/Gallardón a propósito de deuda/déficit. 9:45. Me gusta Esther Palomera, a pesar de estar en La Razón. Parece una indignada. 10:20. La cartera me trae devuelto el paquete de libros que envié a Miami. En inglés una nota excusándose por el estado del paquete, pero ninguna razón de por qué no lo entregaron. Lo abrieron buscando droga en sus páginas. Mierda. 10:30. Escribo a mi amiga limeña diciéndole que los libros prometidos no le llegarán. Me contesta que gracias a la incompetencia del servicio postal de su país de adopción tendremos una excusa para una cita. En Arán. Promete pasar en 2013 para recoger los libros dedicados y beber una copa de vino conmigo. Me gusta en plan. ¡Viva el servicio postal USA! 11:00. Mi amiga de Puebla me dice que los aztecas hacían pozoles con carne humana. Ahora los pozoles son con carne de cerdo o ternera. Algo ganaron con la conquista. Bromeo con la idea de meterla dentro de un pozole y comérmela. 11:15. Intercambio con La Dama del Fuego opiniones sobre bebidas espirituosas. El tema inicial es el Pippermint frappé, título de una película de Carlos Saura. 11.30. Me ducho. Diez minutos bajo el chorro de agua caliente. Una gozada. Se empaña el espejo. Se derrite ligeramente el hielo que cubre la ventana. 12:00. El radiador que está en la puerta de la calle marca 6 grados; el del salón comedor, 12. El del dormitorio, 14. 12:15. Paseo por la nieve, hasta Les. 3 kilómetros cuatrocientos metros siguiendo el curso del Garona. Día gris. El paisaje en dos colores: blanco de la nieve y el cielo, negro de los árboles. Interactúo con un asno solitario que se pasea aburrido dentro de su cerca. Le toco la cabeza y le hablo. Le hago un buen montón de fotos. Llego al quiosco de diarios de Les cuando ya está cerrado. No puedo comprar Público. Paseo por el pueblo. Llovizna. Regreso por el mismo camino. Me sale un perro ladrando de una casa. Lo conozco y sé que no es muy valiente. Le gruño y sale corriendo con el rabo entre piernas. Saludo al burro prisionero de su cerca que debe de estar pasando frío. Tropiezo con un rebaño de cabras que suben montaña arriba. Piso nieve virgen. Ando siempre atento a las agujas de hielo que penden de los tejados. Llego a casa, sin caerme, a las. 14:45. Caliento sopa. Veo el telediario. Después de siete meses la sopa, renovada día a día, me sigue pareciendo buena, aunque nunca sepa igual. 15:15. Friego el suelo con agua. Queda fatal. Parqué con manchas de agua. No hay manera. Seguro que si me lee la Dama del Fuego me da una solución. 15:45. Me retiro a hacer la siesta a la habitación. Duermo. Me despierta el frío de un sueño agradable. 17:00. Contesto mails especiales e íntimos. Me gusta sentirme querido, y deseado. 17:15. Estreno mi pala de nieve. La compré ayer por 20 euros al ferretero que me tiene como el mejor cliente del pueblo. Ataco el hielo que se ha formado frente a la puerta del garaje. Abro un camino entre la nieve. 17:30. Compro patatas, dos tomates, lechuga iceberg, chocolate en polvo y café a La Tendera Tímida. 17:45. La panadera me da el parte meteorológico para el jueves, el día en el que entrará la ola siberiana: máxima –5. Mínima: -18. Ya me entra frío. 18.30. Compruebo, y apruebo, el nuevo diseño de El Destilador Cultural. 18:45. Felicito al Destilador Cultural. 19:00. Leo unas cuantas páginas del libro de EVM que me regaló Poma por Navidades. 20:00. Apruebo la huelga general convocada por Mariano Rajoy contra Mariano Rajoy. 20:30. Cada vez que cierro los ojos sueño y me sé soñado. 21:00. Ceno sopa y huevos revueltos con champiñones. 21:30. Enciendo el fuego después de bajar al garaje a cortar leña. Debo tener reservas de madera para el jueves y los días que sigan, cuando los 18 grados bajo cero me tengan asediado en mi casa. Será una prueba de fuego. De hielo. 22:00. Me pongo una película ya vista en el reproductor de DVD, Elizabeth, con Cate Blanchet, una actriz que casi nunca me decepciona. Descubro en el film a un Daniel Craig antes de ser James Bond en el papel de siniestro sacerdote asesino torturado a conciencia por Geoffrey Rush. 23:40. Sigo intercambiando conocimientos alcohólicos con La Dama del Fuego. Me envía la fórmula del Toro Blanco. Es un secreto. 24:00. Caliento el dormitorio con el radiador eléctrico mientras el agua de la fusión de la nieve de mi tejado se hiela sobre mis ventanas. Sopla el viento. Todo el mundo duerme en el pueblo. Me queda una cerilla. Prendo el tabaco en la pipa. Se apaga tras dos chupadas. Me quedo sin fumar. Todavía tengo un habano de La Marciana de Miami. Para otro día. Otro mes. Fin.

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