DIARIO DE UN ESCRITOR

11/11/2010
Vuelvo a mi diario intermitente sin saber qué día es. ¿Jueves? Creo que sí si ayer fue miércoles. Hoy, jueves, por cierto, escucharé a Nerea Riesco hablar sobre su exitosa novela El elefante de marfil en la mediateca de CajaGranada. La escritora vasca bien afincada en Sevilla ─ soy testigo imparcial de lo bien que ejecuta las sevillanas ─ concita todos los atributos para ser una autora de éxito: buena pluma, excelentes dotes de comunicadora, simpatía a raudales, inteligencia, seriedad y tener los ojos más bonitos del panorama literario español. No soy augur, pero presiento que muy pronto la veremos por las alturas de nuestro parnaso literario porque tiene todos los números necesarios para ello.Todo el mundo anda muy alterado con las confesiones de Felipe González. La derecha remacha que por fin habla claro la X del GAL que no pudo llevar a los tribunales el vengador y justiciero Garzón. Confieso cierto escándalo, no por sus dudas de volar o no a la cúpula de ETA ─ otra habría nacido, de inmediato, de esa hidra monstruosa mil veces decapitada ─ sino por la defensa que hace del siniestro ex general Galíndez, a quien ascendió, condenado a cárcel por asesinatos y torturas en nuestro Guantánamo de Intxaurrondo. Pero lo que más me gusta de esa brillante entrevista de Juan José Millás es la acertada visión que tiene el encantador de serpientes del socialismo español de la crisis económica y el especial momento que estamos viviendo, algo que los demás medios y los tertulianos han pasado por alto. Dice el ex presidente, quizá porque ya no gobierna, que la supeditación de la política a la dictadura de los mercados es una aberración, y que son unos auténticos idiotas los sumisos gobiernos al recortar sus déficits a instancias de quiénes precisamente los han provocado con su especulación monstruoso: las entidades financieras. Juan José Millás pregunta: ¿Hay que ir a las armas? Y yo respondo: Sí, por supuesto.No todo son malas noticias. Masera muere en Argentina. Los universitarios ingleses arrasan la sede del Partido Conservador en Londres. Surrealistas las declaraciones del desaparecido de escena George W. Bush que se confiesa disidente de sí mismo y títere del siniestro capo Cheney. En esas memorias el ex dipsómano, que nunca debió dejar la botella por el bien de la humanidad y los cuatrocientos mil muertos enterrados en los desiertos de Irak, sostiene peregrinas ideas como afirmar que sumergir la cabeza del detenido en un barreño de agua hasta el borde de la asfixia ─ no hay una contabilidad de los que se asfixiaron ─ no es tortura. Sonrojo produce que un delito como ése (¿va con acento o no, maravillosa RAE?) no provoque la inmediata persecución judicial. Agradece, en otro párrafo de sus memorias, el soporte a su inmunda y asesina cruzada por parte de Tony Blair, vergüenza del laborismo y causante de que esté en la oposición, y al visionario Aznar.Elegir un libro entre los veintitrés pendientes que aguardan ser leídos y me envían gentilmente las editoriales, es una tarea ardua y no sé qué criterio seguir, realmente. Tras leer dos libros de amigos, los de José Vaccaro Ruiz y el de Felisa Moreno Ortega, opté por una novela histórica que me lleva al pasado remoto, La hija de Cleopatra de la norteamericana Michelle Moran, y no me arrepiento de ello y la prueba es que lo empecé hace dos días y lo voy a terminar hoy a pesar de sus 400 páginas.Apenas salgo de casa, la bicicleta se está enmoheciendo y no hago otra cosa que leer y escribir. Bueno, eso es lo que toca a un escritor, ¿no? Y aún tengo una suave resaca de paisajes del Cabo de Gata, maravilloso rincón salvaje de nuestras costas, de los últimos que quedan, y de la marroquí Tánger, siguiendo el rastro de Paul Bowles. También me llegan ramalazos de la luz y el aire de Nerja, y algo del sabor de las quisquillas, calamares y pescadito frito comido a pie de playa con los homónimos bajo el síndrome de África que los abdujo y así siguen, encerrados en su casa, convertida en choza africana, y entregados a extraños rituales. Luego, un nativo del pueblo malagueño nos llevó al maravilloso Balcón de Europa batido por las olas. Y soñé que me iba de nuevo a Marruecos.Afino la escritura de Muerte por muerte que, si todo sale como es de prever, verá la luz en el 2011. Una novela negra que le debe mucho a una de mis autoras favoritas: Patricia Higshmith. Y ambientada, de nuevo, en un paisaje costero: Ibiza. Hay crimen, reflexión sobre el mal, perversa justificación del asesinato y mucha literatura puesto que el protagonista la enseña en un instituto isleño a alumnos descerebrados y a una lolita que le lleva por la calle de la amargura. Ayer por la noche vi una película notable: Copia certificada del iraní Abas Kiarostami. Para quién ande cansado de tanto efecto digital y 3D esta película, más ensayo que ficción, puede ser balsámica. Diálogos inteligentes, personajes cercanos y una cadencia tan suave como el paisaje de la Toscana en donde está rodada. De fondo, la obra de arte y sus copias y la vigencia del amor. Gocé como hacía tiempo que no lo hacía en una sala de cine, exactamente desde que vi La cinta blanca de Michael Haneke. Aún hay gente que hace cine sin pensar en las palomitas. ¿Hasta cuando?La RAE y sus normas. Cuórum. Mi diccionario ortográfico me lo señala como erróneo. Expresidente. Lo mismo y me hace daño a la vista. Se cargan unas cuantas tildes, que a mí (ésta, perdón, esta no sé si la mantienen) me gustaban y siguen sin meterle mano a los irregulares que se conjugan fuera de toda lógica. ¿Para cuándo andó y andé en vez de anduvo y anduviste, por ejemplo?Debemos congratularnos del fracaso estrepitoso de este Papa en Santiago de Compostela y en Barcelona. Dicen, los que lo han visto, que lo más positivo de esa fugaz visita papal que llevó a Zapatero al otro extremo del mundo, nada menos que a la guerra de Afganistán, fue mostrarnos el esplendor del interior de la Sagrada Familia, obra gaudiana que nunca me gustó. De camino, como un Hugo Chávez cualquiera, soltó una tanda de exabruptos sobre nuestro laicismo beligerante, similar, dixit, al de la contienda civil. No he escuchado a nadie del PP, tan sensible a todo lo que sale de la bocaza del presidente venezolano, quejarse. Deberíamos romper el concordato, declararnos estado laico de una vez por todas e impedir que nuestro dinero vaya a parar a escuelas talibanas regentadas por una de las instituciones más machistas y retrógradas que existen en el mundo que no ha pedido perdón por llevar bajo palio en sus iglesias al sanguinario dictador que nos oprimió durante cuarenta años. ¿Pidió perdón la iglesia argentina, Guillermo, por bendecir a los torturadores?

Comentarios

Felisa Moreno ha dicho que…
Hola Jose Luis,
Gracias por leer mi libro tan pronto, sobre todo teniendo en cuenta las lecturas que tienes pendientes, espero que te haya gustado.
Un abrazo.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Ha sido un placer, Felisa. En breve cuelgo la reseña.
Besos
tere ha dicho que…
hola JL! supongo que esta será mi primer entrada de otras que se harán buena costumbre. !"me encantó",como decía el personaje de una novela, lo de " no todas son malas noticias", a pesar que no me hace feliz la muerte de este SEÑOR", me hubiese gustado que viva muchos años,por eso de que el infierno esta aqui en la tierra,já!

por otro lado, u otro comentario, no, no creo que la iglesia argentina pida perdón, desde sus entrañas, alguna vez, no, no lo veo.siiiiiiiiiiiii, hay de los buenos, pero ni con lupa los encuentro, pero si estoy convencida que los buenos existen, .....
Véase usted, lo considero de los buenos, a pesar de leerlo hace poquito!.
Saludos desde Argentina, tierra de promesas....incumplidas a veces....
Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
Te aseguro, Tere, que no te equivocas: J.L. es de los buenos, sí.
Éste, y con perdón también, este es uno de los mejores post que he leído últimamente, ¿está bien este tilde? Los de la RAE me marean, José Luis.
Estoy bastante ocupada, pero te sigo... Cariños.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Querida Tere que me escribes desde la otra orilla. Gracias por tus comentarios. La iglesia argentina fue tan mala, o peor, que la española que cobijó bajo palio a nuestro asesino dictador. Pero hay gente buena, muy buena, en la iglesia y fuera de ella.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues sí, Susana, la RAE y sus tildes. Cuando suba a BCN quedamos. Un beso