
Después de veinticuatro horas, nueve en avión, dos horas en Madrid, tres en tren, dos horas en Lleida y tres en autocar (me salen veinte, bueno, pero debe ser la diferencia horaria) llegué por fin a mi casa en donde mi huésped granaino estaba muy bien instalado y me tenía la cena preparada. Brindamos con vino, cava, comimos pasteles árabes de Granada, hablamos de la séptima vida, a la que él pertenece, del Albayzín, del Sacromonte, de la SE, de cine, de mujeres, de la CDLB, de Montpellier y las francesas, de la desaparecida Mademoiselle Bonnaire, de Miami y las latinas, de Italia y Mónica Belluci, de hijos y nietos, vimos la película El Bosque, peaje que deben pagar, gustosamente, todos los que se dejen caer por mi casa, y programamos las excursiones de mañana. Y sin jet lag me voy a dormir.
4 comentarios:
Felices sueños, José Luis.
Apreciado señor Muñoz:
Estoy buscando en su blog el post sobre Lo que queda del día, de Francesca Valentincic.¿Sería tan amable de indicarme la URL del post en cuestión? Gracias!
Apreciada Susaina:
El post se publicó en el blog pero por misteriosas circunstancias no lo encuentro, por lo que, para que pueda acceder a él, lo acabo de publicar en mi otro blog, BAJO EL VOLCÁN y aquí le dejo el enlace.
http://bajoelvolcanbajoelvolcan.blogspot.com/2011/11/literatura_24.html#!/2011/11/literatura_24.html
Bien llegado!!
Yo voy leyendo para detrás como los cangrejos.
O sea veo tu vida marcha atras jajaja
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