DIARIO DE UN ESCRITOR

Arán, 21 de noviembre de 2011

Después de veinticuatro horas, nueve en avión, dos horas en Madrid, tres en tren, dos horas en Lleida y tres en autocar (me salen veinte, bueno, pero debe ser la diferencia horaria) llegué por fin a mi casa en donde mi huésped granaino estaba muy bien instalado y me tenía la cena preparada. Brindamos con vino, cava, comimos pasteles árabes de Granada, hablamos de la séptima vida, a la que él pertenece, del Albayzín, del Sacromonte, de la SE, de cine, de mujeres, de la CDLB, de Montpellier y las francesas, de la desaparecida Mademoiselle Bonnaire, de Miami y las latinas, de Italia y Mónica Belluci, de hijos y nietos, vimos la película El Bosque, peaje que deben pagar, gustosamente, todos los que se dejen caer por mi casa, y programamos las excursiones de mañana. Y sin jet lag me voy a dormir.

Comentarios

Eva María Velázquez ha dicho que…
Felices sueños, José Luis.
Susaina ha dicho que…
Apreciado señor Muñoz:

Estoy buscando en su blog el post sobre Lo que queda del día, de Francesca Valentincic.¿Sería tan amable de indicarme la URL del post en cuestión? Gracias!
José Luis Muñoz ha dicho que…
Apreciada Susaina:
El post se publicó en el blog pero por misteriosas circunstancias no lo encuentro, por lo que, para que pueda acceder a él, lo acabo de publicar en mi otro blog, BAJO EL VOLCÁN y aquí le dejo el enlace.

http://bajoelvolcanbajoelvolcan.blogspot.com/2011/11/literatura_24.html#!/2011/11/literatura_24.html
MarianGardi ha dicho que…
Bien llegado!!
Yo voy leyendo para detrás como los cangrejos.
O sea veo tu vida marcha atras jajaja