DIARIO DE UN ESCRITOR

Arán, 25 de noviembre de 2011

La jornada empezó de forma inmejorable cuando una amiga mía, a la que de nuevo doy las gracias por el detalle, me envió un texto extraordinario de Enrique Vila-Matas que, ipso facto, colgué en mi muro de Facebook. Escribía el barcelonés sobre esa faceta de cazadores en la sombra que tenemos los escritores cuando vamos a los sitios, sean fiestas, restaurantes, viajes, bares de copas o lupanares, a la búsqueda de personajes para nuestras ficciones.
A un día gris sigue otro luminoso. El cielo estaba más o menos como ayer. Yo, no. Dejé que entrara la luz por mis ojos. Y que el viento que soplaba con fuerza y renovaba el aire me azotara. Adoro el viento. Adoro cada una de las manifestaciones de la naturaleza que me indican su vitalidad. Así es que con viento y euforia fui a comprar mi diario a mi amiga paraguaya y luego me dirigí a la capital de este rincón pirenaico a hacer unas gestiones.
Vielha, Viella, Vieja, no lo es tanto.
Tiene la capital una hermosa iglesia de transición del románico al gótico, confluyen en ella los ríos Garona y el Nere, que desemboca en él en medio de un hermoso parque fluvial, y un comercio aceptable además de un buen hospital, buen número de bares y algunos restaurantes con encanto.
Busqué, después de mis gestiones en correos, una terraza en donde diera el sol y, al no encontrarla, me senté frente a la seda del Govern a leer la prensa y una revista sobre los Pirineos que compré.
Cuando volví sobre mis pasos me dije que nada había mejor para combatir una endeble depresión de un día que hacer una gran compra, así es que me acerqué a Les, al supermercado Boya. Era el único español entre tantos franceses e hice una compra XXXL, a lo grande: cinco kilos de manzanas con las que haré un sinfín de tartas tatin; cinco kilos de naranjas que me proporcionarán zumos para un par de semanas; cinco kilos de cebollas para sopas y risotos; una enorme barra de mantequilla para confeccionar un sobao pasiego, calabaza, zanahoria y luego caprichos tipo bolsas de patatas fritas, a las que intento resistirme sin éxito, nachos mexicanos con su correspondiente salsa muy picante y queso rochefort.
Encendí la chimenea con enorme éxito, al regresar a casa (la llamarada prendió muy rápido en los troncos, al contrario que ayer, que anduvo resistiéndose, y duró el fuego casi tres horas, calentando el salón comedor) y comí un enorme plato de ensalada con lechuga, maíz, zanahoria rayada y atún; cayó luego media bolsa de nachos con su correspondiente salsa picante y terminé con un huevo frito de las gallinas del pueblo. No contento con eso me tomé un trocito de turrón de yema quemada (ya empiezo las Navidades) acompañado con una copita de moscatel, y me arrellané en el sofá a contemplar cómo el fuego hacía su trabajo en la chimenea y la película Cóctel, que ya había visto pero que me agradaba volver a ver, porque no me molestaba a esa hora de la siesta, y en la que descubrí, además, a una jovencísima Elizabeth Shue bastante menos atractiva de la mujer que luego fue en, por ejemplo, Living Las Vegas, la única película con Nicolas Cage dentro que, no sólo soporto, sino que me gusta.
Despaché varias cartas en mi buhardilla, cuando ya el sol había dejado paso a la noche (a las seis es noche cerrada), alguna de ellas con cierta tristeza (o mucha, para qué engañarnos); me reí con una llamada telefónica y seguí enfrascado en esa tortura que son las galeradas de una novela, esa fase que consiste en leer una y otra vez lo que has escrito para detectar erratas, incoherencias y estupideces en tu texto, y estuve con esa actividad después de comer y ver una seca película rumana, excelente, por cierto, 4 meses 3 semanas 2 días, de Cristian Mungiu, merecidísima Palma de Oro del Festival de Cannes de 2007 que hoy daban con el diario Público, y así estuve, perdido en mi texto, viajando de nuevo a Bangkok, escenario de la novela que saldrá en marzo 2012, hasta que las cabezadas del sueño, terribles, me hicieron dejarlo todo e ir directamente a la cama.

Comentarios

MarianGardi ha dicho que…
Otro día mas enriquecido con tus textos.
Felicitarte por ello. Yo sigo en tu compañia