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MISIÓN IMPOSIBLE: DE LOS CAYOS DE FLORIDA A BADAJOZ PASANDO POR LA T4, O LA VUELTA A MEDIO MUNDO EN DOCE HORAS Y UN MINUTO
La culpa de todo la tuvo el Ayuntamiento de Badajoz. ¿A quién se le ocurre entregar un premio con tanta celeridad? Con mi experiencia en estas lides sé lo que les cuesta a las entidades convocantes de premios soltar la pasta. Hay incluso algunas que se han demorado ¡¡¡¡ocho años!!!! y he tenido que llevar ante la lentísima justicia que llega, sí, pero tarda. Pues resulta que el Ayuntamiento de Badajoz paga pronto y, encima, invita al autor a pan y cuchillo. Ajeno a todo esto andaba yo por el sur de Estados Unidos, haciendo acopio de materiales para dos o tres novelas negras, y mi móvil, por eso de la distancia transoceánica, estaba inoperativo. Consuelo, Rodríguez Píriz, concejala de Cultura de tan seria administración municipal, llevaba semanas intentando localizar a ese autor desaparecido e ilocalizable. No me pregunten cómo, quizá eso nunca lo sabré, pero consiguieron otro teléfono, a través de ese teléfono hablaron con mi hijo y a través de él me enteré de la odisea y los nervios que estaban pasando en el Ayuntamiento para localizarme. Por fin nos ponemos en contacto. "El premio se entrega mañana, a las doce y media, en el Ayuntamiento de Badajoz" me dice una Consuelo al borde de un ataque de nervios que no acaba de creerse que esté hablando con el ilocalizable autor - bueno, con el premio Café Gijón tuvieron que enviar a la policia nacional para localizarme, pero eso es otra historia y otro premio -y yo le arrojo un jarro de agua fría explicándole mi localización: "Sí, pero estoy en Kay West, en la punta de la Florida". A ver. Era una misión imposible. Al otro lado la concejala estaba a punto de llorar. Yo no sabía si irme al cercano Cabo Cañaveral y pedir plaza para un cohete intercontinental cuando me di cuenta de que regresaba a España al día siguiente, que cogía el avión de vuelta a las cinco de la tarde y teniendo en cuenta la rotación de la tierra en sentido inverso a la dirección de mi vuelo ganaba horas. Bueno, miren, para algo sirve haberse leído LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DÍAS de Julio Verne en la juventud. "¿A que horas aterriza el avión en Madrid?" "A las ocho menos diez". "Pues en la T4 tendrás un coche del ayuntamiento esperándote. Sobre todo no pierdas ese avión". La carretera de los Cayos hasta Miami se me hizo interminable, suerte que es maravillosa. El avión salió con puntualidad británica de Miami. Concilié el sueño después de leerme de un tirón UNA NOVELA DE BARRIO de mi amigo Francisco González Ledesma. Cuando llegué a Madrid bajé clandestinamente del avión - aún deben estar llamando por la megafonía de la T4 a un tan José Luis Muñoz que pierde su enlace a Barcelona - y un chófer me reconoció pese a que llevaba un look marine USA. Eran las 9 de la mañana y veía que la operación de logística se iba al garete porque nadie que sea humano hace en 3 horas y media los 402 kilómetros que separan Madrid de Badajoz. Llegaremos cuando todo haya terminado, me dije. ¡Mala suerte! Y cerré los ojos. No me pregunten qué hizo ese maravilloso chofer, quizá metió el automóvil en un agujero negro. A las doce y media y un minuto - "Hemos llegado con un minuto de retraso", me dijo, abriéndome la puerta - me desembarcó en la puerta del Ayuntamiento de Badajoz. Llegar y besar el santo. Y luego hacer muy buenos amigos: la perseverante concejala de cultura Consuelo Rodríguez Piriz, el amigable alcalde Miguel Ángel Celdrán Matute y toda la corporación en pleno que se desvivieron por mí. Y encima comí retinto. ¿Que qué es? La mejor carne de vacuno que uno haya soñado. Eso sí, saqué al pacense que hay en mí, ese cincuenta por ciento de sangre extremeña que corre por mis venas gracias a que mi madre nació en Guareña, ése que era capaz de hacer a la inversa el camino de la conquista desde los pantanos de la Florida a la villa de Badajoz, cuna de ilustres aventureros, en doce vertiginosas horas.

El Ayuntamiento de Badajoz hace entrega oficial de los galardones “Ciudad de Badajoz” 2007
El alcalde, Miguel Celdrán, ha señalado que el objetivo del los Premios “Ciudad de Badajoz” es "abrir las puertas a todos los artistas para que den a conocer sus creaciones, y servir de vehículo difusor de la cultura y el patrimonio de Badajoz".

El salón de plenos del consistorio pacense ha sido el escenario de la entrega de premios "Ciudad de Badajoz 2007", a los ganadores de la IV Edición del Premio de Periodismo "Francisco Rodríguez Arias", el XI Premio de Novela y el XXVI Premio de poesía, dotados con 18.000, 6.000 y 9.000 euros respectivamente.
En este acto de entrega oficial de los premios, fallados en pasado 19 de octubre, estuvieron presentes los tres galardonados, junto al acalde de la ciudad, Miguel Celdrán, la concejala de Cultura, Consuelo Rodríguez, y representantes del resto de grupos municipales.
El autor catalán José Luis Muñoz ganador del XI Premio de Novela "Ciudad de Badajoz", con la novela de corte negro "El mal absoluto", que presentó al certamen bajo el título de "El abismo del mal", ha recordado que su obra es una reflexión sobre el holocausto judío, a través de la relación entre un guardián de un campo de exterminio y una de sus víctimas.
Muñoz ha señalado que la importancia de este tipo de premios reside en que "da a conocer al gran públicos" las obras nuevas que salen a la calle, que de otra forma "se acumularían en las estanterías sin que nadie supiera de ellas".
La IV Edición del Premio de Periodismo "Francisco Rodríguez Arias", ha recaido en el reportaje "Monfragüe en la mirada", publicado en el diario Hoy el pasado 17 de marzo, y fue concedido tanto a su redactor, el placentino Antonio José Armero, como en el fotógrafo del mismo, Ismael Rozalen, y su diseñador, Jon Cuesta.
El redactor del trabajo ha explicado a los medios de comunicación que el valor del reportaje reside en la calidad de la fotografías en la muestra de un Monfragüe distinto al que se ve normalmente "dejando a un lado su maravilloso paisaje, centrado más en las personas que a diario viven en él y lo cuidan".
Por último, el joven cordobés de 25 años Jacob Lorenzo, recibió el premio correspondiente a la XXVI Edición del Premio de Poesía Ciudad de Badajoz, por su obra "La espalda de Hank", en la que recoge poemas de estilo japonés en los que analiza la "despedida que no acaban de concretarse, con cuatro partes la oriental, la mitológica, una dedicada a la despedida y una última de filosofía".
Cabe recordar que este año se celebro también la Primera Edición del Premio de Escultura "Ciudad de Badajoz", con una dotación de 6.000 euros y al que se presentaron un total de 45 obras, resultando ganadora la sevillana Inmaculada Quesada, por su obra en bronce realista de figura humana "Génesis", y que recibió su premio a finales del pasado mes en el transcurso de una muestra en la que se exponían todas las obras presentadas a concurso.
En su intervención, el alcalde de la capital pacense, Miguel Celdrán, ha señalado que el objetivo del los Premios "Ciudad de Badajoz" es "abrir las puertas a todos los artistas para que den a conocer sus creaciones, y servir de vehículo difusor de la cultura y el patrimonio de Badajoz".

Comentarios

antonio ha dicho que…
Luis Muñoz sí que es un secreto y exotérico corredor de fondo, su viaje desde Cayo West hasta Badajoz merecería una novela de corte verniano o por lo menos un cuento festivo de esos que le agradaba escribir a Wilde. Le felicito, amigo Luis, por su premio, y sobre todo por mandarme su blogg y tan buenas noticias dignas de que las ponga en Guinnes
José A. Monago ha dicho que…
Hola Luis:
Enhorabuena por el blog, que nos ayuda a comprender más y mejor lo que pasa aquí con las letras, y con el espíritu.
Muchas gracias de otro corredor de fondo.