LOS LIBROS DE MIS AMIGOS

Conocí a Julio Murillo en los tiempos en que fue director de Playboy ─ por cierto, Julio, recuerdos del amigo Alvaro Zerboni, ex director de Playboy Italia ─, aunque en su época, precisamente, no publicara nada en su revista, y ya mostraba entonces su buena predisposición a pasarse a la literatura de ficción, concretamente al género histórico. Recuerdo charlas con él en la desaparecida La Oca de Barcelona sobre el enorme esfuerzo que supone escribir una novela histórica ─ yo acababa de publicar en Planeta LA PÉRDIDA DEL PARAISO, la trilogía sobre el descubrimiento de América ─ y lo baldío que resulta éste si luego no hay un reconocimiento público o de la crítica. No ha sido así en su caso. Julio Murillo apostó, desde un principio, por el género histórico y ahí sigue cosechando éxitos a diestro y siniestro.

EL AGUA Y LA TIERRA
Es Julio Murillo, recientemente galardonado con el prestigioso premio Alfonso X El Sabio, escritor tardío pero de una enorme vitalidad literaria con la que compensa, con creces, el silencio de tantos años, uno de los dos mejores escritores que tiene hoy la literatura histórica de este país. El otro sería Pedro Gálvez.
Con EL AGUA Y LA TIERRA, que tiene muchas oportunidades de alzarse con el premio Spartacus de la Semana Negra de Gijón que premia a la mejor novela histórica publicada, Murillo cambia la Constantinopla de sus primeras novelas por la Grecia clásica. A través de Esquilo, el dramaturgo, pero también el guerrero, el hombre de acción, el autor guía al lector en ese periplo heroico en el que los atenienses se enfrentaron y resultaron victoriosos en sus enfrentamientos con el rey Jerjes en batallas de resonancias épicas como Platea, Maratón, Termopilas o Salamina. Extraordinariamente bien documentada, pero sin que se note, porque para eso nos bastaría con los libros de historia, maravillosamente bien escrita clonando el lenguaje de los clásicos, con diálogos precisos y un trama que, a veces, se vuelve intrigante e introduce elementos de novela negra en su argumento, Julio Murillo arma esta novela compleja y escrita con pasión que ilustra deleitando y debe leerse con mesura porque, junto a la acción inherente a la novela de aventuras a la que recurre el género histórico en su función de seducción al lector, hay en EL AGUA Y LA TIERRA un lúcido análisis político de la época y un buen número de reflexiones filosóficas a tener en cuenta. Frente a la fuerza bruta y el rigor espartano, Atenas aportó belleza, inteligencia y grandes dosis de gallardía.
Una novela espléndida en tiempos en que la novela histórica, en maridaje con el trhiller, deviene con harta frecuencia en majadería.

Julio Murillo (1957) es periodista, escritor, director creativo y experto en comunicación, actividad durante la cual ha coordinado y dirigido todo tipo de revistas y publicaciones, tan de información general como técnicas, así como programas de radio, asesorías creativas y campañas publicitarias para grandes marcas. Irrumpió con fuerza en el campo de la narrativa al ser finalista del premio de novela histórica Alfonso X El Sabio con Las lágrimas de Karseb. Constantinopla 1453─ galardón que ha ganado este año, precisamente, con La cruz bajo la Atlántida─ al que siguió Las Puertas del Paraíso.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Querido José Luis,

Te agradezco sinceramente todos los elogios que has dedicado a El Agua y la Tierra, mi novela sobre las Guerras Médicas. Me llena de orgullo, sano orgullo, que un escritor como tú, curtido en novela histórica, apoyes tanto mi trabajo. Gracias, de verdad. Nos veremos en Gijón, en la Semana Negra. Estoy leyendo tu novela (muy histórica) El Mal Absoluto. Y te confieso que me tienes enganchado. Literalmente, la estoy devorando. Un abrazo. Julio Murillo