SANT JORDI

LA FIESTA DE QUÉ LEER

Me perdí las vistas desde la terraza del hotel en la fiesta de Continuará, seguramente por una opción mejor y más lúdica, y acudí─mos a la fiesta de Qué Leer que este año tocaba en la Estación de Francia. Tras una serie de posados para la cámara del fotógrafo argentino, que ya es un viejo amigo, en la entrada de la estación en plan stars de Hollywood, nos zambullimos en el cotarro después de que Toni Iturbe, siempre tan elegante con su traje blanco, anunciara el nombre del ganador del premio Volswagen Qué Leer y agradeciera a los cientos de escribas su presencia.
A la tercera copa de cava decidí que lo más prudente sería pasarme al Kas naranja. Los canapés, tan excelentes como grandiosos, dejaban los dedos y los bigotes perdidos. Había uno de espárragos trigueros que era sensacional, otro con un langostino en peligroso equilibrio, pero faltó, clamorosamente, el jamón, porque estamos en crisis, y de postre hubo una chocolatina disfrazada de piruleta de diseño. La tribu de Algaida estaba representada por Susana Picos, Andrés Pérez Domínguez y Oscar.

Nerea Riesco, siempre tan risueña y encantadora, fue literalmente levantada en volandas por este corredor de fondo que le felicitó por lo bien que estaba colocada en todas las librerías su Elefante de marfil.

Julio Murillo peleaba por llegar a la barra y se perdió pronto porque se iba al Montseny a inspirarse. No vi a Boris, aunque estuvo. Sí a Ricard Ruiz─Garzón, pero no hubo lugar para una charla sobre su mudanza. Le comenté a Sergio Vila─Sanjuán lo mucho que me había complacido su Heredera de Barcelona.
Aproveché que tropecé con Paco Camarasa para saber si ya le habían llegado las cajas de La mujer ígnea y, después de dar unas cuantas circunvalaciones, buscando a negrocriminales en balde, salí─salimos de la fiesta con el estómago saciado.
LA FOTO DE LOS ESCRITORES
RECIÉN DESAYUNADOS

Siempre me perdía esa foto, así es que este año decidí madrugar, llegar antes que las cámaras de los fotógrafos y disfrutar del maravilloso desayuno que el Hotel Regina ofrece a los escritores que deben enfrentarse al duro día de firmas que dislocará sus muñecas y mermará su voz en el tú a tú con los lectores. Tuve el privilegio de tomar los primeros zumos de naranja exprimidos, los canapés de atún y foie─grás, el primer café con leche y unos deliciosos bollos redondos muy azucarados que, al hincarles el diente, liberaban exquisita crema pastelera antes de que las masas de escritores hambrientos colapsaran los salones de la planta baja del Hotel Regina. Saludé a mi buen amigo Julio Murillo con su Oricalco bajo el brazo, a Andrés Pérez Domínguez, que anda muy contento con la cuarta edición de El violinista de Mathausen, al padrino Francisco González Ledesma, perfectamente trajeado, que viaja a su pasado de la mano de Silver Kane con una del Oeste, a Fernando Marías, flamante premio Primavera de novela con Todo el amor y casi toda la muerte, que se alojaba en el mismo hotel, y, pese a ello, llegó tarde al desayuno, y me quedé anonadado con las dimensiones de Loquillo y otro sujeto parecido con patillas, bigote y perilla que parecía de su banda. Mientras los escritores se echaban las migajas en las solapas, me refugié en unos salones interiores del Regina que, por estar más aparte, estaban casi vacíos y terminé de llenarme el estómago con canapés exquisitos y zumos diversos. A las diez en punto formamos todos para la foto, en la tarima escalonada, y fuimos fusilados por los fogonazos de los fotógrafos, tantos como escritores. Yo soy el tipo con bigote que está por encima de la siempre sonriente María de la Pau Janer y al lado de Julio Murillo de puntillas; a mi derecha, aunque no se vea, por fortuna, estaba Jaime Peñafiel. Txumarri Alfaro, el que se lanza orines por el cabello, para preservarlo, está codo con codo con un circunspecto Josep María Espinás tras el que asoma la faz rellena de Lucía Echevarría que tiene a su lado al simpático economista Leopoldo Abadía, el que nos ilustró sobre los NINJA. Román Gubern aparece situado debajo de XI esmorzar. Y por la primera línea, invisible en esta instantánea, se movía Xavier Sardá.
EL DÍA EN QUE BARCELONA SE
CONVIRTIÓ EN UNA INMENSA LIBRERÍA
Las fotos en las que aparezco son una cortesía de Susana Villafañe, amiga facebookera que se sustanció este 23 de abril de 2010.

No deja de ser coincidencia que Shakespeare y Cervantes nacieran el mismo día que Sant Jordi hincaba su lanza en el pobre dragón verdoso y que la jornada literaria no tome el nombre de esos dos escritores egregios sino el del paladín a caballo que es el patrón masculino de Catalunya.
Barcelona se llenaba de aroma de rosas y los libreros, que este día facturan el 10% de todo el año, montaban sus puestos con los ojos fijos en un cielo nuboso por si les fastidiaba la jornada.
Comenzó mi jornada laboral a una hora tardía, a las 13 horas, con la digestión del Regina hecha, en la caseta que la librera Maite, puede que el mejor olfato literario de este país, dispuso frente a su abarrotada librería de la Vía Augusta. Llegué justo a tiempo de relevar a Sergio Vila─Sanjuán, que se levantaba con la muñeca dislocada de firmar Una heredera de Barcelona, y tarde para ver a la simpática Nerea Riesco y su Elefante de marfil por acompañar a Fernando Marías, y hablar de cine, en su vía Crucis por diversos establecimientos de El Corte Inglés en donde dedicaba Todo el amor y casi toda la muerte lo que me permitió, eso sí, convencer a mi acompañante para que comprara Oricalco y lo firmara su autor y amigo Julio Murillo, ¿o no? Pues fue que no, que ella solita se decidió a comprar la novela porque Julio, amén de escritor formidable, es persona simpática.
Tomando posesión de mi plaza en el entoldado de Maite Libros, y después de hablar con Ramón Cabrera Naveira, magnífico escritor de la cosecha del 36 al que tenía muchas ganas de estrechar la mano, de sus cuentos premiados y de la Isla de Hierro, pasiones compartidas, llegó mi editor, Manuel Pimentel, que rubricaba nada menos que tres de sus últimas obras. Con tanta caja de novedades el forofo aficionado a la novela negra que ayudaba a montar la parada y que me confesó leerse tres libros a la semana y tener en su casa unos miles, no encontraba La Frontera Sur y sí El mal absoluto. Salieron, finalmente, algunos ejemplares del IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona y firmé el primero de la jornada a Susana Villafañe, actriz de teatro y escritora en ciernes que prefería el marco tranquilo de la Vía Augusta a la abarrotada Rambla.

Se dejó caer más tarde la periodista cultural y paisana Celia Santos, que fue la que me fotografió con la argentina y una simpática lectora onubense que por allí pasaba. A punto de marcha, ya en el interior de la librería, firmé La Frontera Sur a Berta, señora que buscaba una novela negra para leer y a la que endosé la mía antes de que topara con algún sueco. Inciso: puede que, a partir de la próxima novela, firme como Josef Hamsun, a ver si funciona, y ponga la foto de Hardy Kruger en la solapa.
Con la simpática y fiel lectora, pitonisa onubense y fotógrafa africanista me fui a comer a un restaurante de diseño del Paseo de Gracia y bajamos luego hacia la parada de Negra y Criminal que estaba plantada en las Ramblas frente al Palacio de la Virreina. Llegué con puntualidad británica a las 5 de la tarde y estreché las manos de los dos colegas con quienes compartía mesa, José Luis Ibáñez, tocado con sombrero panamá ─ el mío me lo dejé en Graná ─ y José Vaccaro Ruíz, colega que también publicaba con Neverland y con el que hablé de literatura caníbal después de enterarme de que el grueso volumen que firmaba, La Vía Láctea, iba de ese tema que yo abordé, años ha, en El Barroco, nombre de un restaurante que cocinaba a sus comensales.
Poco a poco los ejemplares de La Frontera Sur fueron bajando y lo mismo ocurrió con los de La mujer ígnea y otros relatos oscuros. Fina Cristiá no se perdió la cita y tuvimos una conversación entrañable y muy personal. Conocí en persona a la escritora Inma Arrabal, que no me reconocía a mí, a la que dediqué La Frontera Sur. Me emocioné con dos viejos colegas de La Caixa, José María y Mon, con quienes compartí confidencias, y estuve a punto de llorar cuando mi hija mayor pasó por allí para comprarme, y que le dedicara, los dos libros. Suerte del grueso plátano que hizo más llevaderas las dos horas en las que estuve trabajando sin sueldo ni contrato como vendedor de Negra y Criminal, lo suficientemente inclinado para que me recostara en él y hasta pudiera hacer algo de siesta. Unos lectores del año pasado, que no me conocían y compraron El corazón de Yacaré, volvieron a por mi nueva novela simplemente porque les gustó la anterior.

Y hube de convencer a una compradora renuente que buscaba la bendición que Paco Camarasa no daba por no haberme leído. Y al filo de las siete, cuando ya me iba a ir, llegaron dos de mis más fieles lectores y compradores, Andreu y Marga, cada uno por su lado, con quienes me fundí en un abrazo y se llevaron los últimos ejemplares de La Frontera Sur. Con el pescado vendido me fui con Andreu y la Pitonisa Onubense, misteriosamente relacionados a partir de la sobrina de ella y un viaje solidario a Ecuador, que ya es casualidad y si no soy testigo no me lo creo, a beber un mojito de oro, porque pepitas de oro debía tener en vez de hielo picado por lo que costó, el precio de un par de cenas, a la Plaza de Sant Felip de Neri, remanso de paz en el concurrido Barrio Gótico, y luego, a las diez, marché a L’Olivé de la calle Balmes, a cenar, y a seguir firmando .libros a dos lectores empedernidos y apasionados que discutieron, entre trago y trago de Viña del Vero Gewutztreminer con el que acompañaban un arroz con marisco y un tatami, sobre las excelencias de Mala hierba, La pérdida del Paraíso o El mal absoluto, sin decidirse claramente por ninguna de ellas, y que me dijeron que el aspecto formal de La Frontera Sur era el de un best─seller. ¡Qué la Suerte oiga a mis queridos niños!

Ya en la calle, antes de los besos y abrazos de despedida, advertí a mis dos vástagos que su herencia, aparte de mis deudas, serían los treinta y tantos inéditos que aún tengo y que materialmente no creo pueda ver editados por falta de tiempo a no ser que sobrepase los noventa, algo que ni espero ni deseo. Y con el corazón acelerado por tantas emociones juntas me fui a la cama cuando el cielo comenzaba a chispear después de respetar la jornada de otro Sant Jordi.

Comentarios

Luis Vea García ha dicho que…
Lástima no haber podido saludarte. En fin,seguro que hay algún otro momento, pero veo por la narración que no estuviste muy solo.
Un abrazo.
Julio Murillo Llerda ha dicho que…
Siempre es un placer leer, querido José Luis, las crónicas pormenorizadas con que nos obsequias después de cada evento, repletas de anécdotas, gente, vino y vituallas apetitosas. Lo mejor: la descripción de los canapés y desayunos... ¡yo también me pringué los dedos con ése de espárragos y eché en falta el jamón! ¡Será la crisis!

Y como siempre fue un placer, grande y sincero, poder verte y compartir risas e ironía contigo. Que lo hagamos muchos años, José Luis; tantos, que permitan la edición de esa "animalada" de baúl de "inéditos" que guardas bajo el catre (carcajada gruesa). Entre ellos, la epopeya del Far West, verdadera ópera prima que el mundo no puede perder.

Un abrazo de oso, cuídate mucho. Y ya me contarás si te diviertes con "Oricalco", que es novela escapista ideal para entretener y no pensar.

Julio Murillo
Nerea Riesco ha dicho que…
Tú sí que eres risueño y encantador. ¿Por qué no nos hicimos una fotos juntos?
Nos vemos en la Semana Negra. Prepara la ronda de chistes que este año dejamos atrás a Ernesto Mallo, Tristante y Biedma.
Sílice ha dicho que…
Me encantó conocerte y hacerme una foto contigo, pero ¿díme dónde te la envío?

Un abrazo.

Inma
Sílice ha dicho que…
Aunque la he puesto en mi blog, puedes verla y cogerla de allí, si te interesa.
Besitos...

Inma
José Luis Muñoz ha dicho que…
Ah, Inma, pues te la robo con toda mi cara.
Un abrazo
José Luis
José Luis Muñoz ha dicho que…
Ostras, Nerea. Pues tiene usted razón. Nos faltó el fotógrafo argentino. Hoy estuve fugazmente en Sevilla, fugazmente y por eso no te llamé - Ozú, qué caló - y vi montañas, pero montañas, de elefantes de márfil. ¿No es una especie protegida? Pues nos hacemos la foto, las fotos, en la Semana Negra. Besos.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues sí, Julio, lo del jamón fue determinante para que nos diéramos cuenta de que la crisis aprieta. Y la piruleta con la chocalatina, más de lo mismo. Celebro que te divertas. Esos comentarios solían aparecer antes en Qué Leer, tronchantes, y los firmaba un tal Hanibal Lector que creo que era su director, Toni Iturbe, dr. Watson. Se lo tenemos que preguntar un día. Yo me tronchaba con ellos. Ahora se han vuelto más serios. Pero la fiesta sigue siendo una referencia. Y no hy testigos de que Jaime Peñafiel estaba a mi lado. Bueno, sí, tú.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues los mismo digo,Luis. De todas formas subo con frecuencia a Barcelona. Y pronto lo haré como escala a mi viaje diario al Valle de Arán. Mucha suerte y mucho éxito
José Luis Muñoz ha dicho que…
Creo que te dejaré en herencia, amigo Julio, esa novela del Oeste de más de mil páginas que te obsesiona. Te la has ganado. Jajaja
Anónimo ha dicho que…
Amónimo dijo ¡Anda! no sabía que tenías un hermano gemelo mexicano...porque el del bigote no puedes ser tu...¿o sí? Pues felicita a tu hermano gemelo, de mi parte, por lo bien que le ha ido en esa ciudad que se convierte en una gran librería para celebrar una gran fiesta de la literatura, que cada vez necesitamos mas como antídoto al veneno de la "economía sucia" que nos quiren inyectar (parafraseando el libro de Heath).
Aunque en estos días no soy tan Amónimo (solo la mitad) podías llamarme para unos buenos vinos de esos que luego glosas en ese diario que se ha quedado colgado en un día que estoy hato de releer (como en la peli de la marmota. Ciao
Paco Gómez Escribano ha dicho que…
Me alegro de que lo pasaras tan bien. A mí me gustaría vivir un San Jordi pero lo tengo difícil, a no ser que un día algún editor se equivoque, publique algo mío y me invite. Suerte con "La frontera sur" y con "La mujer ígnea". Un abrazo.
Julio Murillo Llerda ha dicho que…
¡Glubs, José Luis! ¡Menudo regalo! Si me dejas esa novela en herencia la pondré junto a mi colección de westerns, entre "Centauros del Desierto" y "Sin Perdón"..., o mejor junto a "Los siete magníficos".

Un abrazo, tunante.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Me voy a reir desde el Más Allá, Julio, imaginándote inmerso en ese western de mil páginas que no te atreverás a tirar por el mucho respeto que me tienes. Y no bromeo. Eso suena a amenaza. Te adelanto el título: EL PAÍS DE LOS PENADOS. ¡Vaya condena!
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues sí, amónimo. Me he clonado en Fred Vargas. Y cierto, tenemos que tomarnos un tequila reposado, guey.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Muchas gracias, Paco. Espero tener de ti, pronto, buenas noticias literarias. Y tranquilo, este mundo es desesperante.
Felisa Moreno ha dicho que…
Hola Jose Luis, me ha hecho ilusión verte en una foto con Inma, tengo ganas de conocerla, me hubiera gustado estar allí con los dos y disfrutar de ese día tan especial. Un abrazo y enhorabuena por tus publicaciones.
B. Miosi ha dicho que…
Hola, José Luis, qué envidia. Algún día podré estar también en una feria firmando libros... espero que no sea antes de que muera.

Besos!
Blanca Miosi
José Luis Muñoz ha dicho que…
Señora Moreno. ¡Qué bien saber de ud.! Esperando leer alguna de las maravillas que salen de su cabecita, que seguro que alguna debe de estar al caer. Vuela un beso a Alcaudete.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Estimada Blanca. Toma aliento y corre. Tener éxito desde la tumba favorece a los editores, pero los escritores mejor que lo disfruten en vida. Y seguro que, si luchas, verás ese libro,o libros, publicados y firmándolos a tus lectores.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Querido José Luis: un placer verte en Barcelona, después del rato estupendo que pasamos en Granada.
Lo pasé bien en Sant Jordi.
Un abrazo,
José Luis Muñoz ha dicho que…
Lo mismo digo, Andrés. ¡Vaya dos días de canapés! Por cierto, buenos, buenísimos.
Nos vemos
José Luis,
Siempre es un gusto leer tus crónicas. Me alegra saber el éxito que has tenido. Enhorabuena
Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
¡Qué agradable sorpresa ver las fotos tomadas por mí, en tu blog y que me menciones, eso es emocionante!
Fue muy gratificante compartir con vosotros el escaso momento que pude dedicar al encuentro. Espero tener otras oportunidades. Tu libro, que ya es mío, está en mi cama a la espera de ser leído cada noche, hasta llegar al final.
Cariños.
José Luis Muñoz ha dicho que…
Mi querida Morgana artúrica, veo que sigues fiel a este blog. Gracias
José Luis Muñoz ha dicho que…
Pues por supuesto que iba a mencionar que tú habías tomado las fotos y yo te las había robado.
Espero tener más tiempo en próxima visita a Barcelona
Besos
Susana Sosa Villafañe ha dicho que…
Nada de «robadas», te las he cedido con mucho placer. Besos, también.
Babel ha dicho que…
Hola, ante todo muchas gracias por tu visita y el comentario en mi blog. No conocía el tuyo, que a prioro con ese título ya me resulta interesante, una de mis lecturas preferidas. Tomo buena nota del enlace, ya tienes otra lectora.

Un saludo ;)